Después de mirar el tiempo, parece que no va a hacer muy malo, nos decidimos por ir hoy hacia Nuremberg. Nos arreglamos y salimos hacia la estación central, sin desayunar, porque ayer ya habíamos decidido comprar allí nuestro zumo recién exprimido y nuestros croissants parisinos. Por cierto, el zumo de 250 ml, a 2 euros, el de medio litro a 3,50 y el de litro a 6.
Y los croissants a 1,40 euros. Como hoy la Bayern ticket no empieza hasta las 9, para ir del hotel hasta la estación, compramos otro billete. Como ya os he comentado, no tengáis el error de coger el billete de trayecto corto que ya os dije que solo vale para dos estaciones, y como os pille el revisor como a nosotros, a la calle en el mejor de los casos. Asi que con el billete de dia de zona interior, por 2,80 cada uno, tenemos tres horas para gastar , eso si, siempre sin salir de esa zona. Pero para llegar desde allí al hotel o al centro, nos valio. Desayunamos delante de la via porque el tren aun no ha llegado, y con un pelin de retraso, raro en ellos, salimos poco después de la hora prevista. Hoy nos toca hacer transbordo en ingolstadt, unos 13 minutos. El tren de hoy es algo más viejo, y eso si, va lleno, a tope, con estudiantes y gente que va a trabajar. Y sobre las 10:45 estamos ya en la estación de Nuremberg.
Ésta está totalmente en el centro de la ciudad, porque según sales, puedes cruzar por debajo por un paso que hay por debajo de la carretera y sales literalmente con la puerta del mercado de los artesanos a nuestra izquierda, el Handwekerhof.
Aunque Nuremberg fue totalmente destruida en la segunda guerra mundial, está perfectamente reconstruida y guarda todo el sabor de una villa medieval. El mercado de los artesanos es un pequeño recinto amurallado, lleno de tiendecitas de gente con su artesanías, pequeños sitios donde comer o tomar algo, todo preciosamente decorado con adornos navideños, arboles… este mercado está al lado de una de las puertas reales de entrada a la ciudad, la konigstor. Abre a las 10 y al menos en estas fechas, estaba cerrando sobre las 18:30. Salimos de el y subimos por konigstrabe, calle que ya empieza a estar llena de tenderetes navideños
hasta llegar a lorenzkirche, la iglesia de san Lorenzo.
En esta ciudad no pagamos por entrar a ninguna iglesia, todas eran gratis. Ya en esta plaza empieza el conglomerado de puestos, los olores a los vinos calientes , los ponches, las salchichas, y sobre todo a la navidad!
en frente el antiguo ayuntamiento
Seguimos andando hacia abajo entre un montón de gente y llegamos a cruzar el rio por el puente desde el que se obtiene una preciosa vista del heilig-geist-spital, el hospital del espíritu santo.
Hoy en dia es un restaurante y la vista es una preciosidad además de ser de las más conocidas de la ciudad. Continuamos, y poco a poco se acrecenta el ruido y los olores, porque estamos llegando a la zona más céntrica de nuremberg, la plaza donde se encuentra la iglesia de nuestra señora, la frauenkirche.
Es una iglesia preciosa, y toda su plaza delantera, bueno plaza, no se ve ni la plaza, todo son puestos y más puestos de navidad!
El ambiente que se respira aquí es mágico! Después de visitar la iglesia, en cuyo frontal a las 12 en punto, se mueve su carrousel, seguimos hacia arriba, más tarde bajaremos a dar una vuelta por el mercadillo. En esta plaza hay también una oficina de turismo. Y también se puede ver la fuente bonita, schoner brunnen
Por encima de ella nos encontramos con el ayuntamiento y para aprovechar a visitarlo antes de la hora de comer, subimos hasta la parte más alta, hacia el kaiserburg, el castillo imperial.
Abría de 10 a 16h. costaba 6 euros pero también nos entró con nuestro bono. De camino hacia él podemos ver como corren las ardillas entre los árboles, tan tranquilas. Llegamos al patio, precioso y muy bien ambientado, puedes imaginarte por allí a las damas y los caballeros en épocas antiguas, con sus justas y lances.
Recogemos las entradas y pasamos a visitar la primera parte que sube por una capilla hasta algunas estancias de la parte alta. Por dentro la verdad que no tiene mucho que ver, una capilla, algunas estancias vacias, una maqueta del castillo...
y desde allí vamos hacia la torre sinwell, que tras subir una escalera de caracol, llegamos a lo alto, con unas impresionantes vistas, y también podemos ver a través de fotografías como quedaron las distintas partes de la ciudad tras la guerra y verlas como están en la actualidad. A la torre se sube de 20 en 20, pero la verdad que no se tarda nada.
