ETAPA 1: SEVILLA-GUILLENA (12 de enero de 2013)

Kilómetros: 22,5 (reales, unos 25).
Tiempo total empleado: algo menos de siete horas.
Camino: Casi todo el recorrido se hace por caminos de tierra en buen estado, llana.
Clima: Mucha niebla, sol y nubes, breve chaparrón.
Facilidades: El camino está muy bien señalizado. Se sale muy fácilmente andando de una ciudad tan grande como Sevilla. Hay posibilidad de avituallarse a mitad de camino al pasar por Santiponce.
Dificultades: No fuimos capaces de sellar la credencial ni en la catedral (había que esperar ¡a las once!) ni en el arzobispado, así que tuvimos que contentarnos con sellarla en el hotel donde las adquirimos. Este camino en un día con sol tiene que ser mortal, hay poquíííísimos árboles. Vadear los arroyos muy llenos en invierno puede ser un problema si no se está ágil.
Momentos: Salir de Sevilla andando y descubriendo las mil flechas amarillas que aparecían como por arte de magia ante nuestros ojos pintadas en adoquines, señales de tráfico... Echar una de romanos en Itálica. Comer el bocadillo entre canis y aprendices de escaladores en los eucaliptos del camino de La Algaba. El inesperado chaparrón que casi nos hace volver. Y, sobre todo, cruzar los dos arroyos por los puentes improvisados de piedras y tablones.
Paisajes in: La inusual imagen de Sevilla entre la niebla. Itálica. Los cambios de luz provocados por las nubes y los rayos de sol alternándose a lo largo del camino, que transformaban el color de la tierra de las grandes extensiones de cultivo. La llegada a la blanca Guillena.
Paisajes out: La dejadez del Cortijo de Gambogaz a pesar del velo de niebla. El polígono industrial de Santiponce.
Peregrinos encontrados: Ninguno.
Logística: Es complicado dejar el coche en Sevilla en la calle más de dos horas por la dichosa zona azul, lo mejor: el "parking" de Puerta Triana (1 €), donde además hay parada de autobús interurbano. Muy buena combinación de autobuses Guillena-Sevilla(1,8 €). Para quien quiera dormir, Guillena tiene albergue, aunque no llegamos a verlo.







ETAPA 2: GUILLENA-CASTILBLANCO DE LOS ARROYOS (2 de febrero de 2013)

Kilómetros: 19 km.
Tiempo total empleado: Seis horas aproximadamente.
Camino: Muy variado: km. de asfalto, camino en no muy buen estado (piedras, arena, desniveles provocados por la lluvia...), en subida constante pero casi siempre suave.
Clima: Sol con viento helado.
Facilidades: El camino sigue estando muy bien señalizado (mi niña llegó a contar hasta 170 flechas). Hay cuatro kilómetros de asfalto antes de llegar a Castilblanco muy llevaderos gracias al “caminillo de hierba” al lado de la carretera.
Dificultades: Ninguna.
Momentos: Caminar muy, muy cerca, cerquísima de vacas, toros y terneros. Sortear los miles de ultrapreparados ciclistas que hacen el camino al contrario. Ir subiendo por la sierra, queda muy claro que ya no andas por Sevilla la llana.
Paisajes in: La manzanilla entre los olivares y los naranjos cargados. Fantástica la entrada en la dehesa, fue como pasar a otro mundo, de una belleza inigualable. Más arriba, el monte con la jara ya en flor y el olor a sierra. Los niños andando entre la hierba al contraluz del sol invernal.
Paisajes out: El tramo de carretera desde la salida de Guillena hasta la Casa de la Pradera. La llegada a Castilblanco entre casas monocordes y naves.
Peregrinos encontrados: Ninguno.
Logística: Dejando de nuevo el coche en "Puerta Triana" (1 €) se tiene la parada dellos autobuses Guillena-Sevilla al lado (1,8 €). Y para volver, Castilblanco tiene menos frecuencia de autobuses, pero las horas siguen viniendo bien (3 €). Para los que quieran pasar la noche, es bueno asegurarse de que el albergue de Castilblanco esté abierto, a las fechas que fuimos nosotros lo tenían cerrado por reformas.
Tiempo total empleado: Seis horas aproximadamente.
Camino: Muy variado: km. de asfalto, camino en no muy buen estado (piedras, arena, desniveles provocados por la lluvia...), en subida constante pero casi siempre suave.
Clima: Sol con viento helado.
Facilidades: El camino sigue estando muy bien señalizado (mi niña llegó a contar hasta 170 flechas). Hay cuatro kilómetros de asfalto antes de llegar a Castilblanco muy llevaderos gracias al “caminillo de hierba” al lado de la carretera.
Dificultades: Ninguna.
Momentos: Caminar muy, muy cerca, cerquísima de vacas, toros y terneros. Sortear los miles de ultrapreparados ciclistas que hacen el camino al contrario. Ir subiendo por la sierra, queda muy claro que ya no andas por Sevilla la llana.
Paisajes in: La manzanilla entre los olivares y los naranjos cargados. Fantástica la entrada en la dehesa, fue como pasar a otro mundo, de una belleza inigualable. Más arriba, el monte con la jara ya en flor y el olor a sierra. Los niños andando entre la hierba al contraluz del sol invernal.
Paisajes out: El tramo de carretera desde la salida de Guillena hasta la Casa de la Pradera. La llegada a Castilblanco entre casas monocordes y naves.
Peregrinos encontrados: Ninguno.
Logística: Dejando de nuevo el coche en "Puerta Triana" (1 €) se tiene la parada dellos autobuses Guillena-Sevilla al lado (1,8 €). Y para volver, Castilblanco tiene menos frecuencia de autobuses, pero las horas siguen viniendo bien (3 €). Para los que quieran pasar la noche, es bueno asegurarse de que el albergue de Castilblanco esté abierto, a las fechas que fuimos nosotros lo tenían cerrado por reformas.







