Para éste día contratamos la excursión en catamarán a la Isla de Los ciervos., llamada así porque estos animales habitaban la isla hace tiempo. El plan es dirigirnos a un embarcadero que tenemos a unos 45 minutos en coche, montar en el catamarán y dirigirnos a la isla para verla y pasar un rato allí. Por el camino haremos alguna parada para hacer snorkel, iremos a ver una cascada, y haremos una barbacoa en la misma embarcación.
Llegamos al embarcadero y el cielo lo tenemos así:

Incluso llegan a caer cuatro gotas antes de embarcar, pero al instante empieza a despejarse el día. Montamos en el catamarán y nos ponemos en marcha. La embarcación está muy bien preparada: tiene sus mesas con bancos para sentarse, su barra para tomar lo que quieras y en la parte delantera tiene una malla en la que te puedes tumbar para tomar el sol.
Al poco rato hacemos una parada para hacer snorkel. Las nubes no se acababan de ir y no hacía calor, pero yo me tiro al agua sin pensarlo:

No consigo ver muchos peces, lo poco que vi quedó inmortalizado en un par de vídeos tomados con la GoPro.
Después de estar media horita en el agua volvemos a embarcar y continuamos el camino. Al rato llegamos a la cascada que os he mencionado, que se encuentra en un recodo al que hay que llegar con un bote.

No es muy vistosa. De vuelta al catamarán oigo un sonido parecido al que se oye por las noches en el jardín hotel. ¡Son murciélagos! Y de los gordos:

“Tengo que fotografiar a uno de cerca” pienso.
Cuando llegamos al catamarán, la barbacoa ya está en marcha. Carne (brochetas) o pescado. Bastante ricas las dos cosas. Después de comer seguimos con el trayecto.
Al rato nos acercamos a la Isla de los Ciervos. De nuevo tenemos que montar en bote para llegar a la isla. El día se despeja y la isla vista desde el catamarán luce así:

Desembarcamos en la isla, y damos un paseo. La verdad es que llevamos el tiempo un poco justo. Creo recordar que no estuvimos allí más de una hora, tiempo justo para visitarla por encima y hacernos unas fotos.
La isla es bonita. Playas infinitas con agua que no cubre por arriba de la rodilla, mucha vegetación y aguas turquesas:

También hay bastantes puestos para hacer actividades acuáticas y mucho turista. Además está lleno de barcos y pequeñas embarcaciones hacia donde mires. Personalmente me esperaba algo un poco más… “natural”. Esta excursión nos la recomendaron varias personas que nos dijeron que la isla es una pasada y quizás nos habíamos creado expectativas. Entre esto y el poco tiempo que estuvimos en la isla, nos quedamos algo despagados. Pero pensando en el día completo y todo lo que habíamos hecho, visto, comido y bebido, la excursión en general sí que nos gustó.
De vuelta hacia el embarcadero de repente se nos escondió el sol y empezó a llenarse el cielo de nubes y a correr una brisa fría, que nos dejó helado a más de uno. Echamos en falta llevar algo más de ropa en la mochila, y tuvimos que taparnos con las toallas, que era lo único que teníamos a mano.
Al llegar al hotel nos vamos a ver la puesta de sol en la playa, que por cierto es espectacular. De lo que más nos gustó de Mauricio, sin duda. Grabo un video en “time lapse” con la GoPro en lugar de sacar fotos, pero la próxima puesta de sol sí que pienso fotografiarla. La veréis más adelante.
Después de cenar en el buffet, nos vamos a la cama, agotados por el largo día.