Como de la ciudad hemos visto casi todo, alquilamos unas bici, junto a la Kruisherenkerk (la iglesia convertida en hotel y restaurante, con ventanales rojos y blancos) por 25€ dos bicis a devolver antes de las 18 horas que cierra, dejando un depósito de 20 €.
Vamos hasta el Bonnefanten Museo, junto al río, destaca por su arquitectura, aunque a mi no me acabo de agradar, de aquí siguiendo la carretera que el bus nos llevo a Aquisgrán, por un carril bici muy bien señalizado hasta el cementerio americano de Margraten, a unos 10-12 km, enorme y muy cuidado cementerio de los americanos caídos en la segunda guerra mundial en las batallas por Holanda y los alrededores. Con un colosal monumento y la bandera americana, al fondo, y a los dos lados del pasillo central lleno de cruces, algunas no se sabe el nombre y ponen alguno ficticio.

De aquí continuamos a Margraten y a Valkenburg, famoso por su castillo en ruinas y sus cuevas, pero son con visita guiadas a las horas en punto, y en inglés, así que damos un paseo por el pueblo, con multitud de terrazas para la gente de hay, comemos y después de subir una cuesta muy inclinada con la bici a pie, que sube hasta el casino y las termas, continuamos por carril bici todo el trayecto pasado Berg hasta de nuevo Maastricht.


Día de ejercicio físico que nos ayuda para un descanso merecido.
Dejo una foto del mapa de Maastricht que nos dieron en el hotel y que nos sirvió muy bien.
