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Diario: De Guatemala a Kuna Yala (Panam√°) con parada en Cartagena de Indias  -  Localizaci√≥n:  America Central  America Central
Descripci√≥n: Cr√≥nica de un recorrido por tierras de Guatemala, Colombia (Cartagena de Indias) y Panam√°, en febrero de 2014
Autor: Ambior   Fecha creaci√≥n: 
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Etapas 1 a 3,  total 5
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Etapa: GUATEMALA  -  Localizaci√≥n:  America Central America Central
Fecha creaci√≥n: 01/04/2014 21:47  
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GUATEMALA


Este viaje, preparado con ilusión hacía tiempo, estuvimos a punto de no realizarlo por circunstancias imprevistas. Al final se hizo y éste es el relato de un viaje especial, al final un poco improvisado.

A nosotros no nos gustan los viajes organizados y si podemos los evitamos. Sin embargo a veces no te queda más remedio cuando se trata de viajes complejos o de lugares inseguros. Así que la primera parte, el circuito por Guatemala, lo hicimos con Viajes El Corte Inglés con la ventaja de tener todo organizado: hoteles (buenos), viajes interiores, traslados y guías. La desventaja es también -paradójicamente- la organización: no hay opción a modificar nada, ni horarios, ni visitas, ni las paradas en donde quiere el guía, ni los otros viajeros (cuando los hay). En nuestro caso durante cuatro días compartimos transporte con un matrimonio norteamericano, mayores, tranquilos, amables y educados. Pero a cambio tuvimos un guía bastante pelma que hablaba constantemente de temas que no nos interesaban. Afortunadamente nos pudimos librar de él gracias a que durante tres de los días destinados al Altiplano estuvimos con una de nuestras hijas que había viajado hasta Guatemala por motivos profesionales.

El circuito de El Corte Inglés no incluía el vuelo, así que, como después de Guatemala, continuábamos hacia Cartagena de Indias primero, y Panamá seguidamente, cogimos un vuelo abierto que permitía hacer la vuelta desde otro lugar. Volamos pues desde Madrid a Guatemala, a la ida y desde Panamá hasta Madrid a la vuelta.


Llegamos pues a ciudad de Guatemala al caer la tarde y nos alojamos en el Hotel Barcel√≥, bien situado para dar un paseo por lo que llaman ‚Äúla zona viva‚ÄĚ, aunque las recomendaciones son de no aventurarse demasiado por las calles, parece ser por motivos de seguridad. Digo ‚Äúparece ser‚ÄĚ porque nosotros, pecando quiz√° de confiados o de inconscientes, s√≠ que salimos a cenar cerca del hotel por ‚Äúla zona viva‚ÄĚ al conocido restaurante ‚ÄúKakao‚ÄĚ y no tuvimos sensaci√≥n de inseguridad. Sin embargo, la recomendaci√≥n es ser prudentes y no aventurarse, sobre todo si se va solo.



Por la ma√Īana ten√≠amos visita tur√≠stica de la ciudad con un gu√≠a local muy cr√≠tico con los pol√≠ticos guatemaltecos y sus partidos fantasma creados ex profeso para cada una de las elecciones, simulando una democracia que s√≥lo sirve para que unos cuantos se llenen los bolsillos manteniendo una estructura de profundas diferencias sociales en un pa√≠s potencialmente rico. Y para que vi√©ramos esto nos llev√≥ a la zona m√°s elegante ‚Äď‚ÄúLa Ca√Īada‚ÄĚ-, de entrada casi inaccesible para los no residentes. Con nuestro transporte tur√≠stico pudimos pasear por la urbanizaci√≥n de elegantes casas con jardines, mujeres haciendo footing, empleados arreglando jardines, mucha protecci√≥n en entradas, vallas y ventanas, todo ordenado como en cualquier urbanizaci√≥n de alto standing. Pero tambi√©n nos ense√Ī√≥ los barrios a las afueras de la ciudad que recuerdan las favelas de R√≠o. Son poblados que se van extendiendo por las colinas, de abajo arriba, con casas de una precariedad evidente, en parcelas a veces ocupadas gratuitamente, pero otras compradas a gentes sin escr√ļpulos que hacen negocio de la miseria y se apoderan de terrenos que despu√©s venden a familias que emigran a la capital buscando un futuro mejor para ellos y sus hijos.


