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RECORRIENDO EXTREMADURA. MIS RUTAS POR C√ĀCERES Y BADAJOZ. ūüß≠ Blogs de Espa√Īa
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Diario: RECORRIENDO EXTREMADURA. MIS RUTAS POR C√ĀCERES Y BADAJOZ.  -  Localizaci√≥n:  Espa√Īa  Espa√Īa
Descripci√≥n: Recopilaci√≥n de las diferentes rutas que hemos hecho (y haremos) por Extremadura, muchas de las cuales estaban recogidas en mi diario DE VIAJE POR ESPA√ĎA. Creo que esta tierra tan bella y sorprendente se merece un diario propio. De momento, la mayor parte corresponden a C√°ceres, pero espero a√Īadir pronto m√°s etapas de Badajoz.
Autor: Artemisa23   Fecha creaci√≥n: 
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Etapas 1 a 3,  total 18
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Etapa: LAS HURDES (C√°ceres). Extremadura en verde y agua.  -  Localizaci√≥n:  Espa√Īa Espa√Īa
Fecha creaci√≥n: 31/05/2015 12:46  
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Hab√≠amos o√≠do hablar muchas veces de lo bonita que es la comarca extreme√Īa de las Hurdes, as√≠ que aprovechamos que el 15 de mayo, fiesta de San Isidro Labrador (Patr√≥n de Madrid) ca√≠a en viernes para hacer una escapadita por la zona. Adem√°s, tuvimos mucha suerte con el tiempo, ya que despu√©s de unos d√≠as de calorazo incre√≠ble para mediados de mayo, la temperatura hab√≠a bajado unos cuantos grados, pero segu√≠a luciendo un sol espl√©ndido.

De acuerdo con un itinerario que encontr√© en internet, empezamos la visita en Casar de Palomero. Se encuentra a 296 kil√≥metros de Madrid, distancia que se hace muy c√≥modamente, ya que la mayor parte es por autov√≠a: primero la A-5, hasta Navalmoral de la Mata, all√≠ se toma la autov√≠a auton√≥mica EX‚ÄďA1 hasta cerca de Plasencia; luego la A-66 (Autov√≠a de la Plata) hasta la salida hacia Oliva de Plasencia por la CCV-122, ah√≠ la CCV-113 hasta pasado Guijo de Granadilla y, por fin, la CCV-115 hasta Casar de Palomero. En total, unas tres horas de viaje.

El itinerario de nuestro primer día en Las Hurdes.

Paramos un par de minutos para contemplar las vistas desde el Pantano de Gabriel y Galán. Estábamos entrando en las Hurdes. No voy a referirme a su conocido pasado de zona atrasada y remota porque es algo que ya no tiene nada que ver con la situación actual.



Casar de Palomero.

Lo primero que nos llamó la atención al avistar Casar de Palomero desde la carretera fue su ubicación, en especial el tono verde del paisaje donde se asienta. Al principio, cuesta un poquito de trabajo situar mentalmente a Extremadura en esa dimensión.



Se trata del √ļnico pueblo de Las Hurdes con categor√≠a de villa. Dejamos el coche en la Plaza principal, donde hay varios edificios con soportales, una torre con un reloj y una fuente. Llama la atenci√≥n la casa donde se aloj√≥ el rey Alfonso XIII en su visita de 1922, efem√©rides marcada por una placa en la fachada.


Tambi√©n son muy ilustrativas las placas de las calles, que conservan el recuerdo de las tres culturas que aqu√≠ convivieron siglos atr√°s: cristiana, jud√≠a y musulmana, se√Īal√°ndose con un dibujo aleg√≥rico la que prevaleci√≥ en cada lugar.


Todavía quedan algunas muestras (muy pocas, la verdad) de la arquitectura popular con las típicas casas hurdanas de piedra y tejados de pizarra negra, aunque la mayor parte no se encuentran en buen de estado de conservación. En cuanto a arquitectura religiosa destacan la iglesia parroquial del Espíritu Santo y la Basílica de la Cruz Bendita, pero ninguna de las dos estaba abierta, con lo cual solo las vimos por fuera. En esta villa puede visitarse el centro de interpretación del aceite y la aceituna. No teníamos demasiado interés, así que lo descartamos.




Ten√≠amos planeado comer all√≠, en el restaurante del hostal La Posada del Casar, del que nos hab√≠an hablado muy bien. El problema fue que llegamos a las 12:30 y el pueblo se ve mucho m√°s r√°pido de lo que hab√≠amos previsto, con lo cual se nos hizo un poco larga la espera hasta que empez√≥ el horario de comidas, a las 13:30. Estuvimos sopesando continuar directamente hasta Pinofranqueado, pero al final decidimos esperar y almorzamos, como ten√≠amos pensado, en la Posada del Casar, un buen men√ļ de 10 euros, con variedad de platos para elegir, y calidad y cantidad muy aceptables dado el precio, incluso nos pusieron un aperitivo de mejillones-tigre


Ovejuela: chorrito y mirador del chorro de Los √Āngeles.

Continuamos nuestro camino con el fondo de los bellos y verdes paisajes hurdanos, vislumbrando a un lado de la carretera el pueblo de Pinofranqueado, donde se encuentra el Centro de Documentación de las Hurdes.


No paramos ya que nuestro objetivo era llegar al poblado de Ovejuela, para hacer la caminata hasta el ‚Äúchorrito‚ÄĚ, como se denomina por aquellos lares a las cascadas. El n√ļcleo de casas es peque√Īito, pero resulta muy bonita la imagen que se obtiene desde el puente, con el alegre correr del agua y el antiguo molino.


Para hacer la ruta hasta el chorrito hay que subir a la iglesia, que est√° al final de la calle, en lo m√°s alto. All√≠ sale el sendero por la derecha, dejando la iglesia a la izquierda. No tiene p√©rdida, est√° indicado y todo el itinerario al borde del r√≠o es una aut√©ntica gozada, incluso antes de avistar la cascada. Al principio, el recorrido es muy f√°cil y est√° muy arreglado. La cosa se complica un tanto al final, ya en las proximidades de la cascada puesto que hay que caminar entre pe√Īascos, algunos con bordes muy cortantes, salvando el cauce del r√≠o. No es especialmente peligroso, pero hay que ir atentos porque una ca√≠da en alguno de los tramos podr√≠a tener consecuencias bastante desagradables.



La cascada es muy bonita. Todavía llevaba bastante agua y resultaba muy relajante sentarse en las piedras a contemplarla. No sé si se llegará a secar en pleno verano, aunque no lo creo. Se tarda en torno a una hora en alcanzar la base de la cascada y algo menos en la vuelta. En total, una hora y tres cuartos. Realmente merece la pena.



Retrocediendo por la carretera que va de Ovejuela hacia Pinofranqueado, tomamos una pista a la derecha que lleva a las ruinas del Convento de Los √Āngeles (supuestamente fundado por San Francisco de As√≠s, seg√ļn vimos en un indicador) y al mirador del chorro, una ca√≠da de agua de 300 metros.

La polvorienta pista sube y se retuerce de manera interminable por la monta√Īa. Son nueve kil√≥metros que, la verdad, nos parecieron novecientos. Se cruza con otra pista que lleva a las ruinas del Convento, dej√°ndolo a la izquierda, y todav√≠a sigue hasta el mirador. No digo que el mirador no presente un bello paisaje (adem√°s, suele haber rapaces sobrevolando las rocas), pero la ca√≠da de agua se ve demasiado lejana y est√° bastante oscura por la tarde; y tampoco el paisaje que se contempla en el recorrido me pareci√≥ de lo mejor de la zona, al menos para que compense los 45 minutos que se tarda en llegar, con el coche tragando el polvo propio y el que levantan los veh√≠culos con los que te vas cruzando. Ser√≠a de las visitas que yo prescindir√≠a si no sobra el tiempo, claro que la valoraci√≥n de estos recorridos siempre es muy particular.



Detalles de la cascada. Se apreciaba bastante mal por la distancia y la sombra.

De vuelta a la carretera principal, seguimos hasta la poblaci√≥n de Caminomorisco, donde nos aprestamos a hacer cola en la gasolinera no para repostar sino para el lavado de coches, que estaba concurrid√≠simo despu√©s del trasiego por las pistas. Mientras mi marido lavaba el coche, yo fui a buscar la oficina de turismo, situada en un edificio de construcci√≥n moderna, pero siguiendo el modelo tradicional con piedra y cubiertas de pizarra negra. Eran las 19:40 y cerraban a las 19:30, as√≠ que me qued√© con las ganas y a las puertas. Quer√≠amos encontrar el mirador del chorrito del Tajo o mirador del r√≠o Alavea, que est√° en las proximidades de Caminomorisco. Dimos un mont√≥n de vueltas, hasta que una se√Īora a la que preguntamos nos indic√≥ el camino. Est√° a la salida del pueblo direcci√≥n Pinofranqueado; a la derecha, junto a una tienda de muebles, hay un cartel min√ļsculo que se√Īala ‚Äúmirador‚ÄĚ. Pero nuestro gozo en un pozo cuando vimos otra pista polvorienta. No nos hubiera importado seguir a pie de haber sabido la distancia que hay hasta el mirador, pero nada lo indicaba y estaba anocheciendo, as√≠ que no quisimos arriesgarnos; y tampoco est√°bamos dispuestos a rebozar el coche otra vez, de modo que desistimos. Otra vez ser√°.

Continuamos nuestro viaje y pasamos por Cambroncino. Desde la misma carretera se ve la esbelta silueta de la iglesia de Santa Catalina, del siglo XII, levantada con materiales propios de la zona y que est√° considerado uno de los templos m√°s interesantes y bellos de la comarca. Est√°bamos algo cansados y no nos detuvimos.

Finalmente, llegamos a Vegas de Coria, donde hay una estupenda piscina natural sobre el r√≠o Hurdano. Nos alojamos en el Hostal Rural Los √Āngeles, una buena elecci√≥n teniendo en cuenta la relaci√≥n calidad/precio. Nos cost√≥ 48 euros la noche en habitaci√≥n doble con desayuno, con decoraci√≥n de tipo r√ļstico, aire acondicionado (que no nos hizo falta) y cuarto de ba√Īo completo. Aunque se o√≠an algo las tuber√≠as, las dos camas eran un poco peque√Īas y el desayuno era muy justito, lo considero un alojamiento bastante correcto por el precio. Adem√°s, la chica de la recepci√≥n fue muy amable, nos dio un plano muy detallado y todo tipo de explicaciones para visitar la comarca, insisti√©ndonos especialmente en que visit√°semos el mirador de Melero al atardecer. En fin, que no nos hizo ninguna falta ir a la oficina de turismo.

Cenamos muy bien en el restaurante del Hostal, que tiene buenos platos a precios razonables: cervezas, surtido de ibéricos, menestra de verduras, otro plato fuerte que no recuerdo y postre por 34 euros.

Itinerario del segundo día en Las Hurdes.


A la ma√Īana siguiente nos dispusimos a hacer la ruta que nos hab√≠an aconsejado en el hostal y que coincid√≠a con el itinerario que yo hab√≠a trazado de antemano. Pongo el mapa arriba.

Junto a la gasolinera de Vegas de Coria sale la carretera que va hacia Nu√Īomoral, pasando por Rubiaco y Cerezal. Los paisajes son preciosos, con el r√≠o dibujando hermosos meandros. Desde Cerezal sale una pista hacia la presa de los Tejos, que conduce tambi√©n al mirador del valle de los Tejos. Nos hubiera gustado hacer esa ruta, pero no nos daba tiempo. As√≠ que pasamos por Nu√Īomoral, viendo desde la carretera su vistosa Plaza del Ayuntamiento y la Casa Consistorial, de piedra y pizarra negra. En Nu√Īomoral, tomamos por la izquierda la carretera que lleva al poblado de El Gasco, pasando antes por Martilandr√°n y La Fragosa, poblados que se asoman al r√≠o Malvellido, como balcones privilegiados sobre los espectaculares meandros. Hay que buscar sitio y detenerse para verlos, pero no siempre resulta f√°cil parar en la carretera; por ejemplo, el mirador de Martilandr√°n es mejor verlo a la vuelta del Gasco.



