Penúltimo día, buscábamos relax tomando el sol, haciendo snorkel y resultó que descubrimos un par de paraisos escondidos en el Sur de Mallorca. Ahora nos sucede que cuando escuchamos la última canción de Alejandor Sanz y Alicia Keis ""Looking For Paradise"", nos hacen recordar estos rinconcitos de Mallorca.
Para este día teníamos pensado ir a visitar las calas que todavía nos quedaban por ver por Cala d’Or, y que nos habían recomendado por su belleza. Pero lo que no nos esperábamos es encontrarnos, lo que para nosotros representó, nuestro paraíso particular.
Así que una vez bien desayunados, este día me pedí el desayuno más completo que hacía el hotel (como era a la carta y sin límite), no se las calorías que comí
Primer destino Cala Egos, es la cala más alejada que pertenece a Cala d’Or, para acceder a ella hay que entrar en la zona de piscinas de uno de los hoteles que acaparan el acceso a la cala. Como ocurre en estos casos, tal como hemos podido comprobar, este tipo de calas están muy masificadas por la asistencia de los turistas que se hospedan en esos hoteles. Por este motivo no nos quedamos en ninguna de ellas. Pero puede haber personas que justamente busque este tipo de calas, por los servicios que pueden encontrar, bares, restaurantes, lavabos, duchas, incluso en este caso piscina, porque es imposible saber quien es del hotel o está de paso por la cala.
Qué os parecería tener la habitación en uno de estos balcones??
*** Imagen borrada de Tinypic ***
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La cala es pequeñita y muy bonita, por lo que una habitación en esos hoteles con vistas a la cala, no es una mala idea para pasar unas vacaciones de relax y con un precioso paisaje desde tu habitación.
Y con este paisaje desde la habitación.
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No hace falta ir muy lejos de España para sentirte en el paraíso.
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No hace falta ir muy lejos de España para sentirte en el paraíso.
Después de las fotos y video pertinente, nos dirigimos a la siguiente cala que pertenece al parque natural de Mondragó, se trata del Caló des Borgit, una calita pequeña, aislada, con unas escalinatas bien empinadas, pero en un paraje protegido y sin ninguna edificación alrededor, a parte de los jardines de algún chalet que ni se veía en su flanco izquierdo. El resto es un paraje de pinos, montaña y mar y rocas precioso.
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Poder disfrutar de estos parajes paradisiacos es un auténtico lujo.
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Poder disfrutar de estos parajes paradisiacos es un auténtico lujo.
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La orientación de esta cala y debido al temporal de los días anteriores, había hecho que se acumulara en la playa, bastantes algas y ocupaban la mitad de la orilla. Había poca gente, a diferencia de cala Egos, cuatro gatos; buscamos un buen lugar para poner las toallas y nos estiramos un rato, en este tiempo me fijé que los guiris, no se bañaban y eso que están acostumbrados al agua fría del mar.
Cuando me decidí a remojarme, porque el sol calentaba de lo lindo, descubrí el porqué, en la orilla a aparte de las algas en el lado derecho, por todas partes habían medusas.
Como no tenía intención de perderme ver el fondo marino, que desde la orilla o subid a las rocas hacía muy buena pinta, me acerqué a los pinos y me cogí dos ramitas una en forma de pala y a la otra le di forma de pincho. Me acerqué a la orilla y con la pala las iba cogiendo y con el pincho las iba clavando, así me estuve un buen rato.
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Entre las rocas las iba depositando.
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Entre las rocas las iba depositando.
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No faltó la recriminación de la alemana de Greenpeace
Después de este incidente, resultó que hubieron varios voluntarios más que al ver como las pescaba se unieron a la limpieza de la orilla del mar, no se cuantas sacamos pero no menos de un centenar.
Cuando ya parecía que no quedaba ni una, me puse las gafas de buceo y me fui a explorar la fauna marina, que casualidad solo habían medusas en la orilla, en aguas profundas solo se veía una de vez en cuando y estaba rodeada de peces dandose un banquete con ellas. Por lo que el espectáculo de ver a los peces como les iban arrancando los tentáculos a las medusas, era como un documental de esos de la 2 pero en directo.
