Como comenté en la etapa anterior, nos levantamos, desayunamos y salimos dirección a Rennes. Había estado toda la noche lloviendo y la mañana salió nublada, así que nos esperábamos un día regular en cuanto al tiempo.
Mi plan de viaje era pasar a ver Josselin primero, que estaba de camino a Rennes (60 km / 42 min). Este pequeño pueblo está a orillas del rio Oust y tiene un castillo medieval a las orillas del río. Cuando llegas al pueblo y cruzas el río, la vista del castillo es impresionante. Aquí aparcamos en el pueblo porque no era zona de hora. Justo lo primero que nos encontramos fue la Basílica de Notre-Dame-du-Roncier y cuando entramos nos dijeron que si queríamos subir a la torre, así que nos subimos sus 138 peldaños para ver las vistas desde la torre. La catedral también muy bonita. Y el pueblo muy bucólico con un paseo muy bonito al lado del río. Muy recomendable.



A continuación seguimos el viaje en dirección al Fôret de Paimpont que está asociado con las leyendas del rey Arturo, y algunos visitantes acuden en busca del manantial mágico donde el mago Merlin vió por primera vez a Viviana, la Dama del Lago. Nosotros no fuimos a buscar el manantial, sino que fuimos al pueblo de Paimpont (37 km /30 min), que estaba al borde de un lago. Visitamos la catedral y dimos un paseo por el pueblo, lo que pudimos porque empezó a llover. Fue una pena porque había unos merenderos al lado del lago que invitaban a comer allí. Como hacía malo, cogimos el coche y nos pusimos ruta a Rennes.
Llegamos al hotel de Rennes (36km /42min) sobre las dos y media. Aquí íbamos a estar dos noches y reservé a través de booking una habitación triple en el hotel Kyriad Nord, que está muy cerca de la carretera que traíamos y a 3.8 km del centro. La habitación un poco pequeña, pero el hotel limpio y el baño y las camas bastante bien, y relativamente nuevo (125€ las dos noches). Este hotel lo reservé como todos 5 meses antes sin gastos de cancelación. Cerca de la fecha miré, y las habitaciones estaban ya por 180€ sin cancelación. Al lado del hotel había una zona de merendero, y aprovechamos para comer ahí.
Por la tarde nos fuimos en el coche a Rennes y aparcamos a 5 min del centro en zona no hora.
Rennes es la capital de Bretaña desde la anexión de Bretaña a Francia en 1532 y se encuentra en la confluencia de los ríos Vilaine e Ille. En 1720 hubo un incendio que duró seis días y se conserva poco de la ciudad medieval. La oficina de turismo está en una calle que va de la plaza de la catedral al ayuntamiento. Nosotros nos liamos un poco y empezamos por la Iglesia de St-Melaine que está al lado de una zona verde muy amplia llamada Parc du Thabor. Después nos hicimos con un plano y cuando quisimos ir a ver la Catedral, no pudimos entrar porque la cierran a las 18:00. En el resto de ciudades no las cerraban tan pronto. Estuvimos callejeando por el centro, la plaza del ayuntamiento , el Palacio de Saint-Georges, etc y aquí cenamos en un restaurante tailandés llamado Pitaya Thai y nos gustó mucho. Era de comida rápida, pero se podían pedir menús y nos salió muy bien de precio. La verdad que a mí Rennes me decepcionó un poco, pero es verdad que con el incendio se debió de perder mucho.