También recomiendo parar a la salida del pueblo de La Fragosa porque tiene unos panoramas preciosos y, desde luego, resulta imprescindible detenerse en el mirador que hay poco antes de alcanzar el poblado de El Gasco, con sus alucinantes vistas de los meandros, donde también se aprecia las terrazas construidas por los hurdanos para colocar sus huertas. Este mirador es muy amplio y está perfectamente acondicionado para poder detenerse cómodamente con el vehículo.










Siguiendo hasta el final de la carretera, se llega a El Gasco, un peque√Īo poblado que conserva algunas casas tradicionales hurdanas. Las mejores vistas de esas casas se obtienen cruzando el puente y continuando por la derecha.


Desde el Gasco se pueden hacer algunos recorridos a pie muy interesantes. El más conocido es el que lleva en poco más de media hora al chorrito de la Meancera. El sendero es bastante cómodo, salvo el tramo final, que se empina un poco y ya llegando a la base de la cascada, donde hay algunas rocas, pero más fáciles de salvar que las del chorrito de Ovejuela. Al final, nos encontramos con una preciosa caída de agua en escalera de unos 30 ó 40 metros; de nuevo, una gran recompensa para tan poco esfuerzo, considerando, además, el hermoso paisaje que ofrece el río durante todo el camino



Tambi√©n se puede subir desde aqu√≠ hasta el llamado Volc√°n del Gasco, donde impact√≥ un meteorito hace uno o dos millones de a√Īos y que est√° declarado lugar de inter√©s cient√≠fico. Quisimos acceder all√≠, pero nos equivocamos de camino y en vez de eso, seguimos por el sendero que va hacia Maquilambr√°n. Cuando nos dimos cuenta del error, media hora despu√©s, est√°bamos en el puente que lleva a La Fragosa. Tampoco es que nos importase mucho porque entre cerezos cargados de riqu√≠sima fruta, el sendero ense√Īa desde abajo el r√≠o y los meandros que se ven desde la carretera, en un recorrido muy bonito y solitario, ya que por all√≠ no nos cruzamos con nadie, Sin embargo, consumimos el tiempo que ten√≠amos para haber subido al volc√°n.


Volvimos a El Gasco para comer. Solamente vimos un mes√≥n, donde nos dijeron que √ļnicamente pod√≠an ofrecernos ensalada y carne. Como ya era tarde, ten√≠amos hambre y pocas ganas de coger el coche para ir a la aventura de encontrar otro restaurante, nos quedamos. Dos coca-colas, tinto de verano, ensalada grande muy completa, surtido de carnes a la parrilla con patatas, helado, fruta y dos caf√©s cortados, 24 euros. No era lo que hubi√©semos querido, pero tampoco estuvo mal.

La carretera termina en El Gasco, as√≠ que dimos la vuelta hasta Nu√Īomoral y all√≠ seguimos en direcci√≥n Casares de las Hurdes, donde paramos unos minutos para ver la Plaza del Ayuntamiento, algunas casas t√≠picas y, sobre todo, el campanario (sin iglesia) que llamaba a reuni√≥n a los habitantes del pueblo. Esta poblaci√≥n est√° considerada como el Balc√≥n de Las Hurdes y ofrecen estupendos miradores, como el de las Estrellas (mirador nocturno).


Por esta zona, nos quedamos con las ganas de hacer una ruta a pie hasta la presa de la Majá Robledo y alrededores (SL-CC 232), donde parece que hay unos paisajes lunares increíbles. Para quien le interese, la ruta tiene 9 kilómetros ida y vuelta y dura unas dos horas y media. Parece que se puede ir en coche hasta la presa por una pista. Pero no había tiempo para todo, otra vez será.


Desde Casares de las Hurdes, se contin√ļa en una continua ascensi√≥n, que culmina en lo alto de la monta√Īa, con el mirador de las Carrascas. All√≠ comenzamos el descenso hacia las Mestas, pasando por Riomalo de Arriba, el Ladrillar y Cabezo, continuando con unos paisajes realmente bonitos.


En Las Mestas ten√≠amos nuestro segundo alojamiento, esta vez en la Hospeder√≠a, un parador patrocinado por la Junta de Extremadura, con categor√≠a 4 estrellas, y que nos cost√≥ 60 euros una noche, sin desayuno. Ocupa el edificio de una factor√≠a que se construy√≥ con motivo de la visita de Alfonso XIII y que se ha restaurado convenientemente. Est√° muy bien, tiene buenas instalaciones y la ubicaci√≥n es magn√≠fica. Nos gust√≥ la carta del restaurante y reservamos para cenar. Entretanto, fuimos al poblado para dar una vuelta y ver el √°rbol m√°s famoso del lugar, un gran enebro de unos 300 a√Īos de antig√ľedad, que est√° en un terreno particular, muy cerca de la iglesia



Tras hacer unas compras de productos típicos, seguimos por la carretera que lleva a Riomalo de Abajo (unos cinco kilómetros), ya que eran las 19:30 y teníamos que estar viendo el meandro Melero sobre las ocho de la tarde, la hora que nos habían aconsejado.

En Riomalo de Abajo, llegando al puente, justo donde est√° el l√≠mite entre las provincias de C√°ceres y Salamanca, sale una pista a la derecha que conduce al mirador de la Antigua. Est√° se√Īalizado. Al principio tiene buen firme, pero en un kil√≥metro se convierte en dos pistas de tierra, la de la izquierda baja al embalse y la de la derecha lleva al mirador. Como eran un par de kil√≥metros, decidimos subir a pie y dejar el coche descansando. El camino es c√≥modo, pese a que a la ida es subida; lo peor es el polvo que levantan los coches que te adelantan por la pista. Llegando cerca del mirador, se empieza a ver el meandro y se obtienen unas vistas fant√°sticas: si os gusta andar, mejor a pie. Lo malo fue que se me acab√≥ la bater√≠a de la c√°mara justo en el momento que divisamos el meandro. Me hab√≠a dejado las de reserva en el coche, con lo cual ante el berrinche que pill√©, mi marido se ofreci√≥ muy galantemente a bajar al coche a por la bater√≠a; para volver a subir, ya trajo el coche. El resultado de mi despiste fue que, al final, terminamos todos rebozados de polvo: nosotros y el coche; entretanto oscureci√≥ un poco m√°s de lo debido para tomar las fotos del meandro. Sin embargo, el paisaje es impresionante. Y, tal como nos hab√≠an aconsejado, es mucho mejor verlo por la tarde.


Cenamos en el restaurante de la Hospeder√≠a. Nos atendieron muy bien y quedamos bastante satisfechos con la cena. Yo ped√≠ un men√ļ de 15 euros (sopa de tomate, bacalao ajoarriero y hojaldritos) y mi marido, a la carta (ensalada de perdiz, bacalao al pil pil y torrija caramelizada); con bebidas y una botellita de cava incluida, pagamos 45 euros, lo cual no nos pareci√≥ demasiado para estar en un establecimiento de 4 estrellas.

Al d√≠a siguiente, de regreso ya hacia Madrid, fuimos desde Las Mestas por la carretera SA-201, que lleva a La Alberca. Previamente, se pasa por el Parque Natural del Valle de las Batuecas, con un paisaje realmente precioso. Hay un par de aparcamientos donde dejar el coche, para hacer unas bonitas rutas a pie, por unas pasarelas de madera, junto al r√≠o y entre una espesa vegetaci√≥n. En apenas 1.500 metros se llega al Convento de San Jos√© de las Batuecas, del que solamente se puede ver la puerta de entrada exterior ya que es de clausura y s√≥lo es visitable previa reserva de alojamiento. La ruta contin√ļa un kil√≥metro m√°s, por un camino en ascenso y ya menos c√≥modo hasta una gruta con pinturas rupestres. Sin duda hubiese merecido la pena llegar hasta all√≠, pero no pod√≠amos entretenernos m√°s. En otra ocasi√≥n, incluiremos en nuestro itinerario las pinturas y grabados rupestres que dejamos de lado en esta visita a Las Hurdes por falta de tiempo.


En lo alto del Puerto del Portillo hay un espectacular mirador hacia La Alberca y la Sierra de Francia; sin embargo, no es el mejor para contemplar el Valle de las Batuecas. Es preferible detenerse antes de coronar el puerto para hacer la foto. Para ello, hay un apartadero muy interesante en una curva del P.K. 25.4 de la carretera SA-201.

Mirador hacia las Batuecas.

Mirador en el Puerto del Portillo hacia la Sierra de Francia y La Alberca.

Como resumen decir que nos gust√≥ much√≠simo la zona, especialmente en su aspecto de paisaje. Los pueblos son peque√Īos, pero agradables, ubicados en lugares realmente bellos y casi todos cuentan con pozas o piscinas naturales para darse un buen ba√Īo en verano; pero no se trata de poblaciones de tipo medieval ni cuentan con monumentos destacados. Hay buena gastronom√≠a, si bien bastante limitada a los productos de la zona; y los precios son realmente ajustados tanto en los alojamientos como en los restaurantes. Recomiendo especialmente esta comarca a los amantes de la naturaleza. Y como recuerdo muy especial me queda esta preciosa foto:

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Ver Etapa: LAS HURDES (C√°ceres). Extremadura en verde y agua.



Etapa: LA VERA (C√°ceres). Ruta oto√Īal por sus pueblos y su espectacular naturaleza.  -  Localizaci√≥n:  Espa√Īa Espa√Īa
Fecha creaci√≥n: 13/11/2015 23:40  
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Lo que en principio iba a ser solamente una visita al Monasterio de Yuste de paso hacia C√°ceres capital durante el puente del 9 de noviembre (d√≠a de la Virgen de la Almudena, Patrona de Madrid y, por tanto, festivo), se convirti√≥ en una peque√Īa escapada de d√≠a y medio. No pod√≠amos estar m√°s tiempo si quer√≠amos visitar la capital cacere√Īa con un poco de tranquilidad, as√≠ que decidimos pasar en La Vera una de las dos noches de hotel que ten√≠amos previsto hacer en C√°ceres capital.

La Comarca de la Vera es conocida por su piment√≥n, uno de los mejores del mundo (a mi es el que m√°s me gusta, por cierto) y tambi√©n por sus cultivos de tabaco. Adem√°s, goza de una naturaleza privilegiada, ya que se encuentra en las estribaciones de la sierra de Gredos, lo que le proporciona abundancia de aguas, en forma de arroyos y r√≠os, cuyas aguas bajan formando gargantas (dicen que hay cerca de 50 en toda la comarca) y cascadas. Por eso, casi todos los pueblos tienen pozas que han convertido en piscinas naturales muy concurridas durante el verano, aunque tampoco se trata de una zona demasiado masificada. Todo esto explica que sea un buen lugar para realizar rutas de senderismo, con un paisaje espectacular sobre todo en primavera con el deshielo y, sobre todo, a mediados del mes de marzo con la floraci√≥n de los cerezos. Tambi√©n resulta muy bonito en oto√Īo, tras las primeras lluvias que aumentan el caudal de las gargantas, y por el colorido que aportan los √°rboles de hoja caduca, como robles y casta√Īos. Si a todo esto unimos una buena gastronom√≠a, unos precios contenidos y unos pueblos muy bonitos, tenemos la receta perfecta para una muy satisfactoria visita tur√≠stica. Al menos eso pudimos deducir de lo que nos contaron y de la informaci√≥n que conseguimos antes de hacer el viaje, que preparamos intentando ver lo m√°s interesante en el poco tiempo que ten√≠amos disponible.

