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25 días por los parques nacionales del Oeste de USA: un Road Trip de 10500 kms ✏️ Blogs de USA
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25 días por los parques nacionales del Oeste de USA: un Road Trip de 10500 kms
Diario: 25 días por los parques nacionales del Oeste de USA: un Road Trip de 10500 kms  -  Localización:  USA  USA
Descripción: Un largo viaje realizado en julio del 2013, con salida y llegada en Las Vegas, ciudad en la que nos casamos. Recorriendo ocho estados del Oeste de USA para conocer sus Parques Nacionales más emblemáticos, desde el Grand Canyon a Yellowstone, desde Yosemite a Arches.
Autor: Murglys   Fecha creación: 
 
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Etapas 1 a 3,  total 28
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Etapa: Introducción  -  Localización:  USA USA
Fecha creación: 02/01/2014 13:43  
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Primeros pasos

Cuando en septiembre del 2012 mi pareja -María- y yo comenzamos a hablar acerca de las vacaciones estivales del año siguiente, lo cierto es que nuestra primera opción de viaje no pasaba ni mucho menos por el Oeste de Estados Unidos, sino que el lugar en el que habíamos pensado inicialmente era la volcánica Islandia. Pero el caso es que llevábamos ya algunas experiencias recientes un tanto pasadas por agua -en Alaska, el norte de Escandinavia y sobre todo en Austria, donde a causa del mal tiempo en pleno mes de julio tuvimos que quedarnos sin ver más de la mitad de los lugares previstos- y por eso, tras dos o tres largas charlas analizando pros y contras, terminamos por replantearnos nuestro destino veraniego: para 2013 buscaríamos un lugar donde el sol y el buen tiempo estuviesen más o menos garantizados, y ya nos dejaríamos caer por Islandia en otra ocasión. La idea de hacer un road trip para recorrer los conocidísimos parques nacionales norteamericanos llevaba años rondándonos la cabeza, y por allí suelen tener veranos cálidos y secos, de tal modo que no tardamos en decidirnos por esta magnífica alternativa. Iríamos a USA.

Además, casi en ese mismo instante retomamos una idea algo insensata que hace años habíamos tanteado, medio en broma medio en serio, y que a pesar de haberse ido quedando luego un poco en standby, ahora volvíamos de pronto a ver como una opción factible: la de casarnos en Las Vegas.

En octubre me compré la Guía Trotamundos dedicada a los parques del Oeste de Estados Unidos, y al mismo tiempo comencé a entrar con cierta asiduidad en los Foros "Far West" de Los Viajeros, con lo que poco a poco me fui involucrando de lleno en la preparación del viaje y en la planificación de los diferentes aspectos logísticos del mismo. Me centré de entrada en el diseño de nuestro itinerario, que iba a estar condicionado por diversos factores a tener en cuenta: por una parte, el número máximo de días de los que disponíamos era de 25. Ni uno más. Por otro lado, teníamos claro que queríamos ver los parques nacionales más habituales en las rutas "típicas" de esta zona: Grand Canyon, Death Valley, Yosemite, Bryce Canyon, Zion, Monument Valley, Arches, etc. Además, no descartábamos llegar a la costa del Pacífico y tener así la oportunidad de conocer San Francisco, Los Ángeles y el Big Sur. Pero también nos hacía muchísima ilusión poder acercarnos a Yellowstone, otro parque mítico cuya lejana localización, casi 1000 kilómetros más al norte que el resto, complicaba mucho el planning. Por último, destacar que los esbozos iniciales de la ruta flirteaban igualmente con la posibilidad de tocar la zona de las Rocosas de Colorado, para hacer la espectacular Trail Ridge Road o subir la carretera asfaltada que alcanza la cima del Pikes Peak, a más de 4000 metros...

Tras darle muchas vueltas a diferentes opciones de itinerario, -algunas de ellas un tanto enrevesadas, la verdad- e intentar rizar el rizo en la búsqueda de la cuadratura del círculo, finalmente tiré la toalla y comprendí que era imposible abarcarlo todo y que tendríamos que renunciar a alguno de nuestros objetivos iniciales. Y, bueno, como en general somos más aficionados al turismo de naturaleza que al urbano, los primeros descartes estaban claros: buscaríamos un vuelo con llegada y salida en Las Vegas y nos olvidaríamos de San Francisco y Los Ángeles.

Prescindir de ambas ciudades, en principio, no nos supuso demasiado trastorno, sobre todo en el caso de la segunda, aunque lo peor es que con ello también íbamos a dejar de recorrer la zona costera del Big Sur, y claro, esto último sí que nos fastidió algo más, porque estoy convencido de que todos aquellos paisajes nos habrían gustado muchísimo. Pero vaya... no quedaba más remedio que escoger, ya que de otro modo no dispondríamos de fechas suficientes para dedicárselas al resto de los parques.

Y muy a mi pesar tuve que desechar igualmente la idea de las Rocosas de Colorado. Por más intentos que hice con el calzador, no conseguí que mapa y calendario encajasen como yo hubiese querido, puesto que la opción de ir hasta los montañosos alrededores de Denver y Colorado Springs suponía quitarle días a Yellowstone, eventualidad que no contemplábamos en modo alguno, así que acabé decidiendo que desde Moab subiríamos hacia Wyoming por Vernal y Flaming Gorge, sin dar tanto rodeo como requería la alternativa descartada.

Mi intención inicial era la de dedicarle tan solo una jornada a Las Vegas, celebrando nuestra boda por la mañana y dejando la tarde para darnos una vuelta por el Strip y echarle un vistazo a alguno de sus hoteles más representativos. De ese modo podríamos comenzar cuanto antes el road trip, aprovechando al máximo los días disponibles para visitar los parques nacionales. Pero, acertadamente, María insistió mucho en prolongar la estancia en la ciudad al menos otros dos días, porque así tendríamos algo más de margen para ir acostumbrándonos al previsible jet lag antes de ponernos a hacer millas y más millas. No tardó en convencerme.

Un aspecto que nosotros siempre solemos tener en cuenta a la hora de darle forma al itinerario de nuestros viajes es el recuerdo de lo que nos sucedió hace años en Alaska, cuando el persistente mal tiempo no nos permitió apenas recrearnos con la que sin duda era la razón fundamental por la que nos habíamos decidido a ir hasta allí: la contemplación de la imponente mole del Monte McKinley (Denali), uno de los mayores desniveles del mundo, con más de 5500 metros desde su base -los mejores miradores están en una gran llanura a poco más de 500 metros sobre el nivel del mar- hasta la cima -que alcanza casi los 6200 metros-.


