El ecuador de nuestras vacaciones ya estaba atravesado, y buena parte de los sitios que deseábamos ver, ya los habíamos visitados. Hay que reconocer que otros varios que quizás nos dejamos, quedaban un poco a desmano, pero bueno, una semana da lo que da.
En cualquier caso, el domingo iba a ser un día de completo relax. Al menos toda la mañana la íbamos a dedicar a estar en Palma de Mallorca, ya que presumiblemente habría menos tráfico y sitios como el castillo de Bellver tenía la entrada gratuíta. En principio no íbamos a estar muy pendientes del reloj, tranquilidad y sobre la marcha.
Y luego por la tarde ya veríamos... En principio ir a alguna cala cercana a Magalluf, ya que a diferencia de otros días, no pretendíamos ir muy lejos, y si cuadraba, tal vez acercarnos hasta el puerto de Andratx, del que nos habían dado diversas referencias.
Por todo ello, optamos por no madrugar mucho después de las "palizas" que nos habíamos metido los días anteriores. Serían sobre las ocho y media o así cuando nos levantamos, con la idea de desayunar tranquilamente y luego ya emprender camino para Palma e intentar ver lo más que pudiésemos de la ciudad.
Así, con los trámites habituales, nos vestimos e hicimos las mochilas porque, aunque nos quedaba más o menos de paso, a la tarde no queríamos volver al hotel para recoger nada. Así que tranquilamente bajamos también a desayunar y sobre las nueve y veinte o así ya estábamos dispuestos para coger el coche e ir hasta la capital balear.
Eso sí, se notaba que ese día era distinto al resto y que era domingo, por lo que había mucho menos tráfico
Fuimos muy tranquilos por la carretera Ma-1 que ya casi nos la empezábamos a saber de memoria, sólo que en esta ocasión, en vez de coger la circunvalación de la que salen todas las carreteras principales de la isla, continuamos y ya nos metimos directamente en Palma.
No hay ninguna complicación una vez que entras por la Ma-1, es decir, es imposible perderte, ya que la autovía te lleva al larguísimo paseo marítimo, entrando en la ciudad por un centro comercial llamado "Porto Pi" (lo tendríamos en cuenta para la hora de comer
) mientras íbamos dejando a nuestra izquierda el castillo de Bellver que queríamos dejarlo para el final ya que en principio estaba abierto todo el día.
Palma está sobre la bahía del mismo nombre y según vas por el paseo, ya ves la catedral al fondo y te puedes hacer una idea de dónde está lo más importante. Así, que antes, a la altura del puerto y donde hay algún resto de la muralla fortificada de la ciudad, torcimos a la izquierda, por otra avenida que va en paralelo a una riera y a un parque llamado de "la Feixina".
Era domingo, casi no había tráfico en la ciudad y llegamos muy rápido, pero no queríamos complicarnos y metimos el coche en el parque subterráneo que había en esa zona. Así que nuestro Fíat se quedó allí esa mañana
y ya nos despreocupamos, porque a partir de ese momento empezaba nuestro paseo por la zona monumental de Palma... ¿Respondería a nuestras espectativas?...
PRIMERA LLEGADA A LA ZONA DE LA CATEDRAL Y A POR INFORMACIÓN
Tirando de plano, no teníamos mucha distancia hasta la zona más turística y monumental. De hecho, allí aparecía unas callejuelas y a mí me apetecía callejear un rato.
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Sin embargo, al final y para no perdernos, decidimos tirar hacia el Paseo Marítimo, que era lo más seguro. Y así llegamos al primer edificio que llamaba la atención en nuestro recorrido por Palma de Mallorca el "Consolat de Mar". y al lado mismo la "Lonja".
El primero de ellos es del siglo XVII y creo recordar que tenía la función de autoridad marítima en su época, aunque hoy en día es la sede del "Govern" balear. Vaya, vaya, no salió Jaume Matas ganando mucho con el cambio de ese bonito edificio a Brieva.
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Al margen de esto, al ser un edificio con uso institucional, creo que las visitas no están permitidas, así que nos limitamos a sacar alguna foto desde el exterior, que la fachada también valía la pena
Al mismo lado estaba "La lonja" como hemos comentado, de un estilo gótico mediterráneo muy típico de esa zona y que poco tiene que ver con por ejemplo las catedrales góticas castellanas. Merece la pena verla un poco y contemplar la facheda con su bonita portada.
Como su nombre indica, era una lonja y donde se hacían los intercambios comerciales. Al parecer, hoy en día sólo tiene como función ser sede de exposiciones. Pues nada, foto de costumbre y a seguir caminando a la zona más importante de la visita a Palma.
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Al poco ya nos encontramos con la imagen que es típica de las postales de la ciudad: El "Parc de la mar" con la muralla y de fondo la catedral y el palacio de la Almudaina.
Lo primero que hicimos fue situarnos, y para ello subimos por una de las escaleras laterales; concretamente la que va de la zona del Paseo del Born, atraviesa la muralla y llega a la plaza Almirante Moreno que es desde donde ya se accede al casco antiguo de Palma. Ahí mismo tenemos un mirador que desde lo alto da acceso hacia el "parc de la mar" y el puerto.
El "Parc de la mar" no es más que un lago artificial con una grada a su lado (supongo que porque allí se hacen espectáculos) y detrás de esa grada el mar. El caso es que andábamos buscando el punto de información y turismo y dimos numerosas vueltas.
En el plano que teníamos, nos mandaba a los adentros del casco antiguo y paseamos un poco (también hacia nos mandaban las señales informativas), pero cuando llegamos, había una oficina abandonada.
Al final nos enteramos que el sitio habilitado era una caseta de madera al lado del lago del "Parc de la mar". Así que regreso y escaleras abajo... Primer paseo a lo tonto. Y todo para que el chico que nos atendió tampoco se extendiese precisamente en amabilidades. Nada más que darnos un plano, marcarnos en boli los dos sitios importantes y darnos una hoja con relación de monumentos, horarios, precios, etc. y darnos instrucciones escuetas. Y más parca aún la respuesta a una pregunta que le hicimos por lo que pasamos de hacer más. ¿Para qué?
No es que fuese maleducado ni mucho menos, pero al menos me esperaba algo distinto en un sitio cuya principal fuente de ingreso es el turismo.
Teníamos informaciones de que la catedral estaba cerrada los domingos, y eso se confirmaba en la hoja que nos pasaron
. Así que nos tendríamos que conformar con ir a la Almudaina, otros puntos de interés del casco antiguo y acabar en el castillo de Bellver.
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PRIMER RECORRIDO POR EL CASCO URBANO Y AL PALACIO DE LA ALMUDAINA (SI NO OS GUSTA MUCHO ESA CLASE DE SITIOS, PODÉIS AHORRÁROSLO)
Si algo tiene Palma de Mallorca es que probablemente no cuenta con un gran casco antiguo, pero lo que hay es muy bonito y reflejo de lo que era el gótico mediterráneo. Sólo basta con adentrarnos un poco más allá de la catedral para ver sus callejuelillas y tiendas diversas de souvenirs.
En cualquier caso era obligado sacar alguna foto por el entorno de la catedral antes de ir al primer sitio donde tenñíamos muchas ganas de entrar y que no era otro como el Palacio de la Almudaina.
Es muy sencillo, ya que ambos edificios están pegando y de hecho la entrada a la Almudaina está justo delante de la fachada occidental de la catedral donde está el rosetón, campanario y la portada más grande, donde todo el mundo se sacaba fotos (nosotros también)
Más tarde nos enteraríamos que su construcción es relativamente reciente, aunque con bastante decoración.
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En ese momento nos dimos cuenta que había gente dentro y empezamos a considerar que si los domingos no se podía entrar a la catedral como turistas, igual era porque se reservaba a misas
De todas formas, la grata sorpresa (después de estar resignados) fue encontrarnos un cartel donde ponía que se permitía la entrada después de los oficios religiosos, a partir de las 12:30 h.
Pues nada, con más motivo había que hacer tiempo en Palma (unas dos horas) antes de poder entrar, pero a buen seguro que tendríamos entretenimiento y no nos aburriríamos.
Sin más nos dirigimos hacia el Palacio real de la Almudaina. Creo que es de los pocos edificios de este tipo de fuera de Madrid y Segovia que pertenecen a "Patrimonio Nacional". Se podría equiparar en este sentido al Escorial, Riofrío, La Granja, etc. Eso sí, no busquéis comparaciones porque creo que la Almudaina sale perdiendo
aparte de estar hablando de un palacio bastante más pequeño.
Como todo lo que se refiere a "Patrimonio Nacional del Estado", si perteneces a colectivos como maestros o periodistas entras gratis, parados y otros colectivos tienen entrada reducida y la general son 7 euros, que es lo que pagamos nosotros... Mi opinión es que ya que estás en Mallorca, tienes que entrar, pero es caro para lo que luego ves. Vamos, que merece mucho más la pena la Catedral de largo.
Así pues, accedimos y tras pagar la entrada por cabeza y pasar el arco de seguridad habitual en estos edificios, llegamos al patio del palacio que es sin duda lo más fotogénico del edificio . Hay quizás una imagen más bonita y es la que recoge todo el patio y de fondo la torre de la catedral. Aprovechamos la ocasión para hacerlo.
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El caso es que desde allí hay indicaciones para ir las diferentes salas de la "Almudaina". En sí, el edificio tiene dos plantas correspondientes a dos épocas distintas. La construcción original fue en el siglo XIV y sirvió de palacio real para los diferentes monarcas mallorquines, aragoneses y españoles hasta la actualidad. De hecho, actualmente sirve haciendo esta función en verano cuando va Felipe VI (quien pasa en Palma bastante menos tiempo que su padre), ya que allí se hacen las recepciones y ceremonias oficiales con presencia del rey.
No confundir con el palacio de Miravent, que ese es el "hogar" habitual para los reyes y que no está abierto al público, aunque el nuevo gobierno balear estaba negociando para que en determinadas épocas se pudiesen visitar los jardines.