Salimos temprano para evitar en lo posible la salida masiva que se esperaba en las carreteras madrile√Īas al coincidir el puente de tres d√≠as con un tiempo estupendo en casi toda Espa√Īa pese a estar ya en noviembre. Para recorrer los primeros kil√≥metros (los m√°s complicados), fuimos por la autopista radial de peaje R-5 (no lo solemos hacer, pero dimos por bien empleados los 2,75 euros para no perder unos minutos preciosos en atascos, sobre todo con los d√≠as tan cortos que tenemos ya). Al retomar la A-5 hab√≠a bastantes veh√≠culos, pero circulamos sin problemas hasta Oropesa, donde salimos a la carretera CM-5102, que nos llev√≥ directamente a nuestro primer destino en La Vera. Hab√≠amos recorrido los 188 kil√≥metros en poco menos de dos horas. A partir de aqu√≠, seguir√≠amos la carretera EX-203, que une uno tras otro los pueblos m√°s importantes de la comarca.

Sierra de Gredos, llegando a Madrigal.

MADRIGAL DE LA VERA. (Puente romano y gargantas de Alardos).

Es el primer pueblo de la comarca de La Vera con que nos encontramos viniendo en sentido este/oeste. Despu√©s de tomar unos caf√©s y un pincho de tortilla en el Hostal Victoria, fuimos caminando hasta el ‚ÄúPuente Romano‚ÄĚ, una de las estampas t√≠picas de los folletos tur√≠sticos de esta zona. Tambi√©n llamado ‚ÄúPuente Viejo‚ÄĚ, forma parte de la calzada romana que un√≠a (y une) Plasencia, el Puerto del Pico y √Āvila, al menos eso se cree, aunque ha sufrido numerosas reconstrucciones y no hay seguridad absoluta de que realmente se trate de una construcci√≥n romana. Actualmente solo tiene un ojo, pero es posible que en otros tiempos tuviese m√°s, ya que hay un hueco recubierto con piedras. En cualquier caso, romano o medieval, lo cierto es que da una foto perfecta sobre las aguas de la garganta de Alardos, que corr√≠an impetuosas aquella radiante ma√Īana oto√Īal. Confirmando nuestras esperanzas, las muy abundantes lluvias de la semana anterior proporcionaban un caudal extraordinario a las gargantas, lo que aseguraba un magn√≠fico espect√°culo natural.

Gargantas de Alardos.



No es muy f√°cil encontrar el puente si no se conoce el camino, as√≠ que mejor preguntar o hacerse con un peque√Īo mapa, ya que aunque est√° cerca de la carretera, no se ve a simple vista. Hay que llegar a la carretera que une Madrigal con Candeleda, saliendo de Madrigal, como a un kil√≥metro, a la izquierda. Se puede ir caminando desde el centro del pueblo (Ayuntamiento) por el Antiguo Camino del Puente Viejo, se tarda unos diez minutos. Las vistas eran magn√≠ficas y llamaba la atenci√≥n la cantidad de naranjos que hab√≠a en calles y huertos, lo que dice mucho del buen clima de la comarca. Nos quedamos con ganas de emprender alguna de las caminatas que se anunciaban, pero √©se no era el objetivo de este viaje y tendr√≠a que esperar a otra ocasi√≥n.




Pero no hay que conformarse con tomar la foto del puente, hay que llegar a él y cruzarlo para ver el espléndido panorama que proporciona la garganta y la vista de la sierra de Gredos, con el Pico Almanzor, que lucía sus primeras nieves.




VILLANUEVA DE LA VERA. (Cascada del Diablo).

Siguiendo la carretera EX-203, apenas a 10 kil√≥metros, estaba nuestro siguiente punto de atenci√≥n. Poco antes de llegar al pueblo, en una amplia curva, al cruzar la garganta de Gualtaminos, a la izquierda, veremos un cartel se√Īalando el mirador de la cascada del Diablo. Se deja el coche en el peque√Īo aparcamiento y se va caminando por un sendero habilitado con barandillas y tablones. Existe un mirador y un peque√Īo circuito con escaleras, que va recorriendo la cascada. Ser√°n unos doscientos metros y se tarda como un cuarto de hora.






La cascada estaba realmente espectacular con las lluvias ca√≠das la semana anterior. Merece much√≠simo la pena detenerse en este lugar y admirar la impetuosa ca√≠da del agua. Esta cascada fue incluida en una lista de las 10 mejores cascadas de Espa√Īa en √©poca de deshielo. Si ahora estaba as√≠, en las mejores circunstancias debe ser incre√≠ble. Lamentablemente, no tuvimos tiempo de pararnos a conocer el pueblo, en el que como en todos los de la comarca, destaca la Plaza Mayor, la arquitectura de sus casas de piedra, madera y adobe, con amplias balconadas de madera adornadas con flores; tambi√©n se puede visitar las Iglesias de Nuestra Se√Īora de la Concepci√≥n y la de los Santos Justo y Pastor, ambas del siglo XVI. En Carnaval, es t√≠pico el Pero Palo, un mu√Īeco de paja que termina ajusticiado.

Cascada del Diablo.



Volvimos a la EX-203 y envueltos por un paisaje precioso, en un d√≠a ideal de luz y temperatura, pasamos por Valverde de la Vera, declarado Conjunto Hist√≥rico-Art√≠stico en 1971. Dicen que es uno de los pueblos m√°s bonitos de la zona y su Plaza Mayor es una muestra perfecta de la arquitectura de la zona. Pudimos ver a la izquierda, los restos de la torre de su castillo (del siglo XIV), que debe proporcionar unas magn√≠ficas vistas hacia el valle. Adosada a la fortaleza, se encuentra la Iglesia Parroquial de Nuestra Se√Īora de Fuentesclaras, del siglo XVI. Tambi√©n es conocida esta poblaci√≥n por la figura de los ‚ÄúEmpalaos‚ÄĚ, una procesi√≥n que tiene lugar desde hace varios siglos en Semana Santa. Se trata de hombres que, normalmente atendiendo a una promesa, colocan un madero atravesado sobres sus hombros y se lo enroscan al cuerpo desnudo con sogas de esparto. Llevan en la nuca dos sables cruzados, la cabeza cubierta con un velo y encima una corona de espinas, y con los pies descalzos recorren el V√≠a Crucis.

LOSAR DE LA VERA (Garganta de Cuartos).

Este fue el siguiente pueblo por el que pasamos. Adem√°s del atractivo que le confieren su emplazamiento y su arquitectura, ha a√Īadido un elemento peculiar, que se puede admirar a simple vista, circulando por la carretera, que constituye tambi√©n su principal avenida: sus jardines, que se han convertido en una especie de museo al aire libre de esculturas vegetales con formas geom√©tricas, de animales, cestos, coronas‚Ķ Resulta muy curioso y llama la atenci√≥n simplemente circulando, desde la propia carretera. Nos hubiese gustado parar unos minutos y dar un paseo tranquilamente por las aceras, contemplando las elaboradas figuras, pero de nuevo por falta de tiempo tuvimos que conformarnos con tomar unas fotos al vuelo.




S√≠ que paramos unos minutos para ver el puente sobre la garganta de Cuartos, que se supone se construy√≥ a mediados del siglo XVIII. Tambi√©n hicimos una cort√≠sima ruta de 100 metros por un sendero que recorre la garganta hasta otro peque√Īo puente. Tal como bajaba el agua, era un placer pararse a contemplar cualquiera de ellas.




A continuaci√≥n, aparecimos en Jarandilla de la Vera, situada en la parte central de la comarca y con casi tres mil habitantes es el segundo municipio m√°s poblado de La Vera. Tiene como principal atractivo el castillo del siglo XV que fue propiedad de los Condes de Oropesa, en el que se aloj√≥ el emperador Carlos V en noviembre de 1556, mientras aguardaba a que se terminasen las obras de su √ļltima residencia en el Monasterio de Yuste. Actualmente es Parador Nacional y, excepto el Patio de Armas, no se puede visitar salvo clientes alojados. Esta poblaci√≥n tambi√©n cuenta con piscinas naturales y se puede ver un puente de origen romano sobre la garganta Jaranda.

Siguiendo nuestro viaje, vimos el desv√≠o hacia la poblaci√≥n de Guijo de Santa B√°rbara, la m√°s alta de toda la comarca, a 900 metros de altitud. Sabemos que cuenta con unas vistas sensacionales y rutas de senderismo espectaculares, como la que conduce al charco de Trebuquete y la ermita de Nuestra Se√Īora de las Nieves. De nuevo la misma coletilla: en otra ocasi√≥n.

En sucesi√≥n, aparecieron despu√©s Aldeanueva de la Vera, Cuacos de Yuste (adonde volver√≠amos m√°s tarde) y Jara√≠z de la Vera, la capital comarcal, famosa por su piment√≥n, los cultivos de tabaco y los higos. Tiene una importante zona de ba√Īo en la Garganta de Pedro-Cha-te, conocida como el Lago.

GARGANTA LA OLLA.

Este es uno de los pueblos m√°s interesantes de La Vera y que hay que visitar detenidamente, si es posible. Tampoco es que lleve horas, pero merece la pena fijarse en sus casas y leer las explicaciones que ofrecen los carteles informativos. Ya en la Edad Media se conoc√≠a a esta poblaci√≥n como ‚ÄúAd Fauces‚ÄĚ, ‚Äújunto a las gargantas‚ÄĚ. Se encuentra entre dos gargantas, la Mayor y la de San Blas. Este municipio fue incorporado al Reino de Castilla por Alfonso VIII a finales del siglo XII. En 1982 fue declarado Conjunto Hist√≥rico-Art√≠stico y es uno de los pueblos m√°s bonitos de toda la comarca, tanto por su arquitectura como por su espectacular entorno natural.


Llegamos desde Jaraíz de la Vera, de donde dista apenas 5 kilómetros, tomando la carretera CC-17.3. Lo mejor es aparcar el coche en el parking municipal que está al lado de la carretera que, saliendo a la izquierda, conduce al Monasterio de Yuste. Aquí hay un plano turístico del pueblo, con los lugares más destacados para visitar. Viene bien echarle un vistazo. Esta es la foto del cartel.


Como apenas faltaban un par de minutos para las tres, fuimos a toda prisa hasta el restaurante Los Leones, en la calle Llana n√ļm. 7, donde ten√≠amos reserva, ya que no quisimos arriesgar a quedarnos sin sitio al ser fin de semana. Y fue un acierto porque estaba completo y hab√≠a ya varias personas preparadas para ocupar nuestra mesa. Comimos bastante bien, el men√ļ del d√≠a costaba 16 euros, lo malo es que ya se les hab√≠a acabado algunos de los platos recomendados, pero lo que tomamos estaba muy bueno: ensalada de tomate con salsa de piment√≥n de la vera, revuelto de trigueros y boletus, cabrito asado y secreto ib√©rico. La comida nos cost√≥ 39 euros con vino, agua, postres y caf√©s. Por cierto que en la misma calle del restaurante hay rincones as√≠ de atractivos:


Cuando terminamos, dedicamos un buen rato a recorrer el pueblo, que como he dicho antes es muy bonito y resulta muy agradable recorrer todos sus rincones. Estos son los sitios que no hay que perderse.

La calle del Chorrillo, que termina en la Plaza Mayor. Aquí hay varios lugares muy interesantes:

Calle del Chorrillo:

- la Ermita del Cristo del Humilladero (siglos XVI y XVII),
- la Fuente del Chorrillo (sobre ella est√° el aparcamiento que he citado anteriormente)
- la Casa de Postas, que data de 1576, como est√° grabado en la columna que seg√ļn pudimos leer tambi√©n sirve para indicar el nivel del agua de lluvia en las calles:
- la Casa de Feliz Mesón Gómez, de cuyo escudo se borró el símbolo de la Inquisición al ser abolida.
- La Casa de las Mu√Īecas, un antiguo prost√≠bulo al que acud√≠an algunos de los miembros del s√©quito del emperador Carlos V, mientras residi√≥ en el Monasterio de Yuste. Una mu√Īeca con traje de la √©poca esculpida junto a la entrada, la balconada de madera y el llamativo color azul eran signos evidentes de su cometido.

