5°día:
Luego de desayunar esas ricuras nos despiden con collar de caracoles!! Y a las 10.20 salió nuestro vuelo a Bora Bora. Nos sentamos como corresponde del lado izquierdo del avión para ver las islas.
Vimos Moorea desde el aire, con sus inmensas montañas
En 45 minutos, después de pasar Raiatea, una isla muy grande, sobrevolamos Bora Bora. Esa fue nuestra 3° visión del paraíso! Sin duda que verla emociona. La barrera de coral que la rodea y forma motus con los hoteles y su hilera de bungalows es increíble.

Lo que nos impactó profundamente es el color del agua. Increíble! Turquesa, azul, celeste, azul claro o verde claro o…no sé tendría que haber más palabras que definan esos colores tan intensos.
Allí cada hotel tiene su stand. Nos encaminamos al Sofitel Marara, nos colocaron el collar de flores con un”Ia Oranaaa” como en otras oportunidades. A lo que respondimos: Mauruuru. JaJa!! y en seguida estuvimos en la lancha del hotel rumbo al mismo, ya que el aeropuerto está en un motu, o sea, llagas en avión y sales en lancha. Allí no hay calles ni edificios vecinos, nada, solo mar azul.

Hermosa travesía! Esa laguna con el monte Otemanu imponente! Sacamos fotos con las dos cámaras que llevamos a cuatro manos!!

Gran recibimiento en el muelle con cuerno de caracol y música. Allí estaba la Sra Tania (hablaba español) que nos acompañó al Bar Hurricane frente a la piscina junto a la laguna. Gran panorámica!!! Lindas instalaciones del bar, piscina y restaurante.



Completamos los trámites tomando un rico jugo de bienvenida.
Miramos el programa del restaurante del hotel para esa semana

Como faltaba para que nos den el bungalow, fuimos un rato a Internet para enviar saludos a nuestra familia.
Luego pedimos un taxi en recepción y fuimos a Vaitape, el centro comercial de la isla (2000 xfp ida y vuelta los dos).
Allí nos deja el taxista junto con otra pareja y nos pasaría a buscar en 2 horas.
Fuimos al local que nos habían dicho para comprar una tarjeta de memoria para la cámara, pero no tenía para Sony. Nos explica la vendedora que por la ruta principal a pié hacia la derecha caminando unos 5 minutos había otro lugar de electrónicos más completo.
Nos ponemos en marcha pero cuando pasaron unos 6 minutos de caminata vimos que ya se terminaba todo. Sólo alguna casa cada tanto. Y ahora???
Mi marido se acercó a una lugareña, ésta no entendía nada de inglés, se paró un señor también de allí a escuchar lo que pedíamos y nos explicaba en francés algo así como que nos habíamos pasado del sitio que buscábamos!!!!
Se deshacía en explicaciones y nosotros mucho no entendíamos, entonces nos hace ademán de que nos llevaba en su camioneta y nos insistió! Y bueno, ahí subimos… y dio la vuelta… y a unos 200 metros estaba el sitio de electrónicos, en un local grande pero retirado de la calle principal, que no habíamos visto al pasar.
El señor nos esperó que compráramos y al salir nos quería llevar a dónde quisiéramos! Qué gentil, increíble su atención. Aquí, ni loco uno subiría a cualquier auto de cualquiera!!!! Fue algo insólito. Además quedó él agradecido por conocernos y sernos útil!!!!!!!
Realmente los polinesios nos resultaron increíbles personas y como ven no sólo en el hotel nos atendían de maravillas!!!
De vuelta caminando vimos un mercado y compramos galletitas (de Francia, Australia, Suiza, muy buenas!!) y bebidas. Todavía hoy las saboreamos recordando ese día. Almorzamos una pizza exquisita en un lugar llamado Aloe-café, muy recomendable. Pizza (1.300 xfp) y 2 agua mineral (900 xfp) .
Enfrente vimos una bonita iglesia.


