Día 1- Llegada
Tras un aterrizaje un poco rudo, llegamos al aeropuerto de Lanzarote sobre las 23h, hora local. La maleta sale de las primeras por la cinta transportadora y nos vamos derechos al mostrador de Cabrera Medina a recoger nuestro coche. Ha sido una suerte que la maleta salga pronto porque rápidamente se organiza una buena cola tras nosotros para recoger los coches de alquiler Hay un aparcamiento enorme lleno de coches para alquilar, increíble. Menos mal que lo encontramos rápido, porque a estas alturas ya se nos han roto 2 asas de las maletas y una de las barras que llevan para estirar, jajaja. Cogemos nuestro reluciente Opel Astra y salimos rumbo a Playa Blanca, donde nos alojamos.
DÍA 2 – Timanfaya
Madrugamos un poquito para estar los primeros en Timanfaya. Llegamos sobre las 9.30 y nos adentramos en ese peculiar lugar, las Montañas del Fuego… es como si estuvieses en otro planeta. Aparcamos nuestro coche y nos subimos al bus que recorre la Ruta de los Volcanes. Espectacular recorrido por un paisaje único, la carretera serpentea entre las montañas de piedras y cenizas, parece que el autobús se sale en cada curva… va haciendo pequeñas paradas en algunos puntos significativos, cráteres, cuevas, … una pena no poder bajar a contemplar el paisaje y tomar alguna foto sin cristal de por medio.

La excursión dura unos 45 minutos, después nos quedamos a las demostraciones de los géiseres y la temperatura del volcán… y pasamos con un grupo a ver el horno natural que hay en el restaurante… aunque lo hemos visto un montón de veces en foto, es alucinante.
Continuamos nuestra ruta hacia el Centro de Interpretación donde nos informamos de cómo hacer la Ruta del Litoral. Seguimos las indicaciones de la recepcionista, primero carretera, después camino asfaltado y, por último, camino de tierra. Llegamos al final de camino, aparcamos nuestro coche y comenzamos la ruta a pie. Es un caminito de piedras hecho entre las propias piedras bordeando la costa. Es impresionante ir andando por ahí, viendo un paisaje único, en medio de un oscuro mar de piedras, escuchando el agua romper contra las rocas, nosotros dos solos, sin nadie en kilómetros a la redonda. El trayecto completo son 8-10 kms ida y otros tantos de vuelta, pero nosotros recorremos unos 2.5 en cada sentido. No nos cruzamos a una sola persona ni ser viviente en el trayecto y el coche se nos ha puesto de arena hasta los ojos, pero merece muchísimo la pena. Me sorprende que los turistas desconozcan esta zona.
Deshacemos el camino andado y nos dirigimos a comer a “La Era”, en Yaiza, muy comentado y recomendado. Construcción típica de la zona, paredes blancas, ventanas y puertas verdes, patio muy cuidado, muy bonito en general. Nos comemos nuestras primeras papas con mojo, y no es porque sean las 3 de la tarde y estemos hambrientos, es que están espectaculares!!
Por la tarde, bajamos a conocer la playa del hotel, pero hace muchísimo viento y no puedes estar tumbado, así que decidimos andar un poco por el paseo marítimo para conocer los alrededores. Queremos llegar a la zona de la playa de Papagayo, pero hay unos 6 kms andando y vamos en chanclas, por lo que volvemos al hotel y cogemos el coche para ir allí a ver el atardecer. Pasamos el control que hay para acceder a la zona (son casi las 8 de la tarde y ya no hay nadie allí para cobrar la tasa correspondiente) y tras recorrer el camino de tierra llegamos al aparcamiento. Mágico atardecer en esas playas, vacías ya de gente, escuchando el mar y contemplando el increíble paisaje.
Dia 3 – Recorriendo la isla
Rumbo norte, hoy vamos a recorrer la isla empezando por abajo. Primera parada: castillo de Guanapay. Seguimos nuestra ruta en coche y empezamos a atravesar la zona de viñedos. Es muy curioso que en esta tierra tan difícil, alguien pueda obtener rendimiento del suelo. Las viñas suelen estar en el fondo de un cono, que a su vez está rodeado de un pequeño muro hecho con piedras. Supongo que el muro es para protegerlas de los fuertes y constantes vientos que asolan el lugar, y el hoyo en el suelo es para recoger la humedad, que luego es bien conservada por la porosidad de las piedras volcánicas.
La siguiente parada es el mirador de Haría. Hacemos unas fotos del paisaje y por casualidad descubrimos el primer ser animal autóctono de la zona en libertad. Unos lagartos negros con motas azules toman el sol y se alimentan de los frutos de los arbustos que se ven cerca del mirador.
Seguimos hasta el Mirador del Río, importante hacer la visita con el cielo despejado, si está muy nublado o hay niebla es posible que no veas nada.
En principio el lugar era un polvorín.. pero con el tiempo lo transformaron en un restaurante… desde el que se ven una vistas magestuosas de la isla graciosa y por la poca profundidad del agua y el efecto de la luz, el mar adquiere unas tonalidades más típicas de una postal Hawaiana que de la zona que nos ocupa. El interior del local tiene a modo de decoración unos móviles colgados del techo diseñados por Manrique, además de poseer unas placas de hierro soldadas en los extremos, que según nuestra guía (la del país Aguilar… es la que nos intentamos llevar siempre en todos nuestros viajes) sirven también para intentar mejorar la horrible acústica del lugar. Este sitio tiene un encanto especial y si te pones a mirar al mar, te dejas mecer por la suave brisa y no hace un calor excesivo, podrías pasarte la mañana entera con la mirada perdida en el océano atlántico.. pero la descarga de otro autobús de turistas nos devuelve al mundo real y volvemos a nuestro fiel compañero de aventuras.. para poner el aire acondicionado al máximo y seguir nuestra ruta.