Regresando a la Almudaina, por una parte encontramos la planta baja que es la más antigua y donde se ve una arquitectura medieval a través de diferentes salas, incluso encontramos unos antiguos baños (no confundir con los "baños árabes" que están aparte y visitaríamos después) que dan muestra de la presencia musulmana en ese mismo emplazamiento antes de la construcción del palacio.
Posteriormente, nos encontramos con la primera planta, que es la más "nueva" y que se edificó por orden de Carlos I. Esta parte es la que se utiliza actualmente y aquí nos podemos encontrar dependencias como el gran salón que es el destinado para las recepciones reales, todo ello aderezado con numerosos cuadros. Desde este nivel, se permite salir al exterior, a la zona de las murallas, y se pueden tomar fotos panorámicas de la zona del Paseo del Born.
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La visita al palacio se completa con la Capilla de Santa Ana... En mi opinión, si no eres muy detallista, no dedicarás más de una hora en visitar la "Almudaina", no está mal pero creo que hay cosas más interesantes que ver en Palma y si has estado en El Escorial y te esperas algo parecido puedes sentirte decepcionado.
Sin duda, lo más bonito es su fachada principal, que puedes ver desde el exterior de la muralla, (es decir, desde el puerto y el "Parc de la mar").
LOS BAÑOS ÁRABES Y LOS PATIOS MALLORQUINES
Aún nos quedaba tiempo antes de poder entrar en la catedral, así que decidimos ir a uno de los puntos turísticos digamos que "secundarios" en nivel de importancia con respecto a la catedral, la Almudaina o el castillo de Bellver... Y este es los "Baños Árabes", de hecho nos animamos porque ya desde la catedral hay carteles bien grandes que te indican cómo ir.
El paseo andando tranquilamente a este sitio desde la catedral es de unos diez minutos, por un conjunto de callejuelas muy entretenido. Y así por casualidad nos encontramos en nuestro camino algunas de las casas con "Patios Mallorquines" que vienen en las guias turísticas de la isla.
Al "amable" chico
de la oficina de turismo le preguntamos por las visitas guiadas a estos patios, respondiéndonos con un escueto: "no, no, hoy es domingo y no hay visitas". Familiares nuestros nos habían comentado que por un precio entorno a los 17-18 euros se organizaban visitas muy detalladas por el casco antiguo y se entraba a alguno de estos patios, permitido por sus propietarios.
Ojo, estamos hablando de viviendas privadas, por lo que no se puede entrar así como así, si no es a través de estas visitas. Sin embargo, en nuestro caso, nos encontramos con alguno de estos patios que salen en las guias y que pudimos ver porque desde la calle están separados sólo por una verja... Es decir, se pueden ver.
Estamos hablando de patios interiores de edificios, que en algunos casos usan como garajes (os fastidiarán la foto, pero están en su completo derecho
), y que nosotros contemplamos con tranquilidad desde la calle.
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Según tenemos entendido, son "edificios señoriales" construídos a finales de siglo XIX y que cuentan con esos patios empredrados, flanqueados en muchos casos por soportales y con una escalera que da a la vivienda. Incluso contando con un pozo en el centro del patio. Seguramente la visita guiada habría sido muy interesante, pero verlo desde fuera nos resultó más que suficiente.
Así, continuamos el recorrido por las callejuelas y las indicaciones hasta que llegamos a la casa que alberga los "Baños Árabes"....
Lo que habíamos visto en internet hacía parecer una visita interesante por sus restos arquitectónicos, aunque en realidad es muy corta
Hay que decir, que es una atracción turística privada, es decir, pertenece a un particular que es el que lo gestiona (no depende de ayuntamiento ni gobierno autonómico). No es muy caro (la entrada es de unos dos euros) y una vez que pasas por taquilla, ves que esos baños están dentro de otra casa señorial como es "Can Fontirroig"
De hecho, a donde accedes es a su patio con jardines, donde hay numerosos bancos y sillas con mesita donde había una cuanta gente relajada, sentada y leyendo, vamos que también sirve como lugar de esparcimiento.
Pero lo que nos interesaba eran los baños árabes, que están justo a la izquierda según entras. Y lo que realmente queda en pie son los baños de agua caliente, que es un edificio de ladrillo, que en su interior hay un espacio central circular con doce columnas y arcos que culminan en una cúpula con claraboya que es el único sitio por donde entra luz (las fotografías son muy difíciles de sacar en buenas condiciones).
Dicha claraboya hacía la función de "chimenea" por donde salía el vapor de estos baños. Hay que decir, que esta visita no dura más de diez minutos (siendo optimistas), a no ser que te quieras quedar a ver el vídeo que proyectan. Los restos arqueológicos son interesantes pero dan lo que dan. Mi consejo, si tienes tiempo vé, pero tampoco es una visita de las imprescindibles.
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HORCHATA ENFRENTE DEL AYUNTAMIENTO Y CASTELL EN LA PLAZA MAYOR
Siendo julio, y ya cerca del mediodía, no es difícil de imaginar que el sol empezaba a apretar. Y como aún quedaba tiempo antes de que pudiésemos entrar en la catedral, lo entretuvimos un poco por lo que nos quedaba por ver del casco antiguo de Palma.
Así que tiramos de plano y fuimos callejeando... Primero nos encontramos con la iglesia de San Francisco.
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Posteriormente llegamos a la Plaça de Santa Eulalia y la contigua Plaça de Cort, que es una plazoleta pequeña y coqueta pero que tiene la particularidad de que allí está el Ayuntamiento de Palma
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Y justo enfrente de la casa consistorial nos encontramos una especie de cafetería que tenía por reclamo en su cristalera la horchata. En Mallorca es típico tomártela con una coca, pero bueno, nosotros no teníamos hambre, sólo sed, así que entramos y nos sirvieron un par de horchatas en vasos de plástico que aprovechamos para sacarlos fuera y tomarlos tranquilamente sentados en la plaza, aunque nos duraron muy poco.
La presencia en esa Plaça de Cort merece la pena alguna foto, principalmente del edificio del ayuntamiento, que es un edificio de origen barroco y la característica piedra amarilla de la arquitectura mallorquina. Así que unas fotos y continuamos nuestro recorrido.
Cerca de allí está la Plaça Major, que era el punto más lejano al que íbamos a llegar (si se puede decir lejos, ya que no habría ni diez minutos andando hasta la catedral. Desde la Plaça de Cort hay un par de calles comerciales que te llevan hacia alli. Una de ellas peatonalizada por la que fuimos, llamada de Jaume II, que es la típica calle céntrica donde las franquicias han ido echando a los negocios locales. No obstante es una calle no muy larga.
Y llegamos por fin a la Plaça Major de Palma que tengo que reconocer que fue una cierta decepción para mí. Es relativamente nueva, por lo visto ocupa el recinto donde estaba ubicado antiguamente un convento y la construcción de esta plaza es de finales del siglo XIX y principios del XX.
Es una plaza rectangular y con soportales, con sus edificios principalmente de fachada amarilla... Pero que queréis que diga, viniendo de un lugar como Salamanca las comparaciones son odiosas (la culpa es nuestra por comparar
).
Sin embargo, la sorpresa fue que allí mismo nos encontramos con una "Colla castellera" de Palma y por allí andaban ya concentrados en los momentos previos a formar el "Castell". Lo llamativo es que estaban por allí porque sí, quiero decir no buscando ser atracción turística.
Pero ya que estábamos por allí, nos quedamos los pocos que allí estábamos para verlo... Básicamente para un profano como yo en la materia observamos que en el momento que empiezan a tocar un grupo de dulzaineros de la colla, se empieza a montar el castell de abajo a arriba asegurando las presas, siendo más jóvenes cuanto más altos están y llegando a la cima, en este caso una niña con casco.
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Realmente impresiona ver el montaje, que en ese caso era de seis alturas y que daba la sensación de tambalearse por momentos. Daba hasta miedo y la primera vez que lo ves te planteas si eso es seguro para menores que se suben a grandes alturas, pero bueno, no soy yo quien para cuestionar tradiciones ancestrales y que tienen muchas horas de entrenamiento a las espaldas.
Después de esa sorpresa inesperada del "Castell", nos fuimos de allí, ya que tampoco encontramos en la Plaça Major nada más que nos llamase la atención. Regresamos por la calle Colón hasta la Plaça de Cort y desde allí hacia la catedral, que sería el momento culmen de nuestra visita a Palma de Mallorca.
LA CATEDRAL DE PALMA. JOYA DEL GÓTICO MEDITERRÁNEO, CON LA MANO DE ANTONI GAUDÍ Y MIQUEL BARCELÓ
En nuestro camino y en una de las callejuelas que salen a mano izquierda según bajas a la catedral, nos encontramos otro de los pequeños "secretos" (aunque eso de secreto es para el que va a "tiro fijo" sin querer investigar un poco
) como es el arco de la Almudaina , puerta de origen romano a la muralla de la ciudad, aunque la intervención más reciente es musulmana.
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El tiempo que quedaba hasta que la seguridad de la catedral "levantase" el cordón de entrada lo empleamos en algo tan súmamente típico de los turistas como es entrar en tiendas de souvenirs.
Hay que decir que las de Palma me gustaron mucho, tienen una presencia mejor que cualquier típica que te puedes encontrar en una gran ciudad o en la costa (donde lo mismo te venden un flotador que un imán).
Entramos en un par de ellas, y creo recordar que la más cercana a la parte trasera de la catedral (en la plazoleta que hay por detrás) tenía incluso un típico patio interior mallorquín por lo que casi merece la pena entrar sólo por eso. Aparte que además de los típicos souvenirs del imán las tazas, etc. hay cosas de elaboración más artesana. Puede estar bien, aunque en nuestro caso decidimos dejar las "compras" más para los últimos días de nuestro viaje.
Y llegó el momento de entrar a la catedral... Lo mejor de todo es que de poner en las guías y habernos avisado en la oficina de turismo que el domingo estaba cerrada, ahora nos encontrábamos que la entrada era gratis después de la ceremonia religiosa.
