Desde Praga un día nos fuimos de excursión a Karlovy Vary una ciudad termal muy cerca de Praga, fuimos en bus, ese fue el día que me sentí muy mal del frio que habíamos tomado días atrás en el puente Carlos.
Caminando desde donde nos dejó el bus conocimos un poco la ciudad y vimos la Iglesia Ortodoxa Rusa que se veía muy linda.
Dicen que las aguas termales de Karlovy Vary son curativas y hay fuentes para servirse el agua y tomarla por toda la ciudad, el suvenir característico es la taza para llenar con el agua de esas fuentes, brrrrr, yo ni lo intente.
La calle principal media techada con columnas y las fuentes cada tantos metros,

Había fuentes termales de todo tipo y tamaño por la ciudad donde la gente puede servirse el agua

Hay otra calle que me gustó mucho a orillas del rio con muchos restaurantes, almorzamos en uno de ellos, una calle con unas vistas hermosas, montañas, rio, restaurantes, gente caminando, un conjunto precioso.
Queríamos visitar una iglesia del otro lado del rio pero yo vi muchas escaleras para subir y me sentía terrible, así que me quede sentada y deje a Amalia que fuera solita. Pobre mujer me vio tan mal que acepto volvernos al hotel para que yo pudiera irme a la cama.

Nos volvimos temprano nuevamente en bus a Praga, aunque el día estaba precioso para quedarse en el paseo del rio disfrutando de las vistas y el sol, pero mi resfrío no me lo permitió.
Si tuviera que decir en pocas palabras que me pareció Praga, diría, increíble, soberbia, monumental y me quedaría corta.