Al llegar al puerto ya casi todo el mundo había embarcado, por lo que pasamos rápidamente por el check-in. Después de caminar por este inmenso barco, llegamos a nuestro camarote en piso 10 Forward y OHHHHHHHHHH SORPRESA, habían un par de maletas ajenas sobre la cama con pertenencias de otra persona. Reclamamos al stewart, al supervisor y en recepción donde nos asignaron otro camarote, en el piso 12 After justo al otro lado del barco. Por los inconvenientes nos regalaron una botella de vino, unas fresas bañadas en chocolate y USD100 para gastar a bordo.
Después de ver el hermoso zarpe de Miami desde la cubierta en el piso 18 nos fuimos a cenar al Rest. Manhattan, que tiene hasta orquesta y pista de baile y los avanzados bailan entre plato y plato al ritmo de blues y música elegante de Nueva York. Esa noche el menú de bienvenida incluía langosta y solomillo.





