Uno de "mis sueños" era visitar Europa Central en época navideña, todo el mundo nos decía que cómo planeábamos un viaje en diciembre, que hay pocas horas de sol, mucho frío... pero ver el ambiente navideño merece la pena aunque a las 4 de la tarde sea de noche.
Desde el aeropuerto de Asturias las conexiones están muy limitadas, asi que miramos opciones en el norte... encontramos un vuelo en Bilbao que salía muy temprano con el podríamos aprovechar todo el día (ya os contaré qué pasó...) con Brussels airlines.
Nuestro vuelo debería salir a las 06:50h, asi que hicimos noche en Bilbao. Una compañera de trabajo me recomendó el holiday inn Express Bilbao, ya que puedes dejar el coche en el aparcamiento del hotel y utilizar el shuttle gratuito que te lleva al aeropuerto.
Reservamos la oferta "aparca y vuela" en su web y nos salió la noche, con desayuno por 70€, shuttle y aparcamiento por 5€/día (tuvimos que reservar 7 días de parking aunque lo usamos 5 días nos salía más rentable que el parking del aeropuerto).
Al hacer el check in hay que reservar plaza en el shuttle a la hora que te convenga y te entregan la autorización sellada para colocarla en el salpicadero del coche.
Si queréis cenar...la zona está un poco "desangelada", hay restaurante en el hotel con un menú cerrado que nos pareció caro (si no recuerdo mal unos 20€ por persona), asi que cogimos unos sandwiches en unas máquinas de snacks que hay en el vestíbulo del hotel.
Como única pega, nos alojaron en una habitación para fumadores, habiendo reservado una para no fumadores...pero bueno, sólo era una noche y la habitación no olía a tabaco (el pasillo sí).
Hoy toca madrugón! Hacemos el check out, desayunamos y cogemos el shuttle en la puerta del hotel, el chico comprueba que tenemos reservada plaza, alguno se quedó en tierra hasta el próximo turno porque no habían reservado plaza (tampoco pasa nada porque salen cada 10 minutos...)
Nos dejan a la puerta de la terminal, facturamos el equipaje, pasamos el control de seguridad, embarcamos... nos dirigimos a pista para despegar...y en ese momento el piloto nos informa de que hay una avería y que se aborta el despegue, nos dicen que vamos a desembarcar y a recoger nuestro equipaje (mal asunto), asi que la situación se está torciendo:
a) tengo miedo a volar
b) no sabemos cuándo podremos volar
c) nuestro maravilloso plan de coger el primer vuelo para aprovechar el día se va al garete.
Hicimos cola durante 2h en el mostrador de Brussels airlines, están intentando buscar vuelos para todo el mundo y tienen 2 ordenadores para gestionar todo (mucha gentese iba de puente a Nueva York vía Bruselas), se agotan las plazas y la gente empieza a desesperarse, nosotros de lo malo "sólo" íbamos a Bruselas, no teníamos que hacer escala en ningún sitio, pero no nos podían recolocar en los vuelos de la mañana a Bruselas porque estaban a tope. Las chicas de Brussels airlines se portaron genial, con mucha paciencia, intentando hacer todo lo que podían. Nos dijeron que el mecánico tenía que desplazarse desde Bruselas para arreglar la avería