El McKinley visto desde Wonder Lake
(Imagen sacada de Internet)



El McKinley que nosotros vimos desde Wonder Lake


Y, claro, de las malas experiencias siempre se aprende, por eso, ante la posibilidad de no poder disfrutar al cien por cien de algunos lugares en los que a priori estábamos muy interesados (Grand Canyon, Bryce, Capitol Reef o los parques próximos a Moab), ya fuese por motivos meteorológicos o simplemente por apuros de tiempo, nos planteamos que el tramo "de bajada" entre Yellowstone y Las Vegas se acercase asimismo a todas estas zonas para poder darles una segunda oportunidad en caso de que tal cosa fuese necesaria.

Un último detalle que no quisimos dejar de considerar de cara a la elaboración del plan de viaje fue el de intentar no equivocarnos al distribuir los fines de semana a lo largo de la ruta. Por ejemplo, era conveniente evitar los sobreprecios de los hoteles de Las Vegas en viernes y sábado, y tampoco nos seducía demasiado la idea de hacer coincidir nuestra estancia dentro de los principales parques con los sábados o los domingos, ya que durante esos días la afluencia de visitantes se dispara y nosotros no somos muy de aglomeraciones, que digamos. Por lo tanto, pensamos que lo más inteligente sería dedicar buena parte de los fines de semana a hacer los desplazamientos más largos en carretera, como el de Yosemite al Grand Canyon, haciendo noche en la zona de Bakersfield-Barstow, o el de Moab a Grand Teton, durmiendo en Vernal o alrededores.

A todo ello me dediqué durante varias semanas. Y luego, una vez que las líneas maestras de la ruta habían quedado ya más o menos trazadas, el siguiente paso a dar parecía evidente: había leído en el foro que para encontrar habitaciones a precios razonables en hoteles del interior de los parques de Yellowstone y del Grand Canyon era necesario darse cierta prisa, ya que solían agotarse con bastante antelación, así que a principios de noviembre me puse manos a la obra y dejé listas, confirmadas y cerradas las primeras reservas de alojamiento en ambos parques.

Fue en ese mismo momento cuando empecé a tener muy, muy claro que aquello no tenía vuelta atrás y que nuestro viaje estaba ya, de algún modo, comenzando.



Vuelos

Desde el mes de noviembre comencé a consultar a diario las webs de los principales buscadores de vuelos (Kayak, Skyscanner, JetCost...) y las de las compañías aéreas transatlánticas más importantes (American Airlines, Delta, US Airways, KLM, Air France, British Airways, Iberia, etc). Siempre en la búsqueda de una hipotética oferta para las fechas en las que nosotros teníamos que volar -obligatoriamente en julio, y en ningún caso la ida antes del día 5-. Pero fueron pasando los meses, y esa oferta nunca llegó. Sí que en ocasiones fueron apareciendo precios algo más bajos en vuelos a realizar durante la primavera o el otoño. E incluso, durante unos pocos días, llegué a encontrar tarifas muy buenas en US Airways para volar los últimos días de julio y a lo largo de casi todo el mes de agosto. Pero nada que se ajustara a nuestro calendario de viaje. Por eso, a principios de febrero, viendo que en algunas compañías no sólo no bajaban los precios, sino que iban comenzando a subirlos poco a poco, decidí no esperar más y hacer la reserva con American Airlines -ida el día 6 y vuelta el 30 de julio-. Sabía, porque también lo había leído en el foro, que hay que evitar por todos los medios que las escalas en la ida sean demasiado apretadas, ya que los controles de inmigración y de aduanas al entrar en los Estados Unidos a menudo generan interminables colas que pueden llegar a complicarnos nuestro enlace. Y como las combinaciones de vuelos de AA hasta Las Vegas permitían unas escalas bastante relajadas y sin grandes agobios de tiempo, terminé decantándome por ellos.

Por otro lado, para volar desde Galicia hasta Madrid, recurrí a Iberia Express, de tal modo que el conjunto final de nuestros vuelos y sus precios respectivos fueron los siguientes:

- Vuelos (i/v) Santiago de Compostela - Madrid con Iberia Express: 82 euros por persona, con la facturación del equipaje de bodega no incluida (15 euros/maleta/trayecto)
- Vuelos Madrid - Las Vegas (ida por Dallas, vuelta por New York) con American Airlines: 1037 euros por persona

Tras varios meses dándole vueltas y más vueltas a este asunto de los vuelos, lo cierto es que una vez que finalmente compré los billetes me sentí bastante aliviado y recuerdo haber pensado algo así como: "bueno, precio razonable, escalas con suficiente margen... una preocupación menos". Sin embargo, apenas dos o tres semanas después, American Airlines me envió un e-mail notificándome que el segundo vuelo de la ida (Dallas-Las Vegas) se adelantaba de las 20:05 a las 18:20, con lo cual la escala prevista de 3 horas y media se iba a transformar por arte de birlibirloque en otra de tan solo 1 hora 45 minutos. Ni que decir tiene que la cara de gilipollas que se me quedó fue de las que hacen afición... Y, como era de esperar, todas estas "causas ajenas a nuestra voluntad" trajeron consigo que nuestra estancia en el gigantesco aeropuerto de Forth Worth en Dallas se terminase convirtiendo en una suerte de disparatada gymkhana contrarreloj al más puro estilo bennyhilliano. Lo que se viene llamando odisea de aeropuerto, vaya... En fin, ya entraré en detalles más adelante.



Itinerario Final

- Día 6 de julio: Vuelo Madrid - Dallas - Las Vegas
- Días 6 a 10 de Julio: Las Vegas (con visita al Valley of Fire)
- Día 10 de Julio: Las Vegas - Death Valley - Mammoth Lakes
- Día 11 de julio: Mammoth Lakes - Yosemite
- Días 11-13 de Julio: Yosemite
- Día 13 de Julio: Yosemite - Sequoia National Park - Barstow
- Día 14 de Julio: Barstow - Ruta 66 - Grand Canyon (South Rim)
- Días 14-16 de Julio: Grand Canyon (South Rim)
- Día 16 de Julio: Grand Canyon (South Rim) - Page (Antelope Canyon, Horseshoe Bend) - Monument Valley - Mexican Hat (Muley Point)
- Día 17 de Julio: Mexican Hat (Goosenecks) - Navajo National Monument - Lake Powell - Kanab (Coral Pink Sand Dunes)
- Día 18 de Julio: Kanab - Cedar Breaks - Bryce Canyon
- Día 19 de Julio: Bryce Canyon - Ruta escénica 12-24 (Escalante, Capitol Reef, Goblin Valley) - Moab (Island in the Sky, Dead Horse Point, Arches)
- Día 20 de Julio: Moab (Arches, Potash Road) - Vernal
- Día 21 de Julio: Vernal - Flaming Gorge - Jackson (Grand Teton)
- Día 22 de Julio: Jackson (Grand Teton) - Yellowstone
- Días 22-25 de Julio: Yellowstone
- Día 25 de Julio: Yellowstone - Bonneville Salt Flat - Springville
- Día 26 de Julio: Springville - The Needles - Monticello
- Día 27 de Julio: Monticello - Ruta escénica 95-24 (Natural Bridges, Capitol Reef) - Bryce Canyon - Zion (Mt Carmel) - Kanab
- Día 28 de Julio: Kanab - Grand Canyon (North Rim) - Hurricane
- Día 29 de Julio: Hurricane - Zion (Springdale) - Las Vegas
- Día 30 de Julio: Vuelo Las Vegas - New York – Madrid

