Día dos. Dejamos los trastos en el coche, después de darnos una buena ducha. El hotel es correctisimo, quedamos encantados - somos low cost, no vamos buscando lujos, sólo permitirnos viajar con un presupuesto paupérrimo, de modo que una cama cómoda y un baño correctísimo nos sobra y nos resobra. Vamos hasta el otro hotel a desayunar. ¡Qué montón de gente! Los castellers, músicos y demás gente están desayunando allí también. Ambientazo. Cogemos fuerzas, porque… vaya desayuno. Rellenos quedamos. Dejamos el hotel y vamos a dar una vuelta de nuevo por la ciudad. Grupos folklóricos venidos de toda la parte de los Pirineos se reúnen allí. Música por doquier. Nos encanta, ambos somos músicos y es nuestra pasión. Vamos a la oficina de turismo, que está a rebosar, para ver qué podemos hacer por los alrededores. Aunque ya tenemos pensado visitar Ainsa de vuelta a casa, decidimos preguntar por si hay algo cercano que ver.
Vemos que va haciéndose la hora y cogemos el coche, no sin antes prometer que volveremos. El festival es bianual, así que hasta el 2015… nada. Ponemos dirección Ainsa, pero haciendo un poco caso a la señora de la oficina de turismo y los folletos que nos ha dado, vamos a pasar antes por algunos pueblos de los Pirineos. Debo decir aquí que me ha costado sudor y sangre convencer a mi novio para que vaya a los Pirineos, no sé qué tipo de animadversión les tenía… pero vamo, problema resuelto. Ahora está encantado. Total, que salimos de Jaca y a subir kilómetros. Tengo un miedo horroroso a las alturas, patológico diría yo, pero voy a deciros que con aquella belleza de paisajes, caer por el barranco me daba absolutamente igual, Hubiera sido feliz de todas formas.
¿Quién pone los límietes de velocidad en estas carreteras?
Paramos en Biescas, precioso. Quería quedarme allí para siempre. Seguimos nuestro camino y vamos hasta los pies de Ordesa. No podemos entrar porque está cerrado, además, no teníamos preparada la visita y decidimos dejarlo para otro día. Paramos a comer, creo, en Torla. Hicimos picnic, al lado del riachuelo, relajadísimos, con la brisa acariciándonos. Aquello, de verdad, es el Paraíso.
Bonito lugar para comer
Seguimos nuestro camino hasta Ainsa. Nos habían recomendado unos amigos visitar el lugar, así que no nos lo pensamos. Cuando llegamos allí, tenías que aparcar en la parte nueva del pueblo y subir una cuesta de muerte, o aparcar arriba en un lugar de pago, el único que hay. Como estamos derrochadores - qué chiste - decidimos aparcar arriba. No sé si son dos euros, y puede estar todo el día, así que sin problema. Entramos en el pueblo, y está saturadísimo también. Mi novio se decepciona un poco porque lo encuentra muy turístico, pero debo decir que es muy bonito. Nos tomamos algo a precio de oro por allí y decidimos reemprender el camino hasta casa. Pararemos una vez más antes de llegar al destino final para tomarnos algo y estirar de nuevo las piernas.
Este viaje nos ha abierto las puertas del mundo casi. No solemos repetir destino, pero éste va a ser el primero que repitamos. El año que viene tenemos planeado ir al Festival de Folklore, y aprovechar para visitar Ordesa y Monte Perdido. Y algo más he conseguido: convencer a mi novio de que los Pirineos son casi el Paraíso.
(siento no haber colgado casi fotos, pero hasta este enero no tuve una cámara en condiciones... la tenía rota)


Vemos que va haciéndose la hora y cogemos el coche, no sin antes prometer que volveremos. El festival es bianual, así que hasta el 2015… nada. Ponemos dirección Ainsa, pero haciendo un poco caso a la señora de la oficina de turismo y los folletos que nos ha dado, vamos a pasar antes por algunos pueblos de los Pirineos. Debo decir aquí que me ha costado sudor y sangre convencer a mi novio para que vaya a los Pirineos, no sé qué tipo de animadversión les tenía… pero vamo, problema resuelto. Ahora está encantado. Total, que salimos de Jaca y a subir kilómetros. Tengo un miedo horroroso a las alturas, patológico diría yo, pero voy a deciros que con aquella belleza de paisajes, caer por el barranco me daba absolutamente igual, Hubiera sido feliz de todas formas.

Paramos en Biescas, precioso. Quería quedarme allí para siempre. Seguimos nuestro camino y vamos hasta los pies de Ordesa. No podemos entrar porque está cerrado, además, no teníamos preparada la visita y decidimos dejarlo para otro día. Paramos a comer, creo, en Torla. Hicimos picnic, al lado del riachuelo, relajadísimos, con la brisa acariciándonos. Aquello, de verdad, es el Paraíso.

Seguimos nuestro camino hasta Ainsa. Nos habían recomendado unos amigos visitar el lugar, así que no nos lo pensamos. Cuando llegamos allí, tenías que aparcar en la parte nueva del pueblo y subir una cuesta de muerte, o aparcar arriba en un lugar de pago, el único que hay. Como estamos derrochadores - qué chiste - decidimos aparcar arriba. No sé si son dos euros, y puede estar todo el día, así que sin problema. Entramos en el pueblo, y está saturadísimo también. Mi novio se decepciona un poco porque lo encuentra muy turístico, pero debo decir que es muy bonito. Nos tomamos algo a precio de oro por allí y decidimos reemprender el camino hasta casa. Pararemos una vez más antes de llegar al destino final para tomarnos algo y estirar de nuevo las piernas.
Este viaje nos ha abierto las puertas del mundo casi. No solemos repetir destino, pero éste va a ser el primero que repitamos. El año que viene tenemos planeado ir al Festival de Folklore, y aprovechar para visitar Ordesa y Monte Perdido. Y algo más he conseguido: convencer a mi novio de que los Pirineos son casi el Paraíso.
(siento no haber colgado casi fotos, pero hasta este enero no tuve una cámara en condiciones... la tenía rota)
P.d: si os ha gustado y queréis dejar comentarios, o preguntar alguna cosa... lo primero os lo agradecería, lo segundo, respondería sin problemas.