Este día lo teníamos completamente planeado: Por la mañana tocaba ver dos museos y, por la tarde una ruta guiada.
Tras desayunar algo cerca de la estación cogimos un tranvía que nos dejó justo al lado del Museo Van Gogh. Sin embargo, a pesar de tener entradas, tuvimos que hacer cola ya que solo tenían acceso directo aquells que las compran online para una hora determinada, si la compras para un día tienes que hacer cola ( aunque una diferente a la de aquellos que no tienen). Tras esperar bajo la lluvia, por fin pudimos entrar al museo donde nos esperaba una primera sala llena de autorretratos de Van Gogh. Conforme se sube de piso se avanza en la vida de este pintor pasando por "Los comedores de patatas", uno de sus "Girasoles" y "El dormitorio en Arlés" hasta llegar a su última etapa de interno en un manicomio. La colección del museo es bastante completa y ofrece una muy buena inmersión en toda la vida y obra del autor, merece la pena visitar este museo antes de irse de Amsterdam.
Hubo un momento dentro del museo en que cayó tal tromba de agua que esta se escuchaba desde dentro; pero, afortunadamente, cuando salimos no llovía y pudimos llegar secos hasta el Rijksmuseum pasando por las famosas letras de I Am-sterdam, aunque sin pararnos en él por la multitud de gente que había.
En el Rijksmuseum sí entramos del tirón. Es un museo bastante grande y con gran variedad en la exposición;maquetas, antigüedades, cuadros... por lo que si de verdad se quiere ver en profundidad, debería de pasarse un día entero con las audioguías. Como nosotros tampoco teníamos mucho tiempo, visitamos solo aquellas salas que parecían más interesantes, entre las que se encuentran, por supuesto, la que albergaba "La ronda nocturna" de Rembrandt y "La lechera" de Vermeer.
Finalmente, y como es propio de mi padre, nos dirigimos con prisa hacia a plaza Dam para comer porque a las 14.30 partía de allí una visita guiada de Sandeman's, la cual es muy recomendable. Esta organización ofrece distintas rutas temáticas por la ciudad de Amsterdam y por demás ciudades europeas. A sus integrante se les da la cantidad de dinero que se estime oportuno al final del tour. De esta forma, dimos un buen paseo por Amsterdam en el que la guía, que se llamaba Laura, explicaba la historia de la ciudad, recomendada algún lugar para comer (al que fuimos por nuestra cuenta posteriormente) y nos llevaba a algún rincón menos conocido. Durante la ruta la guía decidió desviarse para ver un graffiti de Baksy (autor que tenía una exposición en el museo MOCO). La guía nos avisó, y por eso lo digo, de lo peligroso de andar por Amsterdam, donde los ciclistas llegan a empujarse entre ellos y a los viandantes. ¡Y doy fe de que algunos tienen muy mala leche!

Tras una breve parada en un café, seguimos andando para, finalmente, y tras pasar por Beginjhof, llegar al barrio del Joordan, donde para terminar Laura nos contó algo que ninguno esperábamos:
Hacía tan solo unas semanas, y debido a que los derechos de autor de "El diario de Ana Frank" estaban apunto de acabar, la organización que gestiona la Casa-Museo de Ana Frank reconoció a su padre Otto Frank como el verdadero escritor del ta famoso diario. Es entonces cuando aparece la duda... es esto una mentira con intereses económicos, o es la verdad, teniendo en cuenta además que una grafóloga ya atribuyó hace algún tiempo la autoría del libro a Otto Frank.
Controversia aparte, nos dirigimos entonces a tomar algo a un café llamado "De Bekeerde Suster", ubicado al lado de Nieuwmarkt, y que albergaba antiguamente un convento donde se hacía cerveza. Actualmente sigue teniendo cerveza propia además de Wi-Fi.
Y, para terminar el día, decidimos probar la fondue que nos recomendó la guía y que estaba en la propia plaza, aunque, a decir verdad, tampoco era nada del otro mundo. Sin embargo, elegir ese restaurante nos sirvió para sacar algo en claro ya que se al lado nuestra se sentó una pareja muy maja del País Vasco que no se termianron su fondue y nos la ofrecieron para no tirarla (ya que tampoco es que estuviera barata)...