Este es el mapa general del itinerario:


Para reconocer mejor los emplazamientos geográficos de los lugares visitados a través de las letras de los indicadores, haré una distribución del itinerario en dos tramos, elaborando un mapa más detallado para cada uno de ellos:


Primer tramo del itinerario, entre Las Vegas y Moab:

A: Las Vegas
B: Death Valley
C: Mammoth Lakes
D: Yosemite
E: Sequoia Nat. Park
F: Barstow
G: Grand Canyon South Rim
H: Page (Antelope Canyon, Horseshoe Bend)
I: Monument Valley
J: Mexican Hat
K: Lake Powell
L: Kanab
M: Coral Pink Sand Dunes
N: Cedar Breaks
O: Bryce Canyon
P: Capitol Reef – Goblin Valley
Q: Canyonlands – Dead Horse Point
R: Arches - Moab


Segundo tramo, entre Moab y Las Vegas:

A: Moab
B: Vernal
C: Flaming Gorge
D: Jackson – Grand Teton
E: Yellowstone
F: Bonneville Salt Flat
G: Springville
H: The Needles
I: Monticello
J: Natural Bridges
K: Bryce Canyon
L: Zion Nat. Park (Mt Carmel)
M: Kanab
N: Grand Canyon North Rim
O: Hurricane
P: Zion Nat. Park (Springdale)
Q: Las Vegas



Hoteles

Como comentaba en apartados anteriores, las primeras reservas de hoteles que dejé cerradas fueron las de Yellowstone y el Grand Canyon, ya que estábamos muy interesados en poder dormir en el interior de ambos parques, no en los alrededores, y por ese motivo procuré no demorar mucho la búsqueda. En noviembre todavía había bastante disponibilidad y encontré precios muy buenos. A partir de ahí, y a medida que iba perfilando los detalles finales del itinerario, fui reservando el resto de alojamientos poco a poco, sirviéndome básicamente de la web de Booking.com, con lo cual siempre dejaba abierta la opción de anular las reservas ante cualquier eventualidad.

Tuve ciertas dudas a la hora de elegir el hotel de Las Vegas. Para la primera noche (sábado) tenía claro que nos quedaríamos en alguno cercano al aeropuerto, porque nuestro vuelo llegaba tarde y previsiblemente nos encontraríamos cansados y muertos de sueño tras el largo día de viaje. Además, una vez recogido el equipaje tendríamos que subir al shuttle para ir a buscar el coche de alquiler, así que no creía que después de todo eso nos quedasen muchas ganas de soportar largas colas al hacer el check-in. Sin olvidar que de este modo nos ahorrábamos la tarifa “weekend” de los grandes hoteles del Strip, claro… Sonriente

Y para las otras tres noches que pasaríamos en Las Vegas -recuperándonos del jet lag antes de comenzar el road trip en sí mismo- decidí, tras darle muchas vueltas, reservar en el Stratosphere, cuya torre de 350 metros y sus Thrill Rides de arriba -Insanity, Big Shot y X-Scream- nos atraían muchísimo. Sabía que su localización, muy alejada de la zona más animada del Strip, no era la ideal, pero en principio no nos importaba demasiado movernos por la ciudad en coche. Ahora, después de haber estado allí, puedo confirmar que, en efecto, los desplazamientos no nos resultaron nada complicados ya que el tráfico es intenso pero no agobiante –al menos en julio- y el aparcamiento en los parkings de los hoteles es sencillo y facilita mucho las cosas. El detalle que me hizo terminar de decidirme por el Stratosphere fue el de encontrar una súper oferta casi irrechazable: las habitaciones de categoría más alta, con vistas al tramo norte del Strip desde los pisos elevados, por poco más de 35 euros/día, tasas y resort fee incluidos -el wifi se abonaba aparte-. No me arrepentí.

Con respecto al resto del viaje, decir que llevábamos todas las noches reservadas desde casa a excepción de tres, ya que en las fechas en las que nos tocaba hacer los mayores traslados en coche no quisimos imponer con antelación el lugar exacto en el que dormiríamos sino tan solo la zona aproximada: Bakersfield-Mojave-Barstow; Vernal-Flaming Gorge y American Fork-Provo-Springville, respectivamente.

Aunque ya volveré sobre ello con más detalle, sí puedo adelantar que el nivel general de los hoteles fue aceptable. Incluso, en algunos casos, nos sorprendieron muy gratamente. A destacar las formidables vistas desde la estupenda habitación del Stratosphere o la amplitud y comodidad del Cedar Lodge de Yosemite y el Days Inn de Springville. Los que nos parecieron más bonitos y auténticos fueron el Bright Angel Lodge en el Grand Canyon y el lodge de Mexican Hat. Y los peores, con diferencia, los de Mammoth Lakes -aunque éste al menos era barato-, el de Bryce -de los más caros y sólo regularcillo, siendo generosos- y el de Jackson -cuya relación calidad-precio dejaba bastante que desear, rozando la tomadura de pelo-.