Accedimos rápido y tampoco había mucha gente. Definitivamente el domingo es el mejor día en verano para ir a Palma, ya que casi no hay tráfico y no muchos turistas. Entramos por la puerta norte de la plaça de la Seu, es decir, por uno de los laterales de la catedral y desde allí pudimos caminar tranquilamente fijándonos en los detalles del templo sin agobios de gente, lo cual es de agradecer.
Tiene la grandeza de una catedral gótica pero con la variante levantina. Es decir, muy diferente de otros templos de la época como la de León y la de Burgos que son más similares a las francesas. En cualquier caso, la principal diferencia es el color de la piedra (amarilla).
No me voy a extender en los retablos ni características de la catedral, porque tenéis documentación sobrada en google y aquí pienso que se deben reflejar sensaciones.
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Simplemente reseñar que el lugar sirve de sepulcro de los más conocidos reyes mallorquines como Jaume II y Jaume III, pero lo que sin duda me llamó más la atención fue la mano de Antoni Gaudí, quien realizó una serie de reformas en la catedral durante diez años a comienzos del siglo XX.
Eso sí, según está documentado, no acabó las obras por desencuentros con el obispo de Palma. En cualquier caso, hay numerosos elementos donde se nota que estuvo por allí. Sus intervenciones en el altar mayor son una maravilla y si veis lo que se denomina "tobilleras" o "candelabros" que cuelgan en el aire, notaréis que eso es obra de Gaudí.
Es para contemplarlo y quedarse sentado un buen rato delante del altar mayor.
Y para concluir la visita fuimos a ver la obra más reciente y controvertida de la catedral de Palma de Mallorca: La capilla del Santísimo, obra del pintor de la isla Miquel Barceló.
Está en la nave derecha de la catedral y en mi opinión es una actuación arriesgada que no deja indiferente a nadie: O te encanta o te parece un espanto. Debo decir que a mí no me disgustó, pero aquí caben muchas opiniones.
Se trata de una capilla inmensa hecha mediante arcilla y moldeada a base de incrustar palmas y puños en algunas partes, combinada con elementos pictóricos que reflejan algunos episodios de la biblia como las "Bodas de Caná".
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Merece la pena verlo, porque yo pienso que se sale de lo convencional del arte sacro tradicional y visualmente llama mucho la atención. La obra de Barceló era donde más gente había y donde sí que tenías que estar un tanto esperando a que la gente sacase sus fotos.
Me llamó la atención que en un momento personal de la catedral acotó la zona para que sólo entrase una familia que pienso que debía estar en una celebración, y hasta que no se fueron, no nos permitieron entrar a los turistas.
... Y NOS VAMOS AL CASTILLO DE BELLVER (UN SITIO SIN MÁS)
Después de ver con tranquilidad la catedral, decidimos que nuestra estancia en el casco antiguo de Palma de Mallorca había terminado. Nos daba tiempo para acercarnos al castillo de Bellver y ya buscar algún sitio para comer, ya que a la tarde queríamos ir a las calas del Oeste de Mallorca.
Así que bajamos caminando del mirador por la ronda de la muralla y no quisimos perder la ocasión de acercarnos al contiguo"Jardín del Rey" (u "Hort del Rei" en catalán). Simplemente había que bordear un poco la muralla a la que da el Palacio de la Almudaina, ya que estos jardines están a sus pies y es el típico lugar donde los novios de las bodas, niños de comuniones, etc. van a sacarse fotos. Nosotros aprovechamos para sacar alguna también con sus fuentes, ya que el sitio es bonito visualmente, teniendo una buena panorámica con el palacio de fondo.
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No nos entretuvimos mucho más. Si hubiésemos seguido calle arriba, nos habríamos metido en el "Passeig del Born", que es una de las principales calles con su boulevard central peatonal donde hay numerosas terrazas, y también franquicias.
Decidimos ir en dirección al puerto, ver algún barco de pasada y sacar alguna foto a la muralla.
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Y sin más atravesamos el parque de la Feixina para ir al parking a por el coche. A propósito, el ayuntamiento de Palma podría preocuparse de tener un poco más cuidado este espacio verde.
Cogimos el coche y pagaríamos unos 4 euros por haber estado allí algo más de tres horas, lo cual tampoco es que sea muy caro. Y ya nos dirigimos en dirección al castillo de Bellver, bastante alejado del centro y más bien en la zona Oeste de la ciudad, por lo que fuimos por una serie de calles en paralelo al puerto, aunque estaba perfectamente señalizado.
Te alejas unos tres kilómetros del centro y posteriormente coges la carretera hacia el castillo, que está monte arriba en una zona boscosa a algo más de cien metros sobre la altitud del mar. Sabíamos que los domingos la entrada es gratis y nos temimos que hubiese bastante gente, pero sabiendo que era ya casi la hora de comer tampoco hubo tanta y pudimos aparcar sin problemas (si no es en el parking, la gente deja el coche en las cunetas sin problemas, no nos vamos a poner a estas alturas escrupulosos, después de meterlo por las calas
).
Antes de nada, os diré que es un sitio que ya que estás en Palma puedes visitar, que no está mal pero tampoco es algo que digas que tienes que visitar a la fuerza. Nosotros entramos en el edificio que realmente es un castillo pero no deja de ser una fortaleza pequeña, en comparación con las grandes fortificaciones que hay en la península y sobre todo en Castilla y León en pequeños pueblos sin ser muy conocidos.
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Panorámica aérea del castillo de Bellver
Lo primero que te encuentras es el patio interior, porque el castillo es una especie de palacio circular con su patio y con cuatro torres tambien circulares. El patio empedrado con un pozo en el medio y en el momento en que fuimos bastantes sillas por lo que entiendo que habría un espectáculo en días sucesivos.
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El domingo puedes entrar en el castillo pero las salas interiores habilitadas como museo cierran, aunque tampoco sentimos la necesidad de verlo
Relamente tiene una planta baja y una primera con sus soportales ornamentados desde, como digo, puedes acceder a diferentes salas que estaban cerradas por ser domingo.
Así que la función principal, sobre todo en la primera planta, fue la de sacarse fotos con el patio de fondo.
No acaba ahí la visita, porque puedes subir hasta el techo de este edificio central, paseando entre las diversas torres que están pegadas, salvo la conocida como "Torre del homenaje", (en todos los castillos hay una y es la más importante) que está separada y accedes por un puente. Esa torre está abierta al público.
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Ni que decir tiene que lo más bonito de esa parte en la que subes a la cubierta del castillo y a la torre del homenaje, es la posibilidad de sacar fotos panorámicas con la ciudad de Palma, su puerto y su casco antiguo (con la catedral en primer término) de fondo. Eso es lo que estaba haciendo todo el mundo.
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En resumen el castillo de Bellver es una fortaleza del siglo XIV, que ya que estás en Mallorca probablemente es interesante que la veas pero sin más. Nosotros no le dedicamos más de media hora de visita.
COMIDA DELANTE DEL CENTRO COMERCIAL "PORTO PI"
Cuando llegamos a Palma, a primera hora de la mañana, nos fijamos en que había un centro comercial grande a la entrada llamado "Porto Pi"; justo donde acaba la travesía de la capital balear y se convierte en la autopista a Andratx.
No estábamos lejos de allí, así que decidimos comer en ese centro comercial y así al terminar poder salir ya en dirección a las calas del oeste.
Después de un poco de jaleo para encontrar la entrada al parking (gratuíto si compras o consumes allí) dejamos el coche y accedimos por las escaleras mecánicas a la zona alta donde estaban los restaurantes. Eso sí, sería que era domingo por la tarde, pero no había casi nadie
Claro que la zona tampoco era turística precisamente.
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Centro comercial "Porto Pí"
Dimos una vuelta a ver si nos convencía algo (hay los restaurantes-franquicia típicos de los centros comerciales), y acabamos viendo que fuera del recinto, cruzando la calle, había un "Burger King", así que allí que nos fuimos. Se trataba de que la comida fuese un trámite para no tardar mucho en irnos.
Comimos nuestras hamburguesas, patatas, aros de cebolla y helados, y ya nos dirigimos al coche. Serían sobre las dos y media de la tarde y nuestra visita turística a Palma de Mallorca tocaba a su fin. Estábamos en verano y teníamos gana de playa... Así que nos fuimos a la playa.
LA BONITA PERO MASIFICADA CALA DE PORTALS VELLS
Rápidamente nos situamos en la autovía Ma-1 que ya teníamos más que conocida, por ser la que nos llevaba a Magalluf y a nuestro hotel, y prácticamente íbamos a tener que pasar por allí para dirigirnos a la cala de Portals Vells, que en diversas guías venía como una de las más bonitas de la zona oeste de la isla... Algo que me chocaba, ya que estaba a muy pocos kilómetros de la "marabunta" de Magalluf.
El trayecto fue muy tranquilo, casi sin tráfico comparándolo con los días anteriores
y rápido nos situamos en la salida de Magalluf que tuvimos que tomar, sólo que cuando ya estás cerca y ves a escasos metros tu hotel "Sol Barbados", en la última glorieta en vez de ir hacia Magalluf, debimos en dirección a la urbanización "El Toro" (que está al lado de la localidad de Santa Ponça) pasando al lado del parque acuático llamado "Western Park".
Fue seguir un par de kilómetros por urbanizaciones hasta que nos encontramos el desvío señalizado hacia "Portals Vells", por una carretera más estrecha y donde ya desaparecían las viviendas. Fue seguir unos tres kilómetros más y cuando empezamos a descender (intuímos que hacia la cala) y vimos los primeros coches aparcados, ya lo dejamos por allí, y nos cambiamos (toalla mediante) equipándonos con nuestro pack playero de palas, snorkel y sombrilla.
Una vez dispuestos, fuimos andando, pero con la sorpresa de que aún quedaba algo lejos la cala
¡y había muchos coches! Efectivamente, llegamos a la cala, que como indicaban las fotos de las guías era bonita pero estaba muy masificada por la tarde (no podemos olvidar que estábamos a finales de julio).