La ruta nos conduce a nuestra siguiente parada: la Cueva de los Verdes. Una sobrecogedora formación volcánica, de unos 6km de largo, con varias galerías y un curioso efecto óptico al final de la visita. Parece ser que antaño era utilizada como refugio cuando atacaban los piratas o los conquistadores de turno. La visita es guiada, cuesta 8 euros por persona y dura unos 45/50 minutos, puedes salir con algún chichón y cierto dolor de cabeza si no vas con cuidado. Lo peor de esta visita ha sido lo masificado de la misma.
A la salida, volviendo al coche, volvemos a encontrarnos con un lagarto negro de pintas azules …. (el próximo que me encuentre me lo llevo a casa XD), Nos vamos a los Jameos del agua, el sitio es curioso, pero bajo mi punto de vista no vale los 8 euros que te cobran por ver un lago que se encuentra protegido de manera natural por un techo de formación volcánica, es como una pequeña cueva, alrededor de la cual, se han construido 2 restaurantes, un museo y una piscina. En este lago, vive un pequeño cangrejo de color blanco, endémico de la zona. Parece ser que no se puede encontrar en otro lugar del mundo. (no os hagáis ilusiones, no creo que sean muy sabrosos además de no medir mas de unos 2 centímetros de largo.
Ponemos rumbo a Arrieta, no sabemos si ruge más el motor de nuestro coche o nuestros famélicos estómagos. Vamos en busca de un restaurante recomendado en el foro de los viajeros, se llama “el amanecer”… pero a nosotros se nos hace de noche al comprobar que con un cartel avisan de que abren …. El 3 de agosto. Comemos en un restaurante cercano, “los pescaitos”, nos tratan bien y sacia nuestro hambruzo.
Decidimos echar una siestecita en la playa de Famara. El sitio es de película. Una playa larga y anchísima protegida por dunas. No hay apenas gente, unos surfistas se afanan en levantarse y mantenerse de pie luchando contra el oleaje y el viento, damos un pequeño paseo, buscando el mejor lugar para un corto letargo. Dejamos que pase la tarde tumbados en la playa y conduciendo de vuelta al hotel. Antes de ir a cenar nos damos una vuelta por Playa Blanca, hemos comprado algo ligero para cenar .. y unas cervezas… _mañana volvemos a la carga.