Al lado compramos en un negocio algunos recuerdos y nos volvimos con el taxista.
Nos acompañaron al bungalow donde nos esperaban las valijas. Este era más pequeño que el de Moorea, pero igualmente cómodo. (este hotel es de 4 estrellas, el de Moores de 5)


Estaba prácticamente sobre el agua, nos separaban algunas plantas con flores perfumadas, creo que de tiare. Los senderos y jardines muy cuidados tanto como la recepción y demás instalaciones.

Esto nos sorprendió para bien porque teníamos dudas por los comentarios negativos sobre este hotel en alguna página de Internet, pero tal vez estén mejorando el mantenimiento y demás.
Sabíamos que eran unas instalaciones que quedaron deshabitadas después de que Dino de Laurentis filmó la película Hurricane y que Sofitel compró para refaccionar y construir nuevos bungalows.
De hecho vimos los OverWater desde fuera, que quedan en otro sector y esos sí están con falta de pintura.
Pero debo destacar que siempre tuvimos buen servicio de habitación, hasta nos daban por cada día 2 botellitas de agua (para café o té, o tener en la heladerita de la habitación) y un plato de masas secas.
Lo que en ningún momento vimos fueron lagartijas u otro bicho en las instalaciones, tal vez por la época seca, pues no llovió ningún día. Los mosquitos tampoco nos molestaron, eso que cenamos siempre al aire libre y hay cerca mucha vegetación.
Bueno, ahí nomás nos fuimos al agua!!! Qué vista hermosa, el muelle, el motu enfrente (Sofitel Motu)


Pedimos el equipo de snorkel y nos pusimos a buscar peces de colores, cerca del muelle, hay cientos. Divino!!
La montaña hace que la sombra llegue a la playa a las 4 de la tarde, pero para nosotros eso no era problema. No nos gusta ya tanto el bronceado. Allí donde el clima tibio, el agua cálida permite estar nadando hasta que quieras no importaba el sol.
A las 7 listos para la cena!! Allí el restaurante Latitud 16 era a la carta. Debíamos elegir entre 3 entradas (una era unos crocantes de pescado y medallón de queso provolone sobre colchón de vegetales). Otra plato que elegimos fue churrasco con salsa y verduras y los postres excelentes.


Comimos platos muy ricos y bien elaborados. Excelentes como en Moorea.
6°dia:
Un hermoso amanecer nos recibió

El desayuno aquí era similar al de Moorea, completo y variado. Pero nuestra mesa estaba al lado de la baranda que daba a la laguna y nos permitió una sorpresa adicional: ver peces, cientos, que se acercaban esperando migas de pan!! Otro espectáculo sobre esas aguas turquesas!!

Estuvimos un rato en la playa y luego tomamos la lancha (que sale cuando alguien lo solicita por 1000 xpf cada uno) hacia el Sofitel Motu a pasar el día.
Allí nos vamos!!!

Fue fabuloso!! Las instalaciones muy buenas

.Anduvimos en kayac, el jardín de coral es fantástico.
La playa nos pareció ventosa, tal vez era así ese día. Estuvimos caminando por todos lados, la isla es pequeña con hermosas vistas hacia donde mires. Aquí ven el plano de la isla

Almorzamos allí, nos atendieron muy bien. El bar tiene su encanto
Esperamos el atardecer para sacar fotos con el monte Otemanu de fondo!

Sin dudas que ninguna de las fotos revela el color tal cual lo vemos y es difícil seleccionarlas para mostrar lo mejor del lugar.

Este fue un hermoso día!!!!
Otra cena buenísima. Esta vez era buffet polinesio con un show espectacular con fuego y todo. Más la foto adicional con los bailarines! Muy divertido!!