Pongo a continuación la lista de los hoteles que reservamos y sus precios correspondientes, -en $ y euros, con un tipo de cambio que venía oscilando entre 1’30 y 1’33-, incluyendo impuestos, tasas y resort fees:

5 julio: Tryp Diana (Barajas): 49 euros, con desayuno incluido.
6 julio: America's Best Value Inn (Las Vegas): 44’8 $ - 34 euros
7-10 julio: Stratosphere (Las Vegas): 147 $ (49 $/día) - 111 euros (37 euros/día). El wifi no estaba incluido (11'50 $/día; 8’65 euros/día)
11 julio: Econolodge Wilwood Inn (Mammoth Lakes): 76’7 $ - 58 euros, con desayuno incluido.
12-14 julio: Cedar Lodge (El Portal, Yosemite): 352’98 $ (176’49 $/día) - 270 euros (135 euros/día). El wifi no estaba incluido (9 $/día; 6’75 euros/día)
14 julio: Budget Inn (Barstow): 45 $ - 34 euros (NO RESERVADO CON ANTELACIÓN)
14-16 julio: Bright Angel Lodge (Grand Canyon South Rim): 200 $ (100 $/día) - 151 euros (75’5 euros/día)
16 julio: Mexican Hat Lodge (Mexican Hat): 97’02 $ - 74 euros
17 julio: Aikens Lodge (Kanab): 75’84 $ - 57 euros
18 julio: Bryce View Lodge (Bryce Canyon): 115’24 $ - 86 euros
19 julio: Silver Sage Inn (Moab): 96’50 $ - 74 euros
20 julio: Split Mountain Motel (Vernal): 66’96 $ - 51 euros, con desayuno incluido (NO RESERVADO CON ANTELACIÓN)
21 julio: Snow King Motel (Jackson Hole): 116’64 $ - 89 euros
22-25 julio: Lake Lodge Hotel (Yellowstone): 248’71 $ (82’90 $/día) - 187 euros (62’3 euros/día)
25 julio: Days Inn (Springville): 84 $ - 63 euros, con desayuno incluido (NO RESERVADO CON ANTELACIÓN)
26 julio: Canyonlands Motor Inn (Monticello): 64’96 $ - 49 euros
27 julio: Aikens Lodge (Kanab): 89’43 $ - 67 euros
28 julio: Days Inn (Hurricane): 55’74 $ - 42 euros, con desayuno incluido
29 julio: America's Best Value Inn (Las Vegas): 33’6 $ - 25 euros

Total (euros): 1571



Coche de Alquiler

El coche de alquiler lo reservé con Rentalcars.com. No era la primera ocasión en la que recurría a ellos, y hasta ahora nunca me han dado ningún motivo para quejarme de sus servicios, ya que jamás he tenido el más mínimo inconveniente. Al llamarles para concretar los detalles, el agente que me atendió por teléfono me comentó que en el aeropuerto McCarran de Las Vegas ellos trabajaban con las compañías Dollar y Alamo. Y dado que con los primeros sí que había tenido un par de nefastas experiencias en el pasado, le solicité un vehículo de Alamo, de tamaño medio y con política de combustible de lleno a lleno. No me puso ningún problema. Me dio el presupuesto, y como posteriormente encontré otro algo más bajo, se lo hice saber y me hicieron un descuento del 10%.

Así que al final alquilamos un compacto -Nissan Versa o similar- para 24 días y pagamos por él 628 euros.



Seguro de Viaje

El seguro lo contratamos con Columbus Direct inmediatamente después de reservar y abonar los vuelos. Elegimos la cobertura “Súper” porque ascendía a 7’5 millones de $ en gastos médicos y de hospitalización, lo cual, tratándose del carísimo sistema sanitario estadounidense, nos daba cierta tranquilidad. Utilizando el código de descuento BCN (10%), el precio final del seguro fue de 183 euros para los dos.



Helicóptero en el Grand Canyon

Nos apetecía muchísimo poder sobrevolar el Grand Canyon en helicóptero, así que a través de la página web de Papillon, compañía ampliamente recomendada en el foro, reservamos dos plazas para hacer, desde Tusayan (South Rim), el recorrido denominado “Excursión en North Canyon”. Aprovechamos el código de descuento Welcome123 (10%) y el precio total para los dos fue de 303 $ (unos 233 euros al cambio). Desconozco si este código sigue teniendo validez o no. Si es así, hay que asegurarse de que la W de Welcome vaya escrita en mayúscula, porque si no, la web no lo reconoce.



Excursión en Antelope Canyon

Hay varias compañías en Page que ofrecen la excursión al Antelope Canyon, todas ellas regentadas por los Indios Navajos y con precios similares. En principio, nos daba igual ir al Upper que al Lower, pero en lo que sí estábamos muy interesados era en el horario de mediodía (de 11:30 a 13:00), porque habíamos leído que durante esas horas la luz del sol de verano incide de modo vertical sobre el cañón y la espectacularidad del lugar alcanza así valores máximos. En torno a mediados de marzo, me informé a través de la página web de Antelope Canyon Tours acerca de la posibilidad de hacer la excursión al Upper el día 16 de julio y con el referido horario “estrella”. Me contestaron que todavía había disponibilidad de plazas, así que dejé lista la reserva para esa fecha. El precio fue de 92 $ para los dos (unos 69 euros).



Excursión en barco al Rainbow Bridge

Como el 17 de julio todavía teníamos previsto seguir por la zona del Lago Powell, habíamos reservado para ese día una excursión en barco de cinco horas hasta el Rainbow Bridge, uno de los puentes naturales de piedra más grandes del mundo. Nos había costado, para los dos, 233 $ a abonar allí mismo en el momento del embarque. Sin embargo, y como explicaré más adelante, la excursión se anuló y en compensación por ello nos ofrecieron la posibilidad de hacer otra, más corta, pero de modo totalmente gratuito.



Pase anual para acceder a los Parques Nacionales

Este pase, denominado America The Beautiful, cuesta 80 $, pero tiene espacio para dos firmas, con lo cual puede ser utilizado por dos viajeros diferentes durante un período de doce meses. En el foro hay una sección dedicada al “mercadillo” y dentro de la misma, uno de los hilos más activos es precisamente el de Venta e Intercambio del Pase para los Parques Nacionales USA. A través de este hilo pude ponerme en contacto con un forero que ya había utilizado este pase unos meses antes y nos lo vendió por 30 euros.



Boda en Las Vegas

Queríamos una ceremonia sencilla y sobria, nada glamourosa, sin Elvis ni disfraces de ningún tipo. Sonriente Antes del viaje busqué información en las páginas webs de diferentes Chapels y tras algunas dudas iniciales nos acabamos inclinando por reservar día y hora en A Las Vegas Wedding Chapel, porque de entre todas las que incluían la opción de que el ministro celebrase la boda en español, ésta era la que mejores precios ofertaba. El importe final ascendió a 190 $, unos 143 euros al cambio, pero en esa cantidad estaba incluido el servicio express para la entrega de dos copias del certificado de matrimonio el mismo día de la celebración, con lo que nos ahorrábamos la primera de las gestiones a realizar con posterioridad, una vez de vuelta en casa. A estos 190 $ hay que añadir los 60 $ -en torno a 45 euros- que cuesta la Licencia Matrimonial, y que deben de ser abonados previamente en las Oficinas del Condado de Clark. Esta licencia es un documento imprescindible sin el cual ningún ministro acreditado podrá llevar a cabo la ceremonia.



