Este año nos decidimos por realizar el viaje en avión. La verdad es que, dado los precios que ofrecía Ryanair, nos salía más caro ir en nuestro propio vehículo que viajar en avión y luego reservar con Hertz para desplazarnos durante los 9 días que estuvimos de vacaciones.
Aunque buscamos con bastante intensidad durante varias semanas una casa o apartamento en la selva negra, este año no hemos tenido suerte y no encontramos nada para 7 personas que entrara en nuestro presupuesto así que, decidimos buscar en Alsacia y allí si encontramos una casa al norte de Estrasburgo; más concretamente, en Brumath. Esta sería nuestra primera base así que, nos tocaba todos los días cruzar la frontera por alguno de los múltiples pasos que existen. Solo el primero lo hicimos en transbordador, gratuito por cierto. La segunda base la pusimos en Damuls, en los Alpes Austríacos, muy cerca del lago Constanza. Esto nos permitió tener la posibilidad de llegar en menos de 1 hora al lago y visitar sus alrededores y a la vez estar en los Alpes disfrutando de sus incomparables paisajes.
DIA 1: LLEGADA A NUESTRO DESTINO
Salida en avión desde el aeropuerto de Málaga hasta Baden-Baden (Karlsrue), puntual como siempre con Ryanair y sin problema alguno. Recogimos el coche de alquiler que teníamos reservado con Hertz, aprovechando el descuento que te dan por volar con esta compañía y, para nuestra sorpresa, nos cambiaron el vehículo a uno de una gama superior teníamos reservado uno de 7 personas y nos dieron uno de 9 con lo cual iríamos durante todo el viaje mucho más cómodos.
Pusimos rumbo a nuestra primera casa en la ciudad alsaciana de Brumath, hicimos la compra en el supermercado, comimos en un Mc Donald (dada la hora que era y con todo cerrado) y, una vez nos acomodamos en la casa, decidimos ir a nuestro primer destino: Estrasburgo.
El intenso calor y la hora tardía no nos permitió ver gran cosa, y tan sólo nos tomamos una cerveza en la plaza de la Catedral de Notre Dame y paseamos por una calle que sale de la derecha de la plaza, con casas de entramados de madera y restaurantes ubicados en casas antiquísimas.
Llegamos hasta el río Ill que rodea la ciudad, paseamos algo y nos volvimos porque era imposible andar con tanto calor. Nos quedamos con la sensación de que había que volver a ver lo que se nos había quedado atrás. Finalizamos el día con la impresión de que teníamos por delante un apasionante viaje.
Nuestro primer día en la Selva Negra comenzó en Baden Baden. Desde que se llega a la ciudad, se observa en las afueras la pared montañosa de la selva negra, pues la localidad es puerta de entrada (por el noroeste) a ésta. Justo a la entrada de la ciudad hay una oficina de turismo donde nos paramos y en la cual nos indicaron, tanto los monumentos y zonas más importantes de la ciudad a visitar, como los diferentes parkings existentes y que, según cual fuera la zona inicial a visitar, deberíamos escoger. Desde el principio de la visita el calor era asfixiante; cerca de 35 grados y un índice de humedad muy alto. Este hándicap hace que desistamos de realizar algunas de las visitas que teníamos planteadas, aunque las más interesantes sí las hicimos.
Comenzamos por la Termas de Caracalla as cuales, si no vas a entrar para disfrutar de ellas, no tienen ningún interés; sólo un largo paseo ajardinado y poco más. De aquí ponemos dirección al Kurhaus que es un edificio construido a principios del siglo XIX y que alberga el lujoso y famoso Casino de Baden-Baden,
Vimos también el edificio del teatro y desde aquí paseamos por un bonito y fresco jardín tipo inglés que discurre paralelo al río; una especie de canal adoquinado con muy poca agua, donde mucha gente remojaba sus pies. El paseo, con gran arboleda, denominado Lichtentaller Allee era ciertamente bucólico, con una vegetación de un verde intenso y puentes adornados con flores de colores variados.
Por último visitamos el Trinkhalle, una galería con columnas, frescos y frisos, rodeada de jardines, que representa un conjunto arquitectónico de gran belleza.
Como era ya hora de comer buscamos un restaurante y encontramos uno donde comimos muy bien. Era un local muy lujoso en el que tomamos comida rápida pero de calidad. Pagamos 90 euros por los 7, lo que no está nada mal. Fue nuestro primer contacto con cervezas grandes y un puntito de frío por debajo de lo habitual para nosotros.
Debido al calor que hacía, decidimos cambiar el plan y, en vez de visitar algún pueblo como estaba previsto, nos dirigimos al lago Mummelsee para lo que tuvimos que adentrarnos en la carretera que atraviesa la Selva Negra. El lago, no demasiado grande, es digno de una postal; rodeado de abetos, con un embarcadero de madera… Dimos un paseo alrededor y disfrutamos un baño en sus aguas. La temperatura en la orilla era agradable pero, una vez que te alejabas un poco de ella, el agua bajaba de golpe bastantes grados haciendo honor a su origen glacial.
Completamos el pequeño sendero alrededor del lago y partimos para la siguiente visita.
Se trataba de Gernsbach, un pequeño pueblo en el que destaca el río Murg que lo rodea y que tiene un bonito paseo por la parte antigua donde destacan algunas casas antiguas y una iglesia del color rojizo que ya habíamos observado en la catedral de Notre Dame de Estrasburgo.
Subimos hasta una iglesia desde la que había una bonita vista sobre el pueblo y el pequeño cementerio muy cuidado.