Arriba: izquierda, Ermita del Cristo del Humilladero, derecha, Casa F.Mesón Gómez
Abajo: Casa de Postas

Casa de las Mu√Īecas.

En la Plaza Mayor, está el Ayuntamiento, en cuyo lado derecho, casi escondida bajo el soportal, se encuentra la picota del suplicio. También destacan la Casa Parroquial del siglo XVIII y la fuente, típica de todos los pueblos de la Vera.


En la calle del Toril se encuentra el Museo de la Inquisici√≥n, siguiendo por la calle Grandas, llegamos a la Iglesia de San Lorenzo, con torre renacentista de estilo herreriano, y que mezcla varios estilos dada la √©poca en que se construy√≥, finales del siglo XV hasta mediados del XVI. Para ver el interior, una se√Īora se nos ofreci√≥ desde un balc√≥n para ense√Ī√°rnosla pues es quien tiene la llave, pero nos pareci√≥ un poco violento hacerle salir de casa en hora de siesta, as√≠ que le dijimos que en otra ocasi√≥n..

Volvimos a la calle Llana (la del restaurante) y seguimos de frente, hasta que nos encontramos con un indicador (a la izquierda) del Barrio de la Huerta, donde se puede ver la rehabilitaci√≥n realizada por Bellas Artes hace unos a√Īos, recuperando algunas viviendas y construyendo otras al estilo de la tradicional arquitectura verata, con columnas de madera apoyadas sobre piedras que sujetan la estructura y la balconada.Siguiendo la calle de la izquierda, subimos unas escaleras hasta salir a la carretera que lleva al Monasterio de Yuste, desde donde se ven unas bonitas vistas del pueblo. Volviendo a la calle Llana, m√°s adelante nos encontramos con la Casa natal de Don Pedro de Carvajal, que fue virrey de N√°poles y donde cuentan que tambi√©n naci√≥ y vivi√≥ Isabel de Carvajal, la Serrana de la Vera. M√°s adelante, nos encontramos una fuente de tres ca√Īos; y un puente romano casi cubierto por la vegetaci√≥n, ya sobre la garganta.


Un poco m√°s adelante, a la izquierda, hay una flecha que se√Īala la direcci√≥n hacia la Casa de la Pe√Īa, una de las m√°s curiosas y significativas de todo el pueblo, ya que se trata de uno de los mejores ejemplos del aprovechamiento del espacio por la arquitectura de la Vera, ya que se saca una habitaci√≥n apoyando la estructura sobre una viga de madera que se asienta encima de una roca en la misma calle.

Casa de la Pe√Īa.

Gargantas y cascadas.

Se puede ir perfectamente caminando desde el pueblo, pero como ya nos íbamos, y en esa dirección, continuamos camino con el coche por la carretera que va al Monasterio de Yuste. Apenas a un kilómetro, paramos junto al puente para ver las gargantas, donde hay unas piscinas naturales muy concurridas en verano. Ya el espectáculo desde ese mismo punto era imponente, con el gran caudal de agua que bajaba consecuencia de las lluvias de la semana anterior. Esta parte se llama el charco de las Piletillas de Abajo.


Sin embargo, no hay que conformarse con eso y merece much√≠simo la pena seguir por el sendero (se sube por un camino empedrado y luego hay que acercarse por entre las piedras) hasta ver de cerca la Garganta Mayor, y despu√©s el Charco Calder√≥n y Pilatillas Superiores, que forman unas cascadas preciosas, m√°s bien impresionantes durante nuestra visita por las ya mencionadas lluvias. Son unos 600 metros de fant√°stico recorrido, que a√ļna los colores del bosque y el bramido del agua.





Como ya era tarde y no hab√≠a demasiada luz, hicimos un trozo del camino, dejando el resto para el d√≠a siguiente. Para no dispersar el relato y la informaci√≥n, voy a poner fotos m√°s oscuras (de √ļltima hora de la tarde) y con mucho sol (de la ma√Īana siguiente), lo que tampoco eran las mejores condiciones para fotografiar cascadas. En cualquier caso, el espect√°culo era impresionante.





Por el camino (eso ya fue al d√≠a siguiente) me encontr√© con la due√Īa de la granja de los terrenos adyacentes a donde corren las gargantas, me ofreci√≥ casta√Īas que acababa de recoger y me ense√Ī√≥ el puente romano (tan cubierto de hiedra que apenas se puede reconocer), lament√°ndose de que no les dejen arreglarlo ni lo arregle nadie.







De nuevo en el coche, seguimos unos cientos de metros hasta el Mirador de la Serrana, que no pasa desapercibido por la escultura de la serrana, que contempla la estupenda panor√°mica que se tiene desde all√≠ de Garganta la Olla y alrededores, particularmente bonita con los colores oto√Īales que brindaban al paisaje las hojas marrones de los muy abundantes casta√Īos. Seg√ļn el romance (que cuenta con diferentes versiones), se trataba de una joven alta y rubia, con apariencia de amazona o cazadora, de fuerza sobrenatural, que seduce a los hombres y los lleva a su cueva para matarlos, supuestamente para vengarse del que la deshonr√≥ y abandon√≥. Pongo fotos de la ma√Īana siguiente, con mucha m√°s luz.




CUACOS DE YUSTE.

Continuamos por la carretera EX-391, estrecha y virada, pero con buen firme y unas vistas espléndidas. Unos siete kilómetros después pasamos junto al Monasterio de Yuste, que acababa de cerrar, pues eran las seis de la tarde. Sin detenernos, seguimos unos pocos cientos de metros hasta ver, a la izquierda, el indicador del Cementerio Militar Alemán. Se trata de una auténtica curiosidad, que obliga a detenerse durante unos pocos minutos. Se trata de un cementerio que acoge los restos de más de centenar y medio de soldados alemanes de las dos Guerras Mundiales. Pongo la fotografía de la placa que explica las circunstancias que llevaron a estas personas a reposar aquí. Cada cruz muestra el nombre y las fechas de nacimiento y muerte, salvo la dedicada al soldado desconocido. Sobrecoge ver la poca edad de la mayor parte de los fallecidos y de algunos que murieron cuando faltaban apenas días para el fin de las contiendas. En fin, una muestra en miniatura de los cementerios militares que hay en Normandía: muchas menos tumbas pero la misma emotividad.




Para visitar Cuacos de Yuste lo mejor (y m√°s sensato) es dejar el coche en los aparcamientos habilitados, incluso hay sitio al lado de la carretera. No aconsejo para nada meter el veh√≠culo en el casco viejo del pueblo. A nosotros nos ‚Äúenga√Ī√≥‚ÄĚ el navegador y casi nos quedamos atorados entre las casas. Nos alojamos en el Hotel Abad√≠a Rural de Yuste, un gran acierto. Nos gust√≥ mucho el establecimiento, construido imitando la arquitectura de la Vera, con casas de tres plantas, con balconadas de madera y jardines con flores, donde no falta la t√≠pica fuente de ca√Īos, tambi√©n dispone de aparcamiento y de una peque√Īa piscina. Nos dieron una habitaci√≥n grande y muy c√≥moda, con techos con vigas de madera y suelos de baldosa r√ļstica, y el cuarto de ba√Īo ten√≠a incluso ba√Īera de hidromasaje. La √ļnica pega (para nosotros no lo fue) es que hab√≠a un tramo de escaleras sin ascensor. Y, lo mejor de todo, el precio: 66 euros, con desayuno incluido (¬°y qu√© desayuno!).

El hotel.

Ya de noche, fuimos a dar una vuelta por el pueblo y a cenar. El hotel tiene restaurante, pero no teníamos demasiada hambre y fuimos a un bar, un poco más adelante, en la misma carretera. Tres cervezas, una tabla de ibéricos y quesos y un postre de queso con membrillo nos costó 19 euros. Dejo algunas fotos de nuestro paseo nocturno por el pueblo. También fuimos a ver la escultura dedicada a Carlos V, que está en la misma carretera que va al Monasterio de Yuste. Se ve muy bien si se va de Cuacos a Yuste, si se viene en sentido contrario, se pasa por alto con mucha facilidad. De reciente construcción, es obra del escultor mejicano Carlos Terres.





A la ma√Īana siguiente, desayunamos en el hotel (estaba incluido en el precio). Hab√≠a de todo y todo buen√≠simo: adem√°s de bebidas calientes, ofrec√≠an bollos, embutidos (tambi√©n jam√≥n), huevos, mantequillas, mermeladas, tomate para el pan, tostadas de molde o de pan que nos hicieron en el momento al igual que el zumo de naranja natural, fruta, yogures‚Ķ Muy completo, teniendo en cuenta el precio total. Adem√°s, nos regalaron una lata de piment√≥n (de la Vera, naturalmente) y el agua que hab√≠amos tomado del minibar. Amabil√≠simo el chico que atend√≠a el bar, el restaurante y la recepci√≥n, todo al tiempo, lo que resulta l√≥gico teniendo en cuenta que era temporada baja. Un alojamiento muy recomendable, ideal para pasar una noche‚Ķ o m√°s.

Luego, hicimos la visita diurna por Cuacos, de la que se puede destacar:

- La Plaza de Juan de Austria, semicircular y porticada, que está siendo rehabilitada. Entre otras de la época, se conserva la casa en la que residió Juan de Austria, el hijo natural del emperador Carlos V, quien quiso conocerle y al que vio varias veces durante su estancia en el Monasterio de Yuste.

Casa donde vivió Juan de Austria (Jeromín).

La plaza est√° construida sobre unas rocas, lo que le otorga m√°s altura con respecto al resto del pueblo. Una de las rocas se ha habilitado a modo de mirador y tambi√©n sirve de base a una de las cuatro fuentes de ca√Īos con que cuenta Cuacos, √©sta data de 1891.


- La Plaza Mayor o Plaza de Espa√Īa, la m√°s grande de los pueblos de la comarca. All√≠ se encuentra el Ayuntamiento, est√° parcialmente porticada y en su centro hay otra fuente con pil√≥n. Parece que alguno de sus pilares se trajeron del Monasterio de Yuste durante la desamortizaci√≥n de Mendiz√°bal. Es una plaza muy bonita, pero pierde gran parte de su encanto por la man√≠a de utilizar estos espacios como aparcamientos. En fin, quiz√°s opinase de otra forma si yo fuera vecino del lugar y no tuviera d√≥nde dejar el coche.


- Continuamos por la calle Teodoro Perianes, donde hay varias casas del siglo XVI, entre las que destaca la de Rafael Casta√Īo y su t√≠pica ventana medieval con dos arcos de piedra.


- En esta y otras calles adyacentes, se pueden ver varias casas pintadas de colores, parece ser que al gusto flamenco del siglo XVI. Tambi√©n encontramos otra fuente de ca√Īos.



- En un extremo del pueblo se encuentra la Iglesia de la Ascensi√≥n, cuyo origen se remonta al siglo XIII, cuando solo exist√≠a la torre, una fortaleza militar y la capilla. Despu√©s se fueron a√Īadiendo otros elementos hasta adquirir el aspecto que hoy presenta. Estaban haciendo obras de acondicionamiento en los alrededores, por lo cual no era sencillo sacar alguna fotograf√≠a con buena perspectiva. Cuando fuimos, estaba cerrada y no pudimos ver el interior.


