Hoy sopla viento del sur y es viernes, iremos a la cala del norte que queremos ver: Cala Pregonda. Como no hay intención de madrugar para aparcar cerca de la playa, decidimos ir por la tarde cuando la gente se retira.
Por la mañana visitamos Es Mercadal, pequeño y bonito pueblo del interior de Menorca. Famoso por los hornos de hacer ensaimadas.

Tuvimos suerte y encontramos un sitio para aparcar en el puerto. Como llegamos pronto, miramos los restaurantes para ver donde reservar. Elegimos S´Algaret, donde tenía mesa disponibles. Fue un acierto porque a la hora de comer había mucha gente buscando sitio para comer. La bahía de Fornells es muy bonita, a la entrada del propio Fornells hay una empresa que alquila kayaks y catamaranes por si se quiere dar una vuelta.
En el restaurante se agobian a las horas puntas, pero el trato fue bastante bueno. La langosta con huevos fritos muy rica. Eso si, 92 euros para dos. El precio va en función del peso del bicho. Cuanta más vaya a comer, tiene que ser mas grande y así sube el precio.

Tras la comida nos fuimos en busca del faro de Cavallería siguiendo las indicaciones. Al pasar por el parking de la Cala de Cavallería ya vimos que había huecos. Las vistas desde el faro a los acantilados son muy bonitas. Hay una cueva cercana que al fondo tiene un mirador.

Una vez visitado, nos vamos dirección a Cala Binimel-La, se ve que ha estado a tope. Aunque se llene el parking se puede aparcar en la carretera de tierra de acceso. Eso si, la camina bajo el sol sin sombra puede ser tremenda. A las 17h había huecos al lado del acceso a la playa. Al bajar nos dimos cuenta que por el parking del restaurante es más directo. Hay que llevar gorra y agua, puesto que no hay sombras y hace mucho calor. Nos dimos un baño en Binimel-La para refrescarnos. La cala no nos pareció interesante.

Una vez repuestos, continuamos camino hacia Cala Pregonda. En unos 15 minutos se llega donde se ve toda la cala. Si quieres ir al otro lado tienes que seguir caminando.

Para mi esta cala fue la mejor de todo el viaje. No será tan bonita como las calas del sur, pero tienen un encanto extraordinario. Y al hacer snorkel, ya es insuperable. Su fondo marino es maravilloso, lleno de peces, pequeños crustáceos y praderas de posidonias.

Cuando cayó el sol volvimos por el mismo camino, esta vez subiendo por el restaurante.