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Madrugramos y nos vamos dirección Cochem, de camino pasamos por el pueblo de Bremm, que tiene el viñedo más inclinado de Europa.
Una vez en Cochem, vamos directamente al castillo que se encuentra en lo alto del pueblo.
Llegamos antes de que la taquilla esté abierta (9h). Hacen visita guiada cada 40 minutos. Las visitas son en alemán y en inglés, y su tarifa es de 5€. En ese momento llegan furgonetas con turistas. Vamos al grupo de inglés. Bonito castillo, habitaciones muy decoradas y amuebladas. La guía explica divertidas anécdotas.
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Entrada del castillo
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Panorámica de Cochem desde la entrada del castillo
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Panorámica de Cochem desde un balcón del castillo de Cochem
Al salir bajamos para ver el pueblo de Cochem y aprovechamos para desayunar los bocadillos que llevábamos en la orilla del río, y al girarnos nos encontramos con está vista del castillo sobre Cochem.
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Con la intención de acercarnos al centro de Cochem, acabamos parando en una especie de mirador donde se veía el castillo de frente.
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Nos dió el tiempo justo de sacar el trípode para hacernos alguna foto con el castillo, ya que en 5 minutos empezó a caer una tormenta, según el cielo de la foto anterior podíamos intuir que no tardarían en llegar las primeras gotas de lluvia del viaje.
Parece que la tormenta no escampa, así que decidimos poner rumbo a Trier (Tréveris). Desde Cochem cogemos la autopista que va directamente a Trier, esta carretera no tiene límite de velocidad como las que habíamos visto hasta ahora.
La ciudad es bastante grande. Aparcamos cerca del río y andamos unos 15 minutos para llegar al centro de la ciudad. Paseamos hasta la plaza principal.
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Allí vemos un restaurante japonés lleno de japoneses, y al ser ya el mediodía nos decidimos a entrar y comer allí. No tienen la carta en inglés pero la camarera-cocinera nos ayuda en inglés. Hoy solo tienen abierta la planta baja (es viernes santo) y comemos en la barra. El piso de arriba estaba cerrado, pero con la excusa de ir al baño lo vemos y hay unas pocas mesitas con mangas en alemán). Es realmente bonito y el Okonomiyaki estaba buenísimo!
Al salir vemos que está cayendo un chaparrón que por suerte solo dura unos pocos minutos.
Vamos hasta la Porta Nigra. La entrada vale 3€ y dentro hacen un espectáculo con hombres vestidos de romanos, haciendo un show en alemán que hemos preferido no disfrutar (solo cuentan cosas que sin saber alemán no aporta).
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Vistas desde el interior de la Porta Nigra
Al salir de la Porta Nigra nos dirigimos al anfiteatro pasando por la catedral, el jardín del palacio y las termas romanas.
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Catedral de Trier
Las termas romanas se ven bastante desde fuera y decidimos no entrar. Para llegar al anfiteatro vamos andando y hay unos 15 minutos andando. Hubiera sido mucho mejor volver al coche y ahorrar la caminata ya que es bastante y en la puerta hay sitio para aparcar. En el anfiteatro se puede visitar el sótano, justo debajo de la pista y las gradas que no ya no tienen asientos, están recubiertas de hierba.
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Volvemos al coche. En mi opinión, Trier debe ser muy importante ya que es donde hay restos romanos en Alemania pero después de estar en Roma sabe a poco.
Esta vez, cogemos la carretera de vuelta al hotel que va por la orilla del Mosel y paramos en Trittenheim donde subimos a un mirador para ver las vistas del río Mosel donde éste tiene forma de herradura.
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