ETAPA 3: CASTILBLANCO DE LOS ARROYOS - ALMADÉN DE LA PLATA (9 de febrero de 2013)

Kilómetros: 30 km; pero sólo 15 realizados (nos saltamos el trozo de carretera, acortando la etapa desde la entrada al Parque Natural hasta Almadén).
Tiempo total empleado: Unas cuatro horas y media.
Camino: Pista forestal con mucha subida y bajada, y lo peor: piedrecilla suelta. El Cerro del Calvario, memorable.
Clima: Sol y mucho frío.
Facilidades: Que un taxista te lleve hasta la entrada del Parque Natural es una petición usual, por lo que no es difícil encontrar taxi en el propio pueblo. Sigue estando muy bien indicado, no hay peligro de perderse por mitad de la sierra ni mucho menos. A las flechas amarillas se une, en el tramo del Parque Natural de Los Berrocales piedras de señalización propia. Con un desvío de algunos kilómetros se puede descansar y comer en el restaurante del centro de visitantes de la Sierra Norte (bien indicado en un cruce).
Dificultades: Ninguna, salvando los 15 km. de carretera antes de llegar a la entrada del Parque Natural. Una etapa de 30 km, sin posibilidad de dividirla y con la mitad del recorrido por carretera con curvas y sin apenas arcén... yendo con niños no nos parecía viable.
Momentos: La propia entrada al Parque Natural, que parece la de una finca privada y hace que se entre con esa sensación de ¡me colé!. Los ciervos que vimos (a pesar de que no somos muy silenciosos que digamos): primero un grupo de cuatro y luego una hermosa pareja. La subida al Cerro del Calvario: 600 m de desnivel en menos de un kilómetro, todo un reto... de dejarse los higadillos. El tremendo ruido que hacían los cochinos al echarles de comer.
Paisajes in: Arroyos y agua por todas partes. Las encinas viejas. Las vistas desde el Cerro hacia toda la sierra. Las vistas desde la Cruz del Cerro hacia el pueblo, blanco, con las heridas paredes de piedra de las laderas como resto de las minas. La bajada hasta el pueblo, con un encinar muy espeso.
Paisajes out: Algunas zonas de la sierra, desforestadas, porque las estaban talando (la finca se explota).
Peregrinos encontrados: ¡Por fin! Vimos dos, una chica que iba sola (que obviamente nos adelantó) y, al llegar al pueblo, un chico extranjero (“muy misterioso” según los niños) buscando el albergue.
Logística: Aquí hicimos la ida y la vuelta en coche hasta Almadén porque los horarios de los autobuses no venían nada bien. El taxi desde Almadén hasta la entrada al parque, estupendo (18 €). Almadén tiene albergue de peregrinos público, y ha sido el primer pueblo en el que hemos visto otros de carácter privado dirigidos específicamente a peregrinos.






