Hoy tocaba el viaje de vuelta.
Bajamos a la zona de taxis del hotel y allí un portero nos dijo que podíamos coger un shuttle que salía en breve para el aeropuerto. Como nos salía muy parecido a coger un taxi, nos subimos y llegamos enseguida. La espera en el aeropuerto de las Vegas no se hizo nada pesado, viendo cómo la gente aprovechaba los últimos minutos para seguir jugando... y los que llegaban aprovechaban para jugarse sus primeros dólares.
Hacíamos escala en Philadelphia. El vuelo interno fue bastante cómodo, y pudimos dormir un buen rato. Además, el día estaba tan despejado que se veía fenomenal por donde estábamos pasando, y si no estoy equivocado, volamos sobre la presa Hoover y sobre el Gran Cañón, así que me animé a hacer algunas fotos:


En Philadelphia no tuvimos que coger las maletas, pues ya estaban facturadas directamente hasta Madrid. En este aeropuerto estuvimos muy poco tiempo, y de hecho no nos dio tiempo a comer, así que compramos unas chocolatinas y una botella de agua, y con lo que teníamos del viaje fuimos tirando.
En este vuelo teníamos pantalla individual, así que aprovechamos para ver... 3 películas! Leer un rato, intentar dormir un poco... y en España. Recogimos las maletas y a Moncloa para coger un autobús de vuelta a León. Fin de un viaje inolvidable.