DÍA 4 - Playas
Hoy el día amanece despejado y decidimos descubrir las playas cercanas a Playa Blanca: Playa Mujeres, Papagayo, Caleta de Congrio, etc. Toda esta zona es un espacio protegido, se accede por un camino de tierra y hay que pagar 3 euros. Empezamos por Playa Mujeres, llegamos sobre las 10, somos casi los primeros. Bonita, tranquila, agua helada… como todas, jajaja. A media mañana nos vamos a Playa Papagayo, es una cala pequeña y estrecha, y hay que bajar una ladera por una cuesta bastante pronunciada. Aquí comienza mi debut en el snorkel y menudo comienzo, por todo lo alto, una maravilla. Cuesta entrar, la temperatura del agua tira para atrás, pero una vez dentro no quieres salir: vimos muchísimos peces, entre otros sargos, fula negra, pejeverde, lenguados, pez globo… una pasada…
Después de comer, descansamos un buen rato en la piscina… y más tarde nos acercamos a ver el atardecer a Los Hervideros, un rincón con mucho encanto pero suponemos que será más espectacular cuando el mar esté movido. El paisaje por el que discurre la carretera es todo de piedra volcánica, en varios kilómetros a la redonda, parece que vayas conduciendo por otro planeta. También dimos una vuelta por los alrededores del Lago verde (la laguna de los Clicos), está en un playa de arena negra muy bonita, pero a esas horas no se veía de color verde, tuvimos que volver otro día para verlo en todo su esplendor.

DÍA 5 – Playas
Como ayer disfrutamos como chiquillos y el tiempo sigue acompañando, volvemos a la zona de las playas, a conocer alguna nueva. Empezamos por la Caleta de Combrio, y como llegamos temprano sólo hay algunas personas en bolas y nosotros, jajaja. Hay bastante gente haciendo nudismo en algunas de estas playas.
Después de un rato en esta playa, nos vamos otra vez a la Papagayo, queremos repetir la experiencia del snorkel. Tras un par de inmersiones en esta preciosa cala, nos vamos a comer. Pasamos la tarde en la piscina.
Después de la ducha, nos damos una buena caminata por el paseo marítimo de Playa Blanca, que todavía no conocemos. Un paseo muy bonito al atardecer, a pesar de que la zona es bastante turística, parece que cada 20 metros haya una tienda de colchonetas, balones y chanclas playeras. Llegamos al muelle e investigamos un poco para el sábado, que cogeremos el ferry a Fuerteventura.
Seguimos el paseo un poco más, hasta que vemos al fondo el Faro de Pechiguera. Deshacemos el camino andado para cenar en L’Artista, restaurante italiano recomendado en los foros. Nos sientan en una mesa en la terraza, la comida rica y bien de precio.
DÍA 6 – Jardín del Cactus, Fundación César Manrique, Costa Teguise y Puerto del Carmen
Último día en Lanzarote, nos vamos de excursión a visitar las cosillas que nos han quedado pendientes. Comenzamos por el Jardín del Cactus, a priori no nos llamaba mucho la atención y nos encantó: cactus de todas las formas, colores y tamaños, en un recinto diseñado por César Manrique (como todo en esta isla), muy curioso. Ideal para pasar un buen rato haciendo fotos y conociendo especies nunca vistas.

Como estamos muy cerca, conducimos hasta la Fundación César Manrique, donde se puede visitar su casa, algunas obras y bocetos, etc. Una visita curiosa, pero desde nuestro punto de vista prescindible (entrada 8 euros). Geniales diseños de móviles en la entrada y en otras zonas de la isla.
Nos acercamos a Costa Teguise, una zona muy preparada para el turismo, llena de tiendas, restaurantes y hoteles. Muy bonita la playa del Jablillo y la de las Cucharas.
En el camino de vuelta a la zona sur, paramos en Puerto del Carmen, grandes playas de arena blanca pero de nuevo nos parece un lugar muy artificial y enfocado básicamente al turismo. Definitivamente, hemos elegido bien nuestro alojamiento en Playa Blanca, que aunque obviamente también es un lugar turístico, el pueblo tiene mucho más encanto y está menos masificado.
Hacemos una última parada en la laguna de los Clicos para poder verla de su color verde (el atardecer es muy bonito allí, pero el sol lo ilumina de manera que no se ve de su color) y también en los Hervideros, pero la marea está tranquila y tampoco conseguimos ver los efectos que hace el agua allí. Ya tenemos una buena excusa para volver

Pasamos la tarde en la playa del hotel (Playa Dorada), donde nos aventuramos a meternos en el agua equipados con nuestras gafas y aletas. Nadamos un buen rato sin ver un solo pez, nos dirigimos hacia un grupo de rocas que hay en el centro. Cuando llegamos, no nos lo podemos creer: estamos sobre un banco de 1000000 de peces!! Una nube inmensa de pececillos debajo de nosotros que se mueve como si fuera uno solo. Suponemos que estaban ahí resguardándose de las frías corrientes y de los posibles depredadores. No creemos que volvamos a ver nada igual (salvo en los documentales de la 2).