La cala arenosa está flanqueada por dos acantilados, siendo el de la derecha llamativo por haber diversas cuevas y el agua cristalina. "Portals Vells" es conocido porque allí se rodó alguna película hollywodiense y según la wikipedia de allí se cogió la piedra de la catedral de Palma
.
En fin, que tocaba disfrutar de ese paraíso masificado, donde al menos pudimos plantar las toallas y la sombrilla con un poco de espacio a unos diez metros de la orilla..., antes de que llegase más gente y estuviésemos muy apelotonados
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Estábamos exactamente al lado del chiringuito de la cala donde había mucha gente igualmente (ni una sóla mesa libre). Nosotros a lo nuestro, siesta y posteriormente (cuando la sombrilla ya no nos tapaba y nos empezaba a achicharrar el sol) salirnos y empezar a ir a la orilla.
No tardamos en meternos mucho en el agua ya que, siguiendo la tónica de las Baleares, el agua estaba muy caliente y no costaba entrar. Así que entre unas palas, zambullidas, etc., fuimos entreteniendo el tiempo.
También hubo oportunidad de enfundarse las gafas y tubo de snorkel, aunque tienes que desviarte un poco a la derecha y buscar alguna roca para ver algún pez.
No es de las calas con más atractivo en este sentido.
Es un sitio para disfrutar si no te molesta mucho la masificación. Un segundo detalle que puede ser molesto... La cantidad de yates estacionados muy cerca de la playa
En cualquier cala que vayas te los vas a encontrar, pero hay tal cantidad que incluso a veces te encuentras la mancha de aceite en una cala de aguas cristalinas. Ya está bien y si se quiere vender las calas como turismo de calidad hay que cuidar estos detalles.
Cuando nos cansamos de palas y meternos en el agua nos volvimos a las toallas un rato antes de irnos. Es un sitio para estar más tiempo, pero queríamos aprovechar la tarde para hacer más cosas.
Serían sobre las cinco y cuarto o así y el chiringuito estaba completamente lleno, por lo que nos planteamos si tendrían precios aceptables... No fue así
En la mayoría de playas de la isla de Mallorca es lo que hay, no esperes tomarte una bebida a un precio razonable, que el objetivo potencial de estos sitios es el público alemán.
Eso sí, ya los platos empezaban a circular a esa hora, con varios guiris que supuestamente comenzaban a cenar.
Nosotros valoramos que ya era suficiente estancia en Portals Vells y que aún nos podía dar tiempo a acercarnos a Cala Fornells y dar un paseo por el Puerto de Andratx, pero no podíamos despistarnos.
CALA FORNELLS, EN MEDIO DE UNA ZONA DE URBANIZACIONES PUDIENTES
Cuando nos fuimos de Portals Vells nos encontramos con que teníamos que subir bastante andando por carretera hasta llegar al coche
lo cual no apetece mucho cuando el sol está "pegando". Al final, después de llegar y cambiarnos, decidimos ir en primer lugar a "Cala Fornells", otro sitio que había visto bonito por fotos. Una calita pequeña con rocas y aguas cristalinas.
Era el sitio donde el abuelo del actual rey, Juan de Borbón, fondeaba su barco habitalmente cuando iba de vacaciones a Mallorca, así que habría que ver el sitio
De Portals Vells en línea recta no estaba muy lejos, pero para no perdernos decidimos ir a tiro fijo, regresar a la autovía, coger dirección "Andratx", y cuando la autovía se acababa, ya nos encontramos el desvío a Peguera, digamos que la población donde se encuentra esta cala.
Hay que señalar que toda esta zona que va desde Palma Nova, Magalluf, Portals Vells, Santa Ponça y Peguera pertenece al ayuntamiento de Calviá. El matiz es que cada localidad parece destinada a un público concreto, y lo mismo que Magalluf es para ingleses principalmente y turismo barato y de borrachera
Peguera es destinado a gente con dinero.
Llegar a Cala Fornells no tenía pérdida, era seguir la costa, pero aparcar iba a ser lo más difícil. Estábamos en una pequeña calle que iba en paralelo a la costa pero en medio de urbanizaciones y fincas grandes que se veía que era de gente pudiente. No había mucho sitio para dejar el coche, así que en cuanto vimos un lugar lo aparcamos, aun a sabiendas de que igual había 15 minutos andando.
La zona en sí es bonita y desde Santa Ponça ya el paisaje cambia con respecto a la bahía de Palma donde se encuentra Magalluf y Palma Nova. Aquí son calas más pequeñas y el terreno es más escarpado, con bastante vegetación. En su tiempo seguro que fue una zona virgen, pero al final está atestado de chalets con su piscina, que probablemente hoy en día no se les dejaría construir.
Eso sí, el sitio es muy tranquilo y continuamos andando hasta que llegamos por fin a "Cala Fornells". Lo esperado, es una calita muy pequeña y a la hora que fuimos con poco espacio de playa ya que el agua estaba bastante cerca. Aunque ya el sol empezaba a aflojar, había bastantes zonas de sombra en la arena y quedaba muy poca gente.
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Tampoco parece que sea uno de los sitios masificados de Mallorca, aunque en julio-agosto en cualquier sitio va a haber gente. Es un sitio para extender la toalla y contemplar la costa y el relieve del oeste de la isla de Mallorca, aprovechando para estar tranquilos. También para meterse un baño y estar un tanto relajados. Quizás también esta cala tenía algo más que ver a nivel de snorkel que Portals Vells, ya que es rocosa, aunque para mí la zona no es la mejor para este fin.
En conclusión, es un sitio que sí merece la pena visitar, paisajisticamente está muy bien y las aguas son igualmente cristalinas. Otra cosa es que luego nos dimos cuenta que habíamos condensado bastante la tarde.
Cuando llegamos serían casi las seis y media y no estuvimos ni una hora, ya que queríamos aprovechar para acercarnos al Puerto de Andratx, que algunos conocidos nos habían recomendado que visitásemos, así que recogimos (antes comprobamos que el chiringuito de esta cala igualmente era muy pero que muy caro
) y regresamos andando a nuestro coche para cambiarnos de nuevo y ya dejar el "kit playero" en el maletero, ya que no lo íbamos a necesitar hasta el día siguiente.
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EL PUERTO DE ANDRATX, DONDE SE CONCENTRA LA MAYORÍA DE YATES DE LUJO DE MALLORCA
Sin poder despistarnos mucho, sí que teníamos tiempo para acercarnos a nuestro último destino del día. Ir no era complicado, ya que cambiamos unas cuantas veces de carretera pero estaba todo indicado, sólo había que seguir las señales hacia Andratx.
Así, tras meternos un poco en el interior, ya nos metimos de lleno en la transitada carretera que procede de Palma de Mallorca, y poco antes de llegar a Andratx, ya encontramos el desvío hacia su puerto, que se encuentra a unos cinco kilómetros.
Una vez que llegamos a la entrada de la localidad, ya no nos complicamos en absoluto, porque según te encuentras el letrero de "Port de Andratx", ya tienes un parking público gratis donde dejar el coche... Otra cosa es que encuentres sitio
Aún así, aunque pierdas tiempo y haya más gente buscando sitio, lo mejor es dejarlo allí porque en lo que es el casco urbano es casi imposible.
Además desde allí comienza un paseo agradable, porque hasta allí llega el entrante de mar-bahía y a ambos lados se encuentran amarrados yates y veleros
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Panorámica de Port de Andratx
Realmente el parking está al final de la riera que desemboca en el mar y tras cruzar un puente, comenzamos nuestro recorrido a la derecha, que es digamos lo más llamativo. A esa zona está el principal puerto deportivo, y la lonja y todo ello rodeado por un marco natural como es el monte y la vegetación que llega hasta allí mismo (no olvidemos que estamos en las estribaciones de la sierra de Tramontana).
En cualquier caso, habiendo estado en Mahón ya conocíamos otro puerto natural y más grande, aunque quizás más urbano y de no tantos lujos como Andratx, donde se sucedían los yates enormes de diferentes nacionalidades... Vamos, que poco menos parecía que estábamos en Mónaco
En cambio, el contraste era el de un pueblo tranquilo, no muy masificado y por la zona del puerto podías caminar sin agobios. Llegamos hasta la lonja y nos tomamos varias fotos por los barquitos, antes de deshacer nuestros pasos e ir al otro margen del puerto, donde había también barcos amarrados y donde está situado lo que es el pueblo más propiamente dicho, con sus oficinas bancarias, bares... Es decir, un pueblo, con sus establecimientos normales y sin ser enfocado exclusivamente al turista (aunque tampoco estuvimos tanto tiempo para poderlo valorar en su totalidad).
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Coincidió que debían ser fiestas y había bastante gente en la calle y nos encontramos de lleno con un pasacalles con tambores, trompetas y diversas peñas bailando y desfilando... Vamos, que decidimos coger el coche e irnos antes que nos encontrásemos las calles cortadas.
Como digo, el paseo es muy agradable y tranquilo. Si tienes tiempo puedes acercarte, pero si ya has estado en más puertos deportivos, casi es más de lo mismo pero en un entorno natural (que también es un punto a su favor).
LO QUE NOS DEJAMOS SIN VER EN ESA ZONA
Eran ya casi las ocho y cuarto y la jornada llegaba casi a su fin, teniendo en cuenta que el buffet del hotel cerraba a las nueve y media
Me gustaría haber hecho bastantes más cosas por esa zona, pero una semana da lo que da y 24 horas ya no te cuento nada...
Regresando en dirección a Palma, te metes unos kilómetros al interior hasta que llegas a la entrada de Andratx, lo que es la cabecera municipal y la localidad digamos que histórica, que también tenía buena pinta, pero ya íbamos sin tiempo para detenernos.
Allí al fondo estaban las primeras montañas de la Sierra de Tramontana y me consta que hay un paseo bonito por la carretera que lleva a Valdemossa y Sóller en paralelo por la costa, pero fue otra de las cosas que tuvimos que descartar y que ni nos habíamos planteado por falta de tiempo.
También, cerca de allí está la isla de Dragonera, que se puede ver desde un mirador acompañado de una preciosa puesta de sol... En fin, numerosas cosas que nos tuvimos que dejar en el tintero.