- Y, al fin, llegamos a la ‚Äújoya de la corona‚ÄĚ, al menos en mi opini√≥n: la Plaza de la Fuente de los Chorros, una plaza muy peque√Īa, pero encantadora, con la fuente en el centro, y a su alrededor varias casas de madera y piedra, adornadas con flores, un palacio y un muro cubierto de hiedra. Adem√°s, est√° prohibido aparcar (¬°bien!); pero como no hay dicha completa, en la tercera de mis visitas a este lugar √ļnico (hubiera permanecido en aquel remando de paz minutos y minutos, oyendo el sonido del agua de la fuente), hab√≠a un coche all√≠ plantado.




- Para finalizar, nos acercamos hasta la zona de las Gargantas (las Ollas) y vimos el puente romano. Esto ya en las afueras del pueblo, por la carretera que conduce a la piscina municipal. Tambi√©n anduvimos un rato por la zona de Valfr√≠o, contemplando el bonito paisaje oto√Īal que proporcional casta√Īos, robles y cerezos. Pasamos tambi√©n junto a la Ermita de la Soledad, desde donde hay muy buenas vistas de Cuacos, pero no nos detuvimos porque ya √≠bamos justos de tiempo.[/align]


EL MONASTERIO DE LOS JER√ďNIMOS DE YUSTE.

Est√° a menos de dos kil√≥metros de Cuacos, por la carretera EX-391, en direcci√≥n Garganta la Olla. Si se tienen ganas y tiempo se puede llegar caminando, pero como no era el caso, fuimos con el coche hasta el peque√Īo aparcamiento situado junto a la cuneta y que se colapsa cuando hay gran afluencia de turistas, lo que hace que muchos aparquen en una curva, sobre la misma carretera con el consiguiente peligro de accidentes.


El Monasterio pertenece a Patrimonio Nacional y cuesta 7 euros la entrada general (parece que hasta hace poco eran 9 euros y han tenido que abaratarlo por las muchas quejas recibidas). Si se quiere audio-guía, creo que son 4 euros más. También hay visitas guiadas. Los lunes está cerrado. De martes a domingo el horario es: de octubre a marzo, de 10:00 a 18:00, y de abril a septiembre, de 10:00 a 20:00, en ambos periodos con acceso hasta una hora antes del cierre. La visita por libre (la que hicimos nosotros) dura unos 50 minutos. Hay paneles informativos en todas las salas. No se puede hacer fotos en el interior de las estancias; sí está permitido en los dos claustros y en las terrazas.




La historia del Monasterio se remonta a 1402, en que se construy√≥ un cenobio y posteriormente el edificio que hoy se conserva para alojar en r√©gimen de vida contemplativa a los ermita√Īos, acogidos despu√©s en la Orden de San Jer√≥nimo. En 1556, el emperador Carlos V decidi√≥ abdicar y retirarse a un monasterio. Se dice que escogi√≥ el de Yuste por el buen clima de la Vera y porque el paisaje le recordaba a su Flandes natal. Sin embargo, esa nueva vida monacal y austera del emperador, no signific√≥ un retiro total del mundo, pues celebraba audiencias y llevaba consigo un s√©quito de m√°s de 70 personas, que requiri√≥ una ampliaci√≥n del monasterio. Carlos V aguard√≥ en el Castillo del conde de Oropesa, situado en Jarandilla de la Vera, a que terminasen las obras de la Casa-Palacio que hizo, adosada al monasterio, adonde se traslad√≥ el 13 de febrero de 1957. Durante su estancia en el monasterio, recibi√≥ numerosas visitas, entre ellas las de Felipe II, y conoci√≥ a su hijo natural, Juan de Austria. Falleci√≥ el 21 de septiembre de 1958 a causa del paludismo que hab√≠a contra√≠do por la picadura de un mosquito proveniente de las aguas estancadas del estanque que hab√≠a mandado construir en los jardines del monasterio.


El Monasterio de Yuste fue incendiado durante la Guerra de la Independencia contra los franceses y con la Desamortizaci√≥n de Mendiz√°bal, sali√≥ a p√ļblica subasta, quedan en una situaci√≥n de deterioro y abandono que dur√≥ hasta mediados del siglo XX, en que se acometi√≥ su reconstrucci√≥n.
El Monasterio de Yuste consta de dos partes bien diferenciadas: por un lado el convento, formado por la iglesia y dos claustros, uno g√≥tico y otro renacentista. La iglesia y el claustro g√≥tico son del siglo XV, el resto de construcciones datan del siglo XVI. En la cripta hay un hueco, como un nicho, donde el emperador quer√≠a que se depositara el ata√ļd con sus restos. Sin embargo, no se respet√≥ su deseo, ya que primero fue enterrado en la iglesia y despu√©s su hijo Felipe II lo traslad√≥ al Monasterio de El Escorial.


La Casa-Palacio del Emperador es una construcción sencilla, que consta de un pasillo y varias estancias situadas en paralelo a ambos lados. Se puede ver el estudio, un mirador donde se sentaba el emperador a ver el jardín desde un sillón con un soporte articulado para mantener la pierna en alto pues padecía de gota, una sala de audiencias, su alcoba, construida junto al Coro de la Iglesia, lo que le permitía asistir a misa desde su propia cama, a través de un balcón.


Son muy bonitos los jardines, que se pueden contemplar desde la terraza que comunica el claustro renacentista con la vivienda del emperador, aunque no se puede pasear por ellos. El oto√Īo a√Īad√≠a una bella nota de color a los edificios y al paisaje.


Respecto a la visita, he oído comentarios de todo tipo, incluso hay quien la considera decepcionante y que no merece la pena por el precio ya que no hay demasiados objetos originales pues muchos se perdieron en los incendios y buena parte de los cuadros son copias, ya que los originales se devolvieron a las colecciones reales a la muerte del emperador. Sin embargo, a nosotros nos gustó la visita y creemos que merece la pena ver el Monasterio de Yuste. En cuanto al precio, la verdad es que he visto auténticas ruinas a un precio más alto.

Despu√©s fuimos por la misma carretera hasta Garganta la Olla, volvimos a detenernos en el Mirador de la Serrana e hicimos, de nuevo, el sendero por las gargantas, que segu√≠an estando tan especulares como la tarde anterior, ahora a plena luz del d√≠a. Esto ya lo he contado antes, pero no me resisto a mencionarlo de nuevo, porque si le ense√Īamos a alguien estas fotos, pocos acertar√≠an que est√°n tomadas en Extremadura:


No era nuestra idea inicial, pero nos hab√≠amos entretenido mucho con las cascadas (no nos import√≥ en absoluto), y se nos hizo tarde. As√≠ que fuimos a comer a Jara√≠z de la Vera, parando en el primer restaurante que vimos con sitio libre, y que result√≥ ser uno de los mejores de la comarca (seg√ļn le√≠mos despu√©s). Se llama La Finca, est√° en el Hotel Villa Xarahiz, y tiene un comedor y una terraza con unas vistas incre√≠bles de gran parte de la comarca, que luc√≠a m√°s bonitas a√ļn en un d√≠a espl√©ndido de sol. Es un algo caro, pero nos atendieron de maravilla y nos gust√≥ mucho la comida. Preparan platos extreme√Īos bastante elaborados y con un toque moderno. Hay un men√ļ degustaci√≥n por 35 euros, pero requer√≠a reserva previa. As√≠ que pedimos croquetas de corvina a la gaditana, crema de calabaza con torta del casar, consom√© de ave con verduras, pulpo con una salsa de piment√≥n y venado con pasta fresca y salsa de cerezas. Los postres estaban exquisitos: tarta de chocolate con cerezas al ron, y perrunillas con helado, queso de cabra y moras.

La Vera desde un mirador en Jaraíz.

Ah√≠ acab√≥ nuestra escapada oto√Īal a la comarca de La Vera. Espero que pronto pueda haber otra escapada, esta vez primaveral, para visitar los pueblos que nos faltan y recorrer con m√°s tiempo esos hermosos parajes, a ser posible con los cerezos en flor, que debe ser algo espectacular, como esta imagen de las cascadas en Garganta la Olla.

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Ver Etapa: LA VERA (C√°ceres). Ruta oto√Īal por sus pueblos y su espectacular naturaleza.



Etapa: 2 d√≠as en C√ĀCERES (CIUDAD) y su centro hist√≥rico Patrimonio de la Humanidad.  -  Localizaci√≥n:  Espa√Īa Espa√Īa
Fecha creaci√≥n: 11/12/2015 21:20  
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C√°ceres, la llamada ‚Äúcapital de la Alta Extremadura‚ÄĚ tiene un patrimonio monumental excepcional, con uno de los conjuntos urbanos de la Edad Media y del Renacimiento m√°s completos del mundo, lo que la llev√≥ a ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1986.

Se encuentra a 298 kilómetros de Madrid, distancia que se recorre en unas tres horas, cómodamente por autovía. Hay que ir por la A-5 (autovía de Extremadura) hasta las inmediaciones de Trujillo, donde se toma la A-58, autovía autonómica que une Trujillo con la capital provincial.

Poblada desde √©pocas remotas, como lo prueban las pinturas rupestres paleol√≠ticas de la cueva de Maltravieso, guarda tambi√©n vestigios de su pasado romano, ya que la actual ciudad se desarroll√≥ a partir de la colonia Norma Caesarina, fundada hacia el a√Īo 25 a.C. por el C√≥nsul Lucio Cornelio Balbo. Se conservan inscripciones, esculturas y un trozo de la muralla construida entre los siglos III y IV, de la que destaca la puerta oriental, conocida como El Arco del Cristo. Despu√©s de siglos de abandono, la conquista musulmana signific√≥ un nuevo auge para C√°ceres, que se convirti√≥ en basti√≥n muy importante en el acceso a la cuenca del r√≠o Guadiana. De la √©poca almohade se conserva parte de la muralla con varias torres del siglo XII y el aljibe del antiguo alc√°zar, que hoy en d√≠a se localiza dentro del Palacio de las Veletas. Con la Reconquista cristiana y, especialmente, en los siglos XIII y XIV, algunas familias nobles de m√°s al norte empezaron a construir en C√°ceres casas y palacios de car√°cter austero y signo defensivo, si bien la mayor parte de los edificios destacados de la ciudad datan de los siglos XV y XVI; en especial en esta √ļltima centuria se vivi√≥ un gran auge en la construcci√≥n debido a la llegada de riquezas de tierras americanas, ya que muchos de los conquistadores eran extreme√Īos.

Tambi√©n es interesante mencionar que las torres de la mayor parte de los palacios fueron desmochadas por orden de los Reyes Cat√≥licos como castigo a los nobles que se opusieron a su causa durante sus luchas contra los partidarios de Juana la Beltraneja. En el siglo XVII la ciudad vivi√≥ una profunda crisis, algo mitigada en el siglo XVIII, pero que no supuso ning√ļn cambio significativo en su trazado hasta principios del siglo XX. Actualmente, C√°ceres cuenta con cerca de 100.000 habitantes, pero mantiene perfectamente definido su casco hist√≥rico, a salvo de excesos tr√°fico, tiendas de recuerdos o terrazas de bares y restaurantes, lo cual parece un completo acierto porque contribuye a mantener la ciudad medieval tal cual fue y permite al visitante realmente hacerse la ilusi√≥n de estar en otra √©poca.
Con el aliciente a√Īadido de ser la capital espa√Īola de la gastronom√≠a en 2015, despu√©s de muchos a√Īos de una visita muy r√°pida, volv√≠amos con muchas ganas a C√°ceres, sin recordar apenas nada m√°s que su Plaza Mayor, y eso gracias a una foto de entonces que todav√≠a conservo. En aquella √©poca, a√ļn se pod√≠a aparcar all√≠ libremente, lo que, por fortuna, ya no sucede.