Ciudad de Guatemala es una capital sin especial encanto, apenas un barrio viejo con su Plaza de Armas, Palacio Presidencial y Catedral, calles destartaladas y parques escu√°lidos. A excepci√≥n del Campus Universitario, de zonas verdes ajardinadas, a donde fuimos para visitar el Museo Ixchel del Traje Ind√≠gena. Es un museo que presenta una colecci√≥n muy interesante de prendas de vestir y tejidos tanto de uso cotidiano como ceremonial que datan desde finales del siglo XIX hasta el presente, provenientes de 156 comunidades situadas principalmente en la regi√≥n del Altiplano guatemalteco. Merece la pena acercarse hasta aqu√≠ para sumergirse en los coloridos textiles de las comunidades ind√≠genas. Y all√≠ tambi√©n se encuentra el Museo Popol Vuh con colecciones de Arqueolog√≠a prehisp√°nica, Arte prehisp√°nico y Arte colonial de Guatemala. Pero quiz√° m√°s interesante a√ļn es la exposici√≥n en otro de los pabellones del Campus de ‚ÄúEl lienzo de Quahquechollan‚ÄĚ, llamado as√≠ para definir un tipo de pintura en tela que utilizaban los pueblos de Mesoam√©rica para transmitir informaci√≥n a trav√©s de un sistema que combinaba narraciones orales e im√°genes pictogr√°ficas comprendidas por los habitantes de las distintas sociedades ind√≠genas. El lienzo muestra la conquista de los reinos Mayas, establecidos en lo que ahora se conoce como Guatemala, por los Quauhquecholtecas -procedentes del actual M√©xico-, coaligados con el conquistador Jorge de Alvarado, a quien le estaban agradecidos por haberles librado de los Aztecas. Por una parte el lienzo sirve para mayor gloria de los Quauhquecholtecas que pretenden dar a conocer sus √©xitos guerreros y, por otra, para cambiar el enfoque de la conquista, que deja de ser un asunto s√≥lo de espa√Īoles contra ind√≠genas para ser tambi√©n una lucha de ind√≠genas contra ind√≠genas.




Al d√≠a siguiente, temprano, Samuel, el que ser√≠a nuestro gu√≠a durante la visita del Altiplano, pasar√≠a a recogernos para llegar antes del medio d√≠a a Chichicastenango, nuestro primer destino, para conocer su espectacular mercado de los jueves y los domingos, citas a las que acuden fielmente unos 40.000 ind√≠genas de los pueblos de alrededor llenando sus calles de cientos de puestos multicolores con todo tipo de mercader√≠as, tanto para ellos como para los turistas que invariablemente acuden tambi√©n a este espect√°culo. Por todas partes mujeres con sus ‚Äúhuipiles‚ÄĚ (especie de blusa) tejidos y bordados a mano, con motivos diferentes seg√ļn la comunidad a la que pertenecen, sus faldas rectas, simple corte de tela enrollado en torno a la cadera, sus fajas de color alrededor de la cintura y sus tocados, tambi√©n diferentes seg√ļn su procedencia. A la espalda, un ni√Īo, una carga, e incluso un ni√Īo en la espalda y otro sobre el pecho. En la cabeza un pa√Īo doblado hace las veces de sombrero y, por si fuera poco, a menudo, sobre la cabeza protegida por ese pa√Īo, un enorme bulto en equilibrio inestable. El mercado es tan extenso que es imposible verlo entero y tampoco es necesario porque las mercanc√≠as -fundamentalmente productos artesanos- se repiten: huipiles, bolsos, caminos de mesa, tapices, mu√Īecos, m√°scaras, camisetas, vestidos con bordados ‚Äúna√Įf‚ÄĚ, monederos‚Ķ Una borrachera de art√≠culos con precios asequibles que se regatean y vendedores sin puesto fijo que te persiguen hasta que -por cansancio- acabas comprando lo que te ofrecen.