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Isla Dragonera
NOCHE TRANQUILA EN EL HOTEL, DONDE CASI NOS ECHAN DEL COMEDOR
Al final, salimos del puerto de Andratx sobre las ocho y cuarto o así. Había tráfico en la carretera pero todo fue muy rápido y fluído por la Ma-1 que en el comienzo es un vial convencional pero con curvas muy abiertas y túneles, hasta que llegas a Santa Ponça, que se convierte en la autovía que va a Palma y que ya estábamos casi hartos de recorrer.
Rápido nos pusimos en Magalluf (previo susto con una moto que iba lanzada y que casi nos embiste
) y, como era habitual, tampoco tuvimos dificultades para aparcar cerca del hotel con lo que apenas pasaban unos minutos de las ocho y media. Es decir, llegamos antes de lo que pensábamos, por lo que decidimos ducharnos con calma y prepararnos para la cena.
Sin embargo, esa noche nos llevamos la única sorpresa desagradable de la semana. Al final entraríamos sobre las nueve y cuarto. Eso suponía 15 minutos antes de la hora de cierre, que en la mayoría de hoteles supone que no meten más gente pero que puedes cenar tranquilamente.
Vamos que en los días anteriores, llegaban las nueve y media y como mucho se iban los de la cocina en vivo y dejaban de reponer. Pero ese día fue como si el carruaje de Cenicienta se convirtiese en calabaza, ya que de repente los camareros empezaron a retirar bandejas y dejaron muy pero que muy pocas, como invitándonos a que nos fuésemos.
En fin, tuvimos que apurar nuestras comidas y coger nuestros postres que, eso sí, nos los tomamos con calma a pesar de alguna miradita que nos echaron. Vamos a ver, que podemos entender que estén cansados y que los españoles seamos unos pesados por llegar los últimos a cenar, pero que dejen claro las normas o adelanten el horario de admisión... En honor a la verdad fue casi el único punto negativo del hotel en esa semana y el único día que nos pasó eso de forma tan drástica.
Después de cenar nos lo tomamos de forma bastante tranquila. Ese día el espectáculo era de "El rey León" y lo vimos un poco pero tampoco mucho. Aprovechamos para tomar algo y no tardamos mucho en regresar a las habitaciones.
A pesar de no haber ido muy lejos respecto al hotel, el día había sido muy movido y estábamos cansados... Además, al día siguiente nos tocaba un día muy largo en kilómetros al otro extremo de la isla.

En cualquier caso, el domingo iba a ser un día de completo relax. Al menos toda la mañana la íbamos a dedicar a estar en Palma de Mallorca, ya que presumiblemente habría menos tráfico y sitios como el castillo de Bellver tenía la entrada gratuíta. En principio no íbamos a estar muy pendientes del reloj, tranquilidad y sobre la marcha.
Y luego por la tarde ya veríamos... En principio ir a alguna cala cercana a Magalluf, ya que a diferencia de otros días, no pretendíamos ir muy lejos, y si cuadraba, tal vez acercarnos hasta el puerto de Andratx, del que nos habían dado diversas referencias.
Por todo ello, optamos por no madrugar mucho después de las "palizas" que nos habíamos metido los días anteriores. Serían sobre las ocho y media o así cuando nos levantamos, con la idea de desayunar tranquilamente y luego ya emprender camino para Palma e intentar ver lo más que pudiésemos de la ciudad.
Así, con los trámites habituales, nos vestimos e hicimos las mochilas porque, aunque nos quedaba más o menos de paso, a la tarde no queríamos volver al hotel para recoger nada. Así que tranquilamente bajamos también a desayunar y sobre las nueve y veinte o así ya estábamos dispuestos para coger el coche e ir hasta la capital balear.
Eso sí, se notaba que ese día era distinto al resto y que era domingo, por lo que había mucho menos tráfico
No hay ninguna complicación una vez que entras por la Ma-1, es decir, es imposible perderte, ya que la autovía te lleva al larguísimo paseo marítimo, entrando en la ciudad por un centro comercial llamado "Porto Pi" (lo tendríamos en cuenta para la hora de comer
Palma está sobre la bahía del mismo nombre y según vas por el paseo, ya ves la catedral al fondo y te puedes hacer una idea de dónde está lo más importante. Así, que antes, a la altura del puerto y donde hay algún resto de la muralla fortificada de la ciudad, torcimos a la izquierda, por otra avenida que va en paralelo a una riera y a un parque llamado de "la Feixina".
Era domingo, casi no había tráfico en la ciudad y llegamos muy rápido, pero no queríamos complicarnos y metimos el coche en el parque subterráneo que había en esa zona. Así que nuestro Fíat se quedó allí esa mañana
PRIMERA LLEGADA A LA ZONA DE LA CATEDRAL Y A POR INFORMACIÓN
Tirando de plano, no teníamos mucha distancia hasta la zona más turística y monumental. De hecho, allí aparecía unas callejuelas y a mí me apetecía callejear un rato.
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Sin embargo, al final y para no perdernos, decidimos tirar hacia el Paseo Marítimo, que era lo más seguro. Y así llegamos al primer edificio que llamaba la atención en nuestro recorrido por Palma de Mallorca el "Consolat de Mar". y al lado mismo la "Lonja".
El primero de ellos es del siglo XVII y creo recordar que tenía la función de autoridad marítima en su época, aunque hoy en día es la sede del "Govern" balear. Vaya, vaya, no salió Jaume Matas ganando mucho con el cambio de ese bonito edificio a Brieva.
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Al margen de esto, al ser un edificio con uso institucional, creo que las visitas no están permitidas, así que nos limitamos a sacar alguna foto desde el exterior, que la fachada también valía la pena
Al mismo lado estaba "La lonja" como hemos comentado, de un estilo gótico mediterráneo muy típico de esa zona y que poco tiene que ver con por ejemplo las catedrales góticas castellanas. Merece la pena verla un poco y contemplar la facheda con su bonita portada.
Como su nombre indica, era una lonja y donde se hacían los intercambios comerciales. Al parecer, hoy en día sólo tiene como función ser sede de exposiciones. Pues nada, foto de costumbre y a seguir caminando a la zona más importante de la visita a Palma.
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Al poco ya nos encontramos con la imagen que es típica de las postales de la ciudad: El "Parc de la mar" con la muralla y de fondo la catedral y el palacio de la Almudaina.
Lo primero que hicimos fue situarnos, y para ello subimos por una de las escaleras laterales; concretamente la que va de la zona del Paseo del Born, atraviesa la muralla y llega a la plaza Almirante Moreno que es desde donde ya se accede al casco antiguo de Palma. Ahí mismo tenemos un mirador que desde lo alto da acceso hacia el "parc de la mar" y el puerto.
El "Parc de la mar" no es más que un lago artificial con una grada a su lado (supongo que porque allí se hacen espectáculos) y detrás de esa grada el mar. El caso es que andábamos buscando el punto de información y turismo y dimos numerosas vueltas.
En el plano que teníamos, nos mandaba a los adentros del casco antiguo y paseamos un poco (también hacia nos mandaban las señales informativas), pero cuando llegamos, había una oficina abandonada.
Al final nos enteramos que el sitio habilitado era una caseta de madera al lado del lago del "Parc de la mar". Así que regreso y escaleras abajo... Primer paseo a lo tonto. Y todo para que el chico que nos atendió tampoco se extendiese precisamente en amabilidades. Nada más que darnos un plano, marcarnos en boli los dos sitios importantes y darnos una hoja con relación de monumentos, horarios, precios, etc. y darnos instrucciones escuetas. Y más parca aún la respuesta a una pregunta que le hicimos por lo que pasamos de hacer más. ¿Para qué?
No es que fuese maleducado ni mucho menos, pero al menos me esperaba algo distinto en un sitio cuya principal fuente de ingreso es el turismo.
Teníamos informaciones de que la catedral estaba cerrada los domingos, y eso se confirmaba en la hoja que nos pasaron
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PRIMER RECORRIDO POR EL CASCO URBANO Y AL PALACIO DE LA ALMUDAINA (SI NO OS GUSTA MUCHO ESA CLASE DE SITIOS, PODÉIS AHORRÁROSLO)
Si algo tiene Palma de Mallorca es que probablemente no cuenta con un gran casco antiguo, pero lo que hay es muy bonito y reflejo de lo que era el gótico mediterráneo. Sólo basta con adentrarnos un poco más allá de la catedral para ver sus callejuelillas y tiendas diversas de souvenirs.
En cualquier caso era obligado sacar alguna foto por el entorno de la catedral antes de ir al primer sitio donde tenñíamos muchas ganas de entrar y que no era otro como el Palacio de la Almudaina.
Es muy sencillo, ya que ambos edificios están pegando y de hecho la entrada a la Almudaina está justo delante de la fachada occidental de la catedral donde está el rosetón, campanario y la portada más grande, donde todo el mundo se sacaba fotos (nosotros también)
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En ese momento nos dimos cuenta que había gente dentro y empezamos a considerar que si los domingos no se podía entrar a la catedral como turistas, igual era porque se reservaba a misas
De todas formas, la grata sorpresa (después de estar resignados) fue encontrarnos un cartel donde ponía que se permitía la entrada después de los oficios religiosos, a partir de las 12:30 h.
Pues nada, con más motivo había que hacer tiempo en Palma (unas dos horas) antes de poder entrar, pero a buen seguro que tendríamos entretenimiento y no nos aburriríamos.Sin más nos dirigimos hacia el Palacio real de la Almudaina. Creo que es de los pocos edificios de este tipo de fuera de Madrid y Segovia que pertenecen a "Patrimonio Nacional". Se podría equiparar en este sentido al Escorial, Riofrío, La Granja, etc. Eso sí, no busquéis comparaciones porque creo que la Almudaina sale perdiendo
Como todo lo que se refiere a "Patrimonio Nacional del Estado", si perteneces a colectivos como maestros o periodistas entras gratis, parados y otros colectivos tienen entrada reducida y la general son 7 euros, que es lo que pagamos nosotros... Mi opinión es que ya que estás en Mallorca, tienes que entrar, pero es caro para lo que luego ves. Vamos, que merece mucho más la pena la Catedral de largo.
