Un día más nos toca madrugar, desayunamos de los primeros porque a las 8h nos pasaron a recoger para ir a la excursión.
Hacia un día húmedo, pero nos dijeron que era normal en esta zona, así que chubasquero y a disfrutar del bosque y sus maravillas. No vimos muchos animales, casi todo lo que veíamos eran plantas y algunas ya las teníamos vistas. La verdad que nos gustó la excursión, pero el madrugón para lo que vimos… no valía tanto como lo pintaron, imagino que porque lo que vimos ya lo teníamos visto.
Esta catarata nos gustó mucho:

Llegamos al hotel sobre las 10h y a las 11h nos venían a recoger para ir a los puentes colgantes, así que decidimos quedaron en los sofás de recepción, distraídos un rato con el wifi, pero sobre las 10.30h llegó el chofer a por nosotros solos, así que nos fuimos antes de excursión, aunque la actividad no comenzó hasta nuestra hora, las 11h.
Puentes colgantes de Sky Adventures:

El recorrido eran 8 puentes colgantes pasando a través del bosque, sin duda, ¡¡tuvimos el mejor guía de todos en esta excursión!! No recuerdo su nombre, pero era un chico joven entusiasmado con su trabajo. Se ofreció a hacernos muchas fotos a nosotros dos y nos ayudó a conseguir muchas fotazas de animales.
Al terminar el tour, sobre las 12.30 nos invitó a una coca cola como regalo de bodas y ya que estábamos allí y se podía comer… pues nos comimos unas hamburguesas con patatas ¡muy ricas! La cuenta fueron unos 20$, mucho menos de lo que estábamos pagando, así que la mar de contentos nos fuimos al hotel con el estómago lleno.
A las 14h o así llegamos al hotel, dejamos las mochilas y nos fuimos caminando al mariposario, estaba a 10 min caminando del hotel y queríamos aprovechar todo el tiempo posible.

El recorrido fue muy curioso y ameno, vimos montones de mariposas y viví una experiencia maravillosa: me pusieron en el dedo una mariposa recién nacida y me dijeron que la hiciera volar por primera vez. Conseguimos muy buenas fotos de ese momento y del resto de mariposas.
Al terminar el tour de 1h, fuimos caminando hasta el pueblo, Santa Elena, que estaba a unos 5 min de allí para ir al ranario – serpentario.

Nos gustó mucho también esta experiencia, había tantísimas serpientes… hicimos muchas fotos, como estaban en una urna de cristal, éramos valientes y nos atrevíamos a acercarnos jaja. La mayoría de ranas estaban durmiendo porque eran nocturnas, así que nos dejaron volver con la misma entrada antes de que cerraran, para verlas ya despiertas.
Sobre las 18h ya estábamos fuera del ranario, así que fuimos a dar una vuelta por el pueblo,
ver alguna tienda de suvenires, comprar algún chocolate de la zona y a las 19h o así comenzaba a chispear, así que fuimos a cenar a un restaurante muy ambientado en la naturaleza, Morpho’s se llamaba. Cenamos bien, pero nada del otro mundo y de precio caro, igual que el resto de restaurantes, de 50$ no bajaba jajaja.
Cenamos en media hora, porque queríamos ir al ranario antes de que cerrara a las 20h, pudimos ver de nuevo las ranas, pero ahora sí que estaban despiertas, ¡¡¡qué diferencia!!! Valió la pena volver para verlas de nuevo.

Al salir fuimos caminando al hotel con nuestros chubasqueros, tardamos unos 15 min. pero estaba tan oscuro que caminábamos rápidos para llegar lo antes posible, daba un poco de miedo, aunque no había peligro