
Después de eso nos fuimos a ciudad a comer una buena sopa caliente que nos pedía nuestro cuerpo. La tarde la dedicamos a pasear por ciudad a comprar, a visitar el castillo de la ciudad ( por fuera) y una pequeña iglesia que está justo de bajo.
Con la noche acechándonos nos fuimos a nuestro alojamiento que estaba en FALKIRK un pueblo situado a 15 de minutos de STIRLING y a 30 del aeropuerto de EDIMBURGO ya que al día siguiente sólo teníamos tiempo para darnos un buen desayuno y coger nuestro y así decir adios a otro viaje de descubrimiento del mundo.