Joyjo
Super Expert
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Technoviking,
En nochevieja, es exactamente igual que aquí, mas o menos, se puede ir de cotillon, con cena y baile/fiesta incluido, o se puede ir de bares, o de disco. Las zonas de marcha las puedes encontrar en este foro. Lo unico, no esperas encontrar uvas y campanadas....
En la tele ponen un reloj digital en una esquinita, y desde la puerta de Brandemburgo, se hace la cuenta atras y se lanzan cohetes. A mi ya me ha pasado de no estar pendiente del relojito digital y pasarme el momento.
Saludos y pasarlo bien.
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Castreño
New Traveller
Registrado: 17-11-2009
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Esta es la historia del pasado fin de semana 13-15 noviembre en Munich:
Viernes: Bilbao-Munich
Después de pasar los controles de seguridad, el embarque es puntual de manera que a la hora prevista sale el vuelo; comentar que es un avión pequeño CRJ 900 de Lufthansa regional, que tiene sus ventajas como que el equipaje de mano, las maletas pequeñas, se dejan a pie de avión y se recogen a pie de avión sin tener que cargar con ellas dentro del avión; además con Lufthansa hay servicio de catering incluido en el precio: un bocadillo, una chocolatina y cualquier tipo de bebida, incluida cerveza, vino y cava, y además se puede repetir.
Con 20 minutos de adelanto llegamos a Munich, de manera que en poco tiempo estamos en el S, sacamos el billete, lo validamos y a las 20.42 sale el S8, llegando a Rosenheimer a las 21.17. En el propio andén indica la dirección Novotel, con lo que siguiendo toda la galería comercial se sale en la puerta del Holiday Inn, se pasa una gasolinera y se llega al Novotel, total 5 minutos.
El Novotel Muenchen City es como todos los de la cadena, aunque sorprende el diminuto armario de la habitación; por lo demás tienes tes y café gratuito en la habitación, acceso a Internet, y dos terminales Mc con impresora junto a la recepción
Nosotros pillamos una magnífica tarifa de fin de semana: la habitación, desayuno, 2 botellas de agua, 2 pases de transporte de 1 día, planos de la ciudad, 2 bebidas de bienvenida en el bar, y salida el domingo hasta las 17.00 horas por el módico precio de 160 euros las dos noches, todo un chollo.
El hotel está situado en una zona tranquila, cerca de los Deutsches Museum, a 15 minutos andando de la Marienplatz, y a 5 del metro.
Después de tomar posesión de la habitación salimos, y andando nos vamos hacia la Marienplatz, pasando el río Isar, la Isar Tor y subiendo por la calle Tal; la intención era cenar en Paulaner, pero nos sorprendió que la cocina estuviera cerrada a las 10.00, por lo que cruzamos la calle y entramos en la Weisses Brauhaus, que estaba muy concurrida pero donde logramos 2 sitios en mesa compartida -algo habitual en Alemania- y cenamos un gulash con su plato de ensalada, un plato de surtido de carnes con guarnición y tres cervezas de medio litro por 37 euros.
Como esta cena requería un paseo, volvimos andando al hotel, con mucha gente joven en la calle, y como no, muchas bicicletas en Munich.
Sábado
El día arranca azul con algo de neblina y desde la habitación del hotel parece que no hace frío. Bajamos a desayunar, desayuno completo, variado y de calidad (zumo de naranja natural incluido), en el que sólo faltaban los dulces.
A las 10.00, tras pagar 1,50 euros por persona subimos a la torre de la iglesia de San Pedro, son poco más de 300 escaleras, más bien estrechas como para cruzarse 2 personas. Como es pronto subimos casi los primeros por lo que disfrutamos sin agobios de unas espectaculares vistas de toda la ciudad, los Alpes nevados al fondo y la Marienplatz a nuestros pies. Merece, y mucho, la pena subir; en fin de semana de invierno está abierta de 10.00 a 17.30 horas.
Bajamos y buscamos los diferentes guías que de forma gratuita, se paga la final la voluntad, realizan un recorrido de 3 horas por la zona antigua y más popular de todo Munich. El guía era español, de Barcelona, y aunque simpático y amable creo que resultó un poco flojo en cuanto a explicaciones e informaciones de Munich y su historia, más allá de unas cuantas anécdotas más o menos curiosas.
Este sábado Munich estaba tomada por diferentes policías (municipal, federal), pues coincidían dos manifestaciones antagónicas: unos a favor del nazismo y los otros en contra; por lo demás no nos afectó en absoluto, bueno algo sí porque a la tarde bajando desde Karlsplatz hasta Sendlinger Tor, la avenida estaba cortada al tráfico y en Sendlinger había una concentración-manifestación bien custodiada por cantidad de policías.
Después de hacer una parada técnica, salchichas y cerveza en Viktualienmarkt, acabamos la visita guiada a las 14.00, seguimos callejeando, es sábado y en Munich hay mucha gente, gente paseando, comiendo y bebiendo, de compras; da gusto una ciudad viva, en movimiento, ¿alguien dijo crisis?
A las 15.00 hacemos una parada cervecera en la terraza de la Augustiner an Dom, junto a la catedral; después vamos de compras, que merece la pena venir de compras a Munich.
Como estamos algo cansados decidimos ir al hotel (de 18.00 a 19.00) a descansar uno poquito.
