25 de Enero de 2012
Nos levantamos el miércoles con mucha ilusión, en unas horas íbamos a estar en Londres, pero también con algo de nervios. Algunos ya sabréis que en los últimos años no hemos recurrido nada al avión en nuestros viajes, y esta vez volvíamos a coger uno después de algunos años y lo hacíamos ni más ni menos que con Ryanair, compañía con la que jamás habíamos volado. Los días previos al vuelo me dediqué a leer los diferentes hilos que hay en el foro sobre Ryanair y las experiencias de la gente con esta compañía y debo de decir que iba algo asustada pensando en lo que me iba a encontrar al llegar al aeropuerto.
Nuestro vuelo salía de Zaragoza a las 13,25 y llegaba a Londres a las 14,30 h (hora local). Llegamos al aeropuerto de Zaragoza con casi dos horas de antelación (demasiado si como en nuestro caso no vais a facturar equipaje) y dejamos el coche en el parking del propio aeropuerto. El vuelo fue perfecto, no tuvimos ningún problema con el equipaje de mano (llevábamos todo dentro de las medidas reglamentarias), embarcamos pronto y conseguí sentarme en la ventanilla (me encantá mirar por la ventana durante el vuelo), salimos puntuales y llegamos también en hora. El vuelo se nos hizo cortísimo, es verdad que el espacio en los asientos es reducido pero nada que no se pueda soportar en un par de horas de vuelo.
Durante el vuelo compramos los billetes del Stansted Express (ida y vuelta) por 26 libras cada uno ya que sabíamos que en la propia estación serían algo más caros, y además los aprovecharíamos durante todo el viaje para utilizar los 2x1.
Cuando llegamos a Stanted lo primero que hicimos fue comer allí mismo y después de reponer fuerzas nos dirigimos a la estación del tren, situada en el nivel inferior del aeropuerto. Los trenes del Stansted Express pasan con una frecuencia de 15 minutos y el trayecto hasta Liverpool Street dura unos 45 minutos. Una vez en Liverpool Street cogimos el metro (línea amarilla, la circular) hasta Victoria Station. Nueve paradas después estábamos en Victoria.
Nos instalamos en el hotel y cuando decidimos empezar a conocer la capital inglesa había anochecido ya. El tema del horario limita mucho las visitas y los itinerarios. En esta época anochecía a las 16,30 h, y además, la hora de cierre de la mayoría de los monumentos es muy temprana con lo cual conviene madrugar bastante para aprovechar las horas de luz.
Nuestro vuelo salía de Zaragoza a las 13,25 y llegaba a Londres a las 14,30 h (hora local). Llegamos al aeropuerto de Zaragoza con casi dos horas de antelación (demasiado si como en nuestro caso no vais a facturar equipaje) y dejamos el coche en el parking del propio aeropuerto. El vuelo fue perfecto, no tuvimos ningún problema con el equipaje de mano (llevábamos todo dentro de las medidas reglamentarias), embarcamos pronto y conseguí sentarme en la ventanilla (me encantá mirar por la ventana durante el vuelo), salimos puntuales y llegamos también en hora. El vuelo se nos hizo cortísimo, es verdad que el espacio en los asientos es reducido pero nada que no se pueda soportar en un par de horas de vuelo.
Durante el vuelo compramos los billetes del Stansted Express (ida y vuelta) por 26 libras cada uno ya que sabíamos que en la propia estación serían algo más caros, y además los aprovecharíamos durante todo el viaje para utilizar los 2x1.
Cuando llegamos a Stanted lo primero que hicimos fue comer allí mismo y después de reponer fuerzas nos dirigimos a la estación del tren, situada en el nivel inferior del aeropuerto. Los trenes del Stansted Express pasan con una frecuencia de 15 minutos y el trayecto hasta Liverpool Street dura unos 45 minutos. Una vez en Liverpool Street cogimos el metro (línea amarilla, la circular) hasta Victoria Station. Nueve paradas después estábamos en Victoria.
Nos instalamos en el hotel y cuando decidimos empezar a conocer la capital inglesa había anochecido ya. El tema del horario limita mucho las visitas y los itinerarios. En esta época anochecía a las 16,30 h, y además, la hora de cierre de la mayoría de los monumentos es muy temprana con lo cual conviene madrugar bastante para aprovechar las horas de luz.
Para esta primera tarde no había preparado ninguna ruta porque no confiaba mucho en que nos sobrase mucho tiempo para realizarla, así que la idea que teníamos era dar un paseo por la zona del Palacio de Westminster para verla iluminada. Fuimos andando desde el hotel, y en un paseo de unos veinte minutos llegamos al Big Ben, precioso verlo de noche iluminado!
Hicimos montones de fotos, cruzamos hacia la otra orilla del Támesis para tener una mejor perspectiva del Parlamento y fotografiamos el London Eye también iluminado.
Hicimos montones de fotos, cruzamos hacia la otra orilla del Támesis para tener una mejor perspectiva del Parlamento y fotografiamos el London Eye también iluminado.


Londres de noche: El Parlamento y el London Eye iluminados
La verdad es que la zona es preciosa a estas horas y merece la pena intentar dar un paseo junto a la orilla del río viendo Londres de noche. Al día siguiente volveríamos a conocer toda la zona de Westminster, pero esta vez ya de día, con más tiempo, y más en profundidad. Después cenamos algo en el McDonalds que hay junto al London Eye y volvimos al hotel con mucho frío.

Por fin estábamos en Londres, y aún nos quedaba todo por ver…