Ten√≠amos alojamiento para una noche en el Hotel Iberia Plaza Mayor, de una estrella, pero que cuenta con una excelente ubicaci√≥n y unos comentarios bastante positivos, en general, en internet. Adem√°s, nos llam√≥ la atenci√≥n el establecimiento, una antigua casa-palacio del siglo XIX, cuyos salones y escaleras est√°n decorados con muebles de la √©poca. El edificio fue reconstruido en 2007 y convertido en un hotel de 38 habitaciones. Est√° en la calle Pintores, que hace esquina con la Plaza Mayor, y algunas de sus habitaciones se asoman a ella; no la nuestra, que contaba con dos balcones a sendos callejones laterales nada bonitos, la verdad. Tiene aparcamiento concertado con el parking de la plaza Arzobispo Galarza, a unos 100 metros del hotel: cobran 10 euros por 24 horas de parking. El precio de la habitaci√≥n era sumamente tentador, 55 euros por noche con desayuno incluido (muy correcto, por cierto). Nos pareci√≥ una relaci√≥n calidad/precio muy buena pues con una estrella tiene casi de todo (lujos, no, naturalmente): est√° limpio, las habitaciones y el cuarto ba√Īo son amplias, las camas c√≥modas y cuenta, incluso, con aparato de aire acondicionado. Tiene ‚Äúperos‚ÄĚ, claro: se escuchan las tuber√≠as, los desag√ľes y las conversaciones de las habitaciones contiguas, lo cual no nada que no pase en otros muchos hoteles de mayor categor√≠a. Tampoco tiene ascensor y no es posible llegar hasta el hotel en coche. Lo menciono porque a nosotros no nos importa demasiado, pero puede ser un problema para personas con dificultades de movilidad, o a quienes no les guste caminar o lleven mucho equipaje. En t√©rminos generales, nosotros quedamos satisfechos.


Ni que decir tiene que para visitar el casco histórico hay que olvidarse completamente del coche, ya que está prohibida la circulación de vehículos no autorizados en todo el recinto amurallado, lo cual es un todo un acierto. Se puede intentar buscar aparcamiento en la calle, pero no estábamos para perder minutos preciosos buscando un hueco por el centro, algo sumamente difícil y más en domingo. Así que fuimos directamente al parking de la Plaza Arzobispo Galarza, que como he mencionado tiene un acuerdo con el hotel. Se entrega el ticket en la recepción del hotel, donde te rellenan un vale que se da en la ventanilla del aparcamiento cuando te llevas el coche. El precio son 10 euros por cada 24 horas y se abona en el hotel, junto con la habitación. Por cierto que desde la terraza de este aparcamiento, en la parte superior, se contempla una vista estupenda de Cáceres, tanto de día como de noche. Vale la pena acercarse, aunque no se estacione allí.


El centro hist√≥rico no es demasiado grande y se puede recorrer c√≥modamente en una jornada salvo que se quiera entrar en los museos, incluso necesitar√°n menos tiempo quienes solo pretendan conocer lo esencial o dar un simple paseo, lo cual por si solo ya resulta gratificantes ya que casi todo en la ciudad medieval es notable. Realmente resulta dif√≠cil toparse con alguna casa o construcci√≥n que no tenga algo destacado, un balc√≥n, un blas√≥n, una reja, un matac√°n, una puerta en arco de medio punto con dovela, una ventana geminada‚Ķ Hay que verlo. Y antes de empezar, un peque√Īo glosario con los t√©rminos m√°s utilizados al comentar la arquitectura t√≠pica de las casas y palacios cacere√Īos. Aunque ser√° innecesario para muchos, creo que no estorba ponerlo aqu√≠.

-Matacán: construcción en lo alto de un muro, de una torre o de una puerta fortificada para defender una plaza o atacar al enemigo.
-Ventana geminada (ajimez): ventana duplicada o repetida, ventana de dos aberturas dividida verticalmente en dos partes iguales mediante una peque√Īa columna.
-Dovela: piedra tallada en forma de cu√Īa que sirve para formar b√≥vedas y arcos sobre las puertas de las casas.
-Alfiz: moldura que enmarca un arco a modo de dintel con dos soportes verticales.

En mi opinión (quizás interesada porque me encantan las estampas nocturnas de pueblos y ciudades), merece mucho la pena pasar una noche en Cáceres, ya que la ciudad medieval adquiere un aspecto realmente mágico con su tenue iluminación y sin apenas gente. También hay que recordar que los lunes cierran muchos lugares destacados, como el Palacio de las Veletas y la Torre Bujaco, así que mejor consultar previamente los horarios.

Cualquier visita a C√°ceres comienza casi ineludiblemente en la Plaza Mayor, como una magn√≠fica antesala de la ciudad medieval que veremos despu√©s. La primera tarea consiste en agenciarse un plano con los lugares importantes para visitar y su descripci√≥n pues aunque los sitios destacados tienen un panel explicativo en el exterior, hay tanto que ver que de lo contrario la visita podr√≠a convertirse en un peque√Īo caos; aunque, eso s√≠, no deja de ser un caos encantador en el que al final todos terminamos cayendo. Siguiendo el plano que nos entregaron en la Oficina de Turismo (por cierto que los hay mejores en internet), hicimos el recorrido aconsejado varias veces y a distintas horas, pero aqu√≠ lo voy a unificar para no perder demasiado el hilo, con lo cual habr√° fotos de horas diferentes. Por supuesto, empezamos en la Plaza Mayor.


Plaza Mayor.
Esta gran plaza rectangular, porticada con soportales del siglo XVI, antiguo mercado y lugar de celebraci√≥n de ferias y torneos extramuros, es hoy el centro social y de reuni√≥n de C√°ceres. Sus casas y las de las calles adyacentes albergan varios hoteles, bares y restaurantes, con terrazas siempre concurridas por lugare√Īos y forasteros, desde donde se contempla una atractiva vista del casco antiguo, como una especie de skyline medieval, en el que se pueden distinguir muchas de sus principales construcciones. Resulta entretenido sentarse tranquilamente a tomar una cervecita con unas tapas mientras se juega a adivinar cu√°l es cu√°l.


A la derecha de la plaza, seg√ļn miramos a la ciudad antigua, se encuentra el edificio del Ayuntamiento, terminado en 1869, sobre proyecto del arquitecto Ignacio Mar√≠a de Michelena.



Muy cerca de la C√°mara Municipal, pero un poco m√°s al fondo, pegados a la muralla, podemos ver la Torre de la Hierba, albarrana del siglo XII. De frente, nos encontramos con la Torre Bujaco, la Ermita de la Paz y el Arco de la Estrella, que pueden verse en la foto de abajo.


Torre de Bujaco.
Torre albarrana de la muralla almohade, construida en el siglo XII. Es de planta cuadrada, tiene 25 metros de altura, cuenta con matacanes y est√° coronada almenas. Su nombre se debe al Califa Ab√ļ-Ya-qub, que conquist√≥ la ciudad en 1173. Se cuenta que aqu√≠ fueron degollados todos sus defensores, incluyendo a 40 caballeros de la Orden de Fratres, mitad monjes y mitad soldados, que posteriormente derivar√≠a en la Orden de Santiago. En el siglo XVI se a√Īadi√≥ un balc√≥n renacentista, llamado ‚Äúbalc√≥n de los fueros‚ÄĚ. Actualmente, alberga un Centro de Interpretaci√≥n y desde lo alto se contempla buena parte de la ciudad monumental.


Ermita de la Paz.
Est√° adosada a la Torre de Bujaco. Tiene su origen en una capilla renacentista del siglo XVI, pero fue reconstruida en el siglo XVIII. Tiene una figura de la Virgen de la Paz, que fue esculpida por Pedro Correa en 1736.

Arco de la Estrella.
Es el acceso principal al casco hist√≥rico amurallado, al que se llega desde la Plaza Mayor por unas escaleras o por una peque√Īa calle lateral. Por la parte interior, sobre el dintel, hay una imagen de la Virgen de la Estrella. Obra barroca de Lara Churriguera, se construy√≥ en el siglo XVIII sobre otra puerta anterior del siglo XV, La Puerta Nueva, para facilitar el paso de carruajes. Hay una an√©cdota muy curiosa al respecto, ya que el obispo de Coria excomulg√≥ a Bernardino Carbajal y Toledo, que impuls√≥ su construcci√≥n, alegando que le molestar√≠an los ruidos de los carruajes al pasar junto a la Casa Arzobispal. Desde la terraza vac√≠a de un bar, se pueden hacer bonitas fotos del atardecer sobre la Plaza Mayor.


Junto al Arco, a la derecha, hay unos planos municipales de informaci√≥n, con rutas para visitar el casco antiguo e indicaciones de las calles que tienen fuerte pendiente y pelda√Īos. Hay recorridos recomendados para personas discapacitadas.


Torre de los P√ļlpitos.
Junto al Arco de la Estrella. Data del siglo XV, su estilo es g√≥tico y su corte militar, edificada con sillares de piedra. Tiene 16 metros de altura y es la √ļnica torre a√Īadida a la muralla despu√©s de la conquista de C√°ceres por el reino de Le√≥n. Est√° unida al Palacio del Mayoraldo, a fin de que sus moradores pudiesen ver los espect√°culos que se celebraban en la Plaza Mayor (extramuros).
Plaza de Santa María.


Desde el Arco de la Estrella, seguimos de frente, por una callejuela estrecha, que nos conduce a la Plaza de Santa María, en cuyas inmediaciones se encuentran varios de los edificios más destacados de la ciudad medieval.

Iglesia Concatedral de Santa María.

La Concatedral de Santa Mar√≠a junto con la Concatedral de Coria son los principales templos de la di√≥cesis de Coria-C√°ceres. Al llegar a la plaza desde el Arco de la Estrella nos encontramos de frente con esta iglesia, de fachada sumamente austera, construida entre los siglos XV y XVI, sobre los restos de una antigua f√°brica del siglo XIII. De estilo rom√°nico en transici√≥n al g√≥tico, con las dos portadas g√≥ticas, y renacentista el coro y su √ļnica torre.


En la esquina de la torre hay una estatua de bronce de San Pedro de Alc√°ntara, obra del escultor extreme√Īo P√©rez Comendador. Visitar el interior, incluyendo sacrist√≠a y torre, cuesta 1 euro. Antes de que se extinguiera la luz natural, sub√≠ al campanario, desde donde se obtienen unas bonitas vistas de la ciudad, con estupendas perspectivas de sus edificios y los campos adyacentes, ba√Īados por la luz dorada del atardecer.





En el interior est√°n enterradas varias familias arist√≥cratas extreme√Īas. Consta de tres naves con arcos apuntados y b√≥vedas de crucer√≠a. Destaca el retablo plateresco de madera de cedro, realizado en 1551 por los flamencos Roque de Balduque y Guill√©n Ferrant. Pasando la Sacrist√≠a, en el primer piso, hay una talla de Santa Luc√≠a. Tambi√©n me llam√≥ la atenci√≥n la Capilla con el Cristo Negro y un p√ļlpito g√≥tico en hierro forjado del siglo XV.


Palacio Episcopal.
Entrando en la plaza, justo a la izquierda, frente a la fachada de la Catedral, se encuentra el Palacio Episcopal que cuenta con elementos arquitectónicos de varias épocas, desde el siglo XIII al XVII: la fachada lateral es gótica, del siglo XV, y la fachada principal es renacentistas, se terminó en 1587 y conserva en su parte superior el escudo de Galarza, por el obispo que lo mandó edificar.

Palacio de los Ovando.
Situado a la izquierda de la Catedral. Data de 1519, pero fue reformado en el siglo XVIII. Su estilo es renacentista, aunque con algunos elementos góticos, por ejemplo, en la torre de la parte derecha. Tiene una portada con arco de medio punto, sobre el que hay un enorme escudo de armas esculpido. Tiene unas bonitas rejas de forja, algunas con blasones.

Vista del Palacio Episcopal (izquierda) y del Palacio de los Ovando desde la torre de la Concatedral. Al fondo, el palacio de los Toledo-Moctezuma.