7°día:
En nuestro último día completo en la isla decidimos salir a caminar por las cercanías del hotel.
Pasamos por el Marquet Tiare, un mercadito bastante completo, por el Mai-Tai, muy buen hotel. Compramos algunos recuerdos en su boutique.
Caminamos hasta el Intercontinental y volvimos al nuestro, pasando por esta curiosa palmera

Estuvimos en la piscina

y luego pasamos la tarde en nuestra playa hasta las 6 con la nostalgia de la última tarde. A esa hora nos fuimos al Bar

y pedimos una Piña Colada y un trago sin alcohol, llamado Ia Orana que tenía jugo de maracuyá, naranja y ananá, nos costó 2.600 xfp (más o menos 22 Euros) No me pareció tanto en ese lugar con esas vistas preciosas en medio del Pacífico!
Más tarde cenamos muy bien, los postres una mención especial!!. Las veces que pedimos carne de vaca en ambas islas nos llamó la atención lo tierna que era. Los pescados y mariscos muy buenos también!!
8°día:
Desayunamos temprano para aprovechar más la última mañana, mirando todo de nuevo, tan azul, tan hermoso, respirando ese aire aromatizado por las flores de tiare!!!
Y nos despidieron en el muelle con sonido de caracol, canciones, collar de caracoles y un abrazo para cada uno del Gerente deseándonos un pronto regreso!!!

De ahí nuevamente al aeropuerto a través de esa magnífica laguna y volar a Papeete.
En esa ciudad teníamos 12 horas para disfrutar del hotel y conocer el centro de la ciudad.
Como mi marido quería comprar música de la región nos tomamos un taxi después de recibir la habitación y fuimos al centro. Qué tráfico!! Qué ciudad grande!!
Unos días en medio de tanta paz y ya no quería yo saber nada de tanta gente junta!! Bajamos donde nos indicaron en el Centre Vaima, compramos a una cuadra el CD de música, comimos en un muy lindo lugar llamado Le Retro (2 coca diet más 2 chesse burguer double cheese por 3.500 xfp).
Querés caminar? Me dice mi marido. Quéeee? Noooooo Basta de ciudad!!!
Y volvimos al hotel!!!!! Y a la playa!!! Justo para ver un atardecer hermoso.
El sol entre las nubes tras las montañas de Moorea con los bungalow de fondo, las canoas. Un espectáculo único!!!!!

Luego nos reunimos en el bar con otra pareja tomando algunos tragos y conversando sobre todo lo vivido en esa semana.
A las 10 de la noche nos pasaron a buscar para nuestro avión de vuelta.
Salimos a las 0.20 de Papeete y en 17 horas llegamos a Buenos Aires.
Volviendo a la realidad!!!!!
Algunos temas:
Internet: En Tahiti nos cobraron 30 minutos a 700 xfp con buena conexión.
En Moorea por una hora: 500 xfp pero estaba lentísimo.
En Bora Bora por 30 minutos: 500 xfp pero con velocidad normal!!
Gastos extras: tuvimos menos de lo que pensamos.
El cambio sería: 1000 xfp equivalen a 8.3 Euros.
Con las cenas pedíamos agua (aquí tampoco tomamos alcohol) que nos costaba 500 xfp cada botella. Algunos almuerzos que hicimos no significaron mucho, y los tragos en los bares no fueron tantos. Los regalos fueron pocos: imanes, pareos pintados a mano, remeras y lo más lindo las perlas que no fue un gasto excesivo. Pensemos que están en medio del océano y nada tienen allí. Casi todo es importado.
Bungalow de playa: fue buena la elección que hicimos gracias a lo que leímos en el foro y los diarios. Nos permitía estar cerca del agua y de las instalaciones.
Amabilidad: es algo para destacar en los tres hoteles, siempre algo de español sabían tanto el personal del servicio de habitación, como en los restaurantes, bares, recepción. Fueron muy atentos, se esforzaron por complacer. También la gente común de los centros comerciales, que con poco o nada de inglés y menos de español, hacía lo imposible por atendernos.
Gracias a todos por su información, sus diarios que fueron magníficos y parte importante en la preparación de este viaje. Gracias por leer este relato y espero no haber puesto tantas fotos!!!!!! Hasta pronto!!!!!!