(ahí se esfumaron nuestras esperanzas de ver algo de Bruselas hoy),nos dieron 2 vales, uno para desayuno y otro para la comida.
Ahí empezó el suplicio, creo que no nos quedó rincón de la terminal por conocer, utilizamos los vales para desayunar y para comer, hasta que nos mandaron un sms diciendo que teníamos que facturar y recoger nuestras nuevas tarjetas de embarque. Al final, tras ataque de ansiedad incluído (sólo esperaba que el avión estuviese reparado y no nos estrellásemos) despegamos de Bilbao sobre las 16h sin incidencias unas 15 personas, ante este gran retraso de 9h la compañía tuvo el detalle de ofrecernos bebidas gratis y una bandeja con comida... pasamos el día zampando en el aeropuerto, en el avión, nos íbamos a poner como toneles jeje
El aterrizaje en Bruselas fue un poco "violento" porque había un temporal en Europa Central y las ráfagas de viento eran fuertes (sí, soy gafe, no viajéis conmigo!), llegamos de noche al aeropuerto, la terminal es enorme, hay una caminata hasta las cintas para recoger el equipaje, de hecho nos perdimos y cuando llegamos a la cinta, nuestras maletas eran las únicas que estaban dando vueltas.
Cogimos el tren en la terminal hasta Bruselas, decidimos comprar los tickets en ventanilla, no quisimos pelearnos con las maquinitas, no estábamos para pensar mucho después de la odisea para llegar a Bélgica.
No vimos nada de Bruselas desde el tren, sólo edificios de oficinas...
Nos bajamos en Brussels Central porque es la que mejor nos venía para ir andando al apartahotel.
Durante unos minutos pudimos disfrutar de Bruselas "cómodamente", hasta que nos cayó encima una tromba de agua descomunal, que nos dejó empapados y caló parte de nuestro equipaje. ¿Puede salir algo peor hoy?
Llegamos al apartahotel Adagio Brussels Centre Monnaie, el recepcionista habla español, muy amable, nos preguntó por el viaje...y su cara cuando le contamos nuestra aventura fue
Por fin llegamos al apartamento, no solemos hospedarnos en apartahoteles, pero viajando en diciembre, preferimos tener una cocina a mano, por si no queríamos salir a cenar, por si hacía muy mal tiempo... El apartamento consta de aseo (con lavamanos y WC), baño (lavamanos y bañera) y cocina-salón-dormitorio. La cama se "saca" del mueble donde está el sofá, pero nos resultó cómoda. Hay conexión wifi gratis. En la primera planta tienen un comedor para desayunos y un lobby con ordenadores de sobremesa en los que puedes conectarte a internet también. También hay gimnasio que no utilizamos, con las caminatas teníamos más que suficiente. El desayuno no está incluido en el precio del apartamento.
Nos cambiamos de ropa y calzado, salimos a tomar algo, el apartamento está al lado de la ópera,pegadito al mercado Plaisirs d´hiver, asi que fuimos a visitarlo antes del cierre, en ese momento se nos olvidaron las penurias de todo el día, comiendo un gofre al lado de la noria iluminada, del tiovivo y de la pista de patinaje sobre hielo.
Cuando empezaron a cerrar los puestecitos (van cerrando el mercado los policías, avisando de la hora de cierre), nos vamos dirección a Grand Place, pudimos ver el maravilloso espectáculo de luces y sonidos, sacamos fotos junto al árbol de navidad.
Después de la tormenta de lluvia la noche ha quedado agradable, seguimos nuestro paseo hasta Manneken Pis, mientras tropezábamos con escaparates con bombones a cual más espectacular y apetitoso. No pudimos ver al niño meón disfrazado ningún día, como dice todo el mundo es muy pequeñín y hay un montón de gente intentando sacarse una foto con el niño de fondo.
Regresamos al apartahotel, ha sido un día demasiado ajetreado y mañana nos vamos a otro país!
Pues sí! Escapada a Ámsterdam! Cuando planificamos este viaje entre septiembre-octubre no teníamos pensado escaparnos a Holanda, pero un familiar nos animó a hacerlo...y la verdad no nos arrepentimos.
Reservamos los billetes de tren thalys en España, en la página web
www.sncb-europe.com , llevamos los billetes impresos desde casa. Nos salió la ida y vuelta por 90€ cada uno.
El tren sale de Brussels Midi a las 8:50h, en los paneles está muy bien señalizados los andenes y antes de subir al tren el revisor comprueba que estás subiendo en tu vagón (los asientos estaban reservados).
Hubo un pequeño error, qué novedad en este viaje! jeje los revisores nos subieron al thalys a Paris, no a Ámsterdam...asi que los viajeros que íbamos a Ámsterdam tuvimos que cambiarnos al thalys correcto.
Los trenes son modernos, hay wifi y enchufes. La clave para la conexión wifi aparece en los billetes.
Pasamos Amberes, Rotterdam y 2h después llegamos a Ámsterdam.
Salimos de la estación central, sacamos las fotos de rigor con la preciosa fachada y empezamos a notar el gélido temporal que azotaba Europa, un viento que nos congelaba las ideas y una granizada de campeonato nos recibieron.
En frente de la estación está la oficina de turismo, decidimos comprar un mapa de la ciudad (los venden en unas máquinas expendedoras, vienen empaquetados en una simpática cajita que parece un medicamento),compramos los billetes para hacer la visita por los canales a cubierto, hay que coger número y esperar tu turno para que te atiendan en la ventanilla. La chica que nos atendió hablaba castellano, nos marcó los puntos imprescindibles del mapa y nos dió los tickets para el barco. Escogimos la empresa Canal Cruise, cada billete nos costó unos 15 € y la duración es de 1 hora.
El embarcadero está al lado de la oficina de turismo, no tiene pérdida. Hicimos cola para embarcar y cuando el barco estuvo lleno empezamos el viaje. El barco estaba cubierto y con calefacción

