El vuelo salió y llegó puntual. Aterrizamos en el aeropuerto Tegel y nos decantamos por coger un taxi hasta el hotel, el Gat Point Charlie. Tardamos unos 20 minutos y nos cobraron 20€. A pesar de ser poco más de la 1, teníamos la habitación ya disponible. Pregunté en el hotel si allí mismo vendían la WelcomeCard y así era, eso sí, tenía que pagar en efectivo. Cogimos la WelcomeCard de 72horas en la que se incluyen las visitas a los museos.
Al salir del hotel, justo a mano derecha hay un restaurante italiano, La Via del Muro. Tenía buena pinta y teníamos hambre, así que entramos. La verdad es de precio está muy bien, lo que nos clavaron fue en el agua. Pedimos un plato de pasta cada uno, una pizza para compartir, una botella de agua y dos cafés y pagamos 29.20€. Ojo, no en todos sitios cogen visa, a veces te ponen pegas, como hacer un gasto mínimo de 50€. Nosotros que en París pagamos hasta los bocadillos con visa esto nos pilló un poco desprevenido. También en las cuentas nos subrayaban con boli que la propina no está incluída.
Una vez salimos del restaurante vimos de frente el Checkpoint Charlie:
A mí no me gustó lo que han puesto, es como un teatrillo, dos personas disfrazadas cobrando por hacerse una foto, pero al lado había un montón de fotos contando la historia de la separación y se podía apreciar cómo estaba cuando se montó el Checkpoint y cómo estaba en 1989, era una frontera en toda regla.
De ahí tenía una ruta marcada hacia la Topografía del Terror. Por el camino pudimos apreciar en el suelo la doble fila de piedras que indica por dónde pasó el muro:
Increíble, como he leído en otros diarios, el silencio que hay a pesar de la gente. En las fotografías hay explicaciones en alemán e inglés. Además también hay un trozo de muro:
Después pasamos por la PotsdamerPlatz y vimos la réplica del primer semáforo de Europa:
Y seguimos hasta el Monumento a las víctimas de Holocausto. La verdad es que igual tenía las expectativas muy altas, o que no te da tiempo de digerir lo que estás viendo, pero este momumento no me dijo mucho
Seguimos caminando hasta la Puerta de Brandenburgo, donde se nos abrió un poco el cielo berlinés:
Como tenía la visita para el Reichtag a las 19:00 horas y era pronto, decidimos andar por toda la avenida Unter den Linden. La pena es que estaba toda de obras
Llegamos hasta la Nueva Guardia. Este memorial sí que me impresionó, ver sola la estatua en un recinto tan grande y tan vacío... Uffff:
Enfrente queda la Bebelplatz, donde se hizo la quema de los libros. La pena es que la mitad de la plaza también está en obras, porque están arreglando el edificio de la ópera. Más adelante vimos la cúpula de San Eduvigis y decidimos entrar. Impresionante, nos encantó.
De ahí bajamos hacia la Gendanmer Markt, la verdad es que la plaza es muy bonita.
Bajando un poco más pasamos delante de la famosa chocolatería Fassbender&Rauch y decidimos que merecíamos un descanso. Abajo hay una tienda con esculturas hechas con chocolate y arriba está la chocolatería con tantas cosas que es dificil decidirse:
De vuelta dando un paseíto hacia la puerta de Brandenburgo llegamos al Reichtag un cuarto de hora antes de la visita, como se indica en el correo que te mandan, ya que tienen estrictas medidas de seguridad. Se entra por grupos y te dan una audioguía gratuita en castellano. La verdad es que la cúpula en sí es una pasada, pero las vistas tampoco tienen ningún desperdicio:
Volvimos a la Potsdamer Platz para ver la cubierta iluminada, es preciosa, y aprovechamos para cenar por allí algo ligero (que nos costó encontrar):
De vuelta dando un pequeño paseo al hotel y a descansar, que el día había sido muy largo e intenso y al día siguiente teníamos la intención de hacer un tour por la ciudad.