Me estuve un buen rato nadando por toda la cala, el mar estaba en calma y me podía acercar hasta las rocas de la orilla, que es donde habita más fauna marina, pero comencé a notar que se me estaba enfriando demasiado el cuerpo y salí a calentarme un rato al sol. Cuando llegué a la orilla los niños y adultos que no se atrevían a meterse en el agua, ya estaban jugando o remojandose en la orilla. La limpieza de medusas sirvió para todos.
Estuvimos saliendo y entrando toda la mañana del agua, o buceábamos, o leíamos la novela que llevábamos para estas vacaciones, mientras tomábamos el sol.
Cuando llegó la hora de comer nos dirigimos de regreso a Cala d’Or, pasando por Porto Petro, se trata de otro puerto natural muy parecido a Porto Colom, o a la Marina de Cala d’Or pero más pequeño y sin tantos edificios, ni embarcaciones, pero eso si, encantador.
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Cuando llegamos al hotel nos vino ganas de meternos en la piscina y que después de tantos días todavía no habíamos probado, el agua estaba calentita; comparada con el mar, era sopita.
Nos cambiamos y nos fuimos a comer al Restaurante Barlovento en el centro peatonal y que ya habíamos estado en otra ocasión pero a cenar y del que habíamos salido encantados; el menú de medio día a 10 € con dos platos a elegir entre una lista muy larga, pan, bebida y postre. La comida excelente cantidad y calidad.
Una vez bien comidos nos cogimos el coche y fuimos en busca de la última cala que nos quedaba por encontrar cerca de nuestro Campo Base. Se trata de Cala Mitjana, para acceder a ella hay que ir a pie o bicicleta (de montaña) desde Cala d’Or, no hay donde dejar el coche, todo el camino está llenito de muros de piedra. Peeeerooooo si teneis un Smart como nosotros
A partir de aquí, pues a patita, el camino se hace largo y parece que no llegues nunca, sobre todo la primera vez que vas al no saber por donde está, nos encontramos una pareja extranjera de regreso, les preguntamos si íbamos bien y si faltaba mucho, pues nos confirmaron las dos cosas.
Siguiendo por el caminito llegamos a una parcela estupendamente conservada, todo el camino estaba delimitado por una cuerda, más adelante vimos a lo lejos unas pistas de tenis y una carretera que transcurría por la finca, hasta que al final, entre los pinos y los arbustos pudimos distinguir el agua del mar.
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Seguimos por el camino hasta encontrarnos con la carretera, las cuerdas también la atravesaban, habían colocado unas señales verticales de privado, a cada lado y las cuerdas atadas a ellas, incluso en el suelo de la carretera habían pintado unas rallas indicándote por donde sequía el camino y por donde debías ir. Tanta tontería no entendíamos a qué venía, hasta que unos días más tarde nos explicaron el porqué de todo esto.
Una vez cruzada la carretera ya estábamos en la cala.Oohh
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DIOSSSS que veían nuestros ojos, que pasada, no había visto nada igual.
DIOSSSS que veían nuestros ojos, que pasada, no había visto nada igual.
La playa pequeñita, arena blanca y fina, toda la cala estaba perfectamente cuidada, una obra de jardinería perfecta, el lado izquierdo la cala era rocosa pero entre las rocas estaba todo lleno de cactus de todos los tipos, flores y plantas;en el lado derecho todo era césped y parterres, con caminos de piedra que subían hacia la colina. Casi tocando la arena dos apartamentos,uno más grande que el otro, pero que ya me gustaría a mi uno de esos y en ese lugar, jejejeje.
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Cuando llegamos había una pareja que estaba recogiendo sus cosas para ir regresando (si nosotros estuvimos 20 minútos, ellos tenían hasta Cala d'Or 40 minutos), y una mujer sentada en una roca a la orilla del mar leyendo, pero al poco tiempo también se fue, quedando la cala toda solita para nosotros.
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En el agua dos veleros, en frente nuestro y a media cala, hay un pequeño muelle de atraque pero incluso tiene una grua instalada y detrás de ella se veía una puerta grande como de un almacén, pero incrustada en la roca donde también habían construido el muelle.
Extendimos las toallas, pero no pudimos estirarnos, nos quedamos sentados, mirándolo todo, como si quisiéramos retener en nuestras retinas todo lo que estábamos viendo.