excelente opción en pleno diciembre granizando. Pudimos conocer los entresijos de los canales con audioguía en castellano. Nos encantó el viaje en canal como primera impresión de la ciudad, en ese momento sabes que la escapada desde Bruselas merece la pena, aunque sólo puedas estar 1 día.
Regresamos al muelle de partida para desembarcar. Nos dirigimos hasta la plaza Dam por Damrak, que está repleta de puestecitos navideños desde el principio al final...con todo tipo de productos y comida. Vimos un puesto con figuras y objetos de chocolate, asi que compramos un pequeño souvenir: unas tuercas de chocolate muy originales, había muchísimas herramientas de chocolate (martillos, alicates,destornilladores...).
Caminando llegamos a Vlaamse Friet (Damrak,58), local dedicado a las famosas patatas fritas, pues allá vamos, primeros cartuchos de patatas. Puedes escoger entre un montón de salsas y hay diferentes tamaños. Nosotros nos zampamos un cartucho entero cada uno y nos dejó superempachados. La verdad que las patatas están riquísimas
Llegamos a la plaza Dam, llena de gente y de palomas! Son las 13,30h aprox y ya notamos que el atardecer se va acercando...
Aunque sólo le dedicamos un día a Ámsterdam, no podíamos marcharnos sin visitar la casa de Anna Frank. Habíamos leido que las colas son monumentales (lo pudimos comprobar en el paseo por el canal, pasamos delante de la casa de Anna Frank y la cola era bastante larga...), asi que fuimos previsores y arriesgados, compramos las entradas por internet cuando organizamos el viaje, desde la página web
www.annefrank.org/ ...-en-linea/ Nos salió por 9,50€/persona, hay que escoger la hora de visita al comprar las entradas.
Desde la plaza Dam a la casa de Anna Frank se tarda unos 5 min andando. Nuestra reserva es para las 14,40h, vamos con tiempo, aprovechamos a hacernos las primeras fotos rodeados de bicis y en el exterior de la casa.
La entrada para los visitantes que tienen entrada reservada online no entran por la misma puerta que la gente que hace cola... si lleváis las entradas compradas hay que entrar por la puerta que hay junto a la entrada "original" a la casa (de todas formas está señalizado