Casa y Torre de los Carvajal.
Por un momento, abandonamos la Plaza de Santa María y salimos hacia la izquierda, por la calle Tiendas. En la esquina con la calle Amargura nos encontramos con este palacio gótico del siglo XV, que en la actualidad es la sede del Patronato de Turismo de la Diputación de Cáceres. Se puede acceder libremente al patio interior. Me pareció uno de los edificios con más encanto de Cáceres, con su torre redonda del siglo XII, la puerta enmarcada por un arco con dovelas sobre el que se ve el escudo de armas de los Carvajal, y un sugerente balcón de esquina. Bajando un poco más por la Calle Amargura, se puede vislumbrar el jardín interior casi a hurtadillas, a través de una reja.


Volviendo a la calle Tiendas, avanzamos unos metros y torcimos a la izquierda, hacia el Adarve Obispo √Ālvarez de Castro, donde pudimos ver dos edificios importantes:

Torreón de los Cáceres, también conocido como Torre de los Espaderos.
Aquí se encontraba la Puerta de Coria o Puerta del Socorro, demolida en el siglo pasado. Se construyó entre los siglos XIV y XV y destaca su matacán de esquina, imposible de ver en la foto por las ramas del gran árbol que lo tapa, de cuyo fallo me di cuenta después. Sin embargo, sí se aprecia perfectamente el desmoche sufrido por casi todas las torres de la ciudad por orden de los Reyes Católicos.


Palacio de los Toledo-Moctezuma.
Siguiendo por Adarve Obispo √Ālvarez de Castro, nos encontramos con este llamativo edificio renacentista (siglos XVI y XVII) de tres plantas, las dos primeras de mamposter√≠a y la √ļltima de ladrillo, a modo de galer√≠a corrida, rematada por pin√°culos embolados. Tiene adosada una torre del mismo estilo. Debe su nombre al matrimonio de Juan Cano de Saavedra (que estuvo en Am√©rica con Hern√°n Cort√©s) con lsabel, hija del rey Moctezuma II. Actualmente es la sede del Archivo Hist√≥rico Provincial de C√°ceres.


Volvimos a la Plaza de Santa Mar√≠a y bordeamos el edificio de la Concatedral hacia la izquierda hasta situarnos frente a su fachada sur. Es imposible no entretenerse a hacer fotos en todas direcciones porque el conjunto medieval es imponente, pese a que en alg√ļn caso molesten algunas vallas de obras y contenedores de basura. Si nos situamos junto a la estatua de San Pedro de Alc√°ntara, incrustada en la esquina de la Concatedral, se puede sacar una buena foto y, de paso, con solo girar un poco la cabeza se contemplan varios edificios importantes, que forman uno de los conjuntos m√°s bonitos de la ciudad.


El Palacio de Mayoralgo (o Mayorazgo).
Actualmente es la sede de la Caja de Extremadura. Tiene un patio muy interesante, con restos de arcos mudéjares y capiteles visigóticos. Aquí también se han descubierto recientemente restos de la época romana como las termas y el foro. La construcción de este palacio renacentista se llevó a cabo en varias fases, entre los siglos XV y XVI. Su fachada está reformada tras quedar destruida por una bomba en 1937, durante la Guerra Civil. Resulta muy bonito el juego de ventanas geminadas, con un gran escudo situado entre ambas.


Desde esta plaza también podemos contemplar:
La Casa de los Moraga, del siglo XV, ya entrando en la calle Aldana, mirando al Palacio de Mayoralgo a la izquierda, donde est√° el Centro Provincial de Artesan√≠a Extreme√Īa.

La Casa Golfín-Toledo o de los Duques de Valencia, en la que destacan la portada del siglo XVI y las dovelas que forman el arco de la puerta y los blasones esculpidos en las fachadas.

Plaza de los Golfines.
Está a continuación de la Plaza de Santa María, casi unida a ésta. Aquí podemos ver:

Diputación Provincial.
Edificio construido en el solar que ocup√≥ el Convento de Santa Mar√≠a de Jes√ļs, que desapareci√≥ tras la Desamortizaci√≥n de Mendiz√°bal. Del antiguo seminario se aprovecharon la portada y los blasones de los Galarza.


Palacio de los Golfines de Abajo.
Sin duda, uno de los palacios m√°s bonitos de la ciudad. Su fachada, con elementos g√≥ticos del siglo XVI, est√° coronada por crester√≠a plateresca y sus dos torres son diferentes. Consta de elementos de varias √©pocas, siendo la parte m√°s antigua la torre de la derecha, que presenta matacanes y ventanales de arcos rebajados. Este palacio pertenec√≠a a la familia Golfines de Abajo, que ocuparon cargos importantes durante el reinado de los Reyes Cat√≥licos, quienes se hospedaban aqu√≠ durante sus visitas a C√°ceres, raz√≥n por la cual aparece su escudo sobre la columna de la doble ventana y la alusi√≥n ‚ÄúFer de Fer‚ÄĚ (Fernando Golf√≠n de Fernando el Cat√≥lico).


Edificio de Demarcacion de Carreteras.
Esta es una construcci√≥n curiosa, ya que parece medieval pero no lo es. Como no ven√≠a menci√≥n en ning√ļn folleto, buscando informaci√≥n me he enterado de que se construy√≥ en 1962 cuando se derribaron algunas casas antiguas, incorpor√°ndose elementos arquitect√≥nicos del siglo XVI, como los escudos de Galarza de la parte superior.


Plaza de San Jorge.
Se llega a ella por una estrecha y corta callejuela, pero antes de alcanzarla nuestra mirada ya se queda fija en las altas y blancas torres gemelas de la Iglesia de San Francisco Javier, que junto al convento anexo de la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs, se encuentra instalada en un alto al que se llega subiendo una escalinata, lo que le otorga un aspecto imponente. En el convento est√° ubicada la Consejer√≠a de Turismo de la Junta de Extremadura. He le√≠do que bajo el claustro hay un aljibe abierto al p√ļblico, pero no lo pude visitar.


Es una construcci√≥n barroca, del siglo XVIII, que se concluy√≥ s√≥lo 12 a√Īos antes de que la Orden de los Jesuitas fuese expulsada de Espa√Īa en 1767. Actualmente est√° desacralizada y dedicada a exposiciones. Entrar creo que me cost√≥ un euro o un euro cincuenta, no me acuerdo bien, que incluye la exposici√≥n y la subida a ambas torres, desde donde se tienen unas vistas estupendas de C√°ceres y en particular de la fachada lateral del Palacio de los Golfines de Abajo.





De nuevo en la Plaza de San Jorge, seg√ļn miramos hacia la iglesia, a la derecha, encontramos la Casa de los Becerra, del siglo XV, cuya fachada muestra el t√≠pico estilo g√≥tico cacere√Īo: puerta principal con arco de medio punto y dovelas, alfiz, escudos y 3 g√°rgolas.

Casa de los Becerra y Callej√≥n de Don √Ālvaro.

Subiendo por la Cuesta de la Compa√Ī√≠a, una calle empinada con anchos escalones que sale a la derecha de la iglesia, nos encontramos a la izquierda con el Callej√≥n de Don √Ālvaro, que nos conduce a la antigua juder√≠a. Hay un cartel que lo indica. Podemos seguir de frente o tomar el callej√≥n para continuar por esta zona. Hicimos esto √ļltimo para ver la Casa Dur√°n de la Rocha del siglo XVII, el Arco del Cristo (√ļnica puerta original romana que se conserva de las cuatro que existieron en principio), la torre del Cristo y la de la Puerta del Concejo del siglo XII, la Ermita de San Antonio, la Casa de los Caballos y la Torre Adosa, la de los Pozos y la Alabarrana, las tres almohades del siglo XII. Tomando el Callej√≥n del Gallo, hacia la derecha, subimos unas escaleras que nos ofrecen una vista muy atractiva de la parte posterior del Palacio de las Veletas y siguiendo sus contornos llegamos a la Plaza de las Veletas.


Palacio de las Veletas.
Uno de los palacios más llamativos de la ciudad. Se construyó a finales del siglo XV por mandato de Diego Gómez de Torres sobre el solar del que fuera alcázar almohade y ha sufrido posteriores modificaciones. Este precioso y ornado edificio alberga el Museo Arqueológico Provincial o Museo de Cáceres, y entre sus joyas más preciadas se encuentra el aljibe árabe del siglo XI. La visita es muy interesante y, además, gratuita, pero hay que recordar que cierra los lunes.


Casi unida a esta plaza está la de San Mateo, tanto es así que se ve la una desde la otra. Los edificios más interesantes que podemos contemplar desde aquí son los siguientes:

Iglesia de San Mateo.
Se cree que este templo g√≥tico tard√≠o fue construido entre los siglos XVIII y XIX sobre las ruinas la mezquita del antiguo Alc√°zar de C√°ceres, donde ya exist√≠a una iglesia en el siglo XIV. Combina varios estilos pues tiene una portada plateresca, una capilla renacentista y un retablo rococ√≥. La torre es m√°s moderna y bastante sencilla, aunque el reloj le otorga cierto encanto, igual que la espada√Īa de √°ngulo de la parte derecha de la fachada.


Casa de las Cig√ľe√Īas o de los C√°ceres-Ovando.
Esta construcci√≥n fue realizada por el capit√°n Diego Fern√°ndez de C√°ceres y Ovando, en 1478. Enseguida llama la atenci√≥n la torre de planta cuadrada, llamada de las Cig√ľe√Īas, coronada con almenas. Debido al apoyo que su propietario prest√≥ a la reina Isabel frente a Juana ‚Äúla Beltraneja‚ÄĚ, esta torre se salv√≥ de la orden que dieron los Reyes Cat√≥licos en 1476 de desmochar todas las torres de la ciudad como escarmiento a los nobles que se hab√≠an mostrado contrarios a su causa y evitar as√≠ futuros levantamientos. Actualmente, es la sede del Gobierno Militar.


Convento de San Pablo.

Construido en el siglo XV, con elementos góticos predominantes. Está ocupado por las monjas de la orden de clausura de Santa Clara, que venden dulces típicos hechos por ellas mismas siguiendo recetas tradicionales.


Torre y Mansión de los Sande.

Detrás de la Torre de la Iglesia de San Mateo, ya situado en la estrecha calle Monja, se vislumbra este edificio del siglo XV, en el que destaca su torre gótica, cuyo tejado descansa directamente sobre los muros ya que también fue desmochada. Tiene mucho encanto, cubierta de hiedra, con sus ventanas góticas geminadas y su matacán defensivo de esquina. Posee un hermoso patio, ocupado por un restaurante, al igual que los bajos del edificio.


También en la Plaza de San Mateo se puede ver la Casa de Lorenzo de Ulloa del siglo XV. Destaca el balcón con arco de medio punto enmarcado sobre la puerta y el blasón de los Ulloa en los esquinazos. Continuamos por la Calle Ancha para encontrarnos con varias casas interesantes, como la de Diego de Ulloa el Rico, Antiguo Solar de los Ulloa y la de Paredes-Saavedra. También vimos en esta calle el Palacio del Comendador de Alcuéscar (o de los Marqueses de Torreorgaz), que mezcla varios estilos, como el gótico en la torre, ventanas y puertas, hasta la fachada principal que muestra las reformas realizadas entre los siglos XVII y XVIII, con un dintel decorado y un blasón de sus antiguos propietarios. Este palacio se unió a otras edificaciones contiguas para poder convertirse en el Parador Nacional de Turismo de Cáceres.[/align]

Parador de Turismo y Casa Lorenzo de Ulloa.