Nosotros nos quedamos fundamentalmente por la zona cerca de nuestro hotel (Maya Inn, muy bonito), en la parte alta, concentrándonos fundamentalmente en los puestos en torno a la plaza principal en la que se encuentran además dos iglesias blancas curiosísimas. Una de ellas -Capilla del Calvario- la dedican a sus ritos tradicionales porque estos indígenas, que se dicen descendientes de los Mayas, son enormemente religiosos, aunque su espiritualidad sea el resultado de un sincretismo entre sus tradiciones y el cristianismo occidental. Todo les sirve, aceptan nuevos dioses pero los asimilan a los ya conocidos, nuevos ritos, pero pasados por el tamiz de sus tradiciones ancestrales. Frente a esta primera, al otro lado de la plaza, se alza la iglesia de Santo Tomás, también blanca, más importante, precedida de una escalinata plagada de mujeres vendiendo flores (compran muchas flores para sus ritos) y con fogatas encendidas. Los no indígenas no deben subir por esa escalera, hay que entrar por una puerta lateral si se quiere visitar el interior blanco y sencillo.







El mercado contin√ļa hasta las cinco de la tarde, despu√©s empiezan a recoger las mercanc√≠as y, poco a poco, Chichicastenango va quedando desnudo, mostr√°ndose como lo que es en realidad: un pueblo peque√Īo, sin apenas hoteles donde dormir ni restaurantes donde comer o cenar, ni nada que visitar salvo el curioso cementerio que se aprecia desde cualquier parte del pueblo por la vistosidad de los colores pastel de las tumbas -muchas de ellas sencillos panteones- y que responden a la condici√≥n del difunto: hombre, mujer, joven, viejo, casado, soltero, etc. Despu√©s paseamos una y otra vez por sus calles vac√≠as haciendo tiempo hasta la cena. En realidad no tiene demasiado sentido quedarse a dormir en Chichicastenango. Hubiera sido m√°s razonable despu√©s del mercado continuar ruta hasta el siguiente destino: Panajachel.



Panajachel era pues el siguiente destino en el tour de nuestro viaje organizado, con nuestro inefable gu√≠a y el matrimonio americano. Pero como nuestra hija no pod√≠a viajar con nosotros y no exist√≠a otro transporte m√°s que el colectivo, decidimos abandonar el nuestro y acompa√Īarla a ella en lo que llaman una ‚Äúparrillera‚ÄĚ, que es el modo de transporte nacional. Se trata en realidad de los autobuses escolares americanos que √©stos deben retirar a los cuatro a√Īos de uso y aprovechan para venderlos a los pa√≠ses latinoamericanos. En su nuevo destino los decoran con vistosas pinturas, a√Īaden esl√≥ganes de espiritualidad religiosa, colocan toda clase de bultos en el techo, se llenan hasta reventar de pasajeros, se conducen con locura y ese c√≥ctel es ‚Äúuna parrillera‚ÄĚ. As√≠ que, gracias a la decisi√≥n de acompa√Īarla tuvimos una experiencia fuera de lo com√ļn, con tres trasbordos y un taxi para el √ļltimo tramo hasta Panajachel. Los pasajeros, todos ind√≠genas, con sus ropas tradicionales, su tez oscura, su pelo lacio y negro, su mirada cansina y triste, ajenos a nosotros. La √ļnica mirada de complicidad vino de una chica vestida con ropas occidentales con un asiento vac√≠o a su lado. Al sentarme junto a ella, inmediatamente me manifest√≥ su sorpresa al vernos entrar y, al preguntarle yo el porqu√©, me dijo que por razones de inseguridad, tanto por la conducci√≥n -dobles curvas tomadas a velocidades vertiginosas, entre otras cosas- como por el riesgo de asaltos. Ella se dirig√≠a a Guate (as√≠ llaman a la capital) en autob√ļs porque se le hab√≠a estropeado el coche pero no le gustar√≠a repetir muchas veces la experiencia. Era funcionaria. Trabajaba con mujeres artesanas y regresaba de un trabajo de campo. Mi hija y ella intercambiaron tarjetas por si pod√≠a surgir alg√ļn tipo de colaboraci√≥n. Este primer tramo hasta Encuentros, fue relativamente normal, salvo que el revisor aparec√≠a tanto por delante como entrando por una puerta trasera, y nuestra bolsa de viaje desapareci√≥ de nuestra vista: tan pronto nos dec√≠an que estaba delante, como detr√°s, como en el techo. Eso s√≠, vinimos c√≥modamente sentados, de dos en dos, en los bancos corridos forrados de skay. El siguiente tramo era desde Encuentros hasta Solol√°. Aqu√≠ ya empezaron a subir mujeres con su cargas que se sentaban sin preguntar en los bancos pensados para dos, ahora ya con tres personas, m√°s las que se quedaban en el pasillo, m√°s los sonidos que permit√≠an identificar los animales que llevaban en los sacos: cerdos, gallinas‚ĶEl espect√°culo estaba dentro. Y el tercer tramo, una especie de autob√ļs urbano en Solol√° ya fue el sumun, no cab√≠a ni un solo alfiler entre las personas y los petates all√≠ acumulados, cada cual con las enormes compras del mercado.





