Habiamos estado en Lisboa hacía 8 años y decidimos que era un buen sitio al que volver con la familia y para que los mellizos empezasen a conocer mundo
Salimos en coche temprano, ya que era unas 7 horas de viaje desde Asturias, entrando a Portugal por Ciudad Rodrigo, y llegamos al estupendo piso de la Rua Palmira a eso de las 21:30, hora de Lisba, que es una hora menos; al final paramos mas de la cuenta por los peques, que necesitaban comer y sacarles de las sillas que logicamente cansaban a sus 5 meses de vida.
El piso lo habia cogido en AirB&B hacia tiempo y nos salia muy bien de precio para 5 adultos y dos bebes, de miercoles a domingo por 264 euros, sin cargos de limpieza adicionales, mucho mas barato que coger 3 habitaciones de hotel. El dueño, Antonio, muy majo, nos colocó dos cunas de viaje y nos facilitó mas coasas que pudiesemos necesitar, batidora para pures etc, asi que un diez para él

Intentar aparcar por allí era complicado, y más un hyundai i40 familiar que es como un barco, ya que eran calles estrechas llenas de coches y bastante céntrica. Antonio nos ayudó a subir las maletas, era un segundo sin ascensor, pero el piso era grande y estaba muy bien, con un baño enorme con aspecto de recién reformado; luego nos indicó donde había un parking público que eran cinco euros todo el día (encima si es fiesta o fin de semana está abierto así que salvo esa noche el resto de días no tuvimos que pagar nada)
Entre subir las maletas, cambiar a los bebés, biberones etc, el día no dió para más, además las horas de coche acaban pasando factura. A dormir (con bebés es un decir