Hoy madrugamos. La verdad es que casi no pude dormir. Desayunamos pronto y a las 8 ya estábamos en camino. Nos hemos planteado el camino por etapas, sin prisas y siempre que sea posible por carreteras secundarias. Primero bordeamos Nantes y fuimos bajando sin problemas, ya que no encontramos desniveles importantes. Decidimos anular la visita a La Rochele, y continuamos el camino sin más contratiempo aunque, eso sí, muy despacio. Los paisajes comienzan a cambiar y a medida que nos alejamos de Bretaña vamos viendo enormes campos de girasoles, y la temperatura ambiente también empieza a subir.
Comemos en un restaurante de carretera regentado por una chica de Madrid, “L’Escargot”, por 46€, y poco después llegamos a Burdeos. Se nota que es una gran ciudad, mucho más tráfico y más caos. Sobre las 5 de la tarde estamos paseando junto a la Catedral de San Andrés (S. XI), que es enorme, y todo el casco antiguo hasta el río Garona.



Con ganas de descansar nos retiramos a nuestro último lugar de descanso: “Le Bouscat Apartament” (112 € parking y desayuno incluidos). Se trata de un apartamento en un barrio algo apartado del centro, pero bien comunicado a través del tranvía. Salimos a cenar, y encontramos un restaurante de ensaladas “Eat Salad”, que nos encanta (45€). Así pasamos nuestra última noche en territorio francés.