Para nuestro último día habíamos comprado las entradas para la Casa de Ana Frank y después iríamos hacia el Vondelpark, sin embargo la lluvia no quería que siguiéramos este camino.
Llegamos tres cuartos de hora antes a la Casa de Ana Frank, para ver si podíamos entrar antes porque con la lluvia no podíamos dar un paseo por el barrio de Jordaan ni siquiera nos librábamos del agua con los paraguas, nos seguíamos mojando, pero, como era de prever, no nos dejaron entrar, así que nos refugiamos en Westerkerk, una iglesia que está justo al lado y que tiene hasta un puesto de bebidas en su interior.
Estuvimos un buen rato sentados dentro d la iglesia y volvimos a la casa de Ana Frank para, esta vez sí, entrar a la hora que teníamos reservada. A pesar de que había gente me gustó la visita porque me hacía imaginarme el horror y el miedo que sufrieron al vivir allí escondidos sin poder salir, te ayudaba a meterte en situación, y además, aunque esto es algo más anecdótico, ¡Había un Óscar en el museo!
Tras ver la casa museo y, mientras seguía lloviendo para variar, fuimos hacia Leitzplein (nos habían encargado comprar una osa en una tienda que estaba allí) y comimos en un McDonalds. Justo cuando terminamos... ¡Se desamaya una mujer en mitad del pasillo!
Después de comer y, puesto que el tiempo no acompañaba, decidimos no ir a Vondelpark
Ya se había acabado el viaje, un viaje que fue fluido al principio pero que la lluvia emborronó al final... mirando el lado positivo habrá que volver otra vez para ver Vondelpark y todos los demás pueblos/ciudades de los alrededores que no nos dio tiempo a ver.