Tras muchos meses preparando el viaje y con la incertidumbre, como siempre, de si no ocurrirá nada que no nos permita cogernos esos días de fiesta, por fin, el 19 de abril de 2011 pusimos a rumbo a una ciudad en la que teníamos puestas todas nuestras ganas de descanso, desconexión y de reencontrarnos de nuevo con la tranquilidad. Y desde luego, como veréis mas adelante, todas esas expectativas se cumplieron y se superaron al máximo….
Teniamos los billetes Zaragoza – Paris Beauvais, comprados desde el 26 de diciembre de 2010. Y el apartamento cogido a través de Homelidays prometia ser estupendo y no defraudó.
www.homelidays.es/ ...064es1.htm
El 19 de abril de 2011, a las 14 un taxi pasaba a recogernos para ir al aeropuerto ya que al haber trabajado ese mismo dia no nos daba tiempo a ir tranquilamente con el autobús (que por cierto debería el Ayuntamiento de Zaragoza mejorar de una vez por todas).
A las 14:45 estábamos allí, en el aeropuerto, pesando nuestras maletas que por supuesto se pasaron de peso…. Ya empezábamos con el show del aeropuerto (como lo odio!). Entre quitar cosas, cambiarlas de maletas, conseguir facturarlas a ras de peso, pasar el maldito control en el que siempre no se como me las apaño pero termino descalza (las botas chicas, pitan, y os dirán que os las quitéis) con la bolsa de mano abierta porque te dicen que saques el portátil, con mi bandeja lleva de mi cinturón y demás pertenencias esperando ser recogida, y con Sergio intentando controlar las cosas, por fin estábamos en la zona de embarque…..
Bien! Pensé, ahora simplemente a esperar y en poco tiempo sentados en el avión…. Error!! Ahora resulta que Ryanair ha tenido la brillante idea de que todos los pasajeros metan su bolsa de mano en las cajitas donde se comprueba que las maletas tengan las medidas exactas para poder subirlas al avión. Con lo que uno por uno fuimos acercándonos a ese punto donde los nervios y el miedo se te apoderan mientras yo veía como mi bolsa se iba abultando mas y mas conforme me tocaba el turno, y por supuesto…. Asi fue!. Mi bolsa no entraba en la dichosa cajita por mas que la aplastara. Por suerte el personal del aeropuerto que estaban allí me dejaron recolocar (es decir estrujar todo lo que había dentro) las cosas hasta que haciendo fuerza y sudando lo que no está en los escritos conseguí que la maleta de las narices entrara y saliera de la caja.
Y de ese gran momento hasta que nos encontrarnos sentados en nuestros asientos pasaron como una hora, porque resulta que había retraso…. Acumulando cansancio ya desde el comienzo…
Por suerte o por que el viento nos beneficiaba llegamos con poco retraso al aeropuerto de Beauvais a las 19:oo. Había oído que este aeropuerto era poco menos que un hangar…. Nada de eso, tiene una tienda de dulces y productos típicos, un sitio de bocatas para comer y creo recordar que una tienda de souvenirs. Vamos que no está nada mal.
Después de recoger nuestra maleta nos dirigimos al autobús. Muy fácil de encontrar. Sales del aeropuerto y a mano derecha justo a la salida tienes la ventanilla para comprar los tikets. No os preocupéis si hay cola y veis que el autobús que está justo delante esta llenándose…. Conforme sale uno lleno se pone otro para recoger a la gente. Los billetes cuestan en total ida y vuelta 30 euros. (Un sablazo me parece a mi). Paran en Porte Maillot y y el viaje dura como una hora y cuarto.
El problema que os podéis encontrar nada más llegar a Porte Maillot es que seguramente no sabréis donde coger el metro… mas que nada porque no hay ninguna indicación. En ese caso lo mejor es hacer lo que hicimos nosotros: ¿Dónde va la gente? Donde va Vicente. ASi que nos pusimos a seguir a la gente que con sus maletas iban por delante de nosotros (no fuimos los únicos, era muy gracioso porque veías como la gente se quedaba quieta con cara de no saber para donde tirar hasta que decidían seguirte a ti sin saber que tu estabas haciendo lo mismo sin tener ni idea de a donde te dirigías jajaj).
Para que tengáis mas idea que nosotros os explicaré que el metro (al menos al que llegamos nosotros), está yendo en la siguiente dirección. Donde te deja el bus (plaza de la porte maillot( te pones de frente mirando el palacio de exposiciones que hay justo en la acera de enfrente. Tienes que ir por su derecha (boulevard Gouvion) (a nuestra derecha quedará una plaza o parque muy verde), al llegar al extremo de ese lado cruzas la calle (avenue des ternes) y el metro está por esa zona (no hay nada mas detallado que os pueda dar). Simplemente para que sepáis por donde tirar. No recuerdo exactamente que metros paraban allí pero si estáis por el centro supongo que os vendrá bien porque para la línea Charles de Gaulle que pasa por toda esa zona.