ETAPA 4: ALMADÉN DE LA PLATA - EL REAL DE LA JARA (1 de marzo de 2013)

Kilómetros: unos 13 km (hay sitios en los que pone que son más, unos 17, pero es que últimamente han abierto nuevos pasos que lo acortan).
Tiempo total empleado: cinco horas aproximadamente.
Camino: Tremendo. A pesar del poco kilometraje es, sin duda, la etapa más dura de las que llevamos hecha. Muchas subidas y bajadas fuertes y frecuentes, con piedrecilla suelta.
Clima: Sol y nubes. Buena temperatura (yendo forrados).
Facilidades: Como siempre, la señalización es excelente.
Dificultades: El propio camino por su dureza ¡pero compensa con creces!
Momentos: Ver todo tipo de animales de granja pastando, saltando o lo que fuera, los niños... encantados. Cruzar el helado Arroyo Mateos descalzándonos después de infructuosos intentos de puentearlo con grandes piedras. Las expresiones de los niños subiendo y subiendo al ver que la "parte llana" no estaba después de la curva siguiente (no es que yo sea muy sádica, es que estaban "sembraos").
Paisajes in: ¡Qué etapa! Igual que puede que sea de las más duras es, sin duda, de las más hermosas. La dehesa, aquí muy densa y agreste, está magnífica, con la hierba de un verde intenso; y el agua sigue estando muy presente. Luego, el pueblo del Real, que parece un río blanco encajonado entre colinas, es muy bonito. Las vistas del castillo y la puesta de sol desde la enorme terraza de nuestro albergue.
Paisajes out: Ninguno.
Peregrinos encontrados: Tres bicigrinos que nos adelantaron al salir de Almadén (increíblemente más ruidosos que nosotros) y que reencontramos (para su sorpresa) en el albergue; y un amable americano barbudo.
Logística: Dejamos el coche en Santa Olalla, el pueblo más cercano a Almadén y al que luego podríamos llegar en autobús desde Monesterio. Desde Santa Olalla un taxi nos acercó a la plaza de toros de Almadén (20 €). Hicimos noche ¡por fin! en el Albergue del Peregrino (privado, muy limpio y agradable) (10 €), está casi a la entrada del pueblo, un poco más adelante que el Albergue Municipal que, por fuera, no nos gustó nada.
Tiempo total empleado: cinco horas aproximadamente.
Camino: Tremendo. A pesar del poco kilometraje es, sin duda, la etapa más dura de las que llevamos hecha. Muchas subidas y bajadas fuertes y frecuentes, con piedrecilla suelta.
Clima: Sol y nubes. Buena temperatura (yendo forrados).
Facilidades: Como siempre, la señalización es excelente.
Dificultades: El propio camino por su dureza ¡pero compensa con creces!
Momentos: Ver todo tipo de animales de granja pastando, saltando o lo que fuera, los niños... encantados. Cruzar el helado Arroyo Mateos descalzándonos después de infructuosos intentos de puentearlo con grandes piedras. Las expresiones de los niños subiendo y subiendo al ver que la "parte llana" no estaba después de la curva siguiente (no es que yo sea muy sádica, es que estaban "sembraos").
Paisajes in: ¡Qué etapa! Igual que puede que sea de las más duras es, sin duda, de las más hermosas. La dehesa, aquí muy densa y agreste, está magnífica, con la hierba de un verde intenso; y el agua sigue estando muy presente. Luego, el pueblo del Real, que parece un río blanco encajonado entre colinas, es muy bonito. Las vistas del castillo y la puesta de sol desde la enorme terraza de nuestro albergue.
Paisajes out: Ninguno.
Peregrinos encontrados: Tres bicigrinos que nos adelantaron al salir de Almadén (increíblemente más ruidosos que nosotros) y que reencontramos (para su sorpresa) en el albergue; y un amable americano barbudo.
Logística: Dejamos el coche en Santa Olalla, el pueblo más cercano a Almadén y al que luego podríamos llegar en autobús desde Monesterio. Desde Santa Olalla un taxi nos acercó a la plaza de toros de Almadén (20 €). Hicimos noche ¡por fin! en el Albergue del Peregrino (privado, muy limpio y agradable) (10 €), está casi a la entrada del pueblo, un poco más adelante que el Albergue Municipal que, por fuera, no nos gustó nada.