Así pues, accedimos y tras pagar la entrada por cabeza y pasar el arco de seguridad habitual en estos edificios, llegamos al patio del palacio que es sin duda lo más fotogénico del edificio . Hay quizás una imagen más bonita y es la que recoge todo el patio y de fondo la torre de la catedral. Aprovechamos la ocasión para hacerlo.
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El caso es que desde allí hay indicaciones para ir las diferentes salas de la "Almudaina". En sí, el edificio tiene dos plantas correspondientes a dos épocas distintas. La construcción original fue en el siglo XIV y sirvió de palacio real para los diferentes monarcas mallorquines, aragoneses y españoles hasta la actualidad. De hecho, actualmente sirve haciendo esta función en verano cuando va Felipe VI (quien pasa en Palma bastante menos tiempo que su padre), ya que allí se hacen las recepciones y ceremonias oficiales con presencia del rey.
No confundir con el palacio de Miravent, que ese es el "hogar" habitual para los reyes y que no está abierto al público, aunque el nuevo gobierno balear estaba negociando para que en determinadas épocas se pudiesen visitar los jardines.
Regresando a la Almudaina, por una parte encontramos la planta baja que es la más antigua y donde se ve una arquitectura medieval a través de diferentes salas, incluso encontramos unos antiguos baños (no confundir con los "baños árabes" que están aparte y visitaríamos después) que dan muestra de la presencia musulmana en ese mismo emplazamiento antes de la construcción del palacio.
Posteriormente, nos encontramos con la primera planta, que es la más "nueva" y que se edificó por orden de Carlos I. Esta parte es la que se utiliza actualmente y aquí nos podemos encontrar dependencias como el gran salón que es el destinado para las recepciones reales, todo ello aderezado con numerosos cuadros. Desde este nivel, se permite salir al exterior, a la zona de las murallas, y se pueden tomar fotos panorámicas de la zona del Paseo del Born.
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La visita al palacio se completa con la Capilla de Santa Ana... En mi opinión, si no eres muy detallista, no dedicarás más de una hora en visitar la "Almudaina", no está mal pero creo que hay cosas más interesantes que ver en Palma y si has estado en El Escorial y te esperas algo parecido puedes sentirte decepcionado.
Sin duda, lo más bonito es su fachada principal, que puedes ver desde el exterior de la muralla, (es decir, desde el puerto y el "Parc de la mar").
LOS BAÑOS ÁRABES Y LOS PATIOS MALLORQUINES
Aún nos quedaba tiempo antes de poder entrar en la catedral, así que decidimos ir a uno de los puntos turísticos digamos que "secundarios" en nivel de importancia con respecto a la catedral, la Almudaina o el castillo de Bellver... Y este es los "Baños Árabes", de hecho nos animamos porque ya desde la catedral hay carteles bien grandes que te indican cómo ir.
El paseo andando tranquilamente a este sitio desde la catedral es de unos diez minutos, por un conjunto de callejuelas muy entretenido. Y así por casualidad nos encontramos en nuestro camino algunas de las casas con "Patios Mallorquines" que vienen en las guias turísticas de la isla.
Al "amable" chico
Ojo, estamos hablando de viviendas privadas, por lo que no se puede entrar así como así, si no es a través de estas visitas. Sin embargo, en nuestro caso, nos encontramos con alguno de estos patios que salen en las guias y que pudimos ver porque desde la calle están separados sólo por una verja... Es decir, se pueden ver.
Estamos hablando de patios interiores de edificios, que en algunos casos usan como garajes (os fastidiarán la foto, pero están en su completo derecho
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Según tenemos entendido, son "edificios señoriales" construídos a finales de siglo XIX y que cuentan con esos patios empredrados, flanqueados en muchos casos por soportales y con una escalera que da a la vivienda. Incluso contando con un pozo en el centro del patio. Seguramente la visita guiada habría sido muy interesante, pero verlo desde fuera nos resultó más que suficiente.
Así, continuamos el recorrido por las callejuelas y las indicaciones hasta que llegamos a la casa que alberga los "Baños Árabes"....
Lo que habíamos visto en internet hacía parecer una visita interesante por sus restos arquitectónicos, aunque en realidad es muy corta
Hay que decir, que es una atracción turística privada, es decir, pertenece a un particular que es el que lo gestiona (no depende de ayuntamiento ni gobierno autonómico). No es muy caro (la entrada es de unos dos euros) y una vez que pasas por taquilla, ves que esos baños están dentro de otra casa señorial como es "Can Fontirroig"
De hecho, a donde accedes es a su patio con jardines, donde hay numerosos bancos y sillas con mesita donde había una cuanta gente relajada, sentada y leyendo, vamos que también sirve como lugar de esparcimiento.
Pero lo que nos interesaba eran los baños árabes, que están justo a la izquierda según entras. Y lo que realmente queda en pie son los baños de agua caliente, que es un edificio de ladrillo, que en su interior hay un espacio central circular con doce columnas y arcos que culminan en una cúpula con claraboya que es el único sitio por donde entra luz (las fotografías son muy difíciles de sacar en buenas condiciones).
Dicha claraboya hacía la función de "chimenea" por donde salía el vapor de estos baños. Hay que decir, que esta visita no dura más de diez minutos (siendo optimistas), a no ser que te quieras quedar a ver el vídeo que proyectan. Los restos arqueológicos son interesantes pero dan lo que dan. Mi consejo, si tienes tiempo vé, pero tampoco es una visita de las imprescindibles.
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HORCHATA ENFRENTE DEL AYUNTAMIENTO Y CASTELL EN LA PLAZA MAYOR
Siendo julio, y ya cerca del mediodía, no es difícil de imaginar que el sol empezaba a apretar. Y como aún quedaba tiempo antes de que pudiésemos entrar en la catedral, lo entretuvimos un poco por lo que nos quedaba por ver del casco antiguo de Palma.
Así que tiramos de plano y fuimos callejeando... Primero nos encontramos con la iglesia de San Francisco.
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Posteriormente llegamos a la Plaça de Santa Eulalia y la contigua Plaça de Cort, que es una plazoleta pequeña y coqueta pero que tiene la particularidad de que allí está el Ayuntamiento de Palma
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Y justo enfrente de la casa consistorial nos encontramos una especie de cafetería que tenía por reclamo en su cristalera la horchata. En Mallorca es típico tomártela con una coca, pero bueno, nosotros no teníamos hambre, sólo sed, así que entramos y nos sirvieron un par de horchatas en vasos de plástico que aprovechamos para sacarlos fuera y tomarlos tranquilamente sentados en la plaza, aunque nos duraron muy poco.
La presencia en esa Plaça de Cort merece la pena alguna foto, principalmente del edificio del ayuntamiento, que es un edificio de origen barroco y la característica piedra amarilla de la arquitectura mallorquina. Así que unas fotos y continuamos nuestro recorrido.
Cerca de allí está la Plaça Major, que era el punto más lejano al que íbamos a llegar (si se puede decir lejos, ya que no habría ni diez minutos andando hasta la catedral. Desde la Plaça de Cort hay un par de calles comerciales que te llevan hacia alli. Una de ellas peatonalizada por la que fuimos, llamada de Jaume II, que es la típica calle céntrica donde las franquicias han ido echando a los negocios locales. No obstante es una calle no muy larga.
Y llegamos por fin a la Plaça Major de Palma que tengo que reconocer que fue una cierta decepción para mí. Es relativamente nueva, por lo visto ocupa el recinto donde estaba ubicado antiguamente un convento y la construcción de esta plaza es de finales del siglo XIX y principios del XX.
Es una plaza rectangular y con soportales, con sus edificios principalmente de fachada amarilla... Pero que queréis que diga, viniendo de un lugar como Salamanca las comparaciones son odiosas (la culpa es nuestra por comparar
Sin embargo, la sorpresa fue que allí mismo nos encontramos con una "Colla castellera" de Palma y por allí andaban ya concentrados en los momentos previos a formar el "Castell". Lo llamativo es que estaban por allí porque sí, quiero decir no buscando ser atracción turística.
Pero ya que estábamos por allí, nos quedamos los pocos que allí estábamos para verlo... Básicamente para un profano como yo en la materia observamos que en el momento que empiezan a tocar un grupo de dulzaineros de la colla, se empieza a montar el castell de abajo a arriba asegurando las presas, siendo más jóvenes cuanto más altos están y llegando a la cima, en este caso una niña con casco.
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Realmente impresiona ver el montaje, que en ese caso era de seis alturas y que daba la sensación de tambalearse por momentos. Daba hasta miedo y la primera vez que lo ves te planteas si eso es seguro para menores que se suben a grandes alturas, pero bueno, no soy yo quien para cuestionar tradiciones ancestrales y que tienen muchas horas de entrenamiento a las espaldas.
Después de esa sorpresa inesperada del "Castell", nos fuimos de allí, ya que tampoco encontramos en la Plaça Major nada más que nos llamase la atención. Regresamos por la calle Colón hasta la Plaça de Cort y desde allí hacia la catedral, que sería el momento culmen de nuestra visita a Palma de Mallorca.
LA CATEDRAL DE PALMA. JOYA DEL GÓTICO MEDITERRÁNEO, CON LA MANO DE ANTONI GAUDÍ Y MIQUEL BARCELÓ
En nuestro camino y en una de las callejuelas que salen a mano izquierda según bajas a la catedral, nos encontramos otro de los pequeños "secretos" (aunque eso de secreto es para el que va a "tiro fijo" sin querer investigar un poco
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El tiempo que quedaba hasta que la seguridad de la catedral "levantase" el cordón de entrada lo empleamos en algo tan súmamente típico de los turistas como es entrar en tiendas de souvenirs.
Hay que decir que las de Palma me gustaron mucho, tienen una presencia mejor que cualquier típica que te puedes encontrar en una gran ciudad o en la costa (donde lo mismo te venden un flotador que un imán).
