Hoy tocan otras dos de las levadas más famosas de la isla, estaban bastante más concurridas que la que hicimos dos días antes. De la misma manera llevaba la reserva hecha del día anterior.
Estas levadas (PR 6 – PR 6.1) están situadas al oeste de la isla y se tarda unos 50’ en llegar, por la ER101 y después por la VE3 hasta Calheta, ahí ya nos desviamos al interior para llegar a ellas. El inicio está situado en un parking gratuito junto a las ER105, a una altitud de unos 1250 m.
El punto de partida es común para ambas levadas, y en el aparcamiento las condiciones climatológicas volvían a ser malas, con aire y algo de lluvia, pero vi que en cuanto se empezaba a bajar un poco ya desaparecía el aire, y a poco de empezar también la lluvia. Supongo que por esas malas condiciones no había nadie chequeando las entradas.
Estas levadas (PR 6 – PR 6.1) están situadas al oeste de la isla y se tarda unos 50’ en llegar, por la ER101 y después por la VE3 hasta Calheta, ahí ya nos desviamos al interior para llegar a ellas. El inicio está situado en un parking gratuito junto a las ER105, a una altitud de unos 1250 m.
El punto de partida es común para ambas levadas, y en el aparcamiento las condiciones climatológicas volvían a ser malas, con aire y algo de lluvia, pero vi que en cuanto se empezaba a bajar un poco ya desaparecía el aire, y a poco de empezar también la lluvia. Supongo que por esas malas condiciones no había nadie chequeando las entradas.

Realmente en la ruta, de unos 4,3 km. de ida, otros tantos de vuelta por el mismo sitio, la levada propiamente dicha es el último tramo de kilómetro y medio o poco más, el resto es una larga bajada hasta llegar a ella a una cota de poco más de 900 m.
La primera parte es una carretera descendente, cerrada al tráfico de vehículos, salvo los taxis que te pueden subir o bajar hasta la Casa de Rabaçal, punto donde termina la carretera, serán unos 2 km. donde se bajan unos 300 m., hay bonitas vistas del valle. Por allí cerca están también indicaciones para la levada do Alecrim.
La primera parte es una carretera descendente, cerrada al tráfico de vehículos, salvo los taxis que te pueden subir o bajar hasta la Casa de Rabaçal, punto donde termina la carretera, serán unos 2 km. donde se bajan unos 300 m., hay bonitas vistas del valle. Por allí cerca están también indicaciones para la levada do Alecrim.


Escogemos primero la levada das 25 fontes, al regreso desde esta zona cogemos el camino a la otra. Todavía queda un tramo descendente con peldaños antes de situarse junto a la levada.

Es un tramo muy bonito por un sendero estrecho junto al canal, muy cómodo salvo por algún charco.






Poco antes de terminar viene un tramo de sólo ida, por ser más estrecho, el regreso se hará por otro lado.


La ruta llega a una cascada alta que cae sobre una pequeña laguna, parece que se pueden observar 25 pequeñas caídas de agua hacia ella.

El camino de vuelta, salvo el primer tramo, es el mismo, hasta llegar al desvío para la levada do Risco, desde ahí queda 1 km. hasta llegar a la cascada do Risco, en este caso es un tramo ancho.





Después solo queda retornar ese kilómetro en llano y toda la subida hasta llegar al aparcamiento, en total habrán sido unos 10,5 km.
Como va a ser hora de comer busco un restaurante, y bajamos al pueblo de Ponta do Pargo y allí comemos en el restaurante “Dominó”. Pedimos bolo do caco, gambas al ajillo, atún a la plancha, un plato de carne, tres cervezas, un postre y un café, todo por 78€, además comimos muy bien y el personal era muy agradable.
Como va a ser hora de comer busco un restaurante, y bajamos al pueblo de Ponta do Pargo y allí comemos en el restaurante “Dominó”. Pedimos bolo do caco, gambas al ajillo, atún a la plancha, un plato de carne, tres cervezas, un postre y un café, todo por 78€, además comimos muy bien y el personal era muy agradable.

Nos acercamos con el coche a la punta, lo más al oeste de Madeira, junto al faro da Ponta do Pargo desde donde hay buenas vistas y en esos momentos hace una temperatura muy agradable.


Nos acercamos ahora a ver el miradouro da Garganta Funda, situado cerca aunque tenemos que coger el coche y salir a la carretera a Serrado y volver a la costa, cosa de unos 10’.

Mirando en el acantilado hacia la izquierda se ve el faro da Ponta do Pargo.

Cogemos el coche de vuelta hacia Funchal, entre Madalena do Mar y Ponta do Sol está indicada la cascada de los Ángeles (cascata dos Anjos). Tenemos que dejar el coche poco después de la rotonda que hay a la salida del túnel Ponta do Sol en la VE3, a partir de ahí indica sólo para residentes, estará cortado más adelante, debe ser la antigua carretera. Damos un paseo, la cascada tampoco es nada del otro mundo.

Seguimos caminando hasta llegar al Ponte do Caminho Real, ya cerca de Ponta do Sol, ahí me doy yo la vuelta para volver a por el coche, y ya por el túnel recojo a mi pareja junto a la Praia da Ponta do Sol.

Ya volvemos a Funchal a descansar, por este viaje damos concluidas las visitas fuera de Funchal, al sía siguiente antes de ir al aeropuerto veremos en Funchal lo que no pudimos el domingo y que ya expuse antes. Quizás nos haya faltado alguno de los teleféricos que hay en la isla, pero cuando ya hubiéramos querido llegar probablemente estuviesen cerrados o ya con muy poca luz. Hay muchos más miradores, también por el interior de la isla, pero para ello ha de acompañarte el tiempo allí arriba y aunque no sea malo que no te pille la niebla.
Madeira es una isla de naturaleza, es por lo que destaca, no por sus playas ni por sus poblaciones.
Madeira es una isla de naturaleza, es por lo que destaca, no por sus playas ni por sus poblaciones.