Bajamos, nos tomamos una (gran) cerveza y volvimos a la casa.
Volvemos salir sobre las 10,15h desde Francia en dirección a la Selva Negra con el primer destino fijado en Durbach, un pequeño pueblo atravesado por la carretera y dominado por viñedos en lo alto. La carretera que cruza el pueblo de norte a sur va paralela a un pequeño río adornado con arriates de flores de colores perfectamente cuidados. Subimos hasta un castillo- bodega (Staufenberg) que presenta unas vistas maravillosas sobre el pueblo y sobre los viñedos que lo rodean que aparentan ser un puzzle, las distintas disposiciones de las hileras de las vides representan sugerentes figuras geométricas. Es impresionante la forma en que se aprovecha el terreno en las laderas escarpadas que llevan hasta el castillo.
Una vez finalizada esta visita proseguimos hacia el siguiente destino Oberkirch, aparcamos en los alrededores del centro, que es muy pequeñito aunque como todos bonito con casas de entramado de madera y cruzado por un riachuelo de limpias y bravas aguas, vemos que están montando una especie de casetas, preguntamos y nos dicen que esa noche hay fiesta en el pueblo así que tomamos nota para visitarlo por la noche y aprovechar para cenar allí.
Cuando ya salíamos del pueblo vemos una indicación hacia las ruinas del castillo de Schauenburg hasta donde subimos. El castillo está rodeado de bosques de abetos y presenta una estampa preciosa con sus estancias interiores semiderruidas. El acceso al castillo se realiza a través de un pequeño puente de piedra.
Comemos en el restaurante que hay junto al castillo que te permite con unos precios moderados disfrutar de ese hermoso paisaje y tenemos nuestro primer contacto con las salchichas blancas Brühwurst, que nos parecen muy sabrosas, como siempre la acompañamos de una gran cerveza.
Después de la comida ponemos rumbo a Oppenau pero al llegar al pueblo comprobamos que tiene poco atractivo y continuamos hacia las cascadas y ruinas de Allerheiligen, existe un parking donde se puede dejar el coche de manera gratuita y desde ahí comenzar el precioso sendero de suave ascensión junto al río aunque con varios tramos de empinadas escaleras
que transcurre junto a varias cascadas de bella factura
y que desemboca en las ruinas de la abadía de Allerheiligen donde nos damos un respiro sentándonos en su interior e intentando imaginar la vida en la edad media en una selva de infinita arboleda alejado del resto del mundo.
Una vez recuperados desandamos nuevamente el sendero hasta el coche y ponemos dirección hasta el siguiente destino Freudenstadt famoso por su gran Markplatz, pero que no tiene ningún otro atractivo. En cambio, disfrutamos mucho de un rato de descanso en el césped, junto a una explanada surcada por surtidores de agua en el que los niños juegan y se refrescan.
De vuelta, como habíamos previsto, paramos en Oberkirch para cenar, la animación es increíble y tenemos la suerte de poder vivir la experiencia de una fiesta típicamente alemana. Las mesas están dispuestas con bancos corridos y la cerveza circula que da gusto, la orquesta está situada en un escenario sobre el río que atraviesa la plaza toca en directo y cuando ya hemos cenado y tomado varias cervezas, nos arrancamos a bailar en el escenario. Lo pasamos genial, hubo lugar incluso para unos caipiriña, menos para el conductor de vuelta.
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El Monasterio de Sainte Odile, situado en la cima del Mont del mismo nombre también es bonito y merece una visita si se dispone de tiempo. El día 4 yo añadiría mas pueblos en la Ruta de los Vinos de Alsacia. En un día entero y con los días largos del verano puedes ver alguno mas como Barr u Obernay (todos son preciosos).
El problema es que el primer día en Estrasburgo llegaremos después de haber cogido el vuelo en Madrid a las 08:25 y de haber conducido 2h 30m desde Frankfurt, así que hemos preferido considerar que esa tarde nos la tomaremos con tranquilidad, y después visitar a conciencia Estrasburgo al día siguiente. Pero si viéramos que con la tarde del día 1 y la mañana del día 2 nos diera para conocerlo, en la tarde del día 2 podríamos meter Obernai, por ejemplo.
Buen apunte. Lo que podriamos hacer es dedicar el día 3 a Obernai, Castillo de Haut-Koenigsbourg, Barr y si da tiempo el Monasterio de Sainte Odile; y dedicar a Colmar solo la mañana del día 4. Y la tarde del día 4 a Ribeauvillé & Riquewihr & Turckheim.
Podria quedar algo así:
Día 1 (tarde) : Estrasburgo
Día 2 : Estrasburgo
Día 3 : Obernai & Castillo de Haut-Koenigsbourg & Barr
Día 4 : Colmar & Ribeauvillé & Riquewihr & Turckheim (Ruta del vino)
Día 5 : Eco Museo Alsacia & Eguisheim & Kaysersberg
[b]Día 6 : Friburgo[/b... Leer más ...
Hola a todos.
A finales de agosto principios de septiembre,vamos a visitar la zona,sobre todo por ir a Europa park. Los vuelos ya los tengo.llegada y salida en Basilea.
Vamos 7 noches,tenemos 6 días completos,el de ida llegamos a las 17:00 a Basilea,algo menos de mediodía,y el de vuelta casi nada,sale el avión a la 13.
No sé cómo plantear el viaje ni que sitios visitar los días que no vamos a Europa park.
En principio había pensado alojarnos en Rust todos los días,visitar Europa park 2 días,1 día Rulantica,y los otros 3 pues ver sitios. Sería ir cada día desde Rust,no sé si es... Leer más ...