Porque a Solol√° se va al mercado, pero no un mercado como el de Chichicastenango. El mercado de Solol√° es para ellos, all√≠ no hay turistas, ni productos tur√≠sticos, todo es aut√©ntico, lleno de color, ni una palabra en espa√Īol (hay muchos ind√≠genas que desconocen el castellano), una sensaci√≥n de alejamiento total incluso por los productos que vend√≠an, frutas o verduras desconocidas aqu√≠, yerbas medicinales para todo tipo de dolencias y anunciadas por altavoz con una voz profunda ‚Äďen este caso en espa√Īol- como la curaci√≥n milagrosa tanto para un catarro como para un c√°ncer. Un espect√°culo total y en total anonimato, sin que nadie nos mirase ni se interesase por nosotros. Cada cual estaba a sus cosas y nosotros supongo que √©ramos solamente un elemento ex√≥tico.





En Solol√° buscamos un taxi para los √ļltimos kil√≥metros hasta Panajachel. Nos llev√≥ un chico maj√≠simo que nos iba haciendo paradas en los miradores sobre el impactante lago de Atitl√°n rodeado de volcanes.



[b]Panajachel, la poblaci√≥n m√°s importante del lago de Atitl√°n, es un lugar tur√≠stico con oferta de tiendas, restaurantes y hoteles, casi todos situados en la larga calle principal. Nuestra hija estuvo en el Marios‚Äôs Rooms, en donde por 15‚ā¨ dispon√≠a de una coqueta habitaci√≥n, con desayuno incluido y wifi gratuito, que daba a un corredor ajardinado. Y para bolsillos mejor equipados, nuestro hotel, el Porta, frente al lago, con sus jardines y piscina, estaba genial, y no digamos ya el Hotel Atitl√°n, directamente sobre el lago, con espectaculares jardines y equipamientos, pero, para mi gusto, con un inconveniente (supongo que a parte del precio, que imagino car√≠simo) y es que est√° bastante alejado del pueblo. Si lo que se pretende es estar unos d√≠as en plan relax absoluto, ideal, pero si te gusta tambi√©n pasear por Panajachel, cenar en alg√ļn sitio como el Circus Bar, un lugar que conoc√≠a nuestra hija, con un grupo musical en directo, mucho ambiente, buena comida y precios razonables, lo tienes dif√≠cil porque dependes totalmente de un coche para desplazarte.




Panajachel no es como Chichicastenango, aqu√≠ s√≠ que se puede estar varios d√≠as para visitar adem√°s algunos de los pueblos ind√≠genas del lago. Hay lanchas p√ļblicas que te llevan y te traen por precios m√≥dicos. Nuestro tour inclu√≠a una visita a uno de ellos, Santiago de Atitl√°n. Nuestra lancha privada sali√≥ del embarcadero del Hotel Atitl√°n, un d√≠a de sol radiante, ideal para disfrutar del lago -que algunos dicen ser el m√°s bonito del mundo (a m√≠ personalmente me gust√≥ m√°s Titicaca)- y de los tres volcanes que rodean al lago: Atitl√°n (3.537 m.), Tolim√°n (3.158 m.) y San Pedro (3.020 m.)