), probamos suerte y preguntamos si podíamos entrar un poquito antes de la hora reservada, nos dijeron que no había ningún problema, al entrar nos advierten de que no pueden hacerse fotografías y puedes coger una guía en papel del idioma que necesites.
Qué decir de la casa, estás en la casa de Anna Frank, en las habitaciones que describe en el libro, donde vivieron, donde se escondieron, sientes que estás viviendo una parte de la historia, que puedes palpar aquello que nos narró Anna, en mi caso leí el diario de Anna Frank con 12 años y me impactó mucho. Asi que fue una visita increible. La visita es muy dinámica, con audios, videos, cientos de fotos, testimonios...el tiempo me pasó volando. Al final del recorrido hay una sala muy original, está repleta de zonas con pulsadores (sí/no) y pantallas gigantes en las que se lanzan preguntas al auditorio (por ejemplo: sobre el racismo, religiones...) y tú con tu pulsador tienes que escoger sí o no. Dejan un tiempo determinado para contestar y hacen la estadística al momento: por ejemplo " en esta sala un 10% de las personas creen que el velo islámico debería estar prohibido en lugares públicos". Y hay datos que no te dejan indeferente. Una visita para reflexionar.
Después de la visita nos apetecía beber algo, ir al baño...esas cosas tan fisiológicas jeje asi que nos quedamos a tomar algo en la cafetería de la casa de Anna Frank y aprovechamos el wifi gratuito un rato mientras descansábamos.
Regresamos a la plaza Dam y empezamos a callejear por Kalverstraat, luego pasamos a Spuitstraat y bordeamos en canal Singel hasta el mercado de las flores, en la familia hay fanáticas de las flores que necesitaban sus tulipanes holandeses. Hay bastantes puestos, muchas opciones y precios. Nosotros compramos 2 bolsas con bulbos de tulipanes variados (luego florecieron todos idénticos jaja). Al lado del mercado de las flores encontramos la típica tienda de quesos para turistas, no nos complicamos, íbamos en plan turisteo total, asi que compramos un pack con 3 quesos edam-comino y unos cuantos paquetes de galletas de caramelo. Con este cargamento de bulbos, queso y galletas seguimos caminando al Rijksmuseum.
Sólo pudimos admirarlo por fuera... viendo lo impresionante que es el exterior, no me quiero imaginar cómo será por dentro. Una pena que la visita sea Express y no podamos visitarlo.
Al lado del Rijksmuseum están las famosas letras gigantes "I (am)sterdam", foto de rigor al canto

como es navidad hay montada una pista de patinaje sobre hielo allí mismo. Cómo se nota que estos países hay tradición de patinaje sobre hielo, ves verdaderos expertos a toda velocidad (también patosos).
Ahora nos toca la visita idónea al caer la noche, nos vamos al barrio rojo

asi aprovechamos para ir acercándonos poco a poco a la estación de tren.
Tras una caminata empezamos a ver cada vez más coffee shops (se huelen a la legua, nosotros no entramos, porque no fumamos y el colocón podía ser de órdago) y sex shops, con escaparates bastante explícitos: puedes encontrar cualquier cosa que te puedas imaginar...desde referencias criticando a la iglesia, condonerías, maniquís hermafroditas, de todo! Llegamos al "punto cero" del barrio rojo, plagado de turistas, hombres, mujeres, gente joven... es llamativo ver cómo se exhiben en los escaparates. Hay locales tipo club, en los que los porteros intentan persuadir a mi novio para que entre

Es de noche cerrada, asi que las luces de neón inundan el canal.
Camino de la estación volvemos por Damrak y picamos algo: a estas horas apetece algo caliente, entramos en delifrance a tomar unos cafés y algo dulce.
Llegamos a la estación central, antes de entrar pudimos contemplar cómo embarcaban los comensales de una cena en un barco superchulo. Debe ser maravilloso poder cenar una noche en un barco en un canal de Ámsterdam, además llevaban un grupo de música. Romanticismo elevado a la enésima potencia.
En la estación central tenéis bastantes tiendas, tanto de comida, supermercado, un HEMA

(el paraiso de las chorraditas! si os gusta el scrapbooking podéis encontrar muchas cosas tiradas de precio, cosas por las que en España nos cobran el doble, ahora ya tienen tienda en Madrid

)
Después de hacer acopio de chorradinas en HEMA comprobamos nuestro tren en las pantallas. Salimos a las 20,20h de Ámsterdam y llegamos a Bruselas sobre las 22h aprox.
El día había sido agotador, asi que regresamos al hotel en metro desde Midi hasta Brouckere.
Mañana nos vamos a Brujas