Hoy nos tocaba el tour con Vive Berlín en Sachsenhausen, así que nos fuimos hacia Potsdamer Platz y ya desayunamos en la zona.
Estos tours, son gratuitos, y cuando terminan das al guía lo que consideras oportuno. Lo único que necesitas para este en concreto es un billete ABC para llegar a Sachsenhausen. También recomiendan que llevéis algo para comer ya que hasta las 16 más o menos no volveréis a Berlín y allí no hay donde comprar, nosotras llevamos bocadillos y nos lo comimos en el tren de vuelta, había gente que se lo comía allí mismo pero la verdad no nos pareció muy respetuoso.
La guía que nos tocó se llamaba Raquel y quedamos muy contentas, se notaba que sabía mucho y hablaba de forma muy sensible sobre todo el tema.
Si algunos tenéis dudas sobre si visitar un campo, yo lo recomiendo totalmente. Es cierto que no es una visita muy agradable y quedas un poco tocado, pero también es algo que es necesario saber y no olvidar.
Este campo en concreto se fundó como un campo de trabajo, y en principio para recibir presos políticos. Aunque por supuesto su historia se fue tornando cada vez más negra, e incluso conserva la enfermería donde se acabo haciendo experimentos con los presos.
El campo fue liberado en 1945 y posteriormente usado por los soviéticos para encarcelar a funcionarios, militares y en general aliados del régimen nazi.
Este campo es conocido también por ser donde se llevo a cabo la Operación Bernhard, un plan para hundir la economía británica falsificando moneda. Para esto seleccionaron a judíos con las habilidades que se necesitaban. Consiguieron falsificar, por lo que he leído, unos 135 millones de libras. Hay una película relacionada con este tema, Los Falsificadores.
Ya de vuelta en Berlín, pasamos la última tarde paseando por el barrio judío, donde está situada la Neue Synagogue. Esta sinagoga,que por cierto es muy bonita, se salvó de arder por completo en "La noche de los cristales rotos" en 1938, cuando hubo un gran estallido de violencia contra los judíos. Le prendieron fuego y gracias a un policía del distrito dispersó a la gente pudo apagarse el incendio.
En este barrio encontraréis muchas otras huellas este negro período,como marcas de metralla en los edificios, y placas conmemorativas de personas que se llevaron de sus casas a los campos de trabajo y concentración. Después nos adentramos en los patios judíos, en Hackesche Höfe, en los que encontrareis una decoración art deco, tiendas, cafeterías...
Paseando por el barrio judío
Luego nos fuimos a otro rincón con sabor auténtico berlines, el Dead Chicken Alley, está justo al lado, es un callejón lleno de grafitis, tiene 2 bares, los famosos animatronics , que son unas figuras mecánicas que se mueven y exposiciones de arte. Desde fuera es el típico sitio en que yo estando en otra ciudad dudaría en entrar, pero desde el primer día que pisé Berlín note esa seguridad y libertad que no me hace plantearme si ese sitio puede ser "peligroso". Allí disfrutamos de unas cervezas aprovechando que el tiempo seguía estando de nuestro lado.
Como era el último día, decidimos ir a cenar a Potsdamer Plazt, a Linderbrau concretamente, la verdad este si nos decepcionó un poco, además de ser uno de los caros en los que estuvimos, la comida tampoco nos convenció, lo que si nos convencían eran las vistas a la plaza y el metro de cerveza que servían jeje.
Estas eran nuestras vistas desde la mesa
Después de cenar y un poco más alegres que cuando entramos, nos fuimos al hotel, ya que al día siguiente el avión salia a las 7, así que tocaba madrugon. Si es vuestro caso, no os preocupéis ya que hay trenes regionales desde las 5 de la mañana.