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Marzo 2013
Salimos de Cuenca sobre las 10 por la carretera N-420. En poco más de 10 km, después del pueblo de Mohorte, vemos un gran cartel del desvío a las Torcas anunciando que están a 7 km, cuando cogemos el desvío pone que son 11 los kilómetros que nos faltan. Finalmente cuando llegamos al parking (amplio y gratuito) son unos 10 km los que marca el coche. Junto al parking hay una caseta de información pero está cerrada, aun así en los cristales hay mapas de la zona pegados y durante el recorrido hay algunos paneles informativos. Me parece importante también el hacerle una foto si no la lleváis, puede resultar de ayuda.
Os dejo la vista de satélite de las Torcas que es bastante intrigante (está sacada del google maps, y puse las flechas de por donde vinimos y hacia donde nos fuimos con el coche) y la foto del mapa indicativo que hay allí con la ruta que hicimos nosotros en verde, que fue una mezcla entre las dos que propone el mapa.

Sinceramente esta etapa me parece ideal para hacer con mejor tiempo del que tuvimos nosotros. Salir pronto de Cuenca, dedicar a las Torcas toda la mañana, comer en el campo y luego visitar las lagunas por la tarde. Me hubiera gustado tener más tiempo para pasear por las Torcas porque me parece un paraje maravilloso.
Bien, la ruta corta que propone el mapa es asequible a todos los públicos y si por ejemplo alguien va con niños pequeños, puede ir a la torca del Lobo y volver por donde ha venido. Pues esa parte del camino es más ancha y está en mejor estado. Desde el parking además se puede ver ya tres torcas y desde la carretera también, la torca de la Novia, que tiene un pequeño apartadero para dejar el coche. Os he pintado en verde la ruta que hicimos nosotros, nos queda pendiente volver y hacerla completa.

Bien abrigados empezamos la ruta, la primera decepción es que, como dice el refrán, los arboles no nos dejan ver el bosque. La Torca del agua es enorme, pero llena de pinos, lo que nos impide ver su superficie, con tanto árbol no nos deja ver el otro lado. Aún así no desistimos, el paisaje es bonito, hay muchos árboles y nos queda mucho por ver.
Llegamos, sin duda, a la más bonita de las que vimos: La Torca del Lobo. Os dejo la panorámica para que podáis ver bien de que se trata. Aparte de profunda, como tiene las paredes muy escarpadas y menos vegetación, se puede ver perfectamente. Además encontramos en un panel informativo la leyenda por la cual toma su nombre.

Cuenta la leyenda que “un tal Zacarías, cazador de Cañada del Hoyo, anduvo persiguiendo al lobo en el pinar. La fiera, herida de cartucho, se internó en la torca y desapareció en una cueva inaccesible. A Zacarías se le echó la noche encima y la nieve empezó a cubrirlo todo. El frío y el hambre acabarían con el temerario cazador. Pero, pasadas unas horas, el lobo salió de su cueva y habló a Zacarías, el cual quedó trastornado, invitándolo a pasar la noche en su cubil. Zacarías lo contó al otro día en el pueblo, dejó de cazar, llevó comida y charló durante mucho tiempo con su nuevo amigo”
Continuamos nuestro camino, viendo distintas torcas, con diferentes vegetaciones, el camino ya no es tan bueno, tiene algunos altibajos, pero se hace perfectamente. Nos quedamos con ganas de dar la vuelta entera, pero nos damos la vuelta para volver por el último tramo del recorrido corto. Además del frío, el tiempo nos apremia. Volvemos a pasar junto a la Torca del Lobo y bajamos por la de la escaleruela y la del agua.

Cogemos de nuevo el coche, aunque paramos unos metros más adelante para ver la Torca de la novia y desde allí por una pista forestal en perfecto estado nos dirigimos hacia las Lagunas de Cañada del Hoyo.
Según nos hemos informado las lagunas de Cañada del Hoyo son siete, pero públicas sólo son tres, las otras cuatro están en una finca privada y sólo abren en determinadas épocas. Como no tenemos tiempo y además no hemos pedido cita, nos conformamos con ver las tres primeras. Aparcamos el coche en un parking amplio y nos dirigimos a la primera que está junto al aparcamiento.
La Laguna de la Gitana. Una preciosa laguna de aguas verdosas. Diámetro medio: 132 m y profundidad máxima 25 m. Cuenta la leyenda que a finales de julio y/o principios de agosto el agua se vuelve blanca recordando un amor puro que hubo entre los hijos de dos familias enfrentadas. En realidad, el cambio de color, nos explica el cartel informativo, es debido a la precipitación del carbonato cálcico. Suponemos que es digno de ver, y nos lo apuntamos por si coincide que podamos hacer una visita en época estival.

Seguimos un poco más adelante, y pronto llegamos a las otras dos lagunas (están muy cerca de la anterior, por lo que intuimos que la visita será breve, cosa que nuestros estómagos agradecen pues ya son casi las 2 del mediodía) El lagunillo del Tejo, es mucho más pequeño que las otras dos. Diámetro máximo de 86 m y profundidad máxima 11 m. Podemos apreciar que el color del agua es muy diferente al de la Gitana. Es un color que se asemeja más al de los ríos o embalses normales.

Andamos un poco más rodeando un poco el lagunillo y paramos en un mirador que nos permite ver los dos a la vez, una a cada lado, y es que sólo un enfilado pedazo de tierra separa estas dos lagunas.

Lo que ven nuestros ojos al mirar hacia el otro lado, nos deja boquiabiertos. El color de la Laguna del Tejo es sorprendente. Sus aguas son azuladas, y no es reflejo del cielo, que está cubierto de nubes. Por las orillas se aprecia el agua totalmente azul como si estuviera teñida.
Ésta también es muy grande, diámetro medio 28 m y profundidad máxima 32 m, reza el cartel informativo, que también nos cuenta una pequeña historia-leyenda de la laguna y constata que esta laguna también cambia de color de sus aguas al blanco con unos días de diferencia con la de la Gitana. Tenemos la oportunidad de ver como una especie de pato levanta su vuelo desde el agua.

Con pena de tener que dejar el lugar e intentando captar en las fotos la belleza de estas aguas, aunque como el original ninguno, nos montamos en el coche y nos dirigimos a comer al pueblo de Cañete, para hacer una visita rápida y volver ya a casa, que mañana es lunes.
Volvemos a la N-420 después de atravesar el pueblo de Cañada del Hoyo que tiene un castillo en lo alto que no nos deja indiferentes. El paisaje que atraviesa ahora la N-420 es precioso, una lástima que sólo nos quede tiempo para comer y dar una vuelta por Cañete. Además según ha ido avanzando el día las temperaturas han ido bajando y cada vez hace más viento . Nos quedamos con ganas de volver por la zona y disfrutar de los rincones que ofrecen. Os dejo también unas fotos de la villa de Cañete.

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Enlaces que os pueden ser útiles en este viaje:
Torcas
Torcas y Sierra Muerta
Lagunas de Cañada del Hoyo
Lagunas Finca 7 Leguas
Cañete
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