Disculpas y Agradecimientos

No me gustaría comenzar el relato de las diferentes etapas de nuestro recorrido americano sin pedirles disculpas anticipadas a los lectores de este diario de viaje por la discreta calidad y definición de las imágenes de video incluidas en el mismo. La videocámara que llevamos no demostró ser gran cosa y grababa con menos nitidez de la esperada, fundamentalmente en condiciones de baja iluminación. Qué lástima de tecnología. Trist

También querría mostrar mi agradecimiento a todos los miembros de Los Viajeros que de un modo u otro me han ayudado a organizar y planificar este road trip de la mejor forma posible. Sin la ingente cantidad de información que he podido ir obteniendo a través de los diversos hilos del Foro, en especial los dedicados a la Costa Oeste de USA, y de los más de cien (sí, cien) diarios de viajes que me he leído a lo largo de siete u ocho meses, nuestra aventura en estos grandiosos parques nacionales estadounidenses no habría sido ni mucho menos la misma, y no tengo la más mínima duda de que nos hubiese resultado muy complicado poder llegar a disfrutar tanto como finalmente lo hemos hecho.

Lo dicho, muchísimas gracias a tod@s, compañer@s. Aplauso










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Ver Etapa: Introducción



Etapa: Viernes 5 de Julio: Santiago de Compostela – Madrid (Barajas)  -  Localización:  USA USA
Fecha creación: 02/01/2014 13:51  
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A media tarde llegamos María y yo al aeropuerto de Lavacolla, en Santiago de Compostela. Teníamos tiempo de sobra hasta la hora del embarque, así que tranquilamente nos fuimos a facturar las maletas en los mostradores correspondientes. Como el check-in online en Iberia Express sólo se puede efectuar dentro de las 24 horas previas al vuelo, yo había intentado ponerme a ello el día anterior, pero la página web de la compañía daba algún tipo de fallo que no permitía realizar la facturación del equipaje de bodega. Llamé al 902 de atención al cliente y ahí me confirmaron que, en efecto, se trataba de un error en el sistema, pero que imprimiese las tarjetas de embarque –lo cual sí se podía hacer- y que del resto no me preocupara, porque en el mismo aeropuerto tendría la posibilidad de hacer la facturación del equipaje sin mayores contratiempos. Todo correcto, pues, salvo por el pequeño detalle de que la tarifa online -15 euros por maleta-, se multiplicaba por dos si el equipaje se facturaba directamente en el aeropuerto. Así que, claro, yo les pedí que me explicasen por qué extraño motivo debería de abonar yo esa diferencia si la causa última del problema era un mal funcionamiento de su web. Y la contestación que me dieron comenzó a sonarme ya a puro recochineo: “bueno, usted coménteles su caso en el mostrador de Lavacolla, y ya le explicarán allí lo que se puede hacer…”

Y así fue. Yo les comenté mi caso y las azafatas de tierra me explicaron lo que se podía hacer: nada. O, en otras palabras: “posiblemente tenga usted razón, caballero, pero si quiere facturar su equipaje no le queda otra opción que pagar el doble por cada maleta y luego, si ése es su deseo, puede poner una reclamación a través del espacio habilitado para ello en la misma página web”. Ni que decir tiene que en ese preciso instante me prometí a mí mismo que llevaría la reclamación hasta sus últimas consecuencias, y no por los 30 euros que me habían chorizado, claro está, sino sobre todo por esa desagradable sensación que se le queda a uno cuando tiene la certeza de que le acaban de tomar el pelo.

La salida del vuelo, prevista para las 21 horas, se adelantó un poco, de tal modo que pudimos llegar a nuestro hotel de Barajas -Tryp Diana- con margen suficiente para hacer el check-in y bajar a cenar algo a una hora todavía razonable. Ya de regreso a la habitación no tenía demasiado sueño, así que aproveché para conectarme a Internet y cumplimentar la dichosa reclamación a Iberia.

Me contestaron semanas después, comunicándome que reconocían el error y que me abonarían la diferencia una vez que les enviara el ticket de pago, pero todavía me tocó esperar por el reembolso unos cuantos meses más. Durante todo ese tiempo, cada vez que entraba a consultar la web de Iberia por si hubiera novedades al respecto, me encontraba inexorablemente con el mismo mensaje:


A comienzos del otoño me devolvieron el dinero. Ojos que se mueven











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Ver Etapa: Viernes 5 de Julio: Santiago de Compostela – Madrid (Barajas)



Etapa: Sábado Día 6 de Julio: Madrid (Barajas) – Dallas - Las Vegas  -  Localización:  USA USA
Fecha creación: 02/01/2014 14:04  
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No dormimos demasiado. Supongo que los nervios y la tensión ante la inminencia de un viaje tan deseado tuvieron algo que ver en ello. Bajamos muy tempranito a desayunar al buffet del hotel -correcto a secas- y a continuación volvimos a la habitación para terminar de arreglarnos con calma, entrar en internet a echarle un último vistazo a los pronósticos del tiempo en la zona de Las Vegas y recoger todas las cosas antes de salir. El check out fue rápido, y en seguida pudimos hacer uso del servicio de transfer gratuito al aeropuerto que el hotel ofrecía a sus clientes.

Ya en la Terminal 4 de Barajas, facturamos las maletas en los mostradores de American Airlines, respondimos a las preceptivas preguntas de seguridad de la empleada de la compañía -preceptivas y un tanto absurdas, habría que añadir-, hicimos las llamadas de última hora para despedirnos de amigos y familiares y a continuación fuimos hacia la zona próxima a nuestra puerta de embarque a hacer tiempo hasta la hora de subir al avión. El vuelo debía de ir lleno hasta los topes, porque durante un buen rato una azafata de AA estuvo por allí ofreciendo alojamiento gratuito en hotel de 5 estrellas y 800 $ en cheques de vuelo a cualquier persona a la que no le importase viajar al día siguiente. Cosas del overbooking.

Despegamos a la hora prevista. El avión, un Boeing 777, no estaba nada mal. Tenía pantallas individuales, lo cual es de agradecer en un vuelo transoceánico, y las comidas a bordo las encontramos más que aceptables. Al abandonar la península, pasamos justo por encima de las Rías Baixas y las Islas Cíes, que lucían espectaculares al sol. Y a continuación intentamos que las largas horas sobrevolando el mar transcurriesen del mejor modo posible: María leyendo y yo escuchando rock progresivo. La llegada a los Estados Unidos se produjo por la zona de Long Island. Vimos los rascacielos de Manhattan desde 11000 metros de altura, y al sobrevolar Ohio, aparecieron unas impresionantes nubes inmensas que llamaban la atención por su aspecto un tanto fantasmagórico –luego leí que había habido graves inundaciones en ese estado-.