Entramos en un par de ellas, y creo recordar que la más cercana a la parte trasera de la catedral (en la plazoleta que hay por detrás) tenía incluso un típico patio interior mallorquín por lo que casi merece la pena entrar sólo por eso. Aparte que además de los típicos souvenirs del imán las tazas, etc. hay cosas de elaboración más artesana. Puede estar bien, aunque en nuestro caso decidimos dejar las "compras" más para los últimos días de nuestro viaje.
Y llegó el momento de entrar a la catedral... Lo mejor de todo es que de poner en las guías y habernos avisado en la oficina de turismo que el domingo estaba cerrada, ahora nos encontrábamos que la entrada era gratis después de la ceremonia religiosa.
Accedimos rápido y tampoco había mucha gente. Definitivamente el domingo es el mejor día en verano para ir a Palma, ya que casi no hay tráfico y no muchos turistas. Entramos por la puerta norte de la plaça de la Seu, es decir, por uno de los laterales de la catedral y desde allí pudimos caminar tranquilamente fijándonos en los detalles del templo sin agobios de gente, lo cual es de agradecer.
Tiene la grandeza de una catedral gótica pero con la variante levantina. Es decir, muy diferente de otros templos de la época como la de León y la de Burgos que son más similares a las francesas. En cualquier caso, la principal diferencia es el color de la piedra (amarilla).
No me voy a extender en los retablos ni características de la catedral, porque tenéis documentación sobrada en google y aquí pienso que se deben reflejar sensaciones.
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Simplemente reseñar que el lugar sirve de sepulcro de los más conocidos reyes mallorquines como Jaume II y Jaume III, pero lo que sin duda me llamó más la atención fue la mano de Antoni Gaudí, quien realizó una serie de reformas en la catedral durante diez años a comienzos del siglo XX.
Eso sí, según está documentado, no acabó las obras por desencuentros con el obispo de Palma. En cualquier caso, hay numerosos elementos donde se nota que estuvo por allí. Sus intervenciones en el altar mayor son una maravilla y si veis lo que se denomina "tobilleras" o "candelabros" que cuelgan en el aire, notaréis que eso es obra de Gaudí.
Es para contemplarlo y quedarse sentado un buen rato delante del altar mayor.
Y para concluir la visita fuimos a ver la obra más reciente y controvertida de la catedral de Palma de Mallorca: La capilla del Santísimo, obra del pintor de la isla Miquel Barceló.
Está en la nave derecha de la catedral y en mi opinión es una actuación arriesgada que no deja indiferente a nadie: O te encanta o te parece un espanto. Debo decir que a mí no me disgustó, pero aquí caben muchas opiniones.
Se trata de una capilla inmensa hecha mediante arcilla y moldeada a base de incrustar palmas y puños en algunas partes, combinada con elementos pictóricos que reflejan algunos episodios de la biblia como las "Bodas de Caná".
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Merece la pena verlo, porque yo pienso que se sale de lo convencional del arte sacro tradicional y visualmente llama mucho la atención. La obra de Barceló era donde más gente había y donde sí que tenías que estar un tanto esperando a que la gente sacase sus fotos.
Me llamó la atención que en un momento personal de la catedral acotó la zona para que sólo entrase una familia que pienso que debía estar en una celebración, y hasta que no se fueron, no nos permitieron entrar a los turistas.
... Y NOS VAMOS AL CASTILLO DE BELLVER (UN SITIO SIN MÁS)
Después de ver con tranquilidad la catedral, decidimos que nuestra estancia en el casco antiguo de Palma de Mallorca había terminado. Nos daba tiempo para acercarnos al castillo de Bellver y ya buscar algún sitio para comer, ya que a la tarde queríamos ir a las calas del Oeste de Mallorca.
Así que bajamos caminando del mirador por la ronda de la muralla y no quisimos perder la ocasión de acercarnos al contiguo"Jardín del Rey" (u "Hort del Rei" en catalán). Simplemente había que bordear un poco la muralla a la que da el Palacio de la Almudaina, ya que estos jardines están a sus pies y es el típico lugar donde los novios de las bodas, niños de comuniones, etc. van a sacarse fotos. Nosotros aprovechamos para sacar alguna también con sus fuentes, ya que el sitio es bonito visualmente, teniendo una buena panorámica con el palacio de fondo.
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No nos entretuvimos mucho más. Si hubiésemos seguido calle arriba, nos habríamos metido en el "Passeig del Born", que es una de las principales calles con su boulevard central peatonal donde hay numerosas terrazas, y también franquicias.
Decidimos ir en dirección al puerto, ver algún barco de pasada y sacar alguna foto a la muralla.
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Y sin más atravesamos el parque de la Feixina para ir al parking a por el coche. A propósito, el ayuntamiento de Palma podría preocuparse de tener un poco más cuidado este espacio verde.
Cogimos el coche y pagaríamos unos 4 euros por haber estado allí algo más de tres horas, lo cual tampoco es que sea muy caro. Y ya nos dirigimos en dirección al castillo de Bellver, bastante alejado del centro y más bien en la zona Oeste de la ciudad, por lo que fuimos por una serie de calles en paralelo al puerto, aunque estaba perfectamente señalizado.
Te alejas unos tres kilómetros del centro y posteriormente coges la carretera hacia el castillo, que está monte arriba en una zona boscosa a algo más de cien metros sobre la altitud del mar. Sabíamos que los domingos la entrada es gratis y nos temimos que hubiese bastante gente, pero sabiendo que era ya casi la hora de comer tampoco hubo tanta y pudimos aparcar sin problemas (si no es en el parking, la gente deja el coche en las cunetas sin problemas, no nos vamos a poner a estas alturas escrupulosos, después de meterlo por las calas
Antes de nada, os diré que es un sitio que ya que estás en Palma puedes visitar, que no está mal pero tampoco es algo que digas que tienes que visitar a la fuerza. Nosotros entramos en el edificio que realmente es un castillo pero no deja de ser una fortaleza pequeña, en comparación con las grandes fortificaciones que hay en la península y sobre todo en Castilla y León en pequeños pueblos sin ser muy conocidos.
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Panorámica aérea del castillo de Bellver
Lo primero que te encuentras es el patio interior, porque el castillo es una especie de palacio circular con su patio y con cuatro torres tambien circulares. El patio empedrado con un pozo en el medio y en el momento en que fuimos bastantes sillas por lo que entiendo que habría un espectáculo en días sucesivos.
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El domingo puedes entrar en el castillo pero las salas interiores habilitadas como museo cierran, aunque tampoco sentimos la necesidad de verlo
Así que la función principal, sobre todo en la primera planta, fue la de sacarse fotos con el patio de fondo.
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Ni que decir tiene que lo más bonito de esa parte en la que subes a la cubierta del castillo y a la torre del homenaje, es la posibilidad de sacar fotos panorámicas con la ciudad de Palma, su puerto y su casco antiguo (con la catedral en primer término) de fondo. Eso es lo que estaba haciendo todo el mundo.
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En resumen el castillo de Bellver es una fortaleza del siglo XIV, que ya que estás en Mallorca probablemente es interesante que la veas pero sin más. Nosotros no le dedicamos más de media hora de visita.
COMIDA DELANTE DEL CENTRO COMERCIAL "PORTO PI"
Cuando llegamos a Palma, a primera hora de la mañana, nos fijamos en que había un centro comercial grande a la entrada llamado "Porto Pi"; justo donde acaba la travesía de la capital balear y se convierte en la autopista a Andratx.
No estábamos lejos de allí, así que decidimos comer en ese centro comercial y así al terminar poder salir ya en dirección a las calas del oeste.
Después de un poco de jaleo para encontrar la entrada al parking (gratuíto si compras o consumes allí) dejamos el coche y accedimos por las escaleras mecánicas a la zona alta donde estaban los restaurantes. Eso sí, sería que era domingo por la tarde, pero no había casi nadie
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Centro comercial "Porto Pí"
Dimos una vuelta a ver si nos convencía algo (hay los restaurantes-franquicia típicos de los centros comerciales), y acabamos viendo que fuera del recinto, cruzando la calle, había un "Burger King", así que allí que nos fuimos. Se trataba de que la comida fuese un trámite para no tardar mucho en irnos.
Comimos nuestras hamburguesas, patatas, aros de cebolla y helados, y ya nos dirigimos al coche. Serían sobre las dos y media de la tarde y nuestra visita turística a Palma de Mallorca tocaba a su fin. Estábamos en verano y teníamos gana de playa... Así que nos fuimos a la playa.
LA BONITA PERO MASIFICADA CALA DE PORTALS VELLS
Rápidamente nos situamos en la autovía Ma-1 que ya teníamos más que conocida, por ser la que nos llevaba a Magalluf y a nuestro hotel, y prácticamente íbamos a tener que pasar por allí para dirigirnos a la cala de Portals Vells, que en diversas guías venía como una de las más bonitas de la zona oeste de la isla... Algo que me chocaba, ya que estaba a muy pocos kilómetros de la "marabunta" de Magalluf.
El trayecto fue muy tranquilo, casi sin tráfico comparándolo con los días anteriores
Fue seguir un par de kilómetros por urbanizaciones hasta que nos encontramos el desvío señalizado hacia "Portals Vells", por una carretera más estrecha y donde ya desaparecían las viviendas. Fue seguir unos tres kilómetros más y cuando empezamos a descender (intuímos que hacia la cala) y vimos los primeros coches aparcados, ya lo dejamos por allí, y nos cambiamos (toalla mediante) equipándonos con nuestro pack playero de palas, snorkel y sombrilla.
Una vez dispuestos, fuimos andando, pero con la sorpresa de que aún quedaba algo lejos la cala
La cala arenosa está flanqueada por dos acantilados, siendo el de la derecha llamativo por haber diversas cuevas y el agua cristalina. "Portals Vells" es conocido porque allí se rodó alguna película hollywodiense y según la wikipedia de allí se cogió la piedra de la catedral de Palma
En fin, que tocaba disfrutar de ese paraíso masificado, donde al menos pudimos plantar las toallas y la sombrilla con un poco de espacio a unos diez metros de la orilla..., antes de que llegase más gente y estuviésemos muy apelotonados
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Estábamos exactamente al lado del chiringuito de la cala donde había mucha gente igualmente (ni una sóla mesa libre). Nosotros a lo nuestro, siesta y posteriormente (cuando la sombrilla ya no nos tapaba y nos empezaba a achicharrar el sol) salirnos y empezar a ir a la orilla.
