Hoy nos esperaban unos cuantos kilómetros por lo que tuvimos que desayunar muy bien. Muy prontito nos pusimos en marcha . La primera parada fue Ulm una ciudad que tiene poco que ver, me engañaron un poco las fotos que vi ya que solo tiene la catedral (eso si muy bonita) y un par de calles pintorescas.


Después de un café seguimos a Rothenburg ob der Tauber. Uno de los pueblos más bonitos que hemos visto en Alemania. Allí nos comimos una salchicha y un dulce típico que consistía en una bola de galletas con chocolate por encima. Las había por todas partes. Muy ricas pero para comerse una, porque enpalaga mucho.


Después de un paseo y de comer, nos pusimos rumbo a Wurzburg. Visitando su palacio episcopal, que es una joya del Barroco y patrimonio de la humanidad. La entrada cuesta 8€.

Una vez finalizada la visita al palacio continuamos visitando la ciudad con su famoso puente viejo.

Ya era casi de noche así partimos hacia Frankfurt donde teníamos reservado el hotel. Era un hotel limpio y funcional detrás de la estación de tren, pero un poco alejado de todo.