Este día nos fuimos hacia la costa, para visitar el que dicen el pueblo más bonito de Asturias, Cudillero, está encajado entre tres montes y los acantilados, con preciosas casitas de colores, el cual me recordaba también bastante a los de Cinque terre de Italia, será porque es el último viaje que hicimos.


Estaba bastante nublado, amenazando lluvia, pero que le vamos hacer, hay que seguir con la visita. Aparcamos en la zona del puerto, donde aún quedaban bastantes huecos, pero se estaban llenando bastante rápido, se nota que es un punto de los más turísticos de Asturias.


Tras cruzar el puente de hierro nos llevó hasta la el antiguo Puerto la parte baja de la villa marinera , al mirar hacia arriba desde la plaza de San Pedro, también llamado el anfiteatro, no sabes donde hacer la mejor fotografía, con tantas casas de colores intensos, nuestro objetivo era ir recorriendo los mejores miradores en la parte más alta.

Para subir al punto más alto hay que ir siguiendo las indicaciones del mirador, eso si, nos pegamos un hartón de subir escaleras, encima llegó un momento que queríamos ir hacia la otra ladera y nos equivocamos de camino acabando en el bosque en la parte más alta, así que tuvimos que desandar lo andado y volver a bajar hasta la mitad de la cuesta y en el Mirador de la Garita girar a la derecha.

Desde la ladera derecha pudimos acceder al mirador de la Atalaya, aunque actualmente está cerrado porque la escalera se ha oxidado con el peligro que conlleva, desde donde hay unas fantásticas vistas del puerto, el faro y los tejados de las casas, si subimos un poco más se llega a El Pico otro mirador interesante.


Descendimos hacia el puerto intentando pasar por algunas calles que nos faltaban por recorrer e irnos acercando hacia el aparcamiento.
Ecomuseo Minero Valle de Samuño


Habíamos adquirido con anterioridad las entradas para el museo minero de Samuño, teníamos que estar a las 13h en la estación de El Cadaviu, que está cerca de Langreo, como sabíamos que teníamos por delante unos 80 kilómetros desde Cudillero, salimos con tiempo suficiente y menos mal que lo hicimos, porque el dichoso navegador del coche, que me la tenia jurada, me volvió a llevar al lugar erróneo, pero gracias al navegador de google pudimos llegar a lugar correcto, no sin dar otro rodeo de un cuarto de hora por estrechas callejuelas de una colina en Langreo.

En los alrededores de Langreo hay varios museos mineros, algunos más aventureros como el Mumi de Langreo, donde tienes que descender por estrechas escalerillas para saborear la vida de los mineros y otros más tranquilos como que el que elegimos nosotros.

En el ecomuseo minero de Samuño la visita se compone de un primer trayecto en tren desde la estación de El Cadaviu hacia el interior del pozo San Luis, una vez llegas al final del trayecto en la galería del pozo empieza la visita guiada por las instalaciones del pozo San Luis, subiendo a la superficie por un ascensor, visitando los varios edificios, para finalizar el regreso otra vez en el tren hasta la estación de El Cadaviu. Más info : www.ecomuseominero.es/ .


Durante la visita nos fueron explicando la dura vida de los mineros, que trabajaban, vivían y por desgracia algunos morían en el complejo de la mina, fue una visita muy interesante y recomendable.

Como nos coincidió con el almuerzo, comimos en un curioso restaurante repleto de muñecas terroríficas, situado junto al complejo minero, llamado el Chigre de Xuaquina, de comida casera bastante correcta, tampoco había mucho más para elegir.

A las 16:30h, cogimos el tren de regreso a El Cadaviu donde habiamos dejado aparcado el coche.

Nos acercamos al Museo de la Siderurgia, pero antes de entrar miramos los comentarios de internet y no nos pareció suficientemente interesante, además nos quedaban unos 150 kilómetros para llegar a Castropol, donde teníamos el siguiente hotel reservado y preferimos ir hacia allí.

Llegamos al Hotel Penarronda Playa a media tarde, es un lugar idílico, en mitad de campos de maíz y a pocos metros de la tranquila playa de Penarronda. Hicimos el check-in, nos acomodamos en la habitación para descansar un rato y cuando ya estábamos bastante más relajados nos fuimos a visitar Castropol.


Coincidió la visita con el atardecer ofreciéndonos unas preciosas imágenes de la Ría del Eo, la cual separa Asturias de Galicia con la ciudad de Ribadeo en el otro lado de la orilla.

Una vez aparcado el coche, iniciamos la visita por el puerto, con vistas al puente de la autopista que une la dos comunidades, subimos una calle bastante empinada que nos llevó hasta la iglesia de Santiago Apóstol, siguiendo la calle Marqués de Santa Cruz llegamos al Parque Vicente Loriente, que está muy cerca de la capilla de Santa María del Campo y de regreso hacia el centro de la villa fuimos hasta el mirador de la Mirandilla con vistas a la Ría.

Castropol también es famoso por sus ostras que se cultivan allí mismo frente a la villa en mitad de la Ría del Eo.

Para cenar fuimos a un restaurante que nos recomendaron llamado Restaurante Peña Mar, con un salón bastante grande, pero este día solo habian cuatro o cinco mesas ocupadas, comimos excelentemente a precio bastante correcto. info : www.complejopenamar.com/ .