No tardamos en meternos mucho en el agua ya que, siguiendo la tónica de las Baleares, el agua estaba muy caliente y no costaba entrar. Así que entre unas palas, zambullidas, etc., fuimos entreteniendo el tiempo.
También hubo oportunidad de enfundarse las gafas y tubo de snorkel, aunque tienes que desviarte un poco a la derecha y buscar alguna roca para ver algún pez.
Es un sitio para disfrutar si no te molesta mucho la masificación. Un segundo detalle que puede ser molesto... La cantidad de yates estacionados muy cerca de la playa
En cualquier cala que vayas te los vas a encontrar, pero hay tal cantidad que incluso a veces te encuentras la mancha de aceite en una cala de aguas cristalinas. Ya está bien y si se quiere vender las calas como turismo de calidad hay que cuidar estos detalles.
Cuando nos cansamos de palas y meternos en el agua nos volvimos a las toallas un rato antes de irnos. Es un sitio para estar más tiempo, pero queríamos aprovechar la tarde para hacer más cosas.
Serían sobre las cinco y cuarto o así y el chiringuito estaba completamente lleno, por lo que nos planteamos si tendrían precios aceptables... No fue así
Eso sí, ya los platos empezaban a circular a esa hora, con varios guiris que supuestamente comenzaban a cenar.
Nosotros valoramos que ya era suficiente estancia en Portals Vells y que aún nos podía dar tiempo a acercarnos a Cala Fornells y dar un paseo por el Puerto de Andratx, pero no podíamos despistarnos.
CALA FORNELLS, EN MEDIO DE UNA ZONA DE URBANIZACIONES PUDIENTES
Cuando nos fuimos de Portals Vells nos encontramos con que teníamos que subir bastante andando por carretera hasta llegar al coche
Era el sitio donde el abuelo del actual rey, Juan de Borbón, fondeaba su barco habitalmente cuando iba de vacaciones a Mallorca, así que habría que ver el sitio
Hay que señalar que toda esta zona que va desde Palma Nova, Magalluf, Portals Vells, Santa Ponça y Peguera pertenece al ayuntamiento de Calviá. El matiz es que cada localidad parece destinada a un público concreto, y lo mismo que Magalluf es para ingleses principalmente y turismo barato y de borrachera
Llegar a Cala Fornells no tenía pérdida, era seguir la costa, pero aparcar iba a ser lo más difícil. Estábamos en una pequeña calle que iba en paralelo a la costa pero en medio de urbanizaciones y fincas grandes que se veía que era de gente pudiente. No había mucho sitio para dejar el coche, así que en cuanto vimos un lugar lo aparcamos, aun a sabiendas de que igual había 15 minutos andando.
La zona en sí es bonita y desde Santa Ponça ya el paisaje cambia con respecto a la bahía de Palma donde se encuentra Magalluf y Palma Nova. Aquí son calas más pequeñas y el terreno es más escarpado, con bastante vegetación. En su tiempo seguro que fue una zona virgen, pero al final está atestado de chalets con su piscina, que probablemente hoy en día no se les dejaría construir.
Eso sí, el sitio es muy tranquilo y continuamos andando hasta que llegamos por fin a "Cala Fornells". Lo esperado, es una calita muy pequeña y a la hora que fuimos con poco espacio de playa ya que el agua estaba bastante cerca. Aunque ya el sol empezaba a aflojar, había bastantes zonas de sombra en la arena y quedaba muy poca gente.
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Tampoco parece que sea uno de los sitios masificados de Mallorca, aunque en julio-agosto en cualquier sitio va a haber gente. Es un sitio para extender la toalla y contemplar la costa y el relieve del oeste de la isla de Mallorca, aprovechando para estar tranquilos. También para meterse un baño y estar un tanto relajados. Quizás también esta cala tenía algo más que ver a nivel de snorkel que Portals Vells, ya que es rocosa, aunque para mí la zona no es la mejor para este fin.
En conclusión, es un sitio que sí merece la pena visitar, paisajisticamente está muy bien y las aguas son igualmente cristalinas. Otra cosa es que luego nos dimos cuenta que habíamos condensado bastante la tarde.
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EL PUERTO DE ANDRATX, DONDE SE CONCENTRA LA MAYORÍA DE YATES DE LUJO DE MALLORCA
Sin poder despistarnos mucho, sí que teníamos tiempo para acercarnos a nuestro último destino del día. Ir no era complicado, ya que cambiamos unas cuantas veces de carretera pero estaba todo indicado, sólo había que seguir las señales hacia Andratx.
Una vez que llegamos a la entrada de la localidad, ya no nos complicamos en absoluto, porque según te encuentras el letrero de "Port de Andratx", ya tienes un parking público gratis donde dejar el coche... Otra cosa es que encuentres sitio
Además desde allí comienza un paseo agradable, porque hasta allí llega el entrante de mar-bahía y a ambos lados se encuentran amarrados yates y veleros
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Panorámica de Port de Andratx
Realmente el parking está al final de la riera que desemboca en el mar y tras cruzar un puente, comenzamos nuestro recorrido a la derecha, que es digamos lo más llamativo. A esa zona está el principal puerto deportivo, y la lonja y todo ello rodeado por un marco natural como es el monte y la vegetación que llega hasta allí mismo (no olvidemos que estamos en las estribaciones de la sierra de Tramontana).
En cualquier caso, habiendo estado en Mahón ya conocíamos otro puerto natural y más grande, aunque quizás más urbano y de no tantos lujos como Andratx, donde se sucedían los yates enormes de diferentes nacionalidades... Vamos, que poco menos parecía que estábamos en Mónaco
En cambio, el contraste era el de un pueblo tranquilo, no muy masificado y por la zona del puerto podías caminar sin agobios. Llegamos hasta la lonja y nos tomamos varias fotos por los barquitos, antes de deshacer nuestros pasos e ir al otro margen del puerto, donde había también barcos amarrados y donde está situado lo que es el pueblo más propiamente dicho, con sus oficinas bancarias, bares... Es decir, un pueblo, con sus establecimientos normales y sin ser enfocado exclusivamente al turista (aunque tampoco estuvimos tanto tiempo para poderlo valorar en su totalidad).
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Coincidió que debían ser fiestas y había bastante gente en la calle y nos encontramos de lleno con un pasacalles con tambores, trompetas y diversas peñas bailando y desfilando... Vamos, que decidimos coger el coche e irnos antes que nos encontrásemos las calles cortadas.
Como digo, el paseo es muy agradable y tranquilo. Si tienes tiempo puedes acercarte, pero si ya has estado en más puertos deportivos, casi es más de lo mismo pero en un entorno natural (que también es un punto a su favor).
LO QUE NOS DEJAMOS SIN VER EN ESA ZONA
Eran ya casi las ocho y cuarto y la jornada llegaba casi a su fin, teniendo en cuenta que el buffet del hotel cerraba a las nueve y media
Regresando en dirección a Palma, te metes unos kilómetros al interior hasta que llegas a la entrada de Andratx, lo que es la cabecera municipal y la localidad digamos que histórica, que también tenía buena pinta, pero ya íbamos sin tiempo para detenernos.
Allí al fondo estaban las primeras montañas de la Sierra de Tramontana y me consta que hay un paseo bonito por la carretera que lleva a Valdemossa y Sóller en paralelo por la costa, pero fue otra de las cosas que tuvimos que descartar y que ni nos habíamos planteado por falta de tiempo.
También, cerca de allí está la isla de Dragonera, que se puede ver desde un mirador acompañado de una preciosa puesta de sol... En fin, numerosas cosas que nos tuvimos que dejar en el tintero.
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Isla Dragonera
NOCHE TRANQUILA EN EL HOTEL, DONDE CASI NOS ECHAN DEL COMEDOR
Al final, salimos del puerto de Andratx sobre las ocho y cuarto o así. Había tráfico en la carretera pero todo fue muy rápido y fluído por la Ma-1 que en el comienzo es un vial convencional pero con curvas muy abiertas y túneles, hasta que llegas a Santa Ponça, que se convierte en la autovía que va a Palma y que ya estábamos casi hartos de recorrer.
Rápido nos pusimos en Magalluf (previo susto con una moto que iba lanzada y que casi nos embiste
Sin embargo, esa noche nos llevamos la única sorpresa desagradable de la semana. Al final entraríamos sobre las nueve y cuarto. Eso suponía 15 minutos antes de la hora de cierre, que en la mayoría de hoteles supone que no meten más gente pero que puedes cenar tranquilamente.
Vamos que en los días anteriores, llegaban las nueve y media y como mucho se iban los de la cocina en vivo y dejaban de reponer. Pero ese día fue como si el carruaje de Cenicienta se convirtiese en calabaza, ya que de repente los camareros empezaron a retirar bandejas y dejaron muy pero que muy pocas, como invitándonos a que nos fuésemos.
En fin, tuvimos que apurar nuestras comidas y coger nuestros postres que, eso sí, nos los tomamos con calma a pesar de alguna miradita que nos echaron. Vamos a ver, que podemos entender que estén cansados y que los españoles seamos unos pesados por llegar los últimos a cenar, pero que dejen claro las normas o adelanten el horario de admisión... En honor a la verdad fue casi el único punto negativo del hotel en esa semana y el único día que nos pasó eso de forma tan drástica.
Después de cenar nos lo tomamos de forma bastante tranquila. Ese día el espectáculo era de "El rey León" y lo vimos un poco pero tampoco mucho. Aprovechamos para tomar algo y no tardamos mucho en regresar a las habitaciones.
A pesar de no haber ido muy lejos respecto al hotel, el día había sido muy movido y estábamos cansados... Además, al día siguiente nos tocaba un día muy largo en kilómetros al otro extremo de la isla.