Llegamos hasta el final de la calle donde est√° la casa de los S√°nchez-Paredes, en la cual resulta curiosa la inscripci√≥n en lat√≠n que figura debajo de su escudo y que se puede traducir por ‚Äúno tenemos aqu√≠ ciudad permanente sino que buscamos la futura‚ÄĚ, en relaci√≥n con la aspiraci√≥n del hombre de alcanzar el para√≠so. Desde aqu√≠, se ve la iglesia y el convento de Santa Clara, ya fuera del espacio intramuros. Muy cerca, por la calle que sale a la derecha, se ve la Ermita de la Soledad.
Volvimos sobre nuestros pasos, hasta la casa de los Sánchez-Paredes, en la Puerta de Mérida. Enseguida nos encontramos con el Hospital de los Caballeros Peregrinos, fundado en 1486 por Diego García de Ulloa para servir de refugio a sacerdotes, estudiantes y peregrinos que se dirigían a Santiago a honrar la tumba del Apóstol. A continuación está la Enfermería de San Antonio y la Casa de Ovando Mogollón.

Iglesia de Santa Clara y Casa de los S√°nchez-Paredes.

Hospital de los Caballeros Peregrinos.

Dejamos la calle Condes a la derecha y seguimos de frente. A la izquierda nos encontramos con el Palacio de los Golfines de Arriba, mansión gótica del siglo XV, cuya torre del homenaje fue construida en el siglo XVI con un permiso especial del rey Fernando el Católico.


Seguimos por la estrecha cuesta de Aldana y nos encontramos con la Casa Mudéjar, del siglo XIV, uno de los escasos ejemplos del estilo mudéjar en Cáceres, con su característica construcción de ladrillo rojo y la decoración en zig-zag.


En la esquina con la calle Orellana, a la derecha, nos encontramos la Casa de Aldana, con fachada gótica del siglo XV, en la que se conservan los restos de un ajimez de granito truncado en una de las reformas de la mansión. Sobre una ventana de rejas diagonales está grabado el escudo familiar (cinco flores de lis en aspa) en mármol blanco.

Casa del √Āguila y Casa de Aldana.

Caminando unos metros por la calle Orellana enseguida llegamos al Callej√≥n de la Monja, donde nos encontramos, a la derecha con la Casa del √Āguila, con ventana g√≥tica del siglo XV y un escudo de los Sande con el √°guila. Sin embargo, en este punto lo que m√°s llama la atenci√≥n es la Casa del Sol o de los Solis, que est√° justo enfrente. Es un edificio del siglo XVI, con fachada muy decorada: puerta con arco de medio punto, matac√°n redondo, yelmo y escudo familiar, formado por un sol con los rayos mordidos por ocho cabezas de serpiente, todo enmarcado por un alfiz.

Casa del Sol y Casa del Aguila.

Bajamos por el callej√≥n de la Monja hasta la Cuesta de Aldana, donde nos encontrarnos con la Casa del Mono o Casa de los Pizarro-Espadero, de finales del siglo XV, con tres g√°rgolas y el escudo familiar flanqueado por leones. Hay una leyenda muy curiosa (y macabra) respecto a esta casa que pertenec√≠a a un rico matrimonio burgu√©s sin hijos. El marido era un comerciante que permanec√≠a mucho tiempo de viaje, as√≠ que le regal√≥ un mono a su mujer para que le sirviese de compa√Ī√≠a. El mono lleg√≥ a ser tan querido y mimado como un ni√Īo, hasta el punto de tener un dormitorio propio. En una de las ausencias del marido, la mujer aloj√≥ a un apuesto caballero, y al regreso del marido, le comunic√≥ que estaba embarazada. El mono se puso tan celoso que cuando naci√≥ el ni√Īo lo mat√≥, tir√°ndolo por la ventana.


En este punto, giramos a la izquierda, por la calle Caldereros hasta el Adarve de la Estrella, donde nos encontramos con los √ļltimos edificios de nuestro paseo:

La Casa de los Ribera, con fachada muy austera, de siller√≠a gran√≠tica, donde podemos ver √ļnicamente el escudo familiar y que actualmente es el rectorado de la Universidad de C√°ceres yla Casa de la Generala. Aunque fue construida en el siglo XV y reformada varias veces, su nombre deriva de la que fue su propietaria en el siglo XVIII, Josefa de Ovando, la mujer del general Antonio Vicente de Arce. Hoy en d√≠a alberga la Facultad de Derecho de la Universidad.

Casa de la Generala y Torre del Horno.

Desde aquí, podemos volver a la plaza Mayor, bajando una escalinata, desde la que se tiene una estupenda vista y que nos conduce al Foro de los Balbos (o Atrio del Corregidor), un espacio abierto, adosado a la muralla, donde se puede ver una réplica de una escultura romana del siglo I del dios Ceres (la original está en el Museo de Cáceres, en la Casa de las Veletas) y, también, un antiguo abrevadero plateresco del siglo XVI, trasladado aquí desde su primitiva ubicación en el camino que conducía al Monasterio de San Francisco, con escudos de los Reyes Católicos y de Cáceres.

Foro de los Balbos.

Adem√°s de todos estos edificios, hay que fijarse en las numerosas torres defensivas, que podemos descubrir caminando por los llamados ‚Äúadarves‚ÄĚ o calles pegadas a la muralla. Suelen ser albarranas, del siglo XII, como la Torre de la Hierba o la Torre del Horno.

Alrededores del Arco de Santa Ana.

Judería Nueva

Es tanto el patrimonio monumental del casco histórico de Cáceres, que parece que no existe nada en la zona extramuros, lo cual no es cierto, pero el tiempo pasó rápidamente y no tuvimos demasiada oportunidad de visitar con calma el resto de la ciudad, sino más bien un tanto apresuradamente. Vimos una zona de copas que al ser domingo por la noche estaba casi desierta, el Gran Teatro (de 1927), la Iglesia de San Juan y las calles adyacentes a la Plaza Mayor, además de la Plaza de Toros desde el coche. También están cerca de la Plaza Mayor el Palacio de Godoy y el Palacio Galarza. Cenamos en la misma Plaza Mayor, de tapas. Llevábamos algunos sitios algunos sitios apuntados, pero preferimos no ir más lejos. Pedimos una oferta degustación relacionada con la capitalidad gastronómica y por 20 euros nos pusieron seis tapas a elegir y una botella de un vinito blanco semidulce de la zona que quitaba el hipo (o lo ponía, no sé muy bien, Ojos que se mueven ). Todo muy rico.
Y para terminar la jornada, la imprescindible visita de noche. Cuando las calles est√°n casi vac√≠as, se disfruta m√°s del ambiente medieval con el efecto m√°gico que la iluminaci√≥n confiere a sus casas y palacios. Me gust√≥ tanto este recorrido nocturno (de lo mejor en ciudades medievales iluminadas que he visto) que he dedicado a dedicarle una etapa propia para no saturar √©sta con demasiadas fotos Mr. Green Es la siguiente a esta, la n√ļmero 36. Aqu√≠ est√° el enlace por si quer√©is echarle un vistazo: www.losviajeros.com/Bl... hp?e=50264

Por la ma√Īana, continuamos recorriendo C√°ceres, esta vez en ‚Äúversi√≥n matutina‚ÄĚ. Lo malo fue que al ser lunes estaban cerrados algunos lugares que nos hubiese gustado visitar. As√≠ que tendremos que volver, lo cual ser√° todo un placer. Nos gust√≥ much√≠simo C√°ceres y en nuestra opini√≥n merece con toda justicia los t√≠tulos que se le han concedido, uno de los cuales la calific√≥ como el tercer conjunto monumental medieval m√°s importante de Europa despu√©s de Praga y Tall√≠n. Adem√°s, tiene muy buena gastronom√≠a y unos precios estupendos, tanto en comida como en alojamiento. No se puede pedir m√°s.
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  √öltimos comentarios al diario  RECORRIENDO EXTREMADURA. MIS RUTAS POR C√ĀCERES Y BADAJOZ.
Total comentarios 11  Visualizar todos los comentarios

Artemisa23  artemisa23  11/09/2019 16:32   
Hola. He estado de viaje y desconectada unos días, por eso no he contestado a los comentarios. Como siempre, muchas gracias a Salodari y marimerpa. Me hace mucha ilusión que leáis mis diarios.

Salodari: no hay problema, ya te llegar√° el momento de conocer Extremadura, aunque engancha. Yo tard√© bastante en animarme y ahora no paro, claro que me pilla muy bien desde Madrid. S√© que te gustar√° mucho, eso s√≠, te recomiendo ir en primavera u oto√Īo: los paisajes se disfrutan mucho m√°s.

Marimerpa: sab√≠a que me ibas a decir lo de Badajoz, jajaja. Conozco algo, pero poquito, la verdad. Pero ya estoy preparando alguna rutita, a ver si puede ser para este oto√Īo. Ya te pedir√© alg√ļn consejillo.

Marimerpa  marimerpa  12/09/2019 09:43   
Yo te recomiendo que vengas en primavera, cuando le dehesa est√° espectacular (yo siempre digo que pocas primaveras m√°s bonitas hay que la de la dehesa). En oto√Īo, sobre todo si no llueve, puede estar el campo un poco feote.

Artemisa23  artemisa23  12/09/2019 21:11   
Te agradezco que me lo digas, porque estaba pensando en el oto√Īo. Lo dejo para la primavera. Por cierto que se me han borrado las fotos de las primeras etapas del diario (creo que las que ten√≠a en imageshack). A ver si tengo tiempo y las vuelvo a subir. ¬°Vaya latazo con las fotos! Nos est√°n fastidiando un mont√≥n.

Iacomus  Iacomus  14/09/2019 17:47   
Comentario sobre la etapa: PUENTES DE SEGURA Y ALC√ĀNTARA, ALC√ĀNTARA, CORIA Y GALISTEO. C√ĀCERES.
Interesantes, tanto Coria como Alcántara. Será cuestión de incluirlas en el itinerario si volvemos a la provincia de Cáceres. En Galisteo ya estuvimos y nos sorprendió gratamente. Gracias por compartir.

Artemisa23  artemisa23  14/09/2019 19:37   
Muchas gracias por tu comentario, Iacomus. En mi opinión, sí que merece la pena dar una vueltecita por Coria y Alcántara. Y se come muy bien. Saludos.

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Muchas gracias Atita. Así, 3 bases. Habrá que tomar bolígrafo y empezar con Booking.
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Fecha: Mie Jul 01, 2020 03:42 pm    T√≠tulo: Re: Viaje a Extremadura: zonas e itinerarios

Tened en cuenta que este a√Īo, de momento, parece que no van a abrir las piscinas naturales de Gata y de Las Hurdes. En el Jerte y en La Vera no proh√≠ben el ba√Īo en las gargantas, pero hay ayuntamientos que han decidido que no van a cortar el cauce del r√≠o para que no haya m√°s caudal o que no van a habilitar comodidades. Puede que esto acabe cambiando, pero a d√≠a de hoy es esta la...  Leer m√°s ...
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Mascarillas obligatorias en Extremadura

El consejero de Salud de la Junta de Extremadura, José María Vergeles, acaba de anunciar que desde las 00.00 horas de esta noche esta comunidad autónoma impone el uso obligatorio de mascarillas a los ciudadanos con sanciones que podrían llegar hasta los 6.000 euros. En la actualidad, en esta región hay cuatro brotes (tres en la ciudad de Badajoz, con 7, 5 y 14 positivos, respectivamente, y uno en Navalmoral de la Mata, con 9 positivos). "El virus sigue con nosotros, espero que la medida sea entendida, pero no podemos volver a fases anteriores", ha justificado.
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Fecha: Vie Jul 24, 2020 04:53 pm    T√≠tulo: Re: Viaje a Extremadura: zonas e itinerarios

Un bonito lugar donde pasar unos días.

www.miextremadura.com/... oyb_12FUKY
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Fecha: Lun Oct 26, 2020 09:29 am    T√≠tulo: Viaje a Extremadura: zonas e itinerarios

Un gran viaje de Roma a Compostela sin salir de Extremadura

Antigua calzada y actual camino de peregrinación, la Vía de la Plata atraviesa la región de sur a norte

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