También se puede visitar en el centro del patio exterior un pozo, la visita es cada media hora, justo abrieron estando nosotros, pero vimos que solo se veía un pozo, y la visita estaba dentro diez minutos, asi que nos salimos. Vamos dejando atrás el castillo y volvemos hacia el centro. Como ya es hora de comer, llegamos a nuestro destino. Restaurante bratwursthausle.
Comimos en un restaurante del que hablaban muy bien por internet, asi que lleno hasta los topes, nos metemos y preguntamos por mesa ya que no se puede reservar. En seguida nos pasan a una mesita pequeña. Aquí todo el mundo estaba pegaditos.
Pero estuvimos muy bien. En el centro está la cocina donde no paran de hacer las típicas salchichas de nuremberg, la nurnberger rostbratwurst. Una salchicha pequeñita y deliciosa…la más buena que probe en todos los días que anduvimos por allí. Pedimos como no cervezas,
y probamos sus riquísimas salchichas con kartoffelsalta, ensalada de patata, buenísima también y otro típico plato , el obatzda, es queso típico de la región aderezado y servido para untar . no estaba malo, pero un poco fuerte. Y de postre por supuesto, nuestro apfelstrudel. Comimos muy bien y por 27 euros.
Por dentro es precioso el restaurante, ambientado en su cultura y con todas las camareras con los típicos trajes bávaros.
Salimos a la calle, y como el restaurante está justo a la espalda de la catedral, sebalduskirche, hacia ella vamos.
Desde allí subimos de nuevo por otra calle dirección hacia el castillo, donde nos encontramos con la casa de Alberto durero
y unas vistas muy bonitas de la muralla que rodea a la ciudad.
Desde allí fuimos rodeando todas las murallas, llegamos a una de sus puertas
y desde allí bajamos buscando la calle weibgerbergasse, el callejón de los curtidores, una calle muy bonita con típicas casas antiguas.
Continuamos hacia el henkersteg, el puente del verdugo, una zona del rio muy muy bonita. Desde enfrente justo hay una vista preciosa del puente y de las casas por encima.
Y casi justo enfrente también el kettensteg
Seguimos callejeando hacia abajo hasta toparnos con otra de sus puertas, la weiber turm o torre blanca.
Enfrente de ella la ehekarussel brunen, la fuente de las etapas del matrimonio, con cuanto curiosa la fuente, porque bonita bonita no es que sea.
Y desde allí seguimos toda la calle hacia delante que vuelve a estar llena de puestos y navidad
y en uno nos paramos a comprar un ponche, el eigerpunsch, parecido a un ponche de huevo pero con bien de alcohol, como todo aquí vamos. Con su nata montada y sus fideos de chocolate. Y también tu vasito de recuerdo.
Llegamos enfrente de la iglesia de san Lorenzo y seguimos a la izquierda para llegar al centro, al mercado navideño. Que sigue hasta los topes. Y ahora si, ya visto todo, nos dedicamos a pasear entre sus tenderetes. Navidad por todos sitios, adornos para el árbol, bolas artesanas de cristal, gluwhein por todos sitios, chocolates, dulces….aqui yo creo que lo único en lo que consiste el dia es en comer y beber, madre mia que harton!
Lo que si teníamos pendiente probar y asi hicimos, es el lebkuchen, un bizcocho típico sobre todo de Nuremberg, es un bizcocho como en forma de galleta especiado, por fuera parece una galleta dura, pero al morderla es blandita y como pegajosa. Nos encantó la verdad! Super rica. 3 euritos nos costó, pero al menos estaba de escandalo.
Seguimos paseando por el mercadillo y por mi antojo sobre todo subimos de nuevo hacia el restaurante donde habíamos comido, ya que en la calle tienen una casetita donde hacen las fantásticas salchichas, tres salchichas en pan por 2,50 euros. Me pareció super barato. Yo me negaba a irme de allí sin volver a probarlas. Seguimos hacia debajo de nuevo, pasando por el lateral de la plaza, que ya de noche, nos ofrecia una vista impresionante con la luna llena en lo alto.
y toda la plaza vista desde lo alto, una maravilla!
paseamos un rato por las callejuelas de nuremberg descubriendolas atrapadas x la noche, preciosas!
Y seguimos hacia nuestro principio, calles hacia abajo hacia el mercado de los artesanos, que está a punto de cerrar.
Tras dar una vuelta, se acaba nuestra andanza por nuremberg. Volvemos a la estación a coger nuestro tren, que esta vez es directo hasta munich. Ya que hoy es más tarde, cuando llegamos, mi marido con su zumo en la mano, no se ni los zumos que nos beberíamos allí, nos vamos hacia el hotel. Mañana seguiremos nuestras andanzas! Gute natch!