Como este viaje va a ser un poco más relajado - a priori - que los demás, salimos un poco más tarde de lo normal del pueblo, sobre las nueve y media de la mañana. Cargamos el coche de trastos, enchufamos el GPS y arranamos, no sin antes escuchar a mi suegra decir: "rondalls, que sou uns rondalls".
Nuestra primera parada va a ser Lleida, a unas dos horas, para estirar un poco las piernas y tomarnos un batido de chocolate. Estamos a 2 de agosto y no corre el fresco para absolutamente nada. Llegamos a Lleida y subimos hasta La Seu. Aparcamos y damos una vuelta por allí, sin visitar nada en concreto, sólo para despejarnos. Nos montamos de nuevo en el coche y nuestro próximo destino va a ser Alquézar, una bonita villa medieval. A medida que vamos acercándonos nos encontramos con un montón de autocaravanas francesas, a lo que mi novio dice: mira, pues igual hemos idos a parar a Francia. (chistaco)
Cuando llegamos a Alquézar aquello está a rebosar de gente. Como ya va siendo hora de comer, montamos "la tauleta" bajo la sombra de un árbol y comemos. Terminado el manjar, nos dirigimos al pueblo. Éste es muy bonito, con su marcado carácter medieval, callejuelas empedradas, casas rojizas... precioso. Hacemos algunas fotos - que no tengo aquí, las subiré cuando pueda - y vamos a tomarnos un café para poder seguir nuestro camino.
Nos subimos de nuevo al coche y nos vamos camino a Loarre. La visita a su castillo hace mucho tiempo que nos ronda por la cabeza, y no encontrábamos el momento para ir, pero al fin ha llegado el día. Deciros que este castillo es el que aparece en la película El Reino de los Cielos, que se supone que es Francia, pero no... es Aragón.
Qué decir de esta fortaleza… IMPRESIONANTE. Nos quedamos alucinados, de verdad… sin palabras. Vale la pena ir hasta allí porque es brutal.
Impactente Fortaleza
Estuvimos nuestra buena hora dando vueltas por allí y recreándonos y disfrutando de lo lindo. Cuando vemos que hemos agotado todos los rincones del lugar, decidimos poner marcha hasta nuestro destino final: Jaca. Llegamos y buscamos aparcamiento cerca del hotel. Detrás mismo hay un descampado enorme que, por suerte, no está demasiado lleno. Así que dejamos el coche y vamos a buscar la llave de la habitación. La recepción está en otro hotel distinto, a escasos metros del nuestro - esto a nosotros nos da igual, mientras podamos dormir bien… - así que allí vamos, decimos que vamos a cenar y el horario, y descargamos las maletas en la habitación. Ya al acercarnos al hotel vamos intuyendo el ambiente festivo que se respira en la ciudad. ¡Qué ganas tenemos de dar una vuelta! Así que nos dirigimos hacia el centro, hasta la catedral románica de San Pedro. Alucinante. Jaca es una ciudad pequeña, pero preciosa. La Ciudadela, que al final no visitamos, es un enclave mágico. Tanto verde, esos tejados de pizarra, esas montañas a lo lejos… me enamoró.
Después de visitar la catedral, vamos callejeando por el centro de la población y el ambiente es espectacular: dulzaineros tocando, castellers subiendo hasta el cielo, bares de tapas y cañas… ¡BIEN!
Vamos a tomar unas cañas y unas tapas. Vemos que hay conciertos por la noche en distintas plazuelas de la ciudad, así que decidimos cenar pronto y disfrutar de ellos. La cena es correcta, pero lo mejor son las vistas a La Ciudadela que hay desde el comedor. Además, en el hotel, que no es el mismo donde dormimos, se alojaron ilustres pensadores como Ortega y Gasset. Minipunto y punto para el frikismo filosófico. Encantada me quedo.
Tocando el cielo.
Al terminar, nos vamos a los conciertos. Una plazuela llena de gente de todas las edades, abuelos, nietos, hijos, vecinos, visitantes… Bailando, cantando, pasándolo bien. Una fiesta de lo más sana. Termina el concierto y nos vamos a otra parte de la ciudad a ver otro. Son más de las once de la noche y hace fresco, estamos cansados y la mañana siguiente la queremos aprovechar, así que decidimos irnos al hotel y descansar.
