En resumen, el viaje nos salió muy bien, a pesar de ser muy cortito, lo aprovechamos mucho y tuvimos suerte con el tiempo para ser principios de Marzo. Es cierto que nos quedaron muchas cosas en el tintero, como museos, el palacio de Charlottenburg, explorar un poco más la parte oeste... Además de que tengo muchas ganas de visitar la cárcel de la Stasi que hace pocos años que han abierto al público, y el parque del aeropuerto Tempelhof, pero así siempre habrá excusas para volver.
Para mi Berlín, es muy especial porque me fui un mes sola a una escuela de alemán, cuando casi no había viajado, por lo tanto siempre le tendré un hueco muy grande en mi corazón.
Pero objetivamente, creo que es una ciudad que merece la pena ser visitada, tiene muchísima historia, y además reciente, que puedes respirar en cada rincón de la ciudad.
Es cierto que al ser una historia tan negra, se nota que la ciudad tiene una carga, pero creo que es precisamente eso lo que hace que sientas esa seguridad y esa libertad en las calles, los berlineses no olvidan y no quieren volver a pasar por lo mismo.
A parte de esto, es una ciudad en constante cambio, y muy diferente urbanísticamente al resto de capitales europeas.
Como dijo el Klaus Wowereit, ex alcade de Berlín:
"Berlín es pobre, pero sexy"
Espero que el diario os haya resultado ameno, y muchas gracias por haber llegado hasta el final.
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