Me levanté temprano para coger el autobús de la línea A2 que nos llevará hasta la parada del Prerrománico, un parking donde comenzaremos la subida a Santa María del Naranco. Desde el parking cogemos un pequeño sendero que nos lleva al centro de información (solo dan un folleto).
Subida al Monte del Naranco
De ahí subimos a Santa María del Naranco por un camino que sale a la derecha y pasa por unas casas y en unos minutos llegamos a la explanada donde se encuentra la Iglesia. Desde allí subiendo por la carretera general en unos minutos llegamos a la Iglesia de San Miguel de Lillo (no permite fotos dentro).
Santa María del Naranco
Os comento que solamente hay una persona que vende las entradas y muestra ambas iglesias y explican muy bien la historia de ambas. Digo esto porque es posible que lleguéis a Santa María (donde se venden las entradas y comienza la visita) y no haya nadie en la puerta de abajo de la taquilla y este cerrada. Esto se debe a que la guía estará enseñando el interior o se encuentre con otro grupo en la otra iglesia así que os tocará esperar un rato.
San Miguel de Lillo
Bajé caminando hasta la ciudad, os lo recomiendo, porque es un trayecto largo de una media hora pero merece la pena y no de hace pesado (la subida en autobús eh, que es potente y no quiero que lleguéis reventados).
Bajada a la Ciudad de Oviedo
Después de reposar la comida con una pequeña siesta de 2 horas fui recorriendo la ciudad empezando por el Hotel Reconquista, Iglesia de San Juan el Real (la visita es imprescindible debido a la belleza de la iglesia, las tallas, altar...), Teatro Campoamor y la Plaza de La Escandalera.
Hotel Reconquista
Iglesia San Juan el Real
Teatro Campoamor
Plaza de La Escandalera
Una vez terminado el recorrido por los puntos de interés que tenía pendientes, fui caminando, disfrutando de las calles de Oviedo hasta llegar al tercer elemento prerrománico de la ciudad, la Iglesia de San Julián de los Prados, de gran belleza exterior y que no pude visitar por la poca flexibilidad horaria que tiene (además no permite fotografías en su interior).
Iglesia San Julián de los Prados
Desde ahí continúe con mi visita de la ciudad, disfrutando cada calle y rincón hasta llegar a la estación de tren y subir a la parte de arriba donde el puente que cruza permite unas vistas impresionantes de una calle repleta de edificios y fachadas de colores así como de un paseo repleto de fuentes que deja en uno de sus laterales el Acueducto de los Pilares . El día en Oviedo había terminado, mañana toca visitar Avilés y Cudillero.
Estación Tren Oviedo
Vistas desde el Puente de la Estación de Tren
Acueducto de los Pilares