Santiago de Atitl√°n es un pueblo curios√≠simo. Antes de llegar ya nos llam√≥ la atenci√≥n un grupo de mujeres vestidas con sus ropas tradicionales lavando en el lago con el agua hasta la cintura. Pero aqu√≠ no son solamente las mujeres las que se visten con trajes tradicionales, algunas de ellas -las m√°s mayores- van con un sorprendente tocado rojo, especie de platillo a modo de ala de sombrero que deja al descubierto la parte superior de la cabeza. Los hombres tambi√©n lucen sus ropajes de pantal√≥n corto, tipo bermudas, a rayas blancas y marrones con bordados de flores o p√°jaros, camisa blanca bordada y sombrero. El embarcadero est√° lleno de tenderetes con artesan√≠as para turistas y lo mismo la empinada calle central repleta de tiendas que despliegan todo el colorido de los textiles guatemaltecos. Siguiendo la calle se llega hasta la plaza principal con mucho sabor y sobre todo a la iglesia de singular fachada, de visita imprescindible. Destaca nada m√°s entrar el monumento dedicado a Stanley Rother, sacerdote americano asesinado por el ej√©rcito guatemalteco como represalia por el apoyo de Rother a los ind√≠genas durante la guerra civil que asol√≥ el pa√≠s durante m√°s de treinta a√Īos.



En esta iglesia de Santiago Ap√≥stol, construida en 1547, de una sola nave, el sincretismo no puede ser m√°s evidente: tiene en sus muros laterales los santos de su veneraci√≥n -que son muchos- vestidos de la forma m√°s sorprendente que uno pueda imaginar: sayones con rombos de colores como si fueran arlequines, chaquetas americanas inmensas, pa√Īoletas enrolladas al cuello, m√ļltiples corbatas‚Ķ Y, en medio de todo ello, en un lateral, un cristo yacente en una urna de cristal y una anciana chiquitina y menuda, de pie, balance√°ndose de atr√°s a delante, mientras recitaba una letan√≠a en su lengua ancestral intercalada de ‚Äúora pro nobis‚ÄĚ, ‚Äúave Mar√≠a‚ÄĚ, ‚Äúamen‚Ä̂Ķ durante tiempo y tiempo, concentrada en una devoci√≥n que emocionaba, confundida con su mundo, inmersa en su religiosidad que funde sin problema antiguas religiones ind√≠genas con las creencias aportadas por los misioneros espa√Īoles.





Pero de todos estos santos el m√°s venerado es Maxim√≥n (nuestro San Sim√≥n), que no se encuentra en la iglesia porque cada a√Īo una familia del pueblo tiene el privilegio de acogerlo en su casa en donde recibe las visitas de vecinos y for√°neos. No nos result√≥ f√°cil llegar hasta la casa, en un estrecho callej√≥n escondido, una casa con un patio destartalado y una especie de tendej√≥n que acog√≠a con honores la presencia de Maxim√≥n. Hay que pagar una entrada para verlo, m√°s un d√≥lar para poder hacer tres fotos. Pero el espect√°culo merece la pena. Sorprendente. All√≠ estaba Maxim√≥n con varias americanas superpuestas, montones de pa√Īuelos y corbatas, su sombrero y por supuesto su puro, que es lo m√°s caracter√≠stico (porque Maxim√≥n fuma y bebe), rodeado de una decoraci√≥n de lo m√°s kitsch. Sentados a ambos lados de √©l, dos hombres. Uno de ellos el presidente de la Cofrad√≠a y el otro el Cham√°n al que los lugare√Īos se dirigen, interponiendo donativos, para conseguir los milagros del santo. Alg√ļn hombre m√°s andaba por all√≠, como si estuviesen velando a un muerto, o vigilando el n√ļmero de fotos para que se respete la cuota, qui√©n sabe.



Nuestra siguiente parada ya fue en Antigua, llamada as√≠ por ser la antigua capital del pa√≠s que llevaba el nombre de Santiago de los Caballeros de Guatemala. Situada en los aleda√Īos del volc√°n de Agua, que se divisa desde toda la ciudad, hubo de soportar numerosos terremotos desde su fundaci√≥n, raz√≥n por la cual se decidi√≥ trasladar la capital a 40 km. de distancia en el lugar en donde se encuentra ahora la actual capital de Guatemala. Abandonada durante un tiempo fue recuperada gracias a ser declarada por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1979.