El cielo se volvió a abrir a la altura de la ciudad de San Luis, justo a tiempo para permitirnos contemplar el punto donde el Río Missouri desemboca en el Mississippi. Una imagen ciertamente bonita. La llegada a Dallas -Forth Worth- tampoco desmerece, porque el avión efectúa el descenso por encima de un par de lagos bastante curiosos -el Eagle Mountain y el Worth-.

Presumíamos que la escala en este aeropuerto podía ser movidita. Como ya expliqué en la introducción del diario, el tiempo de tránsito previsto de 3 y horas y media se había reducido a tan solo 1 hora y 45 minutos a causa de un adelanto de casi 2 horas en nuestro segundo vuelo Dallas-Las Vegas, cuestión de la que AA me había advertido por e-mail pocas semanas después de haber efectuado la compra de los billetes. De tal modo que, apenas hubimos puesto el primer pie en el finger, y sospechando que íbamos a andar muy justitos de tiempo, comenzamos una disparatada carrera por los kilométricos pasillos de la gigantesca terminal. Al salir del avión vimos unos cartelitos de colores indicando la existencia de una “conexión express”, que ofrecía la posibilidad de evitar las largas colas en los controles. Como imaginábamos que nosotros, al tener una escala tan reducida, tendríamos derecho a ella, les preguntamos a unos empleados de la compañía, enseñando nuestras tarjetas de embarque con la hora de salida del segundo vuelo, pero nos dijeron que debíamos de seguir hasta el primer control y volver a preguntar allí…

Y eso hicimos. El primer control que nos encontramos fue el de inmigración y pasaportes y no exagero si digo que la cola asustaba con solo mirarla. Parecía no tener fin. Vimos a lo lejos la ventanilla de la conexión express, casi sin gente, y pensamos: “ésta es la nuestra, vamos pallá”. Pero al empezar a enfilar en aquella dirección, un amable funcionario policial del aeropuerto nos detuvo en seco y, señalando hacia la cola interminable, masculló: “go ahead, go ahead”. A nosotros, claro está, nos faltó tiempo para enseñarle la tarjeta de embarque y señalarle en ella la hora prevista para la salida del segundo vuelo, chapurreando en nuestro macarrónico inglés “Flight to Las Vegas, Six Twenty pi em, Flight to Las Vegas, Six Twenty pi em…”. Su respuesta, ya os la podéis imaginar: “go ahead, go ahead”. Pues eso. Que a la cola, oiga.

Después de un rato comprobando cómo la fila avanzaba con una lentitud desesperante y los minutos en el reloj, por contra, iban pasando de un modo desenfrenado, María y yo nos miramos y por un momento perdimos toda esperanza de poder embarcar a tiempo en el vuelo a Las Vegas. Recuerdo haberle comentado:

- Me parece que nos vamos a acordar del aeropuerto de Dallas durante años…

Pero, afortunadamente, cuando empezábamos ya a resignarnos a nuestra suerte, un empleado del aeropuerto apareció de la nada y con grandes voces se dirigió a todos los viajeros que teníamos mayor apremio de tiempo -vuelos con salida anterior a las 18:30- para indicarnos que podíamos saltarnos la espera en la larga fila y ponernos al principio de la misma. Respiramos aliviados. Pasamos los controles de inmigración sin mayores contratiempos, y continuamos nuestra galopada por el aeropuerto, en dirección, esta vez, hacia las cintas de recogida de equipajes.

No tuvimos problemas para encontrar nuestras maletas. Sin embargo, la cola en el control de aduanas que había a continuación era tan larga o más que la que habíamos dejado atrás, así que de nuevo nos entró la consternación y la congoja. Observé que al otro lado del gigantesco recinto volvía a haber una fila de conexión express, mucho más reducida, que permitía pasar el control sin tanta demora. Me acerqué hasta ella, armado de valor, para enseñarles a los policías las tarjetas de embarque con el horario de nuestro vuelo, a ver si en esta ocasión mi cara de desesperación lograba que se apiadaran de nosotros y nos dejasen entrar por allí. Segundo pinchazo en hueso. Regresé a la cola larga, donde me esperaba María con todo el equipaje, y al llegar le dije sin que se me oyera mucho: “go ahead”. Y nos hicimos unas risas.

Por fortuna, en esta ocasión la inmensa y serpenteante hilera avanzaba con bastante más rapidez: en apenas treinta minutos alcanzamos el lugar donde una descomunal policía de más de 120 kilos de peso sujetaba un perro que iba olisqueando bultos a diestra y a siniestra, y posteriormente dejamos atrás asimismo las propias ventanillas de la aduana. Un obstáculo menos.

Después de aquello, nos dirigimos hacia otro amplio pasillo en el que algunos empleados de diversas compañías aéreas mostraban a los viajeros dónde debían dejar su equipaje para ser facturado a continuación en los correspondientes vuelos internos. Localizamos al personal de American Airlines, les enseñamos las tarjetas de embarque del vuelo a Las Vegas y ellos nos indicaron el lugar exacto en el que teníamos que depositar las maletas. Allí las arrimamos, y proseguimos nuestro particular sprint.

Habíamos superado ya un par de enormes colas, pero, por supuesto, todavía nos faltaba la del control del equipaje de mano, con sus bandejitas y demás. Se nos hizo eterna, y eso que no tuvimos que soportar excesivos inconvenientes, al margen del habitual “saque el ordenador de la funda, señor”. Una vez que pasamos el escáner y volvimos a recuperar el contenido de las bandejas, ya sólo nos faltaba dirigirnos a la terminal correspondiente… ¿Sólo?

Un poco antes de aterrizar, las pantallitas individuales del avión nos habían ido informando de cuáles eran las puertas de embarque para cada uno de los vuelos de conexión. Llegábamos a Dallas por la terminal D y, como no podía ser de otra manera, Trist nuestro segundo vuelo salía desde la terminal C, situada en el otro extremo del colosal aeropuerto. Mal asunto éste si uno va con el tiempo justo para completar su enlace. En fin, que nos iba a tocar seguir corriendo por pasillos y escaleras hasta llegar a la parada del Skylink, un tren elevado bastante resultón que une las diferentes terminales de Forth Worth, alejadísimas entre sí:


Cuando el monorraíl nos dejó en la terminal C, todavía nos quedaba pendiente una última carrerita –que a estas alturas de la película, era ya más trote cochinero que otra cosa-, porque, como era de prever, la parada del skylink no estaba precisamente cerca de la puerta de embarque de nuestro vuelo. A ésta llegamos, ya con la lengua fuera y empapados de sudor, apenas unos minutos antes de la hora en la que estaba prevista la salida del vuelo. Por suerte, no habían cerrado aún la puerta y, de hecho, nos dio la sensación de que estaban esperando por nosotros. La empleada latina que nos recogió las tarjetas de embarque, ante nuestros balbuceos explicándole todo lo que nos había sucedido durante la hora y media anterior, nos contestó algo así como: “no se preocupen, que lo han hecho ustedes muy bien”. Pues vale.

