Tenía ganas de conocer la ciudad de Girona. Me habían hablado bien de ella y a raíz de que se rodó allí parte de una de las temporadas de Juego de Tronos, me apetecía más visitar aquello, ya por curiosidad jeje. A tan sólo 40 km teníamos la ciudad.
La entrada a la ciudad me decepcionó un poco, es muy simple, tanto que no parece una ciudad, pero una vez te adentras y empiezas a descubrir edificios, el río, los parques...como que te va gustando más.
Aparcamos el coche junto al Mercat del Lleó (mercado del león), en el parking Plaza Cataluña, de pago, y de ahí cruzamos el río y nos adentramos en el casco antiguo de la ciudad.

Quise entrar en una oficina de información turística, pero había tal cola de gente que fue imposible. Saqué el móvil, busqué un plano de la ciudad con los monumentos más importantes señalados y me lo descargué, así podría ver la imagen cuando quisiera para orientarme.


Seguí los pasos de la gente y pronto me dí cuenta de que aquello estaba demasiado concurrido y que era más turístico de lo que imaginaba, y así era...., con la boca abierta andaba por sus calles empedradas y estrechas, admirando los locales y tiendas de estilo rústico, todo en piedra, como muy medieval ¡que bonito! Enseguida vi carteles que señalizaban la catedral y fuimos a buscarla. No me esperaba que en una plaza tan pequeña hubiera una iglesia tan grande, tan majestuosa, nada ostentosa, sencilla,gótica pero con aire medieval en consonancia con el resto de la ciudad. Y esa escalinata empinada para subir....que maravilla.

Cerca de la Catedral, bajando una calle, están los Baños Árabes que, en realidad son de estilo románico y datan del siglo XII. Pueden visitarse por dentro. Son pequeños pero interesantes. Tienen una terraza con buenas vistas a la Catedral de Girona y a San Felix, que también puede visitarse. Cuestan 2€.
Hay muchas iglesias, monasterios, puentes, monumentos... en la ciudad para visitar, todos preciosos: Monestir de Sant Pere de Galligants, Igésia de Santa Llúcia, el Convent de Sant Doménec, la Iglesia del Carmen....; y como no, el Puente de les Peixateries Velles más conocido como puente eiffel.
Después de hacernos todas las fotos del mundo, nos fuimos a comer a La casa del Pernil en el carrer de la Força (la calle de la fuerza), dónde comimos de menú muy bien a buen precio.
Cuando terminamos nos fuimos paseando hacia las afueras del casco antiguo, contemplando tiendas y comercios, degustando los famosos "pets de bisbe" (pedos de obispo) que son unos dulces típicos de la ciudad, y llegamos a la plaza de la Independencia, una plaza muy bonita y amplia, en dónde nos tomamos un café en una de sus terrazas.

Poco a poco volvimos sobre nuestros pasos bordeando el rio hasta llegar de nuevo al Mercat del Lleó, cogimos el coche y volvimos a Tossa de Mar.
Aquella noche cenamos pronto y no salimos a pasear, estábamos agotados jaja.