Antigua es una ciudad tur√≠stica pero al mismo tiempo tranquila y recoleta. Su arquitectura colonial de car√°cter sobrio, sin ostentaciones hacia el exterior, evidencia la espiritualidad de aquella √©poca, con numerosos conventos y monasterios, aunque las malas lenguas dicen que el fervor religioso conviv√≠a con comportamientos muy poco ortodoxos: corredores subterr√°neos un√≠an monasterios de religiosos y religiosas para pr√°cticas no precisamente santas. Leyenda o realidad, lo cierto es que la ciudad est√° salpicada de templos, iglesias, ermitas, conventos o monasterios. Muchos de estos edificios fueron restaurados, pero no todos, con lo que en el paseo por sus calles empedradas, con fachadas de colores en una sola altura, tejados de pizarra, grandes ventanales verticales enrejados al estilo andaluz, muros tras los que se adivinan frondosos jardines y sobre los que sobresalen las flores azules de las jacarandas, alternan con las ruinas de edificios que se mantienen tal y como quedaron tras el √ļltimo terremoto, testigos de una naturaleza desafiante e imprevisible. En Antigua todo es comedido, sin ostentaci√≥n, tranquilo. Algunas iglesias o antiguos conventos quedaron para siempre en ruinas, dando idea de lo que la ciudad fue en otra √©poca cuando la iglesia era todopoderosa. La presencia cercana de los volcanes intranquiliza un poco, hay una sensaci√≥n de inseguridad, treguas que pueden romperse y lo que constituye un atractivo puede convertirse de un momento a otro en una pesadilla. Sin embargo, si hacia fuera es todo sencillez y austeridad, hacia dentro las casas se abren a patios exuberantes llenos de vegetaci√≥n, cubiertos de flores multicolores (nunca hab√≠a visto tal variedad de buganvillas), gracias al clima magn√°nimo de eterna primavera que dicen poseer. Algunos de estos edificios -antiguos conventos o casas principales- son ahora espectaculares hoteles, como el de Santo Domingo, en el antiguo convento del mismo nombre, o el Porta Hotel (donde nos hospedamos, estupendo), instalado en una antigua casa colonial. Si se sube, andando o en moto-taxi, al cerro de la Cruz, desde all√≠ hay una vista perfecta de la cuadr√≠cula de la ciudad, que se extiende a nuestros pies totalmente regular, con su volc√°n de Agua y las manchas verdes que surgen por todas partes desde los patios.






Y desde Antigua volvimos a Guatemala capital para dormir apenas unas horas porque a la ma√Īana siguiente, muy temprano, deb√≠amos coger el avi√≥n que nos llevar√≠a hasta Flores y desde all√≠, en la van con nuestro ch√≥fer-gu√≠a, continuamos durante casi una hora hasta el conjunto arqueol√≥gico de Tikal, escondido en medio de la selva tropical, dentro de la regi√≥n de Pet√©n.


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Etapa: TIKAL  -  Localizaci√≥n:  America Central America Central
Fecha creaci√≥n: 01/04/2014 21:51  
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TIKAL


Tikal es uno de los mayores yacimientos arqueol√≥gicos de la civilizaci√≥n maya precolombina que supo mantener durante mil a√Īos su forma de vida, sus cultivos agr√≠colas, su arte y su arquitectura, hasta que en el siglo X o XI, sus √ļltimos habitantes abandonaron la ciudad, por motivos a√ļn desconocidos, y la selva voraz ocup√≥ las ruinas durante los siguientes mil a√Īos, tal y como tambi√©n hab√≠a ocurrido con Angkor, en Camboya. El parque es, pues, selva y ruinas, pir√°mides y templos, mont√≠culos de tierra con vegetaci√≥n baja e incluso √°rboles que esconden antiguas construcciones a√ļn sin descubrir. Como la presencia de las ruinas era un hecho conocido de la poblaci√≥n de la regi√≥n, hubo algunas expediciones al sitio arqueol√≥gico ya desde el siglo XVII, pero fueron Modesto M√©ndez y Ambrosio Tut, a mediados del siglo XIX, quienes visitaron por primera vez Tikal, una de las ciudades mayas m√°s grandes e importantes de las Am√©ricas, con estrecha relaci√≥n con Teotihuac√°n, la importante ciudad-estado mexicana.







