Para planificar nuestro habitual viaje de verano, este año tuvimos más dificultades porque los sitios que nos apetecían ver, ya los hemos visto (bueno me falta Argentina, pero estamos en crisis), así que decidimos darnos una vuelta por Centroeuropa ya que de Praga nos habían hablado muy bien, Berlín me apetecía a mí y Viena a mi mujer desde el día que nos conocimos.
Así que decidimos hacer un combinado de estas tres ciudades y la verdad, nos encantó, ya iremos contando, pero Viena es una pasada.
Siempre vamos nosotros dos y otra pareja de amigos, así que el día 23 de julio de 2011 estábamos los cuatro en Barcelona con destino Viena. Salimos a las a las 9.40 de la mañana y a las 12 ya estábamos en Viena. Al llegar al aeropuerto compramos la Viena Card (72 horas gratis todos los transportes y descuentos en museos), que cuesta 18,50 € por persona. La tickas el primer día y ya está, no hay tornos ni revisores en las estaciones ni de tren, ni de metro, ni tranvías, ni autobuses. Subes y bajas cuantas veces quieras sin que nadie te pida nada. Eso sí todo el mundo compra su billete. De la misma estación cogimos el metro hasta nuestro hotel, el NH Atterseehaus Suites. El hotel es muy recomendable, está en Mariahilfer Strasse (calle comercial de Viena). Tiene la parada de metro de Zieglergasse en la puerta (literal) y si quieres dar un paseo en 10 minutos estas en el palacio de Hofburg. Habitaciones grandes con salón y cocina. Nos gustó mucho a los cuatro, de hecho alguna noche cenamos en el salón de la habitación.
Llegamos al hotel, nos instalamos y nos fuimos a comer a una pizzería que estaba al lado del hotel. La primera sorpresa al salir del metro fue el ¡¡¡frío que hacía!!! y nosotros con nuestras bermuditas de España y sólo una muda de abrigo, así que de compras al día siguiente porque el frío y la lluvia no nos abandonarían en todo el viaje. Después de comer, nos fuimos directo a pasear por Ringstrasse (avenida del anillo) que rodea el centro de Viena de manera circular observando los lugares más característicos. Una cosa curiosa es que en ningún sitio pone que es Ringstasse (por lo menos nosotros no lo vimos) porque va cambiando de nombre. Nosotros empezamos a recorrerla por el edificio de la
Bolsa (Wiener Börse), posteriormente llegamos a Roosveltplatz donde se encuentra la
Iglesia Votiva que estaba en reformas, pero eso sí ponen un mural que da el pego.
La Universidad de Viena está en frente de la Iglesia y el
Teatro Imperial de la Corte (Burgtheatrer) al lado. Enfrente del Burgtheatrer se encuentra el
Ayuntamiento (Rathaus) que es imponente en una amplia plaza entre medio de jardines. Estaba lleno de puestos de comida y había una especie de feria. Así que decidimos degustar nuestra primera pinta de cerveza sentados en una terracita de la plaza. Por cierto tanto el Burgtheatrer como el Ayuntamiento son dos edificios impresionantes, chulísimos y está todo limpio y súper bien conservado.
Después de descansar un poco seguimos caminando por la Ringstrasse en dirección al Parlamento de Austria, otro edificio impresionante con una estatua en una fuente en la puerta. Como estábamos ya un poco cansados porque nos habíamos levantado muy temprano y habíamos caminado bastante, vimos el palacio de justicia que está al lado del parlamento y nos volvimos al hotel.
Luego sesión de spa en el hotel y a cenar en el McDonald’s de enfrente del hotel