Por la mañana me desperté temprano y lo primero que hice fue levantar la persiana para ver si las previsiones meteorológicas habían acertado: ¡¡¡NUBLADO!!!. Otra vez el cielo estaba igual que la tarde anterior, parecía que iba a llover. Mas tarde, nuestros amigos nos explicaron que eso no era muy normal pero que q veces amanecía nublado pero a la 10 o las 11 desaparecían las nubes y a pesar de que pareciese que iba a llover rara vez sucedía.
Me acordé de que en uno de los diarios de esta página había leido que en el sur de la isla solía hacer mejor tiempo que en la zona norte. También me acordé que la noche anterior había visto una página que tenía livecams de las playas de Fuerteventura, así que me puse manos a la obra y empecé a buscar un sitio donde hiciese sol y ese sitio era Morro Jable. Mientras mi mujer preparaba las cosas yo buscaba en Internet información de restaurantes que estuviesen bien por la zona y ví uno que se llamaba Avda. de la Mar que tenía comida típica de la zona y no parecía ser muy caro.
Con los deberes hechos nos montamos en el coche y nos pusimos rumbo al sur. El primer tramo de carretera es autovía pero solo llega hasta el aeropuerto, el resto de la carretera es de doble sentido y casi la mitad del camino discurre por el interior de la Isla. En esta carretera hay un monton de señales de radares pero nuestros amigos nos dijeron que en la isla solo hay dos radares fijos y estan en la autovia del aeropuerto a Pto. del Rosario en una zona que hay limitada a 80 km/h.
Una vez habíamos pasado Costa Calma (que sería nuestro destino para el siguiente día) y según íbamos por la carretera, vimos una playa enorme con una arena blanquísima y una agua tan azul como la que habíamos visto en nuestro viaje a Riviera Maya así que decidimos coger el desvío y quedarnos ahí. Cuando llegamos al final de la carretera nos encontramos con el Meliá Gorriones y me acordé que otro de los diarios hablaba de esta playa.
La playa podía tener perfectamente 150 metro de arena antes de llegar a la orilla y estaba prácticamente vacía. Me llamó la atención que el hotel tenía las tumbonas cerca de donde nosotros habíamos aparcado el coche y muy lejos de la orilla, pero luego me dí cuenta de que una gran parte de la playa estaba húmeda y por lo tanto por la noche el mar la debía anegar. Cuando nos acercábamos a la orilla vimos una pequeña “piscina” de agua de mar que se había formado en la playa e hicimos una fotografía. Lo malo de Fuerteventura es que suele haber bastante viento y como las playas son tan grandes ya abiertas pues es un poco molesto porque cuando sopla con mucha fuerza la arena te da en la piel y pica bastante. Lo bueno del viento es que atenúa la sensación de calor pero eso también es peligroso porque como no tienes sensación de calor puedes quemarte si no te pones protección. Hice un montón grande de arena para que nos sirviese de protección contra el viento pero la verdad es que no sirvió de mucho porque cuando volví de darme un baño mi mujer estaba totalmente cubierta de arena, así que decidimos irnos a tomar el sol a la orilla. Un poco cansados del viento decidimos irnos a ver si encontrábamos otra playa más resguardada del viento y de paso un sitio para comer. Cuando nos dirigimos hacía el coche, y a la derecha del Meliá gorriones, vimos una zona de arbustos en la que había una especie de corralillos hechos con piedras y me acordé de que nuestros amigos nos habían dicho que la gente los utilizaba para protegerse del viento y que cuando fuésemos a la playa buscásemos los montones de piedras. La verdad es que ahí dentro, protegidos del viento, se estaba mucho mejor a pesar de que se pasaba bastante mas calor.
Después de un rato tomando el sol en el “nido” (como a partir de ese momento lo denominamos) decidimos irnos hacia Morro Jable para ver si encontrábamos el restaurante Avda. del Mar. Para ir desde esa playa a Morro Jable hay unos cuantos kilómetros de carretera convencional pero luego todo es autovía.
Legamos a Morro Jable y dimos una vuelta por el paseo marítimo nuevo que está llenos de tiendas y es donde están la mayoría de los grandes hoteles, el faro y el esqueleto de la ballenaetc..
Luego me acordé de que en el mapa había visto que el restaurante estaba dentro del casco antiguo y nos fuimos para allí. Después de dar unas cuantas vueltas con el coche y no encontrarlo decidimos preguntar a una señora que tenía pinta de lugareña y además de indicarnos como ir nos dijo que en esa zona había varios restaurantes donde se comía bien y ese era uno de ellos. Dejamos el coche en una de las calles y bajamos andando hasta el paseo marítimo antiguo y después de darle unas vueltas conseguimos encontrar el restaurante que está en una esquina al final del paseo.


El restaurante es pequeño pero tiene bastantes mesas fuera debajo de un sombraje. Había leído que por 10 euros se podía comer bastante bien pero cuando ví los precios de la carta me dí cuenta de que se habían quedado un poco cortos. Yo pedí un entrecot, que venía acompañado con patatas fritas y verduras y mi mujer se pidió un pez espada con papas arrugadas (con sus correspondientes salsas) y ensalada. Tanto la carne como el pescado eran de buena calidad y traían mucha cantidad. Al final con las bebidas y demás nos salió por 29 euros, lo que nos pareció una buena relación calidad/precio.
La playa del pueblo es pequeñita pero el agua es tan azul como la de cualquier otra playa de la isla y está bastante resguardada del viento así que decidimos subir a por las toallas y quedarnos allí toda la tarde. Cuando subíamos hacia el coche nos encontramos una sorpresa FOTO CARTEL CONCIERTO
Parecía que estábamos destinados a encontrarnos un concierto de uno de nuestros cantantes favoritos cada vez que veníamos a las Canarias, porque la única vez que habíamos estado aquí, en Tenerife, nos habíamos encontrado por la calle con Mikel y Diego (Duncan Dhu) y habíamos estado hablando con ellos además de aprovechar para hacernos unas fotos. Total, que ya teníamos plan para nuestro sábado noche, iríamos al Pto a ducharnos y volveríamos para el concierto. Cerca de la orilla había una zona de piedras era una zona buena para hacer snorkel porque había bastantes peces y también algún que otro cangrejo. A las 18,30 nos fuimos para ducharnos y volver más tarde al concierto.
En el concierto había bastante gente porque era la semana cultural de Morro Jable. Mikel cantó bastantes canciones de sus discos en solitario y algunas de su etapa en Duncan Dhu que, lógicamente, fueron las que mas éxito tuvieron entre el público. Al acabar el concierto nos tomamos un refresco sentados frente al faro y pude comprobar que apenas había “marcha” en la zona, solo quedaban abiertos un par de pubs con la gente tomando algo sentados en mesas. La carretera está muy mal señalizada para conducir de noche y la vuelta fue un poco fatigante.