La visita es larga porque el parque es muy extenso, pero puede hacerse en un d√≠a, llegando pronto por la ma√Īana y comiendo en el mismo yacimiento en donde hay un par de restaurantes para los visitantes. El conjunto se rodea primero por una especie de pista de circunvalaci√≥n en medio de la selva, con vigorosa vegetaci√≥n, aves ex√≥ticas, monos saltando de ac√° para all√° y otros animales no peligrosos. Los m√°s peligrosos son los mosquitos, conviene llevar un buen repelente (mejor los que se compran en el pa√≠s), pero a nosotros nos respetaron. De vez en cuando, tras la vegetaci√≥n, aparecen construcciones, templos o pir√°mides en piedra caliza, algunos impresionan porque se elevan hasta m√°s de setenta metros. Despu√©s nos adentramos en el imponente conjunto de plazas con sus palacios reales, residencias, edificios administrativos y monumentos de piedra llenos de cr√≠pticas inscripciones. Se puede subir al m√°s alto de los templos, el n√ļmero IV, a trav√©s de una escalera de madera y, aunque hac√≠a calor y humedad, merece la pena el panorama que se ve desde lo alto: amplias extensiones de selva y monumentos entremezcl√°ndose en la lejan√≠a.






Por la tarde nuestro ch√≥fer-gu√≠a, antes de llevarnos al aeropuerto para regresar al hotel, nos hizo una parada en el lago Pet√©n-Itza y la isla de Flores con un ambiente caribe√Īo que sorprende porque es muy diferente al Altiplano. Esta diferencia se debe -parece ser- a su mayor relaci√≥n con Belice -la antigua Honduras inglesa- que con Guatemala, por la ausencia de v√≠as de comunicaci√≥n hasta hace relativamente poco tiempo. Alrededor del lago se ven hoteles e instalaciones tur√≠sticas para la gente que visita Tikal y descansa unos d√≠as por all√≠.




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Etapa: CARTAGENA DE INDIAS  -  Localizaci√≥n:  America Central America Central
Fecha creaci√≥n: 01/04/2014 21:52  
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CARTAGENA DE INDIAS



Y para nosotros √©ste fue el final del viaje organizado. Al d√≠a siguiente tom√°bamos el avi√≥n rumbo a Cartagena de Indias para continuar con un ritmo mucho m√°s relajado. Y el cambio se not√≥. En Cartagena se respira un ambiente muy diferente al de Guatemala. Cartagena es caribe√Īa, exuberante de colores, de arquitectura colonial, pero no recatada como la de Antigua, aqu√≠ los colores son vivos, casas volcadas hacia el exterior, con largos corredores de madera torneada, macetas con buganvillas multicolores, patios con columnas, fuentes y palmeras, antiguos claustros de casonas o monasterios, muchos convertidos ahora en hoteles. Cartagena es Caribe y se nota en el bullicio de sus calles, la viveza y el gracejo de su gente. Hay que callejear y callejear porque, dentro del recinto amurallado, no te cansas de ver calles, plazas, iglesias, palacios, rincones, comercios de artesan√≠a, vendedores callejeros, mujeres de tez oscura (las ‚Äúpalanqueras‚ÄĚ) vendiendo frutas tropicales vestidas con faldas de volantes y blusas que reproduc√≠an los colores de la bandera colombiana. Pero tambi√©n otras mujeres de tez m√°s clara y formas exageradamente generosas enfundadas en pantalones y camisetas de lycra, unas cuantas tallas por debajo de lo razonable para sus carnes. Y, como no, calor h√ļmedo, m√ļsica salsa, animaci√≥n, ganas de vivir‚Ķ






