Fuimos desde Bratislava a Praga, capital de la Republica Checa, en tren, nos alojamos en el Hotel Barceló Old Town, muy bien ubicado, casi al lado de la Torre de la Pólvora, muy linda la habitación que nos tocó, un dúplex, que tenía abajo un escritorio y la ventana con vista a la parte posterior de la Iglesia Ntra Sra del Tyn y arriba el dormitorio y el baño, el único problema que tuve con la habitación, y que es una anécdota del viaje, es que tenía una claraboya justo sobre mi cama y no tenía cortina, vale decir que si el ambiente no está completamente oscuro no puedo dormir, así que le rompí los “oídos” a mi compañera protestando por esa ventana hasta que descubrimos como se cerraba o durante todo el tiempo que estuvimos ahí, no estoy segura. Esta era la vista que teníamos en nuestra habitación.

Recuerdo que cambiamos dólares a moneda checa frente a la torre de la Pólvora, que es una ennegrecida torre muy bonita que en la antigüedad servía como puerta de entrada a la ciudad. Muy cerca del hotel, pasando la torre hay una plaza con hoteles de lujo, frente a los cuales salían los tranvías. Una de las calles que salían de la plaza era camino a la Plaza de Wenceslao, más grande, donde está la estatua de Wenceslao, en esa zona hay un pasaje que se llama Lucerna con una curiosa estatua de Wenceslao subido a un caballo dado vuelta, o sea sentado sobre la panza del caballo.
Siguiendo por la calle principal se llega a la Plaza Wenceslao con la estatua del mismo pero en forma normal, una plaza muy concurrida.

Otra estatua curiosa de la ciudad, como parece habitual en esta parte del mundo, es su estatua callejera, un poco mórbida a mi gusto, pero para el que le guste busque la estatua del hombre colgado.
Saliendo del hotel en sentido contrario llegábamos a la Plaza del Ayuntamiento donde está también la Iglesia de San Nicolás y la Iglesia Ntra Sra del Tyn. Alrededor de esa plaza hay muchos restaurantes y un día nos dimos el gustazo de sentarnos en uno para comer el plato típico del lugar, pato laqueado, muy muy rico.
Las calles de costado de la plaza son preciosas con negocios de suvenir de cristal de todas las atracciones de Praga sobre todo del barrio judío, uno más lindo que el otro.
El Ayuntamiento se caracteriza porque tiene un reloj astronómico que a determinada hora salen unos muñequitos, cuando fuimos había cantidad de gente para verlos salir.

Lo que más me gusto del ayuntamiento es que se puede subir a su cúpula, una especie de balcón, en ascensor y desde ahí la vista de la plaza, las iglesias, todo el conjunto es hermosa. La foto que pongo es la vista desde la torre del Ayuntamiento de la Iglesia Ntra Sra del Tyn

Para entrar a la Iglesia del Tyn hay que entrar por una callecita angosta de la plaza que en la foto de arriba se ve del lado izquierdo entre el restaurante con toldo grande y el edificio de viviendas (que si prestan atención se ve en su ochava una pequeña campana que llaman La casa de la campana de piedra). La iglesia queda como encajonada entre las construcciones que la rodean, su interior es muy luminoso con paredes blancas y doradas con balcones de hierro forjado, que me pareció bastante distinto de su exterior que tiene imagen de una construcción muy antigua y oscurecida por el tiempo, con ese encajonamiento y cúpulas en aguja.
De la iglesia de San Nicolás lo que recuerdo son sus cúpulas del color verde. Y que entre el edificio del Ayuntamiento y la iglesia había muchos cocheros ofreciendo a los turistas paseos en carruaje y no se podía pasar por ahí por el olor de las bolsas que dejan debajo del caballo, para que no ensucien las calles, bolsas que se notaba que no limpiaban muy seguido.
Cerca del Ayuntamiento llama la atención un aljibe medieval que me pareció precioso e impecablemente conservado.

En esta parte de la ciudad vimos también muchos teatros ofreciendo espectáculos del famoso teatro negro de Praga pero no entramos a ninguno. Si entramos al Clementinum, biblioteca famosa de Praga que es bellísima, lástima que no está permitido sacar fotos en su interior, pero vale la pena la visita, es simplemente hermosa.
Otra característica que me gustó mucho de este lado de la ciudad fueron las casas con pinturas en sus frentes como la Casa Storch
