Al levantarnos fuimos al Fort Imperial aconsejados por la dueña del sobe, una señora mayor que en sus años mozos (con 17) visitó Madrid y entró por primera vez a una discoteca, el Fort Imperial es donde te lleva el teleférico que se ve desde la Old City. Así que si vais en coche no merece la pena pagar el teleférico.
Las vistas desde allí arriba son impresionantes
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Una vez hechas las fotos de rigor, partimos hacia Zadar (4.15-30 de viaje), paramos a almorzar en una playa de Bosnia más que nada por decir que habíamos estado allí.
Zadar fue un viejo asentamiento Iliriano surgido hace más de 3.000 años. Las distintas capas de las murallas de la ciudad, sus monumentos góticos, renacentistas y barrocos, atestiguan el pasado tumultuoso de la ciudad. El istmo donde se asienta la vieja Zadar aún preserva su antigua y gruesa muralla, flanqueada por impresionantes puertas. Dentro creció una ciudad romana y aún se conservan las ruinas de su viejo foro romano, junto a la iglesia prerrománica de San Donato (s. IX), que es indudablemente el símbolo de la ciudad.
Llegamos a Zadar por la tarde, dejamos nuestras cosas en el sobe y como tenía mucha ilusión de ver el famoso atardecer con su Órgano Marino nos fuimos en su búsqueda. Se trata de un paseo escalonado artísticamente, realizado con bloques de piedra blanca de la isla croata de Brac (la misma con que fue construida la Casa Blanca de Washington).
Nos compramos un par de cervecitas y nos dedicamos a ver el atardecer
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
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Justo al lado del órgano se encuentra el Saludo al Sol, consiste en una superficie circular de 22 metros formada por más de 300 paneles solares que absorben la energía solar durante el día y la transforman al caer la noche en un espectacular juego de luces.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
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Es normal cuando vamos de turistas volvernos locos y empezar a hacer fotos pero en este caso merece la pena dejar la cámara a un lado y simplemente disfrutar del sonido del órgano y de los maravillosos colores del atardecer. Hay turistas con botellas de Champan, vino o cerveza como nosotros
Dimos un pequeño paseo por la zona, cenamos en un restaurante alejado del centro y a dormir.
