Se acababa lo bueno y nos quedaban unas cuantas horas de viaje hasta Zaragoza, así que a media mañana cargamos el coche, nos despedimos de nuestra casita y carretera y manta hasta Llanes.

Como nos caía de paso, paramos en Niembro. Queríamos ver el cementerio pero atravesamos el pueblo y nos metimos por unos caminos que no llevaban a ninguna parte, así que tuvimos que recular marcha atrás, el motor se calentó, empezó a salir humo...
Una odisea, vaya, que ya pensábamos que nos íbamos a quedar tirados.
Pero tras esperar media hora para que el coche se recuperase y preguntar a un lugareño, llegamos al cementerio. Resulta que la vista bonita no es desde allí mismo, sino desde algún lugar junto a la carretera desde donde se puede ver mejor.

Como no estaba el horno para bollos y había marea baja (si podéis elegir cuándo pasar, mirad las tablas porque es muuuchooo más bonito de ver cuando hay pleamar), no nos entretuvimos mucho allí y buscamos un taller, pero era sábado y pasaba de la una, así que ya estaba cerrado.
Por suerte el olor a quemado se fue pasando, el coche se acabó de enfriar mientras nos comíamos los bocatas y no tuvimos ningún problema más con él. Uffff...
Llegamos a Llanes bajo una fina llovizna que no dura demasiado, así que nosotros tan contentos porque... ¡¡Ya era hora de ver llover en Asturias!!
La verdad es que tuvimos suerte con el tiempo, porque al ser tan bueno nos ha permitido hacer todo lo que queríamos y además varios días hasta fuimos de manga corta.
Llanes es una ciudad bastante interesante desde el punto de vista turístico, así que aquí os dejo el enlace a la web de Llanes: www.llanes.com


Siguiendo el paseo marítimo que discurre junto a la muralla medieval, se llega a los Cubos de la Memoria, que nosotros fotografiamos desde el Mirador de San Pedro.

Para los más cinéfilos, añadir que Llanes es una localidad muy cinemátografica y que, entre otras localizaciones de películas, aquí está la casa donde se rodó "El Orfanato", de J.A.Bayona. www.llanesdecine.com
Dimos un paseíllo por el centro viendo los edificios más destacados (el casino, el ayuntamiento, la iglesia de Sta.María del Conceyu...) y como el sol volvía a brillar con fuerza, nos sentamos en una terraza a echar un café mientras comentábamos lo rápido que pasa el tiempo cuando uno está de vacaciones.

Y aquí termina mi relato, así que gracias a los amigos que nos acompañaron y a todos vosotros por leerlo.
Sólo me falta por decir que lo poco que vimos de Asturias nos dejó con ganas de más y que algún día volveremos.