Despertamos y abrimos las cortinas para ver desde la cama las fabulosas vistas.
Al día siguiente teníamos que devolver el coche en el Bellagio, pero para asegurarnos decidimos cruzar la calle y pasar antes por la oficina de Dollar para ver donde teníamos que dejarlo. Así aprovechamos para ver por dentro esta maravilla de hotel:

De lo que más nos sorprendió fue el apartado que tienen en el casino para las apuestas deportivas, es inmenso, y en él ves gente con el periódico, un café... y hojas con los resultados hípicos analizando en qué apostar. De película:

Tras hablar con los de Dollar, volvimos a nuestro hotel y cogimos el coche con destino a los outlets del norte. El año anterior, en Nueva York, habíamos arrasado en los Premium de New Jersey, y esperábamos algo parecido, pero nos decepcionó un poco. Cierto es que compramos varias cosas, y a bastante buen precio, pero muchas de las tiendas tenían colecciones muy antiguas (o eso decía mi novia) y el hecho de ser tiendas en un espacio abierto hace que haga bastante calor y te canses el doble. No obstante, salimos con el maletero del coche lleno de bolsas.
De allí nos fuimos al Wynn, dejando el coche en el parking, ya que teníamos que recoger las entradas que habíamos sacado para asistir esa noche a Le Reve.
Como era un hotel al que teníamos que volver, salimos y fuimos hasta el Treasure Island, que empezaba el espectáculo de piratas, pero a los 10minutos tuvieron que parar por un fallo técnico. Así que cruzamos la calle y nos dirigimos al Palazzo y al Venettian. Increíble el derroche que se respira por todos los lados. Aunque te digan que recrea Venecia y se hayan visto fotos, el hecho de caminar por allí viendo los canales y la reproducción de edificios, plazas,... impresiona. Muy conseguido el efecto de los techos pintados como si fuera el cielo, ya que da la impresión cuando caminas de que las nubes se están moviendo...

Se acercaba la hora del espectáculo, así que salimos del Palazzo justo cuando estaban con la representación del Treasure Island, y esta vez no falló. Lo estuvimos viendo un buen rato, desde las escaleras del Palazzo, que aunque lejos no se veía mal.
Le Reve es algo increíble. El despliegue técnico del escenario ya merece la pena, y la complejidad de una actuación en el agua se ve minimizada por unos actores, cuadrados, que en mi opinión interpretan su papel de una forma fabulosa. En resumen: muy recomendable.

Después del espectáculo pensamos de nuevo en subir a la Stratosphere, pero estábamos bastante cansados, así que cogimos el coche y al Bellagio, a devolverlo. Resumen de millas hechas: 1.885,30, o lo que es lo mismo, 3.034 kilómetros. No está mal, no?