Nosotros hab√≠amos reservado habitaci√≥n en el Hotel Casa del Curato (en donde nos quedamos tres noches), de precio razonable, porque los hoteles intramuros son bastante caros. Era una antigua casona colonial coqueta y muy bien situada. Sin embargo, aunque nuestra habitaci√≥n era estupenda (la suite) la mayor√≠a de las habitaciones daban al patio y parec√≠an muy oscuras. Hab√≠amos dudado entre este hotel y otro en la zona de la playa donde est√°n la mayor√≠a de las cadenas hoteleras. Afortunadamente reservamos en el Curato porque la zona de la playa (Bocagrande), a unos kil√≥metros de la muralla, no nos gust√≥ nada. La playa m√°s bien fea, toldos de pl√°stico azul sobre unas tumbonas bastante cutres, nada que apeteciese quedarse all√≠. Y para peque√Īos presupuestos se puede buscar en la zona de Getseman√≠, extramuros, pero contigua a la muralla. Es un barrio mucho m√°s modesto, pero por donde se puede dar un paseo y comer en un sitio con muy buena cocina: La Cocina de Socorro. All√≠ tomamos un mero con arroz de coco y patacones (una variedad de pl√°tanos aplastados y fritos) francamente bueno y a precio razonable, aunque no barato. Y para una celebraci√≥n especial el restaurante del Hotel Santa Clara, al lado de nuestro hotel y enfrente de la casa de Garc√≠a M√°rquez, tiene una cocina de estilo franc√©s francamente buena en un marco incomparable.







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  √öltimos comentarios al diario  De Guatemala a Kuna Yala (Panam√°) con parada en Cartagena de Indias
Total comentarios 10  Visualizar todos los comentarios

Spab  spab  16/04/2014 00:10   
Fant√°stico una vez m√°s, me gustan mucho sus diarios de viaje, adem√°s parece que se lo pasan muy bien. Felicitaciones y estrellado *****

Malena88  malena88  20/04/2014 22:51
Como de costumbre es un placer leerte. Ah te dejo tu firmamento

Sloth  Sloth  03/05/2014 14:42   
Muy bueno el diario ,me ha gustado mucho la parte de Tikal.Te dejo mis 5.Menudas aventuras que te pegas ejejeje saludos!!

Sloth  Sloth  03/05/2014 14:43   
Ah se me olvidaba las fotos espectaculares!!

Koala66  koala66  03/10/2014 22:41   
Que viaje tan estupendo!! Y el diario genial!! Gracias por compartirlo!

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Fecha: Dom Feb 23, 2020 11:51 am    T√≠tulo: Re: Viajar a Guatemala: Qu√© Ver, D√≥nde Ir, Lugares de

no conozco belice

tenemos

Foro de Belice

este hilo igual te ayuda

Viajar a Belice y Guatemala: Qué Ver y Dónde Ir
atita
Atita
Indiana Jones
Indiana Jones
Feb 04, 2010
Mensajes: 1447

Fecha: Dom Feb 23, 2020 10:44 pm    T√≠tulo: Re: Viajar a Guatemala: Qu√© Ver, D√≥nde Ir, Lugares de

Guatemala menos la capital, muy uyyy recomendable.!!!
Adem√°s de las zonas tur√≠sticas que todos te recomiendan ac√©rcate a pueblos que ŇĄo entran en esa lista,vivir√°s algo aut√©ntico.
Yo siempre recomiendo porque viví allí , PATZUN, es un pueblo cachiquel entre Antigua y el lago Atlitan
DaveMou
DaveMou
Super Expert
Super Expert
Abr 15, 2010
Mensajes: 677

Fecha: Lun Feb 24, 2020 09:14 am    T√≠tulo: Re: Viajar a Guatemala: Qu√© Ver, D√≥nde Ir, Lugares de

Muchas gracias Atita
forane
Forane
Travel Addict
Travel Addict
Mar 15, 2010
Mensajes: 27

Fecha: Mie Feb 26, 2020 09:38 pm    T√≠tulo: Re: Viajar a Guatemala: Qu√© Ver, D√≥nde Ir, Lugares de

Buenas, me voy a Guatemala en 10 d√≠as y no se si llevar un dron Mavic Mini. No he visto informaci√≥n por ning√ļn lado. ¬Ņ pasara la aduana ?, lo quiero para tomas en la selva, sin molestar a nadie y evidentemente respetando las zonas restringuidas. Lo que me preocupa es la aduana... gracias
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