Tras el “estupendo “ desayuno del Etap, nos fuimos a conocer los pueblos típicos de Alsacia.
Primero visitamos Riquewihr.
Sé que es un tópico pero es un pueblo de cuento. Casas de colores perfectamente conservadas,fuentes decoradas, balcones con flores,tiendas de jabones, pastelerías y mucho vino, pues Alsacia es productora de Riesling y sus valles están llenos de viñedos.
En este pueblo hay una tienda de Navidad de dos plantas que no debéis dejar de visitar.
A 5 km está Ribeauvillé, otro pueblo muy bonito si bien nos gustó mas el primero. Paseamos por sus calles y nos comimos una quiche en uno de sus establecimientos.
Nos fuimos a pasar la tarde a Colmar. Nada más llegar a ésta ciudad el viajero sufre una desorientación transitoria al encontrarse a la entrada una réplica de la Estatua de la Libertad,mas tarde descubrimos que el creador de la auténtica , la de NY, había nacido en Colmar.
Visitamos el barrio de la Pequeña Venecia, que a mi me recordó más a Brujas que a Venecia.
Entramos en varias iglesias y también visitamos la catedral.
Esa noche la pasamos en el hotel A La Ville de Lyon, un lugar fantástico y muy acogedor.
Tras instalarnos bajamos a la piscina cubierta del hotel que esa tarde noche teníamos para nosotros solos, hicimos unos cuantos largos, luego un buen jacuzzi y acabamos tan cansados que decidimos cenar en la habitación.
