Bajo el sol de Putrajaya.... 02-01-11
Tuvimos la posibilidad de levantarnos temprano pero la verdad es que las vacaciones recién comenzaban y el cansancio se empezaba a notar. Desayunos un poco tarde y nos tomamos el monoriel a la estación KL CENTRAL. Desde allí teníamos que tomar otro tren interurbano para viajr a la ciudad de Putrajaya, la nueva sede del Gobierno Malayo que fue construida en los años setenta para descomprimir un poco el crecimiento de Kuala Lumpur. Ha sido construida como "ciudad inteligente" a unos 25 kilómetros al sur de KL y conectadas ambas con un tren de alta velocidad.
La ciudad de Putrajaya es sumamente moderna y rica, repleta de edificios de gobierno, con un diseño muy cuidado, todo es muy ordenado y si uno la visita un día feriado como hoy, casi no hay nadie. Llegamos a la estación de tren que está en las afueras de la ciudad. Desde allí mismo se pueden tomar autobuses al centro de la ciudad. Empezamos a dar vueltas por cada calle de la ciudad... el destino no era lejos, pero recorríamos cada calle. Íbamos casi solos en el autobus, que por cierto era muy nuevo, con mucha tecnología, cámaras que mostraban al chofer a los pasajeros y había algunos plasmas que mostraban imágenes de la televisión local. Nos bajamos a unas cuadras de la mezquita principal, frente a la imponente residencia del sultán.
La Mezquita de Putrajaya es realmente impresionante. Llegamos a la puerta principal luego de caminar un rato. El sol pegaba fuerte... muy fuerte. No había casi nadie en la calle excepto en el área cercana a la mezquita, donde se veían varios buses turísticos y algunos feligreses. Nos tuvimos que poner túnicas para poder entrar y dejar nuestro calzado en la puerta. Cruzamos un enorme patio de marmol resplandeciente y luego pudimos ingresar al templo, después de cruzar por un enorme miranete (torre). La mezquita era bastante diferente a las que había visto el año anterior en El Cairo, dado que no tenía los enormes candelabros colgando y las alfombras oscuras tan típicas de las mezquitas egipcias. Aquí todo era moderno.
El plan de urbanismo de Putrajaya se basa en el concepto de ciudad-jardin alrededor de un lago, cuyas orillas redondeadas albergan diferentes entidades administrativas del gobierno malayo. Esta moderna y tecnológica urbe incorpora elementos tradicionales de la arquitectura mogol, así como de la ornamentación islámica. Destacan el edificio de la Gran Mezquita y la residencia del primer ministro de tejado azulado. Desde allí, las vistas del lago son bellísimas. Además, en sus cercanías se levanta el parque oval de Putra Perdana con sus bosques geométricos, así como la plaza Putra Place.
El calor que hacía en Putrajaya era realmente importante. Desde temprano empezamos a transpirar mucho y no había nada abierto como para tomar algo fresco y descansar. Fuimos a ver el gran Palacio del Sultan y luego otra enorme mezquita (la mezquita de Shilaba) , de color turquesa, en medio del lago, conectaba al resto de la ciudad por un enorme puente. Esta mezquita era todavía mucho más moderna que la anterior, incluso equipada con escaleras mecánicas en su interior y gracias a Alá (dios) un montón de máquinas para comprar aguas y bebidas frescas...
Caminamos mucho para llegar a la mezquita, el sol pegaba fuerte y no había mucha gente alrededor. Era domingo por lo que la mayor parte de las oficinas públicas no estaba funcionando, por lo que la ciudad parecía desierta... Incluso con el calor, las distancias nos parecían cada vez mayores y cada tanto encontrábamos alguna fuente en la calle como para refrescarnos un poco...
Desde el Palacio del Sultán tomamos el autobus de vuelta a la estación de tren y volvimos hacia Kuala Lumpur. Una vez que llegamos a la ciudad fuimos a ver una mezquita antiquísima que está en la zona de KL CENTRAL y un parque de orquídeas. Lo mejor era la vista que había de la moderna ciudad de KL desde el parque... pero estábamos cansados y comenzó a lloviznar por lo que comenzamos la vuelta.
Intentamos comprar tickets de tren para ir a Melaka pero resulta que no hay trenes directos, tendríamos que viajar hacia la ciudad de Tampin y desde allí tomar un bus a Melaka.
Volvimos al hostal con el ritual de ducha, aire acondicionado e internet de todos los días. Luego salimos a comer a la zona central de Bukit Bintang (esta vez, probé unos fideos con frutos de mar, espectacular!!) y se me agotó el último ringgit de los 100 dólares que había cambiado en el aeropuerto al llegar. Esos 100 dólares me habían servido para andar tres días completos, sin privaciones aun!.
Recorrimos luego de cenar algunas de las animadas calles de Bukit Bintang que estaban repletas de restaurantes de comida local. Cangrejos, sapos, calamares colgando de los mostradores... resultaba impactante ver esas rarezas servidas a la mesa pero bueno, ya nos tocaría probarlas... necesitábamos un tiempo de adaptación. Recién habíamos llegado a Asia y todavía nos quedaba mucho por ver y recorrer...
by Pablo
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