Después de todos los madrugones este día decidimos dormir un poco más, hasta las 8. El desayuno del hotel era espectacular había de todo.
Habíamos pensado unas cuantas cosas para ver por nuestra cuenta. Decidimos volver al Bund para ver el museo de Historia pero resulta que llegar hasta allí en metro esta complicado, bueno que la parada te deja sobre unos 20 minutos o más caminando. Nuestra sorpresa al llegar fue que ese día estaba cerrado.
Esta zona es donde se establecieron los ingleses tras la Guerra del Opio. Dado que los chinos vivían en la ciudad antigua, amurallada, los ingleses tomaron para sus actividades comerciales un tramo de la orilla del río situado al norte de la ciudad china. Según se fue desarrollando el papel comercial e industrial de Shanghai, el Malecón fue ganando en importancia, y durante la primera mitad del siglo XX fue allí donde se construyeron los edificios más emblemáticos de la ciudad. Una ciudad vedada a los chinos, no olvidemos que en el Parque Huangpu estaba escrito: "Prohibida la entrada a los chinos y a los perros". Y que para construir el bello edificio del Banco de China, él único chino de esa calle, los constructores tuvieron que aceptar las limitaciones impuestas por la administración británica, que no estaba dispuesta a permitir que un edificio chino fuera más alto que los edificios ingleses.
Dimos una vuelta con más calma por el Malecón y vimos sus edificios más emblemáticos.
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Monumento a los héroes
Otra vez volvimos al metro y nos fuimos a ver la plaza del pueblo, y con un poco de suerte entrar el Museo de Shanghai. Es el centro administrativo de Shanghái y ha vivido la historia de la ciudad a lo largo de sus diferentes etapas. Durante el colonialismo británico fue el lugar en el que se encontraba el hipódromo.
Cuando llegamos vimos que había muchísima cola por lo que decidimos volver al día siguiente a primera hora porque hacer la cola con todo el Sol se nos hacia muy cuesta arriba.
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El museo con su cola
El museo con su cola
Vimos los principales edificios que hay alrededor de la plaza como el Gran Teatro
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Justo bajo del museo hay un centro comercial en el que nos metimos porque necesitábamos estar un rato fresquitos. Y una vez allí decidimos comer algo, esta vez probamos otra cosa que era un bol en el que tu ibas metiendo alimentos y luego te lo cocinaban. Podíamos elegir la cantidad de picante nosotros elegimos el mínimo pero aún así picaba un montón.
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Dentro del centro comercial
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Dentro del centro comercial
Una vez estábamos recompuestos volvimos a coger el metro esta vez en dirección al Barrio Frances Durante casi un siglo (1849-1946) esta parte de Shanghái fue francesa y era conocida como el París del Este. Hoy en día aún conserva un aire muy europeo y se ha convertido en una zona con buenos restaurantes de comida occidental e ideal para ir de compras.
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Se puede visitar el edificio donde nació el Partido Comunista de China, convertido hoy en un museo para recordar esa reunión en la que había un joven llamado Mao Zedong.
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En el interior es posible recorrer la habitación en la que Mao Zedong y los delegados procedentes de todo el país se reunieron en 1921 para fundar el Partido Comunista Chino. En las exposiciones se pueden ver las fotos de los asistentes, cuáles eran las bases del partido, o cual fue la agenda que siguieron durante la celebración del congreso. La visita a la casa es gratuita y merece mucho la pena.
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Sede de la primera reunión del partido comunista
De nuevo al metro pero esta vez para visitar el Barrio Judío es donde se refugiaron miles de judíos que huían de Europa desde antes de la II Guerra Mundial. El barrio quedaba al norte de las concesiones internacionales y separado por el río Suzhou, lo que permitía un fácil control del área. Los japoneses que tuvieron el dominio de la ciudad, relativo ya que estaban las concesiones internacionales, lo convirtieron en un gueto y de hecho habían planeado en connivencia con los alemanes, acabar con todos los judíos de Shanghai.
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Sin embargo, el plan no se llegó a materializar y muchísimas familias pudieron salvarse gracias a que Shanghai en aquella época, era la única ciudad del mundo que no exigía visados para los inmigrantes. En la época llegaron a construirse varias sinagogas, florecieron muchos negocios y profesionales judíos y el barrio estaba lleno de vida. Después, obviamente, con la guerra civil china y la toma de poder comunista, los que no se habían ido tuvieron que hacerlo.
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Ya era media tarde así que nos fuimos al pudong para ver algún rascacielos. El pudong es el área más moderna de Shanghai y es un distrito de grandes y brillantes rascacielos. Estábamos entre la Perla de Oriente y el Shanghai World Financial Center. Finalmente nos decidimos por el segundo porque era el más alto, queríamos subir de noche o al atardecer para ver las luces desde arriba. Es el que tiene forma de abridor.
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Imagen de los rascacielos
En ese momento estaban construyendo otro bastante más alto al lado como se puede ver en la foto.
El precio para subir son de 150 yuanes y merecen la pena por ver esas vistas, se entra por grupos primero se ve una maqueta en miniatura de la ciudad que esta muy chula y unos vídeos de como ha ido evolucionando la ciudad a lo largo de los años. Cuando ya esta el grupo completo te suben al ascensor, se te taponan los oídos de lo rápido que va.
Al principio me dio un poco de impresión porque hay partes del suelo que son de cristal pero luego te vas acostumbrando, cuando subimos esta era la imagen que nos encontramos.
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Al poco de estar arriba de repente vimos que estaban todos lo chinos como locos con las cámaras y era porque iban a encender las luces de la Perla de Oriente. Es mágico ver ese espectáculo de colores desde las alturas.
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Siento que las imágenes no sean muy buenas.
Después de este día tan intenso nos fuimos al hotel con la idea de aprovechar la piscinita, pero nada más entrar en el hotel empezó a diluviar, podimos comprobar como son las famosas tormentas de Shanghai que nos contó Carmen el día anterior. El hotel esta al lado de un centro comercial así lleno de restaurantes, con lo que no hay que preocuparse por donde comer, puedes elegir entre comida china o cualquier restaurante occidental.