Nuestra primera parada va a ser Lleida, a unas dos horas, para estirar un poco las piernas y tomarnos un batido de chocolate. Estamos a 2 de agosto y no corre el fresco para absolutamente nada. Llegamos a Lleida y subimos hasta La Seu. Aparcamos y damos una vuelta por allí, sin visitar nada en concreto, sólo para despejarnos. Nos montamos de nuevo en el coche y nuestro próximo destino va a ser Alquézar, una bonita villa medieval. A medida que vamos acercándonos nos encontramos con un montón de autocaravanas francesas, a lo que mi novio dice: mira, pues igual hemos idos a parar a Francia. (chistaco)
Cuando llegamos a Alquézar aquello está a rebosar de gente. Como ya va siendo hora de comer, montamos "la tauleta" bajo la sombra de un árbol y comemos. Terminado el manjar, nos dirigimos al pueblo. Éste es muy bonito, con su marcado carácter medieval, callejuelas empedradas, casas rojizas... precioso. Hacemos algunas fotos - que no tengo aquí, las subiré cuando pueda - y vamos a tomarnos un café para poder seguir nuestro camino.
Nos subimos de nuevo al coche y nos vamos camino a Loarre. La visita a su castillo hace mucho tiempo que nos ronda por la cabeza, y no encontrábamos el momento para ir, pero al fin ha llegado el día. Deciros que este castillo es el que aparece en la película El Reino de los Cielos, que se supone que es Francia, pero no... es Aragón.
Qué decir de esta fortaleza… IMPRESIONANTE. Nos quedamos alucinados, de verdad… sin palabras. Vale la pena ir hasta allí porque es brutal.

Estuvimos nuestra buena hora dando vueltas por allí y recreándonos y disfrutando de lo lindo. Cuando vemos que hemos agotado todos los rincones del lugar, decidimos poner marcha hasta nuestro destino final: Jaca. Llegamos y buscamos aparcamiento cerca del hotel. Detrás mismo hay un descampado enorme que, por suerte, no está demasiado lleno. Así que dejamos el coche y vamos a buscar la llave de la habitación. La recepción está en otro hotel distinto, a escasos metros del nuestro - esto a nosotros nos da igual, mientras podamos dormir bien… - así que allí vamos, decimos que vamos a cenar y el horario, y descargamos las maletas en la habitación. Ya al acercarnos al hotel vamos intuyendo el ambiente festivo que se respira en la ciudad. ¡Qué ganas tenemos de dar una vuelta! Así que nos dirigimos hacia el centro, hasta la catedral románica de San Pedro. Alucinante. Jaca es una ciudad pequeña, pero preciosa. La Ciudadela, que al final no visitamos, es un enclave mágico. Tanto verde, esos tejados de pizarra, esas montañas a lo lejos… me enamoró.

Después de visitar la catedral, vamos callejeando por el centro de la población y el ambiente es espectacular: dulzaineros tocando, castellers subiendo hasta el cielo, bares de tapas y cañas… ¡BIEN!
Vamos a tomar unas cañas y unas tapas. Vemos que hay conciertos por la noche en distintas plazuelas de la ciudad, así que decidimos cenar pronto y disfrutar de ellos. La cena es correcta, pero lo mejor son las vistas a La Ciudadela que hay desde el comedor. Además, en el hotel, que no es el mismo donde dormimos, se alojaron ilustres pensadores como Ortega y Gasset. Minipunto y punto para el frikismo filosófico. Encantada me quedo.
Al terminar, nos vamos a los conciertos. Una plazuela llena de gente de todas las edades, abuelos, nietos, hijos, vecinos, visitantes… Bailando, cantando, pasándolo bien. Una fiesta de lo más sana. Termina el concierto y nos vamos a otra parte de la ciudad a ver otro. Son más de las once de la noche y hace fresco, estamos cansados y la mañana siguiente la queremos aprovechar, así que decidimos irnos al hotel y descansar.