El metro de Paris es muy cómodo, eso si, caro. Creo que fue lo único que nos descuadro de los planes hechos. Yo pensaba no coger mucho metro para ahorrar y ver cosas pero cuando estas allí y ves las distancias te das cuentas de que es preferible gastar en metro y no gastar pies. Cogimos siempre las T-10. Son 10 tikets de metro sueltos (ya podían ponerlos en un formato mas cómodo) que cuestan 12 Euros. Si compras los tikets de metro sueltos cuestan 1,35.
Para comprar los billetes podéis hacerlo en ventanilla o en las máquinas pero fijaros que acepten dinero y no sean solo de tarjetas. Es muy sencillo porque puedes seleccionar el idiomas español (una de las pocas cosas donde puedes hacerlo).
Por lo demás si te fijas un poco en el plano y en las direcciones es muy fácil de usar y te deja en cualquier parte que necesites. Nos “flipaba” el intercambiador de la parada Charles de Gaulle jaja. En algunos puntos casi andabas mas para cambiar de metro que si ibas andando por la calle pero era toda una experiencia.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Seguimos con nuestra llegada: Como el hotel estaba en Dupleix justo al lado de la parada, cogimos en Porte Maillot la línea amarilla hasta Charles de Gaulle Etoile y después línea verde dirección Nation hasta Dupleix. Aqui tuvimos nuestro primer contacto con la Torre Eiffel que al final se convertiria casi en un miembro mas de la pareja de tanto que nos la cruzamos. Unas paradas antes de Dupleis pasas frente a ella... es impresionante la primera vez que la ves, más aun si, como en nuestro caso, es de noche, y está iluminada..... no me lo podría creer: ahora si que estaba en Paris.
A las 21:14 con algo de retraso llegamos al que sería nuestro barrio, con todo lo necesario: tiendas pequeñitas pero donde encuentras de todo y que abundan por todo Paris, casi siempre regentado por Pakistanies, frutería con la mercancía expuesta en la calle, las típicas panaderías con el pan diciéndote “cómeme”, restaurantes de todo tipo, cafeterias… y todo eso de una manera muy simple, sin ruido, sin agobios…. un barrio normal con encanto, perfecto para vivir.
Y llegamos a nuestro apartamento, un edificio con unos cuantos años pero perfectamente mantenido. Cuando llegamos a la puerta yo me fui directa a tocar al timbre deseando descubrir nuestra casa….. sorpresa, no había timbre! Me refiero al interfono de la calle… había como un panel con números pero nada más. Y nosotros no teníamos ni numero, ni clave ni na de nada…. Allí estuvimos como diez minutos haciendo alguna que otra probatina, hasta que cuando ya íbamos a llamar al teléfono de los dueños la puerta se abrió y apareció Didier. Bonjour!
Lo primero que hice, como buena española cuando conoces a alguien, es plantarle dos besos, a lo que el pobre hombre se quedo bastante pillado (no sé si por A: no ser costumbre francesa, B: no estar acostumbrado a que sus inquilinos le saluden asi). El caso es que tanto Didier como Marie, su mujer, resultaron ser los caseros más amables, atentos y encantadores que jamás nos habíamos encontrado.
Tenían la cafetera lista por si queríamos café, un ramo de flores naturales y una botella de champan nos esperaban. Nos habían dejado algo de comida para esa noche y cosas tipo sal, azúcar, aceite para que no tuviéramos que comprar. Además nuestra gran sorpresa fue cuando nos enteramos de que teníamos internet y llamadas a fijos españoles totalmente gratis (Vive la france!).
Por cierto Marie es portuguesa y además está estudiando español con lo cual es muy fácil comunicarse, y Didier simplemente con sus gestos te transmitía tal sinceridad que daban igual las palabras. Esperamos verlos de nuevo, porque simplemente con la media hora que pasamos juntos y la atención que nos dispensaron les cogimos mucho aprecio.
El apartamento…. Simplemente para repetir. Un apartamento pequeño pero con todo lo necesario, incluido el espacio para vivir perfectamente. Con una cocina construida entre dos habitaciones pero a la que no le faltaba microondas o cualquier cosa que quisieras. Decorado con mimo y gusto (no simplemente como un sitio para alojar gente, si no de una forma hogareña y que te hacía sentir en tu casa). El baño con toallas para más de una semana, secador…. Simplemente perfecto.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Después de hacer los trámites típicos de una llegada, nuestros maravillosos Didier y Marie se despidieron y nosotros por fin pudimos sentarnos a cenar cuatro sándwiches que previsoramente llevábamos (nos metimos embutido envasado al vacío, pan bimbo y alguna cosa mas de comida en la maleta) y enseguida a dormir que el día había sido largo y nos quedaba una semana muy larga y sobretodo intensa por delante.
Ah! Por cierto!. ¿No os había dicho que no había portero automático?. Para quien tenga curiosidad le diré, que al menos ese barrio, la puertas de la calle se abren mediante un código que cada vecino tiene, o con una especie de imán que apoyas en el portero…. Muy curioso si señor, pero para saberlo.