DÍA 7 – Fuerteventura
Nos levantamos tempranito, el ferry a Corralejo salía a las 9 de la mañana. Salimos como locos porque vamos con la hora justa y una vez allí, el ferry no sale hasta las 9.40 (igualito que en Noruega).
El trayecto dura una media hora y subimos a las cubiertas superiores para ir viendo con tristeza cómo se aleja Lanzarote y vamos llegando a nuestro nuevo destino: Fuerteventura.
Bajamos del ferry y comienza nuestra ruta. El cambio de paisaje es evidente, Fuerteventura es mucho más árida. Una vez pasada la zona de dunas, nos desviamos hacia El Cotillo, en sus inmediaciones se forman de manera natural unos pequeños lagos en los huecos formados por las rocas, un paisaje muy pintoresco. El contraste de colores formado por la arena, las rocas y el agua cristalina lo convierte en lugar ideal para pasear, pescar o simplemente recorrer la zona observando la gran cantidad de vida que los habita (cangrejos, gran cantidad de peces, etc). Al final del camino hay un faro donde se encuentra el museo de la pesca artesanal. Sin duda, se convertirá en uno de nuestros lugares preferidos de la isla.

Continuamos nuestro camino recorriendo el interior de la isla hacia el sur, pasamos por Betancuria y Pájara, dos pueblos típicos de la zona, y nos detenemos en un mirador a observar el paisaje. Allí nos sorprenden dos enormes cuervos y una legión de ardillas muy acostumbrados a los turistas, éstas últimas consideradas como especie invasora que quieren erradicar, aunque por lo visto sin mucho éxito.
El camino se nos hace largo, es mediodía y llevamos un par de horas recorriendo esta isla que es prácticamente un desierto. Por fin, llegamos a la zona de Costa Calma, vuelta a la civilización. Paramos a comprar algo para comer y buscamos nuestro hotel, el Meliá Gorriones, pedazo de complejo enorme, tiene un hall muy moderno con plantas de bambú habitadas por una nube de mosquitos. Está un poco masificado y los empleados no dan abasto. La mayoría de los clientes son alemanes e ingleses y todo está pensado para ellos, en especial los horarios, la cena acaba a las 21.30! Le ponemos un punto negativo por la mala gestión de las averías que había en nuestra habitación, tv y wc, muy importantes cuando hay partido de la Selección. Sólo hicieron falta 5 horas y 4 visitas a recepción para que apareciera un desganado y maleducado empleado de mantenimiento a solucionárnoslo.
Bajamos a la playa, es enorme, nos sorprende que hay como una gran laguna antes de llegar a la orilla, suponemos que provocada por las subidas de la marea. Hace un viento huracanado, no nos extraña que haya aquí mismo una escuela de windsurf y kitesurf.
Pasamos un rato en la zona de las piscinas (hay 3 ó 4, hemos perdido la cuenta) y cuando ya ha caído un poco el sol, dejamos todos los trastos y nos vamos a dar un paseo por la playa. Es increíble, como las del Caribe, pero la arena que levanta el viento hace daño, no hay nadie tomando el sol ni bañándose. Cuesta incluso caminar. En nuestro paseo, nos vemos obligados a cruzar un torrente de agua que sale de la laguna hacia el mar y casi no lo contamos. A pesar de todo, nos damos un precioso paseo al atardecer.
A las 20.30 nos bajamos a cenar y damos buena cuenta de la mitad de las bandejas del bufet. De nuevo, mucha gente pero en general todo rico.
DÍA 8 – Cofete
Como el día ha amanecido nublado y ventoso, nos vamos de excursión a conocer la península de Jandía, la zona más al sur de la isla. Después de 20 kms por un camino de cabras, llegamos a Cofete, lo que nosotros creíamos que era un pueblo, pero nos encontramos con una especie de comuna o asentamiento con un ambiente un poco extraño que no entendemos. El gran atractivo de la zona son las inmensas playas vírgenes, bajamos y aprovechamos para hacer unas fotos a las enormes olas que levanta el viento. Hace mal tiempo, muchas nubes bajas y niebla nos impiden disfrutar del paisaje y enseguida nos volvemos.
Nos desviamos a una playa cercana al hotel, llena de windsurfistas, la verdad es que el tiempo y el lugar son ideales.
Pasamos la tarde en la piscina, tapados con las toallas, hace mucho viento y está nublado. Aunque la temperatura es buena, te quedas helado.
Cenamos y dejamos todo listo para nuestra salida al día siguiente bien temprano.