Se acercó una furgoneta pick-up por el camino asfaltado y se paró al lado de uno de los apartamentos, bajaron tres personas, eran los jardineros, y se pusieron a arreglar los parterres de plantas y flores, a conectar el riego automático del césped, pero por zonas, con lo grande que es esta finca!!!;
No parábamos de preguntarnos quién narices era el propietario o propietarios de todo esto??.
Una ver regresados del viaje nos enteramos que esta cala había sido privada hasta no hace mucho, pero que gracias a los vecinos y a la ley de costas, se les obligó habilitar un camino de paso hasta la playa. Por eso lo de las cuerdas por todas partes. Pero nadie dijo nada de habilitar aparcamiento, por lo que acceder a ella es muy difícil y aquí radica su singularidad y belleza.
Aaaahhhh
Pues eso de auténtico lujo. Los apartamentos deben de ser para los invitados, porque en lo alto de la cima, se medio divisaba un edificio enorme y espectacular.
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Estuvimos en ella, yendo de un lugar a otro, conté los pasos que hacía la orilla de la playa (44 pasos), la estrechez de la cala hacía que no aumentara demasiado deprisa profundidad del agua y hasta donde no cubría era más soportable la temperatura del agua, pero más a dentro y por la tarde nos daba pereza entrar. Hasta que los pinos taparon el sol de la pequeña playa y decidimos concluir la estancia.
Teníamos intención de ver el último día, otras calas algo más alejadas, pasado Porto Colom, pero quedamos tan maravillados del lugar, que allí mismo decidimos que al día siguiente regresaríamos otra vez, qué mejor lugar como despedida de nuestras vacaciones. Encontramos nuestro paraíso particular y no tuvimos que ir demasiado lejos para estar en él.
Era temprano y nos acercamos al Eroski a comprar las provisiones para la comida del día siguiente, queríamos hacer un pic-nik algo especial. Cuando llegamos al hotel preguntamos por la posibilidad de utilizar la habitación hasta más tarde, nos comentó que lo consultaría y que antes de salir a cenar ya nos diría algo, nos fuimos al apartamento, comenzamos a ir guardando cosas en las maletas y nos arreglamos para salir a cenar, cuano pasamos por recepción la chica nos comentó que no había ningún problema de hacer el Chek-out más tarde, nos preguntó hasta que hora, le dijimos que entre las 16,30 - 17 h y no puso ninguna objeción
Para esta vez teníamos pensado una cena especial, para lo que nos acercarnos al Restaurante Botavara en la Marina de Cala d’Or, muy recomendado por la experta del foro en el sur de Mallorca (paradis). El lugar donde se encuentra es de lujo, está llenito de restaurantes en una terraza enorme que queda mirando al puerto deportivo, lástima que no había casi nadie, en el restaurante elegido solo éramos tres mesas, pero había algunos que no tenían a nadie, comimos de primero una ensalada con frutos del mar y unos mejillones a la marinera que nos repartimos y de segundo pescado a la sal, el precio no lo puedo poner, al igual que el tiquet del Fernando Café, este tampoco lo encuentro. Pero si que subía algo más, como ya he comentado unas cuantas veces, para la calidad, la presentación y el entorno, también lo encontramos barato, como en todo Cala d’Or.
De regreso al hotel decidimos acercarnos al local que desde nuestra habitación oíamos cantar en vivo y que el primer día hizo que nos asustaramos muchísimo, por la poténcia de sus altavoces
Era de los pocos lugares con ambiente y con gente. Nos sentamos y tomamos una copa. Ese día actuaban varios cantantes, cuando llegamos ya había actuado uno, que no me acuerdo quien era y estaba actuando una chica que imitaba a Tina Turner, bien por la chica
Luego salió un chico y estuvo cantando un pupurri de canciones de diferentes autores ingleses, hasta que se unió la chica anterior, pero ya sin la caracterización de la Turner, haciendo un dueto, nos gustó mucho su actuación.
De los clientes del bar que voy a decir, todos ingleses; pero eso sí muy formales, sin salidas de tono, ni borracheras insoportables. Nos temíamos peor ambiente pero no tiene nada que ver, por estas fechas, al mal rollo del Arenal y compañía.
Así que se acercaban las 12 se despidieron y todos a dormir.