Luego hacemos la visita de rigor a la HB, que será lo más típico pero está llena de gente, de ruido, vamos que no es de los sitios que me gusta para disfrutar de la cena, aunque sí para tona una cerveza.
Andamos un poco y en un callejón que comunica la calle Tal con el Viktualienmarkt cenamos en Marktwirt, (calle Heiliggeiststrasse 2) que pertenece a los Augustiner; agradable ambiente y buena cena: Schweinekrustenbraten in Dunkelbiersauce mit Kartoffelknödel und Speckkrautsalat, Lammkrone auf Zucchini-Paprikagemüse mit Rosmarinkartoffeln und Kräuterjus, Hausgemachter Apfelstrudel auf Vanillerahm und Zwetschgenröster, es decir: un asado de cerdo con su costra y ensalada de col, unas chuletas de cordero con pisto y salsa de hierbas y una tarta de manzana con natillas y ciruelas, y para beber dos cervezas de medio litro, todo ello por 40 euros.
Lo malo es que ha empezado a llover y el miniparaguas que llevamos no cubre demasiado, por lo que decidimos volver al hotel; aprovechamos para imprimir las tarjetas de embarque y recordar en recepción que dejaremos el hotel a las 17.00 para lo que nos renuevan las tarjetas de la habitación.
Domingo
No madrugamos demasiado, con la intención de estar sobre las 10.00 en la zona olímpica, como teníamos gratis el pase de transporte del sábado, en lugar de sacar el pase para tres días sacamos uno el viernes y teníamos que sacar otro el domingo en la estación de Rosenheimer; problema: las máquinas no aceptaban las tarjetas de crédito(visa y mastercard) y el billete más pequeño que teníamos era de 50 euros que tampoco lo admitía, por lo que, estando todas las tiendas de la galería cerradas, tuvimos que salir a la calle comprar una botella de agua y volver al metro.
En la zona olímpica cumplimos con el ritual de subir a la torre, cuesta 4,50 euros si se paga en efectivo y 4,20 si se paga con tarjeta de débito maestro (no valen las mastercard aunque las tengas en forma débito); las vistas son espectaculares en 360º con paneles en la cristalera que informan de lo que se ve en el horizonte; luego se puede subir dos pisos más al aire libre y más de lo mismo; merece la pena.
Paseamos por el recinto olímpico para ver las diferentes instalaciones y cometimos el error de no regresar al U3 sino guiarnos por las señales del U1 y tener que andar, agradable paseo por cierto a través de un parque, unos 2 Km. Para tomar el tranvía 20 que baja hasta Karplatz, para luego coger al lado en Lenbachplatz el T19 hasta la Residenz.
Entramos a este enorme palacio, la entrada sencilla cuesta 6 euros e incluye una audio guía en castellano para recibir las explicaciones correspondientes para así entender la historia de lo que ves. Además de la audioguía, también hay un guardarropa gratuito para no tener que cargar con el abrigo y resto de enseres pesados y molestos.
La visita nos lleva algo más de 2 horas y es un recorrido por distintas estancias de este magnífico palacio.
Salimos a la calle y subimos por la maximiliamstrase, calle con las más lujosas tiendas posibles, hasta la estatua de Max II para subir en el T17 hasta el jardín inglés (parada Tivolistr.) y tomar unas salchichas y jarra de cerveza en el biergarden de la torre china; donde estaban preparando los puestos para el mercado navideño; este parque en verano tiene que estar super concurrido, es enorme y está en la ciudad, todo un lujo.
Retomamos el T17 hasta Isartor, para despedirnos de Munich volviendo al centro neurálgico y geográfico que es la estatua situada en el centro de la Marienplatz; cogemos el metro hasta el hotel, un poco de aseo, el check out, metro de nuevo y hasta el aeropuerto.
No hemos vistos muchas cosas, la zona de las Pinakotheken, el barrio universitario, tampoco el museo BMV, pero siempre hay que dejar algo para una próxima visita.
En el aeropuerto, en la plaza central exterior junto a la terminal 2 están montando una pista de patinaje y las casetas para, también aquí, el mercado navideño. Pasamos los trámites de seguridad, me hacen abrir la maleta de mano por un botecito sospechoso que no era otra cosa que el after safe, y a las 19.10 despegamos hacia Bilbao. Bocadillo, cerveza y copa de cava, para llegar con fuerte viento sur en Bilbao y aterrizaje con turbulencias entrando por el Abra.
A las 21.50horas estoy en mi casa en Castro Urdiales.
De Munich destaco:
Su carácter latino: la vida se hace en la calle, los muniqueses salen a la calle de compras, a comer y a beber, a pasear, andar en bicicleta, con los amigos y la familia.
Su vitalidad, ahora que estamos aquí inmersos en esta asquerosa crisis, en Munich se respiraba alegría, consumismo, vitalidad
La tranquilidad, compatible con la vitalidad, con la que se mueve la gente. Sin prisas, ni agobios; al menos en fin de semana salen a disfrutar de la vida.
Su perfecta de red de transporte público (tren, metro, tranvía y autobús), quizás algo caro, aunque en grupo de hasta 5 personas es económico.
La gran oferta gastronómica, de todo tipo, pero con precios más que correctos.
Y recordar que el 80% de la ciudad fue destruida durante la 2ª Guerra Mundial, y posteriormente reconstruida gracias a la documentación gráfica que se conservaba y al dinero americano. Mucho de lo que vemos no es original sino una perfecta copia.
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