Ni que decir tiene que el avión –un Boeing 757- ya estaba lleno hasta los topes. Ocupamos nuestros asientos, en la parte trasera del aparato, y no tardamos en despegar. Llevábamos al lado una señora mayor bastante parlanchina y risueña, que nos fue contando que era de Wisconsin pero vivía en Florida, y que iba a Las Vegas para reunirse allí con su marido que estaba de vacaciones. Y cuando le contamos que nosotros éramos españoles, puso cara de circunstancias, como si no supiese ni de qué demonios le estábamos hablando.

María se pasó la mayor parte de las tres horas del vuelo parloteando con la señora. Yo, después de un rato, me puse mi musiquita y fui entretenido observando el paisaje, hasta que al llegar a la zona de Nuevo México se cubrió el cielo por completo y el avión tuvo que meterse a volar por en medio de las nubes, sin que desde la ventanilla se pudiese ver ya absolutamente nada. Y aquello me llamó mucho la atención, porque yo me imaginaba que en los desiertos estadounidenses, el clima durante los meses de verano sería más bien seco y soleado. Menudo chasco.

Las nubes no desaparecieron hasta la aproximación al aeropuerto McCarran, así que me quedé con las ganas de poder disfrutar con la imagen del Grand Canyon desde el cielo. Eso sí, el descenso hacia Las Vegas resultó ser algo espectacular, porque toda la zona del Lago Mead, Valley of Fire y alrededores lucía maravillosa al atardecer. Tampoco tuvo desperdicio el aterrizaje en sí mismo, ya que el avión hizo la entrada en la ciudad desde el Noreste, y como nuestros asientos estaban en la parte derecha de la nave, pudimos recrearnos con la contemplación de toda la línea de hoteles, desde el Stratosphere hasta algunos de los más conocidos del Strip -Venetian, Paris, New York, MGM, Luxor…-


Tema musical: "Adagio for Strings op. 11"
(SAMUEL BARBER, BERGEN PHILHARMONIC ORCHESTRA)



Fue una verdadera gozada poder bajar del avión sin los agobios ni las prisas de Dallas… Aquí ya no teníamos la necesidad de apretar el paso para llegar de los primeros a tal o cual control, así que nos tomamos con cierta calma el recorrido hasta la sala de recogida de equipajes, y pudimos incluso dedicar un ratito a curiosear por entre las enormes filas de maquinas tragaperras, que venían a ser algo así como la señal inequívoca de que al fin habíamos llegado a Las Vegas. Uno de los aeropuertos más peculiares que hayamos visto nunca, sin duda alguna Sonriente

Nuestras maletas aparecieron muy pronto por la cinta y, ya con ellas en nuestro poder, nos encaminamos hacia la salida, en dirección a las paradas de los shuttles que comunican McCarran con la terminal de recogida de los coches de alquiler, situada a varias millas del aeropuerto. Se abrieron las puertas automáticas, pusimos el primer pie en la calle y de repente… ¡¡el calor!!... Abandonar la protección del aire acondicionado y sentir una espantosa bofetada de fuego ardiente en mitad de la cara fue todo uno. La gente que me conoce suele asombrarse de lo bien que tolero las altas temperaturas y, de hecho, hay algunos lugares muy calurosos en los que me he llegado a encontrar razonablemente a gusto, pero tengo que reconocer que jamás de los jamases había experimentado nada siquiera parecido a esto. El viento movía aire tan caliente que al respirar parecía que los pulmones se abrasasen…

Después de caminar unos cuantos pasos, nos volvimos a detener y, sentados sobre las maletas, dejamos que transcurriesen algunos minutos antes de continuar, porque sentíamos la necesidad de que nuestros organismos se fuesen acostumbrando poco a poco a aquel infierno:

- María, de aquí no salimos vivos –dije yo-.

Y ella, que es bastante guasona, me miró así como de medio lao y me respondió arrancándose por la Pantoja de Puerto Rico:

- Me se evapora el almaaaaa, me se evaporaaaaa…

En fin. Al rato nos subimos al bus que nos llevó hasta la imponente terminal de Rental Car en Gillespie Street, al sur del aeropuerto, y una vez allí nos dirigimos a la oficina de Alamo, en la esquina izquierda del enorme lobby de la entrada. Preguntamos si había alguien que nos pudiese atender en español y en pocos segundos teníamos con nosotros a un empleado hispanohablante, de acento chileno y trato muy amable. Le enseñamos el voucher de Rentalcars.com que llevábamos desde España, nos ayudó posteriormente a cubrir todo el papeleo, y sólo nos hizo un breve comentario acerca de la conveniencia de contratar el seguro Road Safe, ante lo cual respondimos que no nos interesaba y ya no insistió más.

Desde allí subimos al parking donde las diferentes compañías tienen aparcadas sus flotas de vehículos y una empleada de Alamo nos indicó cual era la fila de coches compactos -Nissan Versa o similar- entre los que podríamos elegir. El calor dentro de aquel aparcamiento yo creo que debía de rondar los cincuenta y tantos grados centígrados, y nos estábamos achicharrando vivos. Por eso, tan solo fuimos capaces de dedicarle apenas un ratito a la búsqueda del compacto ideal para nuestro viaje. Le echamos un rápido vistazo a maleteros, ruedas y aspectos generales de unos u otros vehículos y, sudando como pollos y medio mareados, nos decantamos por un Hyundai Accent blanco, de línea bastante deportiva y amplio maletero. Cargamos el equipaje, pusimos el aire acondicionado a todo trapo, di un par de vueltas por el parking para ir acostumbrándome al cambio automático y, ya en plena anochecida, salimos finalmente de aquel lugar, acordándonos, eso sí, de la familia política de todos aquellos que aseguraban que en Las Vegas el calor es muy seco y se suda poco. Mr. Green

Tras algunos problemillas iniciales, de escasa importancia, con el GPS -un TomTom para el que antes de salir habíamos comprado los mapas de USA a través de internet por menos de 30 euros-, pudimos llegar sin mayores contratiempos al hotel en el que pasaríamos la primera noche de nuestra estancia en USA, el America’s Best Value Inn. Lo habíamos elegido por un doble motivo: de un lado, su situación, en Tropicana Ave, muy próxima al aeropuerto, ya que previendo que llegaríamos muertos tras el largo vuelo, como así fue, queríamos retirarnos pronto a descansar. De otro, el hecho de que, al ser sábado, los precios en otros hoteles del Strip se elevaban bastante.

El trato dispensado por la recepcionista que nos atendió resultó un tanto desagradable, para qué engañarnos, y la habitación no parecía gran cosa, pero al menos el wifi funcionaba más o menos bien –algo que no sucedería en este mismo hotel semanas más tarde- y las camas eran cómodas, así que sin apenas deshacer las maletas nos acostamos y nos quedamos fritos casi al instante.










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  Últimos comentarios al diario  25 días por los parques nacionales del Oeste de USA: un Road Trip de 10500 kms
Total comentarios 75  Visualizar todos los comentarios

Murglys  Murglys  25/02/2016 01:43   
Hola, Magrat, me alegro de que el diario te haya gustado y haya sido de utilidad para ti Sonriente

Con respecto a esos alojamientos que comentas... el Cedar Lodge y el Bright Angel, muy bien. El de Mexican Hat, bien. Las cabañas del Lake Lodge, básicas, pero muy bien situadas, y eso en Yellowstone es fundamental. El Bryce View Lodge, regularcillo.

Magrat1976  Magrat1976  04/03/2016 17:24   
Comentario sobre la etapa: Introducción
Gracias Murglys por la información! Sonriente

Lecrín  Lecrín  05/11/2017 19:31   
Comentario sobre la etapa: Sábado Día 20 de Julio: Moab - Vernal
Las reflexiones post-viaje sí que sirven, Murglys. De hecho, las encuentro honestas y valiosísimas y eres uno de los causantes de que tenga previsto pasar tres noches en Moab de lo que cada vez me alegro más. Me encanta la naturalidad de tus vídeos y fotografías ¡Ah! Y el acompañamiento musical. Y qué decir de la frase de María, en un pueblo sencillo, bajo un cielo limpio...Minimum vital Guiño Gracias.

Murglys  Murglys  05/11/2017 21:14   
Gracias a ti, Lecrin Sonriente Ya verás como no te arrepientes de pasar tres noches en Moab. Aquella zona no tiene desperdicio, sobre todo Arches, que es un parque alucinante. Tampoco dejes de ir al Corona Arch, que fue otro de los sitios que se nos quedó en el tintero por falta de tiempo y luego en otros diarios he visto que está genial.

Me alegra mucho que te hayan gustado los videos, las fotos y la música Guiño . Los vídeos, otra cosa no, pero naturalidad, toda la del mundo... de hecho algunas de las imágenes llevan tal tembleque que parece que las hubiese grabado un mono con lombrices Sonriente

Lecrín  Lecrín  05/11/2017 21:20   
Riendo :lol:

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Milo88
Milo88
Indiana Jones
Indiana Jones
Sep 05, 2012
Mensajes: 3406

Fecha: Sab Jun 05, 2021 09:34 pm    Título: Re: Rutas Parques Oeste Usa incluyendo Yellowstone

@Fartaritx: Yo la ruta la veo muy bien estructurada.
Por decir algo, la última noche que planeas en Yellowstone a lo mejor la haría ya en Teton porque lo bonito de Teton es la mañana que es cuando el sol da de frente a las montañas.
Y a lo mejor la segunda noche de Springdale la cambiaría por Hurricane o St George, que ya has avanzado algo más para el día siguiente. Springdale suele ser bastante caro.
El 14 también podrías pasar por Coral Pink Sand Dunes SP antes de entrar en Zion NP
fartaritx
Fartaritx
Silver Traveller
Silver Traveller
Feb 23, 2020
Mensajes: 11

Fecha: Dom Jun 06, 2021 04:09 pm    Título: Re: Rutas Parques Oeste Usa incluyendo Yellowstone

Hola Milo88 muchas grx por compartir tu opinión , me has ayudado mucho con tus comentarios. 1º No recuerdo en que comentario tuyo me aconsejaste hacer un cambio de ruta al bajar de Yellowstone, y cambiar mi ruta principal de dormir en Green River para empezar por la zona de Moab, para cambiarla y dirijirnos a Beaver(la cual nos permitirá hacer una lavadorada:ag:), para empezar por Bryce Canyon, de este modo pude insertar las escenicas 24-12,las cuales no veia forma de meterlas en mi ruta. 2ª En Yellowstone tenemos preparado un itinerario de 4 dias para ver el parque (del cual tenemos 5...  Leer más ...
julita84
Julita84
Silver Traveller
Silver Traveller
Ago 20, 2013
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Fecha: Mie Jun 09, 2021 03:32 pm    Título: Re: Rutas Parques Oeste Usa incluyendo Yellowstone

Pues esto es nuestra ruta mas o menos finalizada, lo que era para marzo , asi que como tenemos en sept mas horas de sol, alomejor cambiaremos algo. 26 agosto: Palma/Nueva York 27 al 6 sept: Nueva york 6/7/8: Los angeles 8:Oatman/Kingman/Seligman/Williams. Dormir en williams 9:grand canyon 10: Grand canyon 11: Monument valey 12: monument valey/ Fores gump point/ Kanab 13: ir a probar suerte en The wave/Antylope Canyon/Horseshoe bend/Kanab 14; the wave??/Bryce Canyon 15: Bryce canyon treking/ Dormir en las vegas 16:Las vegas 17: Las vegas 18: death Valley/ hacer algo de ruta...  Leer más ...
fartaritx
Fartaritx
Silver Traveller
Silver Traveller
Feb 23, 2020
Mensajes: 11

Fecha: Jue Jun 10, 2021 08:41 am    Título: Re: Rutas Parques Oeste Usa incluyendo Yellowstone

Hola Julita84
En cuanto a lo de Sequoias N.P. no puedo ser imparcial, estuvimos en 2019, todo nevado en el mes de mayo, había restricciones por la nieve y aún asín no dudariamos en volver, es una auténtica pasada, eso sí, solo el tramo Las Vegas-Death Valley-Bakersfield son más de 600km, siendo realista, yo subiría por Thioga Pass, aunque ese tramo nosotros no lo conocemos, seguro que algún forero te recomendará mejor(la mayoría seguro han ido por Thioga), ahh, y sin dudarlo pondría Yellowstone, aunque eso significará ajustar un poco la ruta.
julita84
Julita84
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Silver Traveller
Ago 20, 2013
Mensajes: 11

Fecha: Vie Jun 11, 2021 10:10 am    Título: Re: Rutas Parques Oeste Usa incluyendo Yellowstone

A mi me apetecia muchisimo ir en abril por ver yosemite y sequoia nevado, pero...
muchas gracias!
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