Salida desde Santiago, llegada a un Londres nevado… Tower Bridge, London Dungeon, Canary Wharf.
Salimos desde el aeropuerto de Santiago de Compostela en un vuelo directo de Ryanair a Stansted. El vuelo muy bien, sin complicaciones. Fue impresionante acercarse volando a Londres y ver todo blanco…estaba todo nevado! Me hizo especial ilusión, ya que yo nunca antes había visto tanta nieve junta (aquí, en Santiago, alguna vez tiene nevado, pero cosa ligerita…). Al llegar, pasamos el control de pasaportes, y ahí nos dimos cuenta de nuestro error: pensamos que el aeropuerto de Stansted sería pequeñito, ya que según teníamos entendido, solo volaban a él compañías de bajo coste, especialmente Ryanair y Easyjet…pues no, es bastante grande, y nos llevó un tiempo llegar hasta la parada del Easybus, tiempo con el que no contábamos, y tampoco contábamos con tener que pasar el control de pasaportes, ya que en anteriores viajes no había que hacerlo, pero bueno… total, que perdimos nuestro Easybus. Suerte que salen cada 20 minutos, y quedaron 2 asientos libres para nosotros en el siguiente al nuestro, así que subimos y pusimos rumbo a Baker Street. El Easybus nos paró justo delante del Sherlock Holmes Museum, y de ahí pusimos el GPS del móvil (que por cierto, nos resultó muy útil, ya que no teníamos un plano o mapa de Londres…) para ir a Marylebone Rail Station, donde lo primero que hicimos fue comprar las Travelcards, coger planos del metro (indispensables!) y preguntar en información qué líneas teníamos que coger para llegar a nuestro hotel, muy amablemente nos contestaron los chicos de información, y en un breve ratito, estábamos viendo desde el DLR nuestro hotel, el Holiday Inn Express London Limehouse. Al llegar nos dio muy buena impresión, en recepción nos explicaron el horario del desayuno y nos dieron nuestra tarjeta-llave, la cual no hay que devolver, del hotel se entra y sale cuando uno quiere. La habitación perfecta, tal cual nos la esperábamos. Comimos unos bocatas que llevábamos preparados, y salimos a investigar Londres, pues eran todavía las 17:00 de la tarde, ya que allí es 1h menos.
Pusimos rumbo a Canary Wharf, porque nos quedaba muy cerca del hotel… Precioso lugar. Nos encantó. Rascacielos enormes, todo iluminado (ya era casi de noche), la gente iba toda de negro, con traje, maletín, iPhones, Tablets, el típico café para llevar…un ambiente muy peculiar. Lo que llama la atención inmediatamente es la mezcla de culturas, allí hay de todo a partes casi iguales, blancos, negros, indios, chinos, japoneses… todos mezclados, y tanto ricos como pobres. Es una pasada, te abre la mente. Me llamó también la atención en este aspecto, que aquí en España solemos ser muy cotillas, y cuando alguien está a tu lado con el portátil o con una tablet o incluso a veces con el móvil, casi no podemos evitar echarle un vistazo, aver qué está haciendo o que está viendo el de al lado, jajajajaj, pues en Londres NO. Cada uno va a lo suyo sin molestar a nadie, (digo molestar porque eso de echar un vistazo es algo que casi todos solemos hacer, pero a todos nos molesta que nos lo hagan,,. somos así) van totalmente metidos en su portátil, móvil, periódico o lo que sea, y al mínimo roce se escucha “sorry”. Muy educados ellos.
Después nos tropezamos casi sin querer con el London Dungeon a la salida de una parada de metro, (no recuerdo el nombre, pero creo que íbamos rumbo a Tower Bridge). Es algo así como una casa del terror en la que a través de distintas miniactuaciones van comentando cosas de la historia de Londres, como el incendio de 1666, Jack el Destripador, y cosas del estilo. Además también tienen algunos “efectos especiales” y sorpresas, por llamarlos de alguna forma, que no os comentaré para no fastidiaros la visita si os apetece ir. En general nos gustó mucho. Como punto negativo tiene el precio (cerca de 25 libras por persona, aunque tiene 2x1 y compensa) y que es toooooodo todito en inglés, no tienen ni una frase por ahí escrita en español. Si no entendéis mucho de inglés igual no os compensa ir, aunque mi pareja no entendía casi nada y se divirtió de todas formas, yo, por el contrario sí que me enteraba de la mayoría de las cosas. Sin duda, volvería, es muy divertido. Por cierto, no tuvimos que esperar cola, fuimos a ultimísima hora y había poca gente ya, así que perfecto.
Después fuimos hasta Tower Bridge… precioso. Todo iluminado, nos encantó. De camino allí pasamos por Monument, aunque no subimos porque según habíamos leído no valía la pena subir los más de 300 escalones porque las vistas no eran espectaculares, y además estaba cerrado.
Más tarde, después de un paseíto por la zona, nos fuimos al hotel, ya que estábamos tremendamente cansados del viaje, y a dormir hasta el día siguiente